martes, 17 de diciembre de 2013

Confirman la capacidad de pensamiento simbólico de neandertales

Confirman la capacidad de pensamiento simbólico de neandertales
Un estudio, que cuenta con participación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, confirma el origen antropogénico de la fosa de La Chapelle-aux-Saints (Francia), un hecho que avala la capacidad de pensamiento simbólico de las poblaciones neandertales.

El 3 de agosto de 1908, los hermanos Bouyssonie descubrieron un esqueleto casi completo de Neandertal (LCS1) en una fosa cavada en los depósitos del yacimiento Bouffia Bonneval, en La Chapelle-aux-Saints (Francia).

Por primera vez se contemplaba la hipótesis de la posible existencia de enterramientos intencionales y, por lo tanto, la capacidad de pensamiento simbólico en un grupo humano del Pleistoceno superior distinto al de los humanos anatómicamente modernos. Ello modificó drásticamente el enfoque de algunas investigaciones y los arqueólogos comenzaron a buscar evidencias de enterramiento neandertal.

En los cinco años siguientes a este descubrimiento, se hallaron otras nueve supuestas sepulturas, y a día de hoy ya se han registrado cerca de cuarenta casos posibles, algunos de las cuales (Kebara 2 y Shanidar 4/6/8/9) reflejan las prácticas funerarias complejas. Todos estos hallazgos han cambiado profundamente la percepción acerca de los neandertales.

Sin embargo, en las últimas décadas se han levantado numerosas críticas y dudas sobre la capacidad cognitiva de dicha especie para enterrar a sus muertos. Ahora, un nuevo estudio publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma el origen antropogénico de la fosa de La Chapelle-aux-Saints, con lo cual se avala la capacidad de pensamiento simbólico de las poblaciones neandertales.

Este estudio ha sido realizado por un equipo internacional dirigido por William Rendu del Center for International Research in the Humanities and Social Sciences, Unités Mixtes Internationales 3199, Centre National de la Recherche Scientifique, de la Universidad de Nueva York, y entre muchos otros colaboradores, también ha contado con la participación de Carlotta Tavormina, colaboradora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y estudiante del doctorado de Prehistoria en la Universidad Rovira i Virgili, en Tarragona .

"Este trabajo es una nueva prueba de que los neandertales han sido capaces de desarrollar por sí mismos algunos pensamientos simbólicos complejos. Por lo tanto, los neandertales y los humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens) somos muy similares por lo que a este comportamiento se refiere", explica William Rendu desde Nueva York.

Una sepultura intencionada

"Para poder contrastar nuestra hipótesis, tuvimos que caracterizar el contexto arqueológico en que se halla el Bouffia Bonneval”, cuenta el experto. “Así excavamos y analizamos los niveles arqueológicos de una cavidad contemporánea situada a 70 metros de distancia. Todo ello ha supuesto mucho tiempo de dedicación, pero era necesario y los resultados han sido incluso mejores de lo que esperábamos".

El análisis de la fosa es concluyente por lo que respecta a su origen antrópico. El análisis tafonómico de los restos humanos demuestra que el cuerpo fue cubierto rápidamente, para protegerlo de cualquier perturbación post mortem, tales como modificaciones de meteorización o ataques de carnívoros. Estos dos elementos, combinados con la conexión anatómica en que se conservó el esqueleto, sostienen la hipótesis de que se trataba de una sepultura intencionada.

William Rendu ha manifestado: "Una de las cosas más emocionantes para nosotros es que 100 años después del descubrimiento de aquéllos restos, hemos sido capaces de encontrar nuevas pruebas debido a los avances metodológicos, que hemos aplicado a los restos encontrados en 1908. Esto pone de relieve la importancia de la protección del sitio y de la conservación de las colecciones arqueológicas, pues este tipo de patrimonio puede proporcionar datos muy importantes en la actualidad".

El mismo investigador ha querido enmarcar este nuevo hallazgo en la tendencia generada en la última década, gracias a una cantidad creciente de investigaciones que han puesto de relieve el desarrollo en algunas poblaciones de neandertales del pensamiento simbólico complejo, tal como lo demuestran el uso de plumas, las colecciones de conchas peculiares, etc.". “Estamos encantados de contribuir a representar esta nueva imagen de los neandertales", asegura.

Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social | SINC

jueves, 5 de diciembre de 2013

El ADN humano más antiguo aparece en Atapuerca

El ADN humano más antiguo aparece en Atapuerca
La colaboración científica entre el Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) ha hecho posible el hallazgo del ADN humano más antiguo de la historia, según publica la revista Nature. Este material genético está datado en unos 400.000 años –el anterior era de hace menos de 100.000 años– y pertenece a un fósil encontrado en la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos).

Investigadores del Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva han secuenciado el genoma mitocondrial casi completo de un resto humano, el Fémur XIII de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos), datado en unos 400.000 años (Pleistoceno Medio).

El ADN mitocondrial se encuentra en múltiples copias en las mitocondrias de las células y se transmite exclusivamente por línea materna. Solo en el permafrost, o suelo helado, se ha recuperado ADN de esta antigüedad, pero no humano.

“Encontrar un genoma mitocondrial prácticamente completo de un fósil humano de hace más de 400.000 años es en sí mismo un éxito sin precedentes. El más antiguo hasta este tiene menos de 100.000 años. Supone un salto gigantesco”, declara a SINC el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, director del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos y coautor del estudio.

Para ello, ha sido necesario que los científicos desarrollaran una nueva y avanzada tecnología. Desde el punto de vista metodológico, esta técnica ha abierto la puerta a futuros descubrimientos.

“Hemos aplicado tecnicas que antes nos parecían impensables. En concreto, esta nueva metodología permite trabajar con segmentos ultracortos de ADN, porque este material genético se degrada y las cadenas se van rompiendo. La Sima de los Huesos es un caso límite por su antigüedad, ya que los segmentos encontrados eran muy pequeños”, añade Arsuaga.

Esta metodología hace posible recuperar, investigar y ensamblar segmentos pequeñísimos para construir cadenas de ADN muy largas.

Parientes de los denisovanos de Siberia

El equipo de Matthias Meyer del Instituto Max Planck ya había secuenciado el genoma mitocondrial completo de un oso precedente del mismo yacimiento y encontrado junto con los fósiles humanos.

Los investigadores procedieron a continuación a comparar el genoma mitocondrial extraído del Fémur XIII de la Sima de los Huesos con el de las especies más cercanas, tanto vivas (humanos actuales y grandes simios) como fósiles: neandertales y denisovanos.

A partir de los datos genéticos, los investigadores calcularon una edad aproximada para el fósil de la Sima de los Huesos de unos 400.000 años, muy parecida a la estimada por el mismo procedimiento para el oso: 430.000 años.

La comparación de las secuencias del genoma mitocondrial ha revelado una mayor proximidad del fósil de la Sima con los denisovanos que con los neandertales, en contra de lo esperado.

“Hemos concluido que el pariente más cercano de esta especie de la Sima de los Huesos se encuentra en Siberia, pero eso no implica que se parezcan mucho, de hecho se calcula que llevarían evolucionando por separado 700.000 años. Son muy diferentes pero con un antepasado común que debía de ser una especie que vivió en Europa y en Asia en esa antigüedad de vértigo”, añade Arsuaga.

Los denisovanos se consideran unos parientes muy lejanos de los neandertales. Apenas se tiene información morfológica de estos individuos encontrados en la cueva Denisova, en Siberia meridional, por lo que no es posible establecer comparaciones anatómicas con los fósiles de la Sima de los Huesos.

Según el director del Museo de la Evolución Humana, posteriormente en Europa evolucionarían los neandertales, pero en esa época en la Sima de los Huesos su ADN mitocondrial todavía no estaba presente, o no lo tenían todos los individuos.

Como apunta Meyer, "no se esperaba que el ADN mitocondrial de la Sima de los Huesos compartiera un antepasado común con el de los denisovanos en lugar de con el de los neandertales, dado que los fósiles de la Sima muestran rasgos neandertales".

Un escenario de especies mucho más complejo

Teniendo en cuenta la antigüedad del yacimiento, un escenario posible es que los humanos de la Sima estén relacionados con la población ancestral a partir de la cual evolucionaron por separado neandertales y denisovanos.

Otra posibilidad, apuntan los investigadores, es que otros homininos distintos transmitieran el ADN mitocondrial de tipo denisovano a los homininos de la Sima, o a sus antepasados.

