sábado, 25 de mayo de 2013

Dos especies de hace dos millones de años tenían ya rasgos del sistema auditivo similar al del hombre

Dos especies de hace dos millones de años tenían ya rasgos del sistema auditivo similar al del hombre 
Los chimpancés oyen el habla humana como si fueran un poco duros de oído, como una persona con sordera moderada que no distingue bien los sonidos bajos o en un entorno ruidoso. El Homo sapiens, sin embargo, tiene un oído muy fino para esas frecuencias, algo tan imprescindible para la comunicación compleja mediante el lenguaje como la capacidad de pronunciar sonidos muy rápidamente y, por supuesto, un cerebro capaz de generar y procesar la información. Es lógico, pues, que los científicos se pregunten cuándo surge en la evolución humana esa adaptación del sistema auditivo de banda ancha frente a la banda estrecha de otros primates.

Una pista importante ha salido a la luz ahora con el descubrimiento y análisis anatómico de los pequeños huesos del oído de un par de homínidos africanos de hace dos millones de años, el Paranthropus robustus y el Australopithecus africanus. Son dos géneros hermanos del ancestro de la humanidad Homo habilis, también africano, explica el paleontólogo Ignacio Martínez. Resulta que en esos dos homínidos, uno de los tres huesecillos del oído, el martillo, es ya claramente parecido al humano actual, aunque el yunque y el estribo siguen siendo primitivos. “Por su tamaño y forma, el martillo se distingue claramente de los de nuestros parientes actuales, es decir, chimpancés, gorilas y orangutanes, siendo uno de los pocos rasgos de esos homínidos similar a nuestra especie”, afirman los científicos, incluido Martínez, que han presentado el descubrimiento en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. La conclusión es que la capacidad auditiva de los P.robustus y A.fricanus sería ya algo diferente de la de los chimpancés, pero aquellos homínidos seguramente todavía eran algo duros de oído.

El martillo, el yunque y el estribo, que exclusivamente tienen los mamíferos, son las tres piezas óseas más pequeñas del esqueleto humano (el tamaño del estribo es la mitad del de una mosca común). Y esos tres huesecillos son los que se encargan de transmitir la vibración del tímpano al oído interno, al receptor sensorial, permitiendo la audición. El gran parecido del martillo del humano actual con el de los P.robustus y los A.africanus —no así el yunque y el estribo—, indica que ese cambio anatómico debió surgir muy pronto en la historia evolutiva. “El bipedalismo \[caminar con dos pies\] y la reducción del tamaño de los caninos se consideran, desde hace tiempo, los hitos de la humanidad ya que parecen estar presentes en los fósiles humanos más antiguos recuperados hasta ahora; pero nuestro estudio sugiere que esa lista tal vez debe ser puesta al día para incluir también los cambios en el martillo”, comenta el científico Rolf M.Quam (State University, Nueva York), líder de la investigación.

Juan Luis Arsuaga, otro de los científicos autores del hallazgo y análisis de estos pequeños huesos de los dos homínidos africanos, no se esperaba esa modernidad del martillo: “Yo habría apostado porque sería como el de los chimpancés, y que esos homínidos tendrían también una capacidad de vocalización similar”. Pero esto no significa, advierte, que el camino del habla humana comenzase hace dos millones de años. “Los mamíferos, con el oído, cubrimos una banda de frecuencias muy ancha y los humanos somos especialmente sensibles en la banda en que nos comunicamos”, explica este catedrático de la Universidad Complutense. Para él, la capacidad de comunicación surge en el último millón de años y en el último medio millón el proceso se acelera drásticamente. Los fósiles de Atapuerca (sobre todo del yacimiento de la Sima de los Huesos) dicen mucho al respecto.

ALICIA RIVERA | ELPAIS.com

jueves, 23 de mayo de 2013

Los dientes de un bebé neandertal revelan cuándo dejó de mamar

Los dientes de un bebé neandertal revelan cuándo dejó de mamar 
Hasta ahora las costumbres lactantes de los primates extintos eran desconocidas. Una nueva técnica, basada en los niveles de bario de la dentición, ha desvelado que el bebé neandertal estudiado se alimentó con leche materna durante siete meses, y luego la compartió con sólidos durante otros siete.

El destete marca el fin de la lactancia en los mamíferos y moldea la evolución de los primates y de las poblaciones humanas, pero medir la edad de destete en especies extintas era hasta ahora un reto, debido a la falta de marcadores biológicos.

Un equipo de investigadores de varias universidades estadounidenses ha determinado los hábitos lactantes de los neandertales, gracias a una nueva técnica que consiste en medir los niveles de bario en los dientes de los lactantes.

“Medimos el destete por el bario de los dientes, que depende de la cantidad absorbida por la dieta”, explica a SINC Christine Austin, investigadora de la Escuela de Sanidad Pública de Harvard y coautora del artículo publicado hoy en Nature.

Según Antonio Rosas, paleobiólogo experto en neandertales del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN, CSIC), “es la primera vez que se estudia la lactancia mediante el análisis de isótopos, lo cual es un salto metodológico importante”.

