martes, 30 de julio de 2013

La fidelidad del macho es fruto evolutivo para evitar los infanticidios

La fidelidad del macho es fruto evolutivo para evitar los infanticidios
Reproducción y comida son los principales motores evolutivos. Pero ¿dónde encaja la monogamia (o el hecho de que un macho se sienta vinculado a una o un grupo de hembras) en este proceso? Investigadores de las universidades de Londres, Manchester, Oxford y Auckland han estudiado los comportamientos de 239 especies de primates –humanos incluidos- y han llegado a una sorprendente conclusión: la fidelidad del macho sirve para proteger a las crías de los infanticidios a manos de otros ejemplares. Lo publican en PNAS.

La razón de esta protección está en que las crías –y sobre todo en especies que tienen que dedicar mucho tiempo a su crianza- son un obstáculo para un nuevo proceso reproductivo. Las hembras no son receptivas mientras tienen que estar pendientes al completo de la descendencia. Y para un macho nuevo que llega eso es un obstáculo. Animales como los leones lo solucionan mediante un infanticidio generalizado: cuando un nuevo macho se hace cargo de la manada, lo primero que hace es sacrificar a los descendientes del macho desplazado. De esta manera las hembras, libres de la crianza, vuelven a tener el celo.

En algunos primates se han visto comportamientos parecidos. De ahí que para la hembra y las crías, mantener la relación con el progenitor sea tan importante. Este las defiende, y además puede ayudar en el cuidado de los ejemplares jóvenes. De esta manera el ciclo reproductivo se acorta, explican los investigadores. Esto es muy importante según el desarrollo cerebral se va haciendo más complicado, ya que el proceso de aprendizaje de las crías es cada vez más complicado y estas son dependientes de la madre durante más tiempo.

“Es la primera vez que se han verificado sistemáticamente las teorías de la monogamia en primates, demostrando de manera concluyente que su causa es evitar los infanticidios”, ha dicho el antropólogo de la Universidad de Londres Kit Opie.

Susanne Schultz, de la Universidad de Manchester, añade: “Lo que hace este estudio tan emocionante es que nos permite bucear en nuestro pasado para entender los factores que fueron tan importantes para hacernos humanos. Una vez que los padres deciden quedarse y cuidar de los pequeños, las madres pueden cambiar sus decisiones reproductivas para tener más descendencia y con un desarrollo cerebral más complejo”.
ELPAIS.com

miércoles, 24 de julio de 2013

La herramienta de piedra más antigua de Europa occidental

La herramienta de piedra más antigua de Europa occidental 
El equipo de investigadores de Atapuerca ha descubierto una roca de sílex por debajo del nivel donde se encontró la mandíbula humana más remota, de 1,2 millones de años, por lo que la nueva pieza podría remontarse a 1,5 millones de años, durante la primera ocupación de Europa occidental. Los científicos también han presentado una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda conocida de esta clase.

El grupo de científicos de Atapuerca ha hallado en la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos), un sílex cretácico del denominado 'modo 1' –tecnología muy rudimentaria–, en el nivel TE8. Se localiza unos dos metros por debajo del TE9, datado en 1,2 millones de años, donde en 2007 se encontró la mandíbula humana más antigua de Europa occidental.

Por lo tanto, dicha herramienta es todavía más arcaica y se aproxima al límite aceptado para la primera ocupación de Europa occidental, que se sitúa en 1,5 millones de años.

Además se ha dado a conocer una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda documentada de un homínido tan antiguo. Este fósil, aunque se descubrió en 2005, ha necesitado siete años de restauración en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES).

Para Eudald Carbonell, codirector del equipo de investigación de Atapuerca (EIA), no hay duda de que uno de los resultados más destacados de la campaña de excavación que finaliza este viernes es el hallazgo en la Sima del Elefante de la herramienta mencionada.

Es más antigua que la mandíbula humana documentada en 2007, y según ha comentado “pensamos que con el nuevo fósil nos acercamos al límite aceptado para la primera ocupación de Europa Occidental que se sitúa en 1,5 millones de años”.

Este hallazgo, junto con los nuevos fósiles de industria lítica aparecidos en otro yacimiento de Atapuerca este verano, “confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se originó, hace aproximadamente 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000”, explica Carbonell.