"Este trabajo muestra que ahora podemos estudiar el ADN de fósiles con varios cientos de miles de años de antigüedad, abriéndose la posibilidad de conocer genes de los antepasados de neandertales y denisovanos. Es tremendamente emocionante”, afirma Svante Päabo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El descubrimiento apunta a una complejidad mayor de lo que se suponía en el Pleistoceno medio. Hasta ahora se utilizaban esquemas muy simples en los que Europa evolucionaba hacia los neandertales y, efectivamente, a gran escala es lo que pasó.

“Cuando tienes la posibilidad de entrar en detalles se observa que cada población europea tiene su propia historia y que las diferentes líneas se entrecruzan, a veces se mezclan y otras se separan. Unas de ellas se extinguen y otras continúan. Digamos que los neandertales son la única línea superviviente que llega casi hasta nuestros días, de todo el conjunto de especies que había en la antigüedad”, añade el científico.

Los investigadores comienzan a asomarse a esa complejidad ahora que tienen disponible información genética. "Esperemos que futuras investigaciones aclaren las relaciones entre los fósiles de la Sima, los neandertales y los denisovanos".

El equipo conjunto se propone ahora secuenciar ADN mitocondrial de otros individuos de la Sima, e incluso recuperar algunas secuencias del ADN nuclear.

El yacimiento de la Sima

La Sima de los Huesos es el yacimiento que ha proporcionado, en un solo lugar, más fósiles de una especie fósil de hominino. Desde el año 1976 se trabaja en la recuperación de los restos óseos de por lo menos 28 individuos.

Los esqueletos están completos, pero sus huesos se encuentran muy fragmentados, dispersos y mezclados, lo que dificulta la reconstrucción de los mismos.

La especie representada en la Sima de los Huesos muestra una combinación de rasgos arcaicos junto con otros incipientemente neandertales, por lo que se la considera relacionada evolutivamente con estos últimos.

Las particulares condiciones del yacimiento, aislado desde hace cientos de miles de años en las profundidades de un sistema cárstico, han permitido una conservación excepcional de los huesos humanos.

SINC

martes, 22 de octubre de 2013

Siguen buscando sin éxito el ancestro común de los humanos modernos y los neandertales

Siguen buscando sin éxito el ancestro común de los humanos modernos y los neandertales
Los paleontropólogos siguen buscando sin éxito el ancestro común de los humanos modernos y los neandertales que vivieron en Europa hace miles de años. El estudio de 1.200 dientes fósiles revela que ninguno de los homínidos conocidos se ajusta al perfil esperado, tampoco Homo heidelbergensis, H. erectus ni H. antecessor.

Los paleoantropólogos llevan años buscando el antepasado de neandertales y sapiens, y hasta ahora tenían varios candidatos, entre ellos, Homo heidelbergensis, H. erectus y H. antecessor. Pero ninguno de los homínidos conocidos se ajusta al perfil esperado, según lo que se publica esta semana en la revista PNAS.

Científicos de varios países han colaborado para analizar la forma de los dientes fósiles de trece especies de homínidos con métodos cuantitativos. “Nuestros resultados llaman la atención sobre la gran discrepancia que existe entre las estimaciones moleculares y paleontológicas del momento en el que se separaron ambas especies”, explica Aída Gómez-Robles, primera autora del artículo, que ahora trabaja en el Center for the Advanced Study of Hominid Paleobiology de la Universidad George Washington (EE UU).

“Estas diferencias no pueden ser ignoradas, sino que es necesario encontrar una forma de conciliarlas”, continúa esta investigadora, que hizo su tesis doctoral en la Universidad de Granada y en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

Para llegar a la conclusión de que ninguna de las especies candidatas, incluidas Homo heidelbergensis, H. erectus y H. antecessor, tiene la forma dental esperada en este ancestro, los investigadores han estudiado unos 1.200 molares y premolares fósiles, muchos de ellos procedentes de Atapuerca, mediante análisis morfométricos y técnicas estadísticas desarrolladas en la Universidad de Indiana.

El estudio también muestra que las potenciales especies ancestrales descubiertas en Europa son morfológicamente más similares a los neandertales que a los humanos modernos, lo que sugiere que el linaje neandertal apareció hace aproximadamente un millón de años y que la divergencia tuvo lugar antes de lo que se pensaba.

Ancestro africano

Los métodos cuantitativos y estadísticos proporcionan un medio más exacto para resolver los debates sobre los orígenes humanos que los análisis descriptivos que se han usado en el pasado.

“Nuestro primer objetivo es situar las cuestiones sobre la evolución humana en un contexto evaluable y cuantitativo y ofrecer un método objetivo para ordenar debates sobre la filogenia de los homínidos que parecen no tener solución”, indica el artículo, y propone aplicar estos métodos al estudio de otras partes esqueléticas representadas en el registro fósil.

Los escurridizos ancestros podrían encontrarse en las especies de homínidos africanos. “Aún hay hallazgos esperándonos, y los fósiles africanos de una antigüedad aproximada de un millón de años merecen una especial atención como posibles ancestros de los neandertales y los humanos modernos”, concluye David Polly, profesor del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Indiana, donde Gómez-Robles inició este estudio durante una estancia investigadora.

CENIEH | SINC

viernes, 18 de octubre de 2013

Hace 1,8 millones de años solo había una especie humana

Hace 1,8 millones de años solo había una especie humana
Paleoantropólogos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han descubierto en Dmanisi (Georgia) un cráneo excepcionalmente conservado de 1.800.000 años que, por sus características, obliga a un cambio de perspectiva sobre la diversidad de las especies humanas, que sería mucho menos variada de lo que se estimaba. “Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, dicen sus descubridores.

Científicos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han hallado en el yacimiento de Dmanisi, Georgia, un cráneo humano de hace 1.800.000 años al que han denominado cráneo 5. Ya se habían encontrado en el mismo yacimiento cuatro cráneos de homínidos igualmente bien conservados, así como algunas partes del esqueleto. Ahora, el estudio de estos restos indica que el género Homo era mucho menos variado de lo que se creía hasta el momento.

“Realizamos análisis exhaustivos de la morfología de los cinco individuos encontrados en el yacimiento de Dmanisi. Las diferencias entre todos ellos no son más extensas que las diferencias entre cinco Homo sapiens, cinco chimpancés o cinco bonobos. Todos los individuos encontrados en este yacimiento pertenecen a una misma especie, y el cráneo 5 es uno de ellos”, declara a SINC la investigadora boliviana Marcia Ponce de León, coautora de la investigación y científica de la Universidad de Zúrich (Suiza).

Esto indica que los miembros más primitivos del género Homo, clasificados como Homo habilis, Homo rudolfensis y Homo erectus, podrían pertenecer a la misma especie. Solo serían diferentes en su apariencia exterior.

“Por lo visto hay un malentendido en lo referente a la clasificación del género Homo. En nuestra publicación nos referimos al periodo alrededor de 1,8 millones de años, y postulamos que entonces solo existía una especie de este género. Homo floresiensis, que existió hace entre 38.000 y 18.000 años, y Homo neanderthalensis (150.000-30.000 años) son mucho más jóvenes. Australopithecus representa otro género. En el caso de Homo habilis no hay una buena definición de la especie ya que los restos fósiles que se clasifican en este grupo son muy fragmentarios y escasos. Esto ha originado una discusión controvertida que aún continua”, añade la experta.

En su conjunto, los hallazgos muestran que los primeros representantes del género Homo comenzaron a expandirse desde África a través de Eurasia hace 1,85 millones de años.

El cráneo 5 pertenece a la época del Pleistoceno inferior. Es único porque, hasta la fecha, es el más completo de ese periodo de la evolución. No tiene deformaciones y todos los huesos todavía están asociados a través de las suturas.

“Adicionalmente, tiene una morfología inesperada. El cerebro es pequeño, con una capacidad craneal de 546 cm3. La cara es grande y prominente, y los dientes también son grandes”, apunta la investigadora. Esta combinación de rasgos era desconocida hasta el momento.

El yacimiento solo ha sido excavado parcialmente, pero supone la primera oportunidad para que los investigadores comparen y contrasten rasgos físicos de múltiples ancestros humanos que al parecer coincidieron en el mismo espacio y tiempo geológico.

Según Christoph P.E. Zollikofer, antropólogo de la Universidad de Zúrich que también participa en el estudio, la razón por la que el cráneo 5 es tan importante es que une las características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de Homo.

“Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, muy probablemente habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, añade Zollikofer. Para Ponce de León “también es decisivo que tenemos cinco individuos bien conservados que sabemos que han vivido en el mismo lugar y al mismo tiempo”.