En los macacos y neandertales la cantidad de bario disminuye cuando empieza la alimentación sólida.

Para desarrollar esta técnica, los investigadores estudiaron dientes de bebés y crías de macacos, de los que se conoce su dieta. “En los macacos y neandertales la cantidad de bario disminuye cuando empieza la alimentación sólida”, aclara Austin.

Cada día se forman líneas de crecimiento en los dientes que, de forma similar a los anillos de los árboles, permite saber la duración de la lactancia con gran precisión. “El periodo de destete de nuestro neandertal es similar al de otros primates como el ser humano”, explica a SINC Manish Arora, investigador de la Universidad de Sídney y coautor del estudio.

El neandertal estudiado se alimentó con leche materna de forma exclusiva durante siete meses, y durante otros siete meses la suplementó con los primeros alimentos sólidos. A los 1,2 años los niveles de bario sugieren el cese del amamantamiento.

El destete de un único neandertal

Sin embargo los resultados del estudio podrían variar entre individuos. “Hoy sabemos que en cuestiones de crecimiento los neandertales presentaban cierta variación de unos individuos a otros, por lo que creo que no se puede generalizar”, advierte Rosas.

“Nos gustaría analizar muestras mayores, de neandertales y otros primates extintos, para entender mejor la evolución de los cuidados y el destete”, aclara Arora. “También queremos utilizar esta técnica para estudiar los efectos de la lactancia sobre la salud en humanos modernos”.

El destete temprano puede tener efectos negativos en la salud del lactante, pero, por otro lado, el amamantamiento dificulta un nuevo embarazo. Por tanto, cuanto antes deje la madre de producir leche, antes podrá tener el siguiente hijo. “Conocer el momento del destete o la duración de la lactancia es muy relevante para conocer la biología de los neandertales y de nosotros mismos”, concluye Rosas.

SINC

sábado, 18 de mayo de 2013

Una muela de 25 millones de años revela la conexión entre monos y simios

Una muela de 25 millones de años revela la conexión entre monos y simios 
Un grupo de paleontólogos ha descubierto el fósil de una muela de más de 25 millones de años que guarda "información clave" para comprender cómo se separaron genéticamente los monos y los simios, publica la revista científica Nature.

El equipo investigador, formado en su mayoría por estadounidenses y australianos, halló en una excavación realizada entre 2011 y 2012 en Tanzania (África) los restos más antiguos que se conocen hasta ahora de un miembro de los primeros primates.

Monos y simios -de los que descienden los humanos- pertenecieron en su origen a la misma familia genética, los catarrinos, unos primates simiinformes que hacia el final del Oligoceno (posterior al Paleoceno) sufrieron una evolución genética que les separó para siempre.

De esta división surgieron los "monos del Viejo Mundo" (babuinos y macacos) y los "monos del Nuevo Mundo" (simios), sin que se hayan encontrado restos que expliquen este proceso o que evidencien qué linajes perdidos de especies vivieron hasta dar lugar a la nueva clasificación.

La pieza dental encontrada se acerca por primera vez a las fechas del misterio: data de 25,2 millones de años aproximadamente, cuando los científicos estiman que dicha evolución se produjo hace entre 25 y 30 millones de años.

El descubrimiento ha emocionado a los paleontólogos, que destacan en el artículo lo extraordinario del hallazgo no solo por el tiempo transcurrido, sino por las características del relieve en esta zona de África, por naturaleza poco propicio para la conservación de fósiles.

Además de la muela los investigadores encontraron restos de la mandíbula de un simio en la excavación al suroeste de Tanzania que les permitirá estudiar la hipótesis de que en ese entorno se produjera lo que los científicos llaman "un Paleoceno tardío".

Esta teoría indica que a final del Oligoceno puedo producirse un cambio climático similar al del Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno -ocurrido más de 25 millones de años antes- que explicaría cómo se formó el ecosistema terrestre en la zona de África que se sitúa justo debajo del ecuador.

EFE

miércoles, 15 de mayo de 2013

Neandertales y seres humanos convivieron hace 40.000 años en Asturias

Neandertales y seres humanos convivieron hace 40.000 años en Asturias 
La región cantábrica es uno de los pocos puntos de la península en los que neandertales y humanos modernos llegaron a coexistir. Según investigadores de la UNED y la Universidad de Oxford (Reino Unido), que analizan los sedimentos del yacimiento de La Güelga, en Asturias, esto se produjo hace 40.000 años.

El yacimiento, situado en el macizo de los Picos de Europa, alberga una importante colección de restos fósiles del Paleolítico medio y superior, hace entre 150.000 y 10.000 años. El equipo ha analizado la entrada de la cueva del yacimiento y descubierto niveles con materiales atribuidos al hombre anatómicamente moderno entre estratos con materiales producidos por neandertales.