Para el arqueólogo, esto es muy importante porque “contradice las hipótesis planteadas por algunos investigadores que explicaban el primer poblamiento de Europa a partir de la sucesión de pequeñas oleadas de homínidos sin continuidad en el tiempo y condenadas a la extinción ante su incapacidad de adaptarse a los nuevos espacios”.

“Aunque se trata de una industria lítica muy arcaica, ésta ya refleja –prosigue Carbonell– el desarrollo de actividades complejas, como el aprovechamiento de animales caídos en las torcas. Estas actividades implican un cierto control del territorio, al ser necesario leer e interpretar las señales que se producen en el medio cuando un animal cae en una trampa de este estilo, tales como los bramidos de los propios animales o el revoloteo de aves carroñeras en las inmediaciones”.

Más descubrimientos

Pero sin duda, el rey de las cuevas de Atapuerca hace un millón de años fue el Ursus dolinensis, un oso de gran tamaño antepasado directo de los futuros osos de las cavernas (Ursus spelaeus) y muy cercano al ancestro común de los osos pardos actuales. De esta especie se han encontrado varios restos junto al de otros animales como rinocerontes, cérvidos gigantes, gamos, bisontes y asnos silvestres.

Respecto al otro hallazgo, la escápula de Homo antecesor, se encontró en 2005, en el nivel TD6 de Gran Dolina. Perteneció a un niño o niña de entre cuatro y seis años y representa una gran oportunidad de investigar sobre el desarrollo y la locomoción de esta especie.

Este fósil se encontraba literalmente incrustado en un bloque de arcilla calcificada, pero tras siete años de trabajo, el equipo de restauración del IPHES ha conseguido liberarlo. Además ya está en condiciones de ser analizado, tras lo que se expondrá en el Museo de la Evolución Humana de Burgos.

En el registro fósil de los homininos arcaicos, especies que ya se desplazan de forma bípeda, tan sólo se conocen las escápulas de un individuo inmaduro de unos tres años de edad, perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, localizado en la localidad de Dikika, en Etiopía.

IPHES | SINC

martes, 23 de julio de 2013

Una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor

Una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor
Científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) de Burgos han detectado una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor en un individuo adulto de la especie Homo antecessor hallado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca.

Cuando un hueso se ve sometido a un ejercicio de carga repetida, su estructura se fatiga y pueden producirse micro roturas muy difíciles de detectar. Por ello, muchas veces lo que se observa en la clínica es una consecuencia de estas micro roturas: una inflamación de la superficie del hueso. Ahora, científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) de Burgos han detectado una fractura de este tipo en un fósil de metatarso (un hueso del empeine) de un individuo adulto de la especie Homo antecessor hallado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca.

El trabajo ha sido publicado en la revista científica International Journal of Osteoarchaeology, con la investigadora Laura Martín-Francés como primera autora. La responsable del Grupo de Antropología Dental del Cenieh y experta en paleopatología María Martinón Torres explica a DiCYT que se trata de un hallazgo excepcional.

“En ese pequeño metatarso hemos encontrado un tipo de lesión ósea que se denomina comúnmente fractura de estrés o de marcha. Cuando hablamos de una fractura parece que estamos a acostumbrados a pensar en algo más violento, una partición abierta de hueso en dos partes, y en este caso se trata de una serie de micro fracturas debidas a que el hueso se ve sometido durante mucho tiempo a un ejercicio continuado que al final no es capaz de resistir y se va micro fracturando”, detalla.

Por tanto, la importancia del hallazgo radica en que se trata de una patología muy difícil de identificar ya que “son fracturas microscópicas, tampoco muy dolorosas, y la mayoría de veces se curan sin dejar ni una sola marca”. En este caso, los investigadores han logrado detectar la patología por la inflamación de la superficie del hueso derivada de la micro fractura.

“Lo que hemos observado es la inflamación del hueso reaccionando a esa lesión, lo que se denomina periostitis, que es lo que nos llamó la atención de que había una lesión en el hueso. Hoy en día estamos aplicando a los fósiles una de las tecnologías más complejas y sofisticadas que existen, la microtomografía axial computarizada o micro-CT de alta resolución, de manera que podemos ver cortes con una precisión de micras. Gracias a esta técnica de la que disponemos en los laboratorios de Microscopía del Cenieh pudimos ver esas microfracturas”, indica Martinón.