Seguimiento evolutivo del Homo erectus

La diversidad dentro de una especie es por lo tanto la regla y no la excepción. Estos resultados están apoyados por un estudio adicional publicado recientemente en la revista PNAS.

En ese estudio, Ponce de León, Zollikofer y otros investigadores muestran que las diferencias en la morfología de la mandíbula entre los individuos de Dmanisi se deben principalmente a las diferencias en el desgaste dental.

“Esto demuestra la necesidad de un cambio de perspectiva: los fósiles africanos de 1,8 millones de años probablemente son los representantes de una misma especie, mejor descrita como Homo erectus”, explican los científicos.

Esto sugeriría que el Homo erectus evolucionó hace unos 2 millones de años en África, y pronto se expandiría a través de Eurasia, donde se documentó por primera vez hace unos 1,2 millones de años.

Comparar los patrones de diversidad en África, Eurasia y Asia Oriental proporciona pistas sobre la biología de la población de esta primera especie humana global. Esto convierte al Homo erectus en el primer “actor global” en la evolución humana. Su redefinición ofrece ahora la oportunidad de seguir esta especie humana fósil en un lapso de tiempo de 1 millón de años.

SINC

jueves, 17 de octubre de 2013

Los neandertales usaban palillos para calmar el dolor de algunas enfermedades bucales

Los neandertales usaban palillos para calmar el dolor de algunas enfermedades bucales
Una investigación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona, documenta el caso más antiguo de tratamiento paliativo asociado a una enfermedad bucal, como la inflamación de las encías, realizado con palillos. Esto supone un paso más para caracterizar a los neandertales como una especie con un amplio abanico de adaptaciones al medio y recursos, incluso en medicina.

Eliminar restos de comida que quedan entre los dientes y que a menudo molestan es una de las funciones más comunes del uso de los palillos, contribuyendo de esta manera a la higiene bucal. Este hábito está asociado al género Homo desde su inicio, ya que incluso se ha documentado en dientes de Homo habilis, especie que vivió hace entre 1,9 y 1,6 millones de años.

Una nueva investigación, basada en los restos fósiles de un neandertal hallados en el yacimiento de la Cova Foradà (Oliva, Valencia), ha demostrado, además, que este homínido usaba también los palillos para calmar el dolor producido por algunas enfermedades bucales como la inflamación de las encías (enfermedad periodontal), lo que representa el caso más antiguo documentado de tratamiento paliativo asociado a una patología de este tipo y realizado con este utensilio. El estudio relaciona las marcas de palillos en molares de neandertales con la enfermedad periodontal.

El fósil en que se ha observado esta patología fue cedido para su estudio a la Universidad Autónoma de Barcelona, junto con otros restos fósiles del yacimiento, y posteriormente trasladado al Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) para el estudio dental.

“Su cronología no está clara, pero se puede asegurar que es un neandertal asociado a industria lítica musterienses, es decir, de hace aproximadamente entre 150.000 y 50.000 años”, apunta el trabajo.

La investigación evidenció que los restos maxilares presentaban porosidad, un rasgo característico de deterioro por enfermedad periodontal, y pérdida de hueso en los alvéolos –donde están insertados los dientes–, con una reducción de la masa ósea de entre cuatro y ocho milímetros, de modo que las raíces de los dientes, normalmente en el interior de los alvéolos, quedaban desprotegidas.

Los casos de surcos dentales ocasionados por palillos son numerosos entre los neandertales y generalmente no están asociados a ninguna enfermedad dental. "Sin embargo, en el caso de Cova Foradà el palillo no fue empleado sólo como una primitiva forma de higiene dental, sino que está asociado a una patología dental y a un intento de aliviar el dolor, y es lo que lo hace singular", recalca Marina Lozano científica del IPHES.

Dientes desgastados pero sin caries

El estudio ha concluido también que el neandertal no tenía caries ni había sufrido abscesos, aunque los dientes conservados presentaban un gran desgaste, fruto de una dieta abrasiva, basada en alimentos duros y fibrosos.

Lozano señala: "Este individuo, en un intento de aliviar las molestias que le ocasionaba la enfermedad periodontal, con una importante inflamación de las encías que a menudo es sangrante, tendría muchas molestias y utilizó un palillo de manera sistemática. Es muy posible que se le quedaran fragmentos de alimentos entre las raíces dentales y las encías e intentaría extraer estos restos de comida para calmar el dolor. Además, la inflamación de las encías por sí misma también provoca sensación de tener un cuerpo extraño sin que éste exista”.

Esto provocaría que, tal como hacen hoy en día muchos pacientes de enfermedad periodontal, aquel neandertal usara el palillo con más frecuencia e intensidad, lo que le causó dos surcos interproximales, es decir, en la zona de contacto entre dos dientes adyacentes, visibles en las superficies distales del PM3 (primer premolar) y M1 (primer molar) superiores izquierdos.

Es decir, que nos encontramos ante uno de los primeros ejemplos de tratamiento paliativo con palillos, el más antiguo documentado hasta la fecha. Consecuentemente, "este estudio supone un paso más para caracterizar los neandertales como una especie con un amplio abanico de adaptaciones al medio y recursos incluso en el campo de la medicina paliativa", concluye la investigadora.

IPHES | SINC

sábado, 12 de octubre de 2013

Los cambios genéticos que dieron origen a las poblaciones modernas de Europa

Los cambios genéticos que dieron origen a las poblaciones modernas de Europa
El análisis del ADN de huesos prehistóricos ha permitido desentrañar los cambios genéticos que dieron origen a las poblaciones modernas de Europa. Dos estudios describen la complejidad de los patrones de migración y las relaciones humanas en el viejo continente desde el Neolítico a la Edad de Bronce, con el cambio de la caza y la recolección a la agricultura y la metalurgia.

El análisis de ADN de dientes y restos óseos prehistóricos ha permitido rastrear la historia genética de la Europa moderna. Dos estudios publicados en Science describen los patrones de migratorios por Centroeuropa durante el cambio hacia a la agricultura entre el Neolítico y la Edad de Bronce. En este periodo muchos cazadores-recolectores mantuvieron sus costumbres mientras otros pueblos ya cultivaban.

“Hemos caracterizado distintas culturas arqueológicas para reconstruir cuatro importantes situaciones durante el Neolítico que describen el flujo genético europeo”, destaca a SINC Guido Brandt, investigador del Instituto de Antropología de la Universidad de Maguncia y uno de los autores de los estudios.

“Una simple mezcla entre los cazadores-recolectores indígenas europeos y la población emigrante del este del continente no puede explicar la diversidad genética europea”, asevera.

Estos momentos clave son cuatro: la introducción de la agricultura desde Oriente Próximo al centro de Europa; después, desde Europa Central hasta el sur de Escandinavia; la influencia genética de Oriente Próximo, y por último, el influjo de la cultura campaniforme del oeste europeo. “Cada uno de estos eventos ha contribuido a la formación de la diversidad mitocondrial de los europeos de hoy en día”, expone Brandt.

En un primer estudio, los equipos de investigación analizaron ADN mitocondrial, que se hereda de la madre, extraído de huesos y dientes pertenecientes a 364 esqueletos humanos de las culturas que poblaron la región Mittelelbe-Saale en Alemania durante más de 4.000 años. Para describir la prehistoria genética de los europeos, ha sido necesario un proceso de más de ocho años en el que han utilizado nuevas tecnologías de análisis genómico.

Los resultados de Brandt indican que durante el Mesolítico (entre el Paleolítico y Neolítico) los centroeuropeos eran cazadores-recolectores. Después fueron reemplazados por los agricultores neolíticos, que dominaron la zona durante 2.500 años, gracias a la agricultura propia de las regiones de Oriente Próximo, Anatolia y el Cáucaso.

Más tarde, estos agricultores intercambiaron material genético con los cazadores-recolectores de Escandinavia. Por lo tanto, los centroeuropeos se relacionaron con los habitantes del norte y compartieron sus conocimientos. Posteriormente, en el Neolítico Tardío (3.000 a. C.), parte de los agricultores migraron al oeste e interaccionaron con los habitantes de la vertiente atlántica.

“Gracias a la diversidad cultural del Neolítico Temprano y Medio en el centro de Europa se formó el sustrato genético de los primeros agricultores, ya que existe una continuidad genética durante los primeros 2.500 años de la agricultura. Sin embargo, después del Neolítico, los resultados muestran patrones genéticos muy diversos, que indican múltiples e importantes cambios en la población durante este periodo”, asegura Brandt.