"Sería una especie de sándwich en el que las rebanadas del pan se corresponderían con los estratos de materiales usados por los neandertales y el relleno lo formarían las capas con restos tecnológicos realizados por los humanos modernos", explica Jesús F. Jordá, uno de los autores del estudio. Un sandwich de estratos que prueba la coexistencia de estas dos especies ( la 'Homo neanderthalensis' y la 'Homo sapiens') en la región cantábrica.

Los investigadores emplearon la técnica de la ultrafiltración para eliminar la contaminación antes de realizar su datación mediante radiocarbono. Este novedoso método –empleado en otras investigaciones por el mismo equipo– suele envejecer los fósiles, puesto que las fechas que se obtienen aplicando esta técnica ofrecen una mayor precisión, al eliminar al máximo la contaminación.Los investigadores afirman que aún falta una verificación de estos datos y la datación de los niveles superiores de la cavidad.

Además, en los próximos meses se conocerán los resultados de la campaña que realizaron el año pasado, con investigadores del Museo Neandertal de Mettmann, en la que tomaron, tanto muestras de toda la secuencia para análisis micromorfológicos, como muestras de los niveles superiores para usar radiocarbono. "El futuro es prometedor pues esperamos verificar todo lo que planteamos en este trabajo", concluye Fordá.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Los neandertales de El Sidrón eran diestros

Los neandertales de El Sidrón eran diestros 
Once de los 13 neandertales que habitaron en la cueva de El Sidrón (Asturias) eran diestros. Este es uno de los resultados de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que se han analizado las estrías de más de 60 piezas dentales de esta especie homínida. El trabajo, publicado en PLOS ONE, muestra, junto con otras evidencias anatómicas y funcionales de lateralización del encéfalo, que los neandertales poseían un patrón de asimetría cerebral similar al del hombre actual.

“La lateralidad manual es reflejo de una organización especializada del cerebro, por lo que su origen evolutivo ha sido motivo de investigación desde hace décadas. Aunque algunos primates pueden tener una cierta tendencia al uso preferente de una de sus manos, una estricta lateralización solo se observa en las especies humanas”, explica el investigador del CSIC Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Según Rosas, director de la investigación, el poder estudiar conjuntamente 11 individuos de un mismo grupo neandertal constituye un hecho singular y confirma que la lateralidad en el uso de la mano derecha es un fenómeno poblacional. Falta por determinar si los dos individuos restantes del grupo de 13 neandertales de El Sidrón eran diestros o zurdos, ya que entre sus restos no se conservan las piezas dentales.

De los 27 neandertales analizados en todo el mundo hasta la fecha, tan sólo dos han mostrado indicios de un uso preferente la mano izquierda, porcentaje que coincide con la lateralidad cerebral observada en los humanos actuales.

Estrías culturales

Mediante microscopía electrónica, los investigadores han podido estudiar con detalle las pautas de orientación y direccionalidad en incisivos y caninos de las llamadas estrías culturales. “Para ayudarse en la elaboración de trabajos, los pobladores prehistóricos empleaban la boca como una tercera mano, en lo que denominamos el ‘gesto de agarra y corta’. Con la boca sujetaban pieles, carne, tendones y fibras vegetales, materiales que tensaban con una mano y cortaban o raspaban con la otra. Durante estas prácticas, en ocasiones los instrumentos de piedra rozaban los dientes, y dejaban unas características marcas”, comenta la investigadora del CSIC Almudena Estalrrich.

Este estudio pone de manifiesto que el uso preferente de una mano frente a la otra en neandertales se establece ya desde la infancia, tal y como ocurre en los humanos modernos, ya que entre los 11 individuos analizados se encuentra un niño de entre 6 y 8 años que presenta el mismo patrón de lateralidad que los adultos.

Cambio en la lateralidad

Hay, sin embargo, una excepción relativa al uso dominante de la mano derecha entre los neandertales asturianos. El conocido como Adulto 2 muestra signos de haber cambiado de mano preferente al final de su vida. Los dientes anteriores muestran una superposición de estrías culturales de orientación izquierda sobre otras de orientación derecha. Esto indica que el Adulto 2 fue diestro la mayor parte de su vida pero que una infección dental pudo provocar una inflamación que le obligó a cambiar de hábitos bucales y manuales.

Este proceso infeccioso tuvo su origen en una malformación dentaria, posiblemente de base genética, que ha permitido a los investigadores rastrear aspectos de la vida de este individuo, desde su formación durante la fase embrionaria hasta su fallecimiento. Los resultados de ese análisis han sido publicados en la revista Journal of Human Evolution.

“Este individuo presenta un canino incluido en el interior de la mandíbula que nunca llegó a hacer erupción. Además, conserva el canino de leche, cuya forma anómala permitió la entrada de agentes infecciosos que, sumados a la malformación genética, propiciaron una serie de lesiones que le obligaron a cambiar el uso de la boca y, por extensión, también de las manos”, concluye Rosas.

Las excavaciones de la cueva de El Sidrón (Borines, Asturias) está subvencionada por la Consejería de Cultura del Gobierno autonómico de Asturias y dirigidas por el investigador de la Universidad de Oviedo Marco de la Rasilla.

CSIC

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