Largas distancias a pie

Las fracturas de estrés o de marcha son típicas en deportistas de élite como los corredores de maratón, personas sometidas a un ejercicio continuado en el tiempo. “En el Pleistoceno inferior, en torno a un millón de años de antigüedad, podemos suponer que el medio de locomoción más frecuente era ir a pie. Pero al parecer esta especie se desplazaba a distancias considerables y por un terreno irregular, lo que ha podido provocar esa fractura”, añade la investigadora.

En el registro fósil este tipo de lesión no es nada frecuente. En concreto, solo se ha identificado una fractura similar en un neandertal y en un individuo de la Sima de de los Huesos, también en la Sierra de Atapuerca.

DiCYT | SINC

lunes, 15 de julio de 2013

El fósil humano más antiguo de Galicia

El fósil humano más antiguo de Galicia
Personal investigador del IPHES ha encontrado en Becerreá (Lugo) un diente infantil, de hace unos 17.000 años, que constituye el fósil humano más antiguo descubierto hasta el momento en Galicia. Se trata de un molar de leche con un grado de desgaste muy avanzado y perteneciente a un individuo de unos 10 años de edad. Es, además, el primer resto humano del Paleolítico encontrado en la comunidad gallega.

“El diente de Valdavara sería por lo menos 7.000 años más antiguo que los que hasta ahora ocupaban esta categoría en Galicia, unos restos hallados en la Serra do Courel y datados en torno a los 10.000 años antes del presente”, puntualiza Manuel Vaquero, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) y director de las excavaciones en la Cueva de Valdavara (Becerreá, Lugo).

Según las dataciones de que se disponen actualmente, realizadas por el método de carbono 14, dicho diente tendría una cronología de más de 17.000 años antes del presente, aunque no se descarta que pueda ser algo más antiguo. “Este mismo año se tiene previsto realizar nuevas dataciones que permitirán establecer con más precisión la antigüedad del fósil”, ha anunciado Vaquero.

Rico conjunto arqueológico

El diente se puso al descubierto durante excavación arqueológica del año pasado, pero el hallazgo no se ha hecho público hasta ahora porque se estaba pendiente de algunos análisis científicos. Apareció en la base del nivel 4 que corresponde culturalmente al Magdaleniense antiguo y en el que además se ha recuperado un rico conjunto arqueológico, integrado por numerosas herramientas elaboradas con sílex y hueso, así como elementos de adorno personal, tales como una serie de conchas de Dentalium utilizadas como cuentas de collar.

Los trabajos en la Cueva de Valdavara se iniciaron en 2007 y se enmarcan en un proyecto de investigación conjunto de la Universidade de Santiago de Compostela y el IPHES. Las excavaciones se llevan a cabo gracias al apoyo del Concello de Becerreá (ayuntamiento) y están dirigidas por Manuel Vaquero y Susana Alonso, esta última colaboradora del IPHES.

Actualmente, –como vemos en la imagen-, se está realizando la séptima campaña de excavaciones, que se inició el 1 de julio y finalizará el próximo día 27. Participan ocho investigadores procedentes de diversas instituciones.

IPHES | SINC

jueves, 4 de julio de 2013

La diversidad genética entre grandes simios es mayor que entre humanos

La diversidad genética entre grandes simios es mayor que entre humanos 
Un equipo científico internacional ha secuenciado, por primera vez, los genomas de un gran número de individuos de las seis especies de grandes simios de África y de Asia suroriental.

Un trabajo de investigación, dirigido por Tomàs Marquès Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (Universidad Pompeu Fabra-CSIC) de Barcelona, ​​y Evan Eichler, de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU), se ha centrado en incluir la mayor diversidad genética de individuos salvajes posible, debido a la rápida disminución de la población de grandes simios en todo el mundo.

Los grandes simios –chimpancés, gorilas y orangutanes– son el grupo de especies vivos más cercanos a los seres humanos. Compartimos un ancestro común, que vivió hace 14-16 millones años, pero con los chimpancés compartimos un antepasado mucho más reciente, hace solo unos seis millones de años.