Las sucesivas olas migratorias, los movimientos poblacionales y los intercambios genéticos y culturales que se produjeron fueron los orígenes de la variedad del genoma europeo moderno.

Convivencia entre agricultores y cazadores

El segundo estudio asegura que los pobladores cazadores-recolectores vivieron junto con los agricultores durante unos 2.000 años desde la entrada de los cultivos en el continente.

En esta segunda investigación, los científicos secuenciaron los genomas mitocondriales de 25 individuos del yacimiento arqueológico Blätterhöhle en Hagen (Alemania), mediante el análisis de los isótopos de azufre, nitrógeno y carbono contenidos en los huesos y los dientes.

Los resultados reflejan que durante años tres culturas distintas habitaron en el centro de Europa: una de cazadores- recolectores; otra formada por agricultores, probablemente nuevos inmigrantes; y una última también de cazadores-recolectores que subsistían principalmente gracias a la pesca en los ríos.

Las muestras analizadas reflejan que estas dos últimas culturas fueron vecinas y vivieron una al lado de la otra durante unos 2.000 años, pero con muy poco o ningún intercambio ni cultural ni genético.

SINC

lunes, 26 de agosto de 2013

Descubren herramientas neandertales de hace 58.000 años

Descubren herramientas neandertales de hace 58.000 años
La campaña de excavaciones dirigidas por Eudald Carbonell en Capellades (Barcelona) ha sacado a la luz láminas con filos cortantes que evidencian un cambio tecnológico importante en la especie neandertal.

La excavación arqueológica que durante este mes se desarrolla en el Abric Romaní (Capellades, Barcelona) ha puesto al descubierto herramientas de hace 58.000 años, en el nivel P del yacimiento.

Los útiles pertenecen "a la época de mayor esplendor del Homo neanderthalensis, especie que ocupó Europa durante más de 200.000 años", en palabras de Eudald Carbonell, arqueólogo director de la excavación y del Institut Català de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES).

La escasez de restos de fauna localizados indica que las estancias en el yacimiento, en ese momento, eran muy breves. Las herramientas del nivel P, el decimosexto documentado en el Abric Romaní, están configuradas a base de láminas con amplios filos cortantes, normalmente no retocadas, realizadas sobre todo en sílex, aunque también han utilizado otras rocas como la piedra caliza. Esto supone un cambio tecnológico muy importante.

Eudald Carbonell ha destacado: "Es el primer nivel arqueológico de toda la secuencia estratigráfica del Abric Romaní en el que se ha encontrado esta tecnología laminar. Las materias primas son muy variadas, sobre todo en el caso del sílex. Parece, además, que hay una búsqueda de materiales de buena calidad y tienen aptitud para la talla".

Percutores de piedra

Otro cambio documentado durante esta excavación es el uso de los percutores de piedra más blanda (gres), que estaría en relación a los métodos de talla empleados para la obtención de láminas.El equipo también ha identificado restos de fauna correspondientes a pocas piezas de los esqueletos de no más de dos o tres animales, tal vez dos caballos de la especie Equus ferus, y un ciervo (Cervus elaphus).

Presentan marcas de corte realizadas con las lascas de piedra durante su descuartizamiento, lo que indica un aprovechamiento y consumo por los propios neandertales."Sin embargo la escasez de restos y su relación con los hogares indica que el Abric Romaní durante esta época fue utilizado como un lugar de paso donde se instalarían durante espacios breves de tiempo en partidas de aprovisionamiento de materias primas o recursos animales ", señala Eudald Carbonell.

Los hogares

Por otra parte, tal y como es habitual en el Abric Romaní, los hogares son numerosos en este nivel. Se han excavado casi una veintena. Todos ellos de forma generalizada de dimensiones menores a los niveles anteriores.

"Este carácter, aunque deberá estudiar e investigar a lo largo del próximo año, parece que sostendría el modelo de las ocupaciones cortas", indica Carbonell.

El nivel P, por lo tanto, estaría dentro del territorio logístico de estos grupos de neandertales. "Aunque presenta ciertas diferencias se trataría de un modelo similar al que ya documentamos en el nivel N y que fue publicado en el año 2009 en la revista Current Anthropology", recuerda el arqueólogo.

Los últimos días de excavación se están destinando a sacar los sedimentos estériles que separan este nivel del siguiente, el Q. La localización de este nuevo nivel presenta muy buenas perspectivas para obtener una nueva visión diacrónica en la evolución de las estrategias ocupacionales de las poblaciones neandertales.

La campaña de este año en el Abric Romaní se lleva a cabo desde el 8 de agosto, finaliza el día 31 y en ella toma parte un equipo internacional de unas 40 personas.

IPHES | SINC

sábado, 17 de agosto de 2013

Las cuevas de Moià resuelven cinco incógnitas sobre los neandertales

Las cuevas de Moià resuelven cinco incógnitas sobre los neandertales
Hace 10 años, en 2003, se inició un proyecto de investigación arqueológica relacionado con la Coves del Toll y las Coves Teixoneres de Moià (Bages, Barcelona). Este proyecto surgió de una pregunta muy sencilla: ¿Había competencia por los recursos entre los neandertales y los grandes carnívoros? Poco a poco, la información proporcionada por ambas cuevas ha permitido a los investigadores afrontar no solo esta cuestión, sino también introducir otros debates científicos.

Una excavación que se desarrolla estos días en Moià, una localidad cercana a Barcelona, con 10 años ya de trayectoria, ha permitido dar respuesta a algunas incógnitas sobre el comportamiento de las comunidades neandertales. Esta dirigida por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

"Después de esta primera década, la valoración de los trabajos efectuados es muy positiva y ha permitido dar respuesta a cinco cuestiones importantes relacionadas con los neandertales", señala Jordi Rosell, investigador del IPHES, profesor docente de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona y codirector de las excavaciones en el Toll y en Teixoneres junto con Florent Rivals, investigador ICREA en el mismo centro de investigación.

¿En la lucha por las cuevas, ganaban osos o humanos?

Una de las cuestiones tiene que ver con los conflictos entre humanos y carnívoros en ese periodo, que habitualmente se resolvían a favor de los primeros. "A partir del registro arqueológico, hemos averiguado que, normalmente, las cuevas eran ocupadas en invierno por los osos de las cavernas y en primavera por las hienas u otros carnívoros", añade el experto. Ocasionalmente, algunos grupos de neandertales visitaban estas cavidades, rompiendo la dinámica natural de sus residentes habituales.

"Por lo visto hasta ahora, la sola presencia –prosigue Rosell– de los neandertales debía ahuyentar a estos animales, los cuales, al igual que hacen hoy en día, preferían pasar desapercibidos por los humanos. En caso contrario, podían ser cazados, como lo demuestran algunas marcas de corte observadas sobre algunos osos de las cavernas de las Coves del Toll, hace 60.000 años, y que prueban su tratamiento por parte de los neandertales".

¿Tenían campamentos estructurados?

En cuanto a la organización y estructuración de los campamentos de los neandertales, tradicionalmente eran muchos los que defendían su ausencia. En cambio, "la Cova de les Teixoneres sugiere el uso de áreas específicas para fines concretos", apunta el investigador.

Generalmente, todo se realizaba en torno a los hogares, que se situaban en la zona exterior. Solamente en un caso se utilizó el área más interna para situar uno relacionado con el consumo de un cérvido. "La falta de estructuración observada en otros yacimientos, se debe, probablemente, a la acción posterior de carnívoros que, intentando aprovechar los despojos abandonadas por los grupos humanos, posiblemente han removido los restos", observa.

¿Existía un 'territorio' neandertal?

Por otra parte, los grupos humanos que visitan las Coves del Toll y las Coves Teixoneres no parecen ser autóctonos de la comarca catalana del Moianès. Las rocas que utilizan parecen proceder mayoritariamente de áreas alejadas, sobre todo de la comarca de Osona. No obstante, la reiteración en sus visitas a las cuevas sugiere la existencia de unos recorridos bien establecidos para un territorio con puestos clave o de visita obligada, como la Cova de las Teixoneres.

¿Comían de todo?

Una de los principales ventajas que ofrece el estudio de los grupos humanos viajeros, como es el caso de los neandertales que visitaban las Coves del Toll y las Coves Teixoneres, es la diversidad de recursos que son capaces de explotar durante sus trayectos. Esto permite visualizar con claridad el espectro de animales que ellos contemplaban como presas.

"Ahora mismo, sabemos que en el Moianès los neandertales explotaban la carne de animales pequeños, como las tortugas o los conejos, y de animales muy grandes, como los rinocerontes y los uros, pasando por caballos, asnos silvestres, ciervos, corzos e incluso, jabalíes ", asegura Rosell.

¿Vivieron cambios climáticos acusados?

Entre hace 40.000 y 70.000 años antes de ahora, que es el período más estudiado hasta la fecha por lo que se refiere a dichas cuevas, parece producirse una diversidad de ambientes importante. El paisaje habría sido dominado todo el tiempo por una significativa cobertura forestal. No obstante, se registran periodos de fríos rigurosos, durante les cuales en las cuevas aparecen animales como el rinoceronte lanudo y el mamut, y períodos más templados, con presencia de corzo o de asno silvestre. Según el arqueólogo del IPHES, esto indica que los cambios climáticos ocurridos en los últimos 100.000 años fueron bastante extremos.

Nuevas incógnitas

Lejos aún de terminar la investigación, las incógnitas resueltas sirven para plantear nuevas preguntas y más objetivos de cara a futuras campañas. Una de ellas es ver qué relación había entre las diferentes modalidades de campamentos neandertales y los cambios climáticos. Es decir, saber si el clima condicionaba los modos de vida de los neandertales y su movilidad por el territorio.

El segundo reto es confirmar si existía una cacería regular del oso de las cavernas por parte de los neandertales. Por ahora, los restos recuperados de estos animales con indicios de haber sido tratadas por los humanos son escasos. "Sin embargo, futuras excavaciones –avanza Jordi Rosell– harán aumentar este número y permitirán comprobar esta hipótesis con garantías".

Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social | SINC

martes, 13 de agosto de 2013

Los neandertales fueron pioneros en la creación de herramientas especializadas

Los neandertales fueron pioneros en la creación de herramientas especializadas
Las herramientas más antiguas hechas de hueso en Europa, diseñadas hace 50.000 años, se han encontrado en dos yacimientos neandertales (Pech-de-L´Azé y Abri Peyrony) al suroeste de Francia. Se trataría por tanto de utensilios anteriores a la llegada de los humanos modernos a Europa, según un estudio que publica la revista PNAS.

Shannon P. McPherron, del Instituto Max Planck (Alemania) y coautor del estudio en el que también participan instituciones holandesas y francesas, encontró junto a su equipo fragmentos de cuatro herramientas de hueso conocidas como alisadores. Estos utensilios están especializados para el pulido y abrillantamiento de pieles. Se cree que se utilizaron para trabajar el cuero y conseguir que fuera más impermeable y brillante.

Asimismo, se siguen utilizando en la actualidad por su eficacia y solo se habían asociado previamente a los humanos modernos, mientras que las herramientas de hueso que hasta ahora se creía que utilizaban los neandertales se parecían a sus instrumentos de piedra.

Por lo tanto, este estudio evidencia que o bien los alisadores se inventaron de forma independiente por los neandertales, o debe hacerse una reevaluación de cuándo y cómo los neandertales y los humanos modernos intercambiaron conocimientos culturales.

SINC

jueves, 8 de agosto de 2013

Nuevas pistas sobre el origen de los mamíferos

Nuevas pistas sobre el origen de los mamíferos
Esqueletos fósiles casi completos de unas criaturas del Jurásico denominadas haramiyidos revelan que estos animales presentan características individuales muy diferentes entre sí. Uno de los ejemplares hallados en China estaría adaptado para la vida en los árboles, mientras que el otro sería mucho más primitivo y viviría en tierra.

Estudios independientes sobre dos nuevos fósiles de animales de la época del Jurásico de China (especímenes de entre 160 y 165 millones de años) han dado lugar a reconstrucciones contradictorias sobre el origen de los mamíferos.

Ambos ejemplares, presentados en el último número de la revista Nature, son esqueletos casi completos de unas criaturas denominadas haramíyidos cuya relación con los mamíferos ha sido ampliamente discutida. Aunque los dos fósiles encontrados parecen ser de la misma familia, los análisis individuales revelan que ambos ejemplares tenían características muy diferentes.

“Este grupo de animales se conoció por primera vez por medio de dientes aislados, por lo que los rasgos descritos anteriormente se basaban principalmente en características dentales. Cada una de las muelas de estos haramíyidos se caracteriza por tener dos filas de pequeñas coronas que tienen diferentes alturas, un distintivo que no existe en ningún mamífero vivo hoy en día”, explica a SINC Jin Meng del Museo Americano de Historia Natural (EE UU), y autor principal de uno de los estudios.

Este conocimiento limitado a los dientes llevó a los investigadores a sugerir que estaban relacionados con los multituberculados, un grupo extinto de mamíferos cuyo aspecto recuerda al de los roedores modernos y que tenían hábitos arborícolas.

Meng y su equipo hicieron una descripción del fósil de la especie, al que se ha denominado Arboroharamiya, un animal de cara corta adaptado a la vida en los árboles. Las características de su esqueleto parecen apoyar la opinión de que los haramíyidos están emparentados con los multituberculados, lo que implicaría que el origen de los verdaderos mamíferos se encuentra a finales del período Triásico, hace más de 200 millones de años.

Esto supondría, según el científico, que los mamíferos evolucionaron muy temprano, en el Triásico Tardío, y que se diversificaron en su morfología para adaptarse a diversos hábitats, como vivir en los árboles.

“La fecha de origen de los mamíferos depende de lo que se considere como tal. En nuestro estudio hemos dado una estimación de entre hace 228 hasta 201,3 millones años, pero en otros estudios las dataciones coinciden con fechas más recientes”, declara Meng.

Megaconus es el otro haramíyido descrito por el equipo de Zhe-Xi Luo, investigador de la Universidad de Bonn (Alemania). En contraste con Arboroharamiya, Megaconus es sorprendentemente primitivo en muchos de sus rasgos como la mandíbula y el tobillo, lo que sugiere que es un mamífero temprano, con características que parecen favorecer la vida en la tierra y no está relacionado en absoluto con los multituberculados.

"Estas genealogías divergentes tienen implicaciones profundas para el origen y la diversificación temprana de los mamíferos", asegura Richard Cifelli del Museo de Historia Natural de Oklahoma (EE UU).

Se necesitarán análisis adicionales y más fósiles para perfeccionar el conocimiento de la evolución temprana de los mamíferos.

SINC

sábado, 3 de agosto de 2013

El cromosoma Adán y la Eva mitocondrial aparecieron en la Tierra en fechas similares

El cromosoma Adán y la Eva mitocondrial aparecieron en la Tierra en fechas similares
¿Qué sexo humano apareció primero, el femenino o el masculino? Hasta ahora, diversos estudios indicaban que el ancestro femenino común más reciente de Homo sapiens —la ‘Eva’ mitocondrial— surgió en el planeta mucho antes que el cromosoma Y ‘Adán’. Dos nuevos trabajos llegan a la conclusión de que el cromosoma Y humano surgió hace entre 120.000 y 156.000 años, en un tiempo cercano al femenino, de hace entre 99.000 y 148.000 años.

Los sexos modernos aparecieron más o menos solapados, según dos estudios que publicada la revista Science. Sus resultados proveen además un análisis más profundo sobre cómo las poblaciones humanas se dispersaron y evolucionaron alrededor del mundo.

El cromosoma Y es específico de los varones, y su ADN puede rastrearse fácilmente a través de linajes masculinos. Por su parte, el ADN mitocondrial se hereda solo de la madre y se puede utilizar para trazar los linajes femeninos. En el primero de los dos trabajos se secuenciaron los genomas de 69 varones de nueve poblaciones distintas alrededor del mundo, documentando miles de mutaciones que han influenciado el cromosoma Y a lo largo del tiempo.

“Hemos creado un mapa muy detallado de la secuenciación del cromosoma Y humano empleando la tecnología actual. Este mapa nos permite catalogar rápidamente la variación genética humana de los hombres de la muestra en todo el mundo”, explica a SINC Carlos Bustamante, de la Universidad de Stanford (EEUU) y coautor de una de las investigaciones.

Sus hallazgos muestran que el ancestro común más reciente con un cromosoma Y –también conocido como MRCA masculino– apareció en el planeta hace entre 120.000 y 156.000 años. Las estimaciones anteriores para este MRCA variaban entre 50.000 y 115.000 años atrás. Al aplicar las mismas técnicas analíticas al ADN mitocondrial, los investigadores también calcularon que las mitocondrias y el linaje materno moderno se originaron en algún momento entre hace 99.000 y 148.000 años.