El estudio, que hoy publica la edición digital de la revista Nature, proporciona el análisis más detallado y completo hecho hasta ahora de la diversidad genética de los grandes simios, especies que actualmente están en peligro de extinción, y permite poner la historia de nuestro genoma en su contexto. En el trabajo también han participado investigadores de la UAB.

Individuos en libertad y en cautividad

Los recientes avances en las tecnologías de secuenciación del genoma han permitido a los investigadores hacer grandes progresos sobre el conocimiento del genoma humano y la diversidad genética mediante la secuenciación de los individuos de nuestra especie. En cambio, se ha puesto menos atención en nuestros parientes más cercanos: los grandes simios.

Esto se debe, en gran parte, a la dificultad para obtener muestras de ADN de estas especies en peligro de extinción. Aunque existen muchos simios en cautividad, estos individuos son un pobre reflejo de la diversidad natural. Ahora, en este trabajo científico, los investigadores han trabajado con material genético de individuos salvajes, una tarea realizada en colaboración con grupos conservacionistas, y la secuenciación de la mayoría de los genomas ha realizado en los laboratorios del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), con sede en Barcelona.

Los investigadores han encontrado que los genomas humanos muestran una variabilidad muy reducida en comparación con el genoma de la mayoría de los grandes simios. Pocas especies de simios muestran niveles tan bajos. "Esta reducción en la diversidad genética es normalmente el resultado de un proceso llamado cuello de botella, caracterizado por un descenso drástico del número de individuos en la población", comenta Javier Prado-Martínez, estudiante de doctorado del Instituto de Biología Evolutiva y coprimer autor del estudio."Lo que es sorprendente es la intensidad de este cuello de botella en los seres humanos en comparación con la mayoría de los grandes simios", añade.

Los genomas de una pareja de orangutanes, por ejemplo, difieren en más de 2 de cada 1.000 pares de bases, en comparación con 1 de cada 1.000 pares de bases entre dos seres humanos. Algunas especies de grandes simios, gorilas orientales, chimpancés occidentales y bonobos, también tienen una variabilidad muy baja, como resultado de estos cuellos de botella en el pasado.

Los investigadores se centraron, sobre todo, en comparar la historia evolutiva de nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, que se dispersaron a través de África y se clasifican en cuatro grandes grupos o subespecies. Una pregunta abierta entre los biólogos evolutivos ha sido cómo estas cuatro poblaciones se relacionan entre sí. Mediante la secuenciación de varios individuos de cada grupo, los investigadores fueron capaces de resolver las relaciones filogenéticas entre estas subespecies y explorando el genoma de los cuatro grupos han visto que la evolución de todos ellos ha sido muy compleja.

Una historia evolutiva compleja

Lo que también se hizo evidente para los investigadores era la complejidad de la historia evolutiva de los chimpancés en comparación con los seres humanos. Los patrones de diversidad genética fueron consistentes con un vasto flujo genético o la migración entre las poblaciones ancestrales con expansiones bruscas de tamaño de la población, seguido por los accidentes.

"Los seres humanos, por el contrario, tienen una historia evolutiva relativamente simple", dicen los autores. "Está claro que en los últimos millones de años las poblaciones de chimpancés fluctuaron enormemente en tamaño y complejidad". La base de estos colapsos de población es clara, pero coincide, en parte, con un período de tiempo en que la población humana comenzó a prosperar.

El trabajo hace hincapié en un mensaje de reflexión. "Debemos hacer más para proteger estas especies y conservar su entorno natural –dice Prado-Martínez–. Casi todas las poblaciones de grandes simios están en una situación crítica de peligro de extinción y más que nunca, a merced de nuestra especie".

El científico confía en que toda la información obtenida podrá ayudar en los esfuerzos de conservación, ya que conocer mejor los genomas de estas especies "ayudará a los biólogos de campo para identificar mejor el origen de los grandes simios víctimas de la caza y comercio furtivos y a una mejor gestión los programas de cría en cautividad", concluye.

UPF | SINC

Seguidores

Google+ Followers

Datos personales

Template Blogger Elegance by Dicas Blogger.

TOP