La historia demográfica escrita en los genes

Bustamante explica además que se puede usar este mapa de la secuenciación del cromosoma Y humano para generar un ‘reloj’ muy bien calibrado de los principales acontecimientos hasta la fecha de la historia demográfica humana. “Por ejemplo, hemos sido capaces de diferenciar tres linajes antiguos que se dividen hace cerca de 40.000 años, con una alta precisión”.

El otro estudio, liderado por Paolo Francalacci de la Universidad de Sassari (Italia) describe el análisis genético de 1.204 hombres de la isla de Cerdeña.

Estos investigadores identificaron miles de mutaciones del cromosoma Y a través de esta población –6.751 nunca antes documentados– y sugieren que los linajes paternos humanos se fusionaron hace entre 180.000 y 200.000 años.

“Creemos que sigue existiendo una gran cantidad de variación genética dentro de África que aún tenemos que caracterizar”, añade Bustamante.

Tomados en su conjunto, los hallazgos sugieren que el cromosoma Y ‘Adán’ no apareció en el planeta significativamente más tarde que la ‘Eva’ mitocondrial, como aseguraban estudios previos.

SINC

martes, 30 de julio de 2013

La fidelidad del macho es fruto evolutivo para evitar los infanticidios

La fidelidad del macho es fruto evolutivo para evitar los infanticidios
Reproducción y comida son los principales motores evolutivos. Pero ¿dónde encaja la monogamia (o el hecho de que un macho se sienta vinculado a una o un grupo de hembras) en este proceso? Investigadores de las universidades de Londres, Manchester, Oxford y Auckland han estudiado los comportamientos de 239 especies de primates –humanos incluidos- y han llegado a una sorprendente conclusión: la fidelidad del macho sirve para proteger a las crías de los infanticidios a manos de otros ejemplares. Lo publican en PNAS.

La razón de esta protección está en que las crías –y sobre todo en especies que tienen que dedicar mucho tiempo a su crianza- son un obstáculo para un nuevo proceso reproductivo. Las hembras no son receptivas mientras tienen que estar pendientes al completo de la descendencia. Y para un macho nuevo que llega eso es un obstáculo. Animales como los leones lo solucionan mediante un infanticidio generalizado: cuando un nuevo macho se hace cargo de la manada, lo primero que hace es sacrificar a los descendientes del macho desplazado. De esta manera las hembras, libres de la crianza, vuelven a tener el celo.

En algunos primates se han visto comportamientos parecidos. De ahí que para la hembra y las crías, mantener la relación con el progenitor sea tan importante. Este las defiende, y además puede ayudar en el cuidado de los ejemplares jóvenes. De esta manera el ciclo reproductivo se acorta, explican los investigadores. Esto es muy importante según el desarrollo cerebral se va haciendo más complicado, ya que el proceso de aprendizaje de las crías es cada vez más complicado y estas son dependientes de la madre durante más tiempo.

“Es la primera vez que se han verificado sistemáticamente las teorías de la monogamia en primates, demostrando de manera concluyente que su causa es evitar los infanticidios”, ha dicho el antropólogo de la Universidad de Londres Kit Opie.

Susanne Schultz, de la Universidad de Manchester, añade: “Lo que hace este estudio tan emocionante es que nos permite bucear en nuestro pasado para entender los factores que fueron tan importantes para hacernos humanos. Una vez que los padres deciden quedarse y cuidar de los pequeños, las madres pueden cambiar sus decisiones reproductivas para tener más descendencia y con un desarrollo cerebral más complejo”.
ELPAIS.com

miércoles, 24 de julio de 2013

La herramienta de piedra más antigua de Europa occidental

La herramienta de piedra más antigua de Europa occidental 
El equipo de investigadores de Atapuerca ha descubierto una roca de sílex por debajo del nivel donde se encontró la mandíbula humana más remota, de 1,2 millones de años, por lo que la nueva pieza podría remontarse a 1,5 millones de años, durante la primera ocupación de Europa occidental. Los científicos también han presentado una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda conocida de esta clase.

El grupo de científicos de Atapuerca ha hallado en la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos), un sílex cretácico del denominado 'modo 1' –tecnología muy rudimentaria–, en el nivel TE8. Se localiza unos dos metros por debajo del TE9, datado en 1,2 millones de años, donde en 2007 se encontró la mandíbula humana más antigua de Europa occidental.

Por lo tanto, dicha herramienta es todavía más arcaica y se aproxima al límite aceptado para la primera ocupación de Europa occidental, que se sitúa en 1,5 millones de años.

Además se ha dado a conocer una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda documentada de un homínido tan antiguo. Este fósil, aunque se descubrió en 2005, ha necesitado siete años de restauración en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES).

Para Eudald Carbonell, codirector del equipo de investigación de Atapuerca (EIA), no hay duda de que uno de los resultados más destacados de la campaña de excavación que finaliza este viernes es el hallazgo en la Sima del Elefante de la herramienta mencionada.

Es más antigua que la mandíbula humana documentada en 2007, y según ha comentado “pensamos que con el nuevo fósil nos acercamos al límite aceptado para la primera ocupación de Europa Occidental que se sitúa en 1,5 millones de años”.

Este hallazgo, junto con los nuevos fósiles de industria lítica aparecidos en otro yacimiento de Atapuerca este verano, “confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se originó, hace aproximadamente 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000”, explica Carbonell.

Para el arqueólogo, esto es muy importante porque “contradice las hipótesis planteadas por algunos investigadores que explicaban el primer poblamiento de Europa a partir de la sucesión de pequeñas oleadas de homínidos sin continuidad en el tiempo y condenadas a la extinción ante su incapacidad de adaptarse a los nuevos espacios”.

“Aunque se trata de una industria lítica muy arcaica, ésta ya refleja –prosigue Carbonell– el desarrollo de actividades complejas, como el aprovechamiento de animales caídos en las torcas. Estas actividades implican un cierto control del territorio, al ser necesario leer e interpretar las señales que se producen en el medio cuando un animal cae en una trampa de este estilo, tales como los bramidos de los propios animales o el revoloteo de aves carroñeras en las inmediaciones”.

Más descubrimientos

Pero sin duda, el rey de las cuevas de Atapuerca hace un millón de años fue el Ursus dolinensis, un oso de gran tamaño antepasado directo de los futuros osos de las cavernas (Ursus spelaeus) y muy cercano al ancestro común de los osos pardos actuales. De esta especie se han encontrado varios restos junto al de otros animales como rinocerontes, cérvidos gigantes, gamos, bisontes y asnos silvestres.

Respecto al otro hallazgo, la escápula de Homo antecesor, se encontró en 2005, en el nivel TD6 de Gran Dolina. Perteneció a un niño o niña de entre cuatro y seis años y representa una gran oportunidad de investigar sobre el desarrollo y la locomoción de esta especie.

Este fósil se encontraba literalmente incrustado en un bloque de arcilla calcificada, pero tras siete años de trabajo, el equipo de restauración del IPHES ha conseguido liberarlo. Además ya está en condiciones de ser analizado, tras lo que se expondrá en el Museo de la Evolución Humana de Burgos.

En el registro fósil de los homininos arcaicos, especies que ya se desplazan de forma bípeda, tan sólo se conocen las escápulas de un individuo inmaduro de unos tres años de edad, perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, localizado en la localidad de Dikika, en Etiopía.

IPHES | SINC

martes, 23 de julio de 2013

Una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor

Una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor
Científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) de Burgos han detectado una fractura típica de los corredores de maratón en un pie de Homo antecessor en un individuo adulto de la especie Homo antecessor hallado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca.

Cuando un hueso se ve sometido a un ejercicio de carga repetida, su estructura se fatiga y pueden producirse micro roturas muy difíciles de detectar. Por ello, muchas veces lo que se observa en la clínica es una consecuencia de estas micro roturas: una inflamación de la superficie del hueso. Ahora, científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) de Burgos han detectado una fractura de este tipo en un fósil de metatarso (un hueso del empeine) de un individuo adulto de la especie Homo antecessor hallado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca.

El trabajo ha sido publicado en la revista científica International Journal of Osteoarchaeology, con la investigadora Laura Martín-Francés como primera autora. La responsable del Grupo de Antropología Dental del Cenieh y experta en paleopatología María Martinón Torres explica a DiCYT que se trata de un hallazgo excepcional.

“En ese pequeño metatarso hemos encontrado un tipo de lesión ósea que se denomina comúnmente fractura de estrés o de marcha. Cuando hablamos de una fractura parece que estamos a acostumbrados a pensar en algo más violento, una partición abierta de hueso en dos partes, y en este caso se trata de una serie de micro fracturas debidas a que el hueso se ve sometido durante mucho tiempo a un ejercicio continuado que al final no es capaz de resistir y se va micro fracturando”, detalla.

Por tanto, la importancia del hallazgo radica en que se trata de una patología muy difícil de identificar ya que “son fracturas microscópicas, tampoco muy dolorosas, y la mayoría de veces se curan sin dejar ni una sola marca”. En este caso, los investigadores han logrado detectar la patología por la inflamación de la superficie del hueso derivada de la micro fractura.

“Lo que hemos observado es la inflamación del hueso reaccionando a esa lesión, lo que se denomina periostitis, que es lo que nos llamó la atención de que había una lesión en el hueso. Hoy en día estamos aplicando a los fósiles una de las tecnologías más complejas y sofisticadas que existen, la microtomografía axial computarizada o micro-CT de alta resolución, de manera que podemos ver cortes con una precisión de micras. Gracias a esta técnica de la que disponemos en los laboratorios de Microscopía del Cenieh pudimos ver esas microfracturas”, indica Martinón.

Largas distancias a pie

Las fracturas de estrés o de marcha son típicas en deportistas de élite como los corredores de maratón, personas sometidas a un ejercicio continuado en el tiempo. “En el Pleistoceno inferior, en torno a un millón de años de antigüedad, podemos suponer que el medio de locomoción más frecuente era ir a pie. Pero al parecer esta especie se desplazaba a distancias considerables y por un terreno irregular, lo que ha podido provocar esa fractura”, añade la investigadora.

En el registro fósil este tipo de lesión no es nada frecuente. En concreto, solo se ha identificado una fractura similar en un neandertal y en un individuo de la Sima de de los Huesos, también en la Sierra de Atapuerca.

DiCYT | SINC

lunes, 15 de julio de 2013

El fósil humano más antiguo de Galicia

El fósil humano más antiguo de Galicia
Personal investigador del IPHES ha encontrado en Becerreá (Lugo) un diente infantil, de hace unos 17.000 años, que constituye el fósil humano más antiguo descubierto hasta el momento en Galicia. Se trata de un molar de leche con un grado de desgaste muy avanzado y perteneciente a un individuo de unos 10 años de edad. Es, además, el primer resto humano del Paleolítico encontrado en la comunidad gallega.

“El diente de Valdavara sería por lo menos 7.000 años más antiguo que los que hasta ahora ocupaban esta categoría en Galicia, unos restos hallados en la Serra do Courel y datados en torno a los 10.000 años antes del presente”, puntualiza Manuel Vaquero, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) y director de las excavaciones en la Cueva de Valdavara (Becerreá, Lugo).

Según las dataciones de que se disponen actualmente, realizadas por el método de carbono 14, dicho diente tendría una cronología de más de 17.000 años antes del presente, aunque no se descarta que pueda ser algo más antiguo. “Este mismo año se tiene previsto realizar nuevas dataciones que permitirán establecer con más precisión la antigüedad del fósil”, ha anunciado Vaquero.

Rico conjunto arqueológico

El diente se puso al descubierto durante excavación arqueológica del año pasado, pero el hallazgo no se ha hecho público hasta ahora porque se estaba pendiente de algunos análisis científicos. Apareció en la base del nivel 4 que corresponde culturalmente al Magdaleniense antiguo y en el que además se ha recuperado un rico conjunto arqueológico, integrado por numerosas herramientas elaboradas con sílex y hueso, así como elementos de adorno personal, tales como una serie de conchas de Dentalium utilizadas como cuentas de collar.

Los trabajos en la Cueva de Valdavara se iniciaron en 2007 y se enmarcan en un proyecto de investigación conjunto de la Universidade de Santiago de Compostela y el IPHES. Las excavaciones se llevan a cabo gracias al apoyo del Concello de Becerreá (ayuntamiento) y están dirigidas por Manuel Vaquero y Susana Alonso, esta última colaboradora del IPHES.

Actualmente, –como vemos en la imagen-, se está realizando la séptima campaña de excavaciones, que se inició el 1 de julio y finalizará el próximo día 27. Participan ocho investigadores procedentes de diversas instituciones.

IPHES | SINC

jueves, 4 de julio de 2013

La diversidad genética entre grandes simios es mayor que entre humanos

La diversidad genética entre grandes simios es mayor que entre humanos 
Un equipo científico internacional ha secuenciado, por primera vez, los genomas de un gran número de individuos de las seis especies de grandes simios de África y de Asia suroriental.

Un trabajo de investigación, dirigido por Tomàs Marquès Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (Universidad Pompeu Fabra-CSIC) de Barcelona, ​​y Evan Eichler, de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU), se ha centrado en incluir la mayor diversidad genética de individuos salvajes posible, debido a la rápida disminución de la población de grandes simios en todo el mundo.

Los grandes simios –chimpancés, gorilas y orangutanes– son el grupo de especies vivos más cercanos a los seres humanos. Compartimos un ancestro común, que vivió hace 14-16 millones años, pero con los chimpancés compartimos un antepasado mucho más reciente, hace solo unos seis millones de años.

El estudio, que hoy publica la edición digital de la revista Nature, proporciona el análisis más detallado y completo hecho hasta ahora de la diversidad genética de los grandes simios, especies que actualmente están en peligro de extinción, y permite poner la historia de nuestro genoma en su contexto. En el trabajo también han participado investigadores de la UAB.

Individuos en libertad y en cautividad

Los recientes avances en las tecnologías de secuenciación del genoma han permitido a los investigadores hacer grandes progresos sobre el conocimiento del genoma humano y la diversidad genética mediante la secuenciación de los individuos de nuestra especie. En cambio, se ha puesto menos atención en nuestros parientes más cercanos: los grandes simios.

Esto se debe, en gran parte, a la dificultad para obtener muestras de ADN de estas especies en peligro de extinción. Aunque existen muchos simios en cautividad, estos individuos son un pobre reflejo de la diversidad natural. Ahora, en este trabajo científico, los investigadores han trabajado con material genético de individuos salvajes, una tarea realizada en colaboración con grupos conservacionistas, y la secuenciación de la mayoría de los genomas ha realizado en los laboratorios del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), con sede en Barcelona.

Los investigadores han encontrado que los genomas humanos muestran una variabilidad muy reducida en comparación con el genoma de la mayoría de los grandes simios. Pocas especies de simios muestran niveles tan bajos. "Esta reducción en la diversidad genética es normalmente el resultado de un proceso llamado cuello de botella, caracterizado por un descenso drástico del número de individuos en la población", comenta Javier Prado-Martínez, estudiante de doctorado del Instituto de Biología Evolutiva y coprimer autor del estudio."Lo que es sorprendente es la intensidad de este cuello de botella en los seres humanos en comparación con la mayoría de los grandes simios", añade.

Los genomas de una pareja de orangutanes, por ejemplo, difieren en más de 2 de cada 1.000 pares de bases, en comparación con 1 de cada 1.000 pares de bases entre dos seres humanos. Algunas especies de grandes simios, gorilas orientales, chimpancés occidentales y bonobos, también tienen una variabilidad muy baja, como resultado de estos cuellos de botella en el pasado.

Los investigadores se centraron, sobre todo, en comparar la historia evolutiva de nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, que se dispersaron a través de África y se clasifican en cuatro grandes grupos o subespecies. Una pregunta abierta entre los biólogos evolutivos ha sido cómo estas cuatro poblaciones se relacionan entre sí. Mediante la secuenciación de varios individuos de cada grupo, los investigadores fueron capaces de resolver las relaciones filogenéticas entre estas subespecies y explorando el genoma de los cuatro grupos han visto que la evolución de todos ellos ha sido muy compleja.

Una historia evolutiva compleja

Lo que también se hizo evidente para los investigadores era la complejidad de la historia evolutiva de los chimpancés en comparación con los seres humanos. Los patrones de diversidad genética fueron consistentes con un vasto flujo genético o la migración entre las poblaciones ancestrales con expansiones bruscas de tamaño de la población, seguido por los accidentes.

"Los seres humanos, por el contrario, tienen una historia evolutiva relativamente simple", dicen los autores. "Está claro que en los últimos millones de años las poblaciones de chimpancés fluctuaron enormemente en tamaño y complejidad". La base de estos colapsos de población es clara, pero coincide, en parte, con un período de tiempo en que la población humana comenzó a prosperar.

El trabajo hace hincapié en un mensaje de reflexión. "Debemos hacer más para proteger estas especies y conservar su entorno natural –dice Prado-Martínez–. Casi todas las poblaciones de grandes simios están en una situación crítica de peligro de extinción y más que nunca, a merced de nuestra especie".

El científico confía en que toda la información obtenida podrá ayudar en los esfuerzos de conservación, ya que conocer mejor los genomas de estas especies "ayudará a los biólogos de campo para identificar mejor el origen de los grandes simios víctimas de la caza y comercio furtivos y a una mejor gestión los programas de cría en cautividad", concluye.

UPF | SINC

jueves, 27 de junio de 2013

Los humanos adquirieron la habilidad de lanzar objetos con precisión hace dos millones de años

Los humanos adquirieron la habilidad de lanzar objetos con precisión hace dos millones de años 
Un estudio publicado por la revista Nature sugiere que la capacidad de lanzar objetos de forma rápida y precisa se desarrolló por primera vez hace aproximadamente 2 millones de años para ayudar a la caza.

Los seres humanos son los únicos que tienen esta capacidad de tiro, incluso en comparación con nuestros ‘primos’ los chimpancés. "Los chimpancés son increíblemente fuertes y atléticos, pero los machos adultos solo pueden realizar tiros a unos 20 km por hora, un tercio de la velocidad de un pitcher de 12 años de la liga de béisbol", explica Neil Roach, investigador de la Universidad de George Washington, que lidera el estudio.

Los investigadores utilizaron un sistema de cámaras 3D –como los que se usan para hacer videojuegos y películas de animación–, para grabar los movimientos de lanzamiento de los jugadores de béisbol universitarios, y encontraron que el hombro humano actúa como una honda durante el lanzamiento, el almacenamiento y la liberación de grandes cantidades de energía.

"Cuando los seres humanos arrojan un objeto, primero rotan los brazos hacia atrás, lejos de su objetivo. Es durante esta fase de 'brazo de armado' cuando estiran los tendones, cruzan los ligamentos del hombro y acumulan energía elástica. Cuando esta energía se libera, acelera el brazo hacia adelante, lo que genera el movimiento más rápido que el cuerpo humano puede producir, dando como resultado un lanzamiento veloz".

SINC

miércoles, 26 de junio de 2013

La incógnita del fuego neandertal en la cueva de El Esquilleu

La incógnita del fuego neandertal en la cueva de El Esquilleu 
Los restos óseos de pequeños animales hallados en lo que podría ser una hoguera neandertal en la cueva cántabra de El Esquilleu suponen un enigma para los científicos. Investigadores de la UNED y de la Universidad Complutense apuntan a que la especie ‘hiciera limpieza’ en la cueva quemando los restos de forma sistemática, para evitar infecciones, aunque también podrían servir como fuente combustible.

El comportamiento de los neandertales de montaña es algo todavía bastante desconocido para la comunidad científica, al menos dentro de los límites europeos. Diferentes estudios han demostrado que la especie utilizaba huesos de animales como combustible de las hogueras que encendían, en especial, cuando escaseaba la masa arbórea.

Una comunidad de neandertales residía en la cueva de El Esquilleu (Cantabria), hace entre 53.000 y 30.000 años. Sin embargo, aunque contaban con numerosa vegetación alrededor, los científicos han descubierto restos fósiles de animales en lo que podría ser una hoguera de la cueva.

Una de las hipótesis que plantean en su estudio, publicado en la revista Quaternary Sciencie Reviews, es que fuera una forma sistemática de mantener limpia la cueva, eliminando cualquier tipo de residuo.

“La vida de los grupos humanos en cuevas con bastante humedad, con depredadores al acecho y con residuos de comida en descomposición cerca, acarreaba ciertos riesgos para estos humanos que, además, tenían que permanecer en cierto modo hacinados para hacer frente al frío”, apunta Paloma Uzquiano, investigadora de la UNED y una de las autoras del trabajo.

“No resulta disparatado pensar que eliminando residuos orgánicos de manera sistemática trataran de evitar males mayores”, añade Uzquiano. No obstante, los investigadores, entre los que se encuentran expertos de la Universidad Complutense (Madrid), tampoco descartan la hipótesis de que los huesos sirvieran, a su vez, como combustible de las hogueras, adquiriendo una doble función.

Hay que tener en cuenta que los neandertales mantenían esos fuegos encendidos de forma permanente tanto para cocinar como para iluminar la cueva, construir herramientas e incluso para evitar plagas de mosquitos, típicas en los ambientes húmedos. “Quemar los residuos de animales constituía una buena fuente combustible para los fuegos domésticos, y así ahorraban tiempo y esfuerzo”, comenta la investigadora.

Huesos de cabra en diez hogueras

Para demostrar si estos huesos podían servir como combustible, los investigadores simularon un total de diez fuegos, añadiendo diferentes huesos de cabra, animal al que pertenecían los restos hallados en El Esquilleu.

Estos restos óseos se salen de lo común puesto que, en otras hogueras neandertales, los científicos habían encontrado restos de animales más grandes, como vacas o caballos, que tenían más cantidad de grasa para quemar.

Otra novedad ha sido incluir, junto a los huesos trabeculares –los de las extremidades–, huesos axiales –de la parte central del cuerpo–, que no suelen emplearse en estos experimentos.

“Los fuegos demostraron que los huesos de animales de pequeño tamaño también poseen cualidades combustibles y que, en el caso de los huesos axiales y las epífisis –extremos de un hueso largo–, el proceso de combustión se extendía durante más tiempo”, detalla José Yravedra, investigador de la Universidad Complutense de Madrid y doctor por la UNED.

Resistencia al frío y al calor

La comunidad de neandertales que vivía en la cueva de El Esquilleu hace entre 53.000 y 30.000 años, en el Pleniglacial Medio, tuvo que hacer frente a fuertes etapas de inestabilidad atmosférica, viviendo tanto períodos de clima frío como más cálido.

“Cuanto más se trabaja entre neandertales, más novedades surgen respecto a su comportamiento y a sus mecanismos de adaptación a un medio en constante cambio”, explica la investigadora.

La vegetación dominante de la zona cántabra era de carácter abierto y pre-forestal, por lo que solo matorrales como el de leguminosas, las comunidades de espinos caducifolios, el pino, el abedul, el sauce, el mostajo, el serbal y el enebro (en menor medida) se adaptaron a estos ambientes cambiantes. También consiguieron resistir robles y avellanos, pero refugiados en pequeños enclaves.

Por su parte, la fauna de herbívoros que habitaba entre esta vegetación era muy diversa, con caballos, bisontes y uros en zonas abiertas; corzos y jabalíes en medios más boscosos; cabras en las zonas escarpadas de las laderas y ciervos que realizaban desplazamientos de las montañas hacia los valles.

“Esta biodiversidad hizo posible que los grupos se instalaran de manera itinerante en distintos enclaves, siguiendo los desplazamientos estacionales de las manadas de herbívoros, así como los ciclos de las plantas de todo ese entorno”, concluye Uzquiano.

divulgaUNED | SINC

martes, 11 de junio de 2013

La cara de los humanos modernos apareció hace al menos un millón de años

La cara de los humanos modernos apareció hace al menos un millón de años 
Un grupo de investigación hispano-norteamericano ha comparado el crecimiento facial del chico de la Gran Dolina, un Homo antecessor de Atapuerca, y el de Turkana, Homo ergaster hallado en África. Sus datos sugieren que el rostro del chico de la Gran Dolina sería como el de Homo sapiens.

Un estudio, que publica la revista PLOS ONE, ha comparado el crecimiento facial del 'chico de la Gran Dolina', fósil encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor, y 'el chico de Turkana', fósil de Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (África).

Los datos de dicho trabajo, basados en la remodelación que sufre el hueso durante el desarrollo –que deja huellas inequívocas de la dinámica del crecimiento de cada elemento óseo–, sugieren que la cara del chico de la Gran Dolina, cuyos rasgos modernos se han utilizado como prueba de la especie de Homo antecessor, sería como la de Homo sapiens si se hubiera seguido desarrollando hasta la edad adulta –se estima que tendría entre 10 u 11 años–.

“Ahora podemos afirmar que la cara ‘moderna’ apareció en alguna población humana hace al menos un millón de años y que, por el momento, Homo antecessor sigue siendo la especie más antigua con ese rasgo anatómico tan importante”, afirma José Mª Bermúdez de Castro, del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), que ha participado en el estudio, junto a María Martinón-Torres, del mismo grupo.

Su cara moderna está en consonancia con su tamaño cerebral, de más de 1.000 centímetros cúbicos, y con su patrón moderno de desarrollo dental.

La comparación del patrón de crecimiento facial con un individuo de su misma edad dental, el chico de Turkana, pero fallecido en el este de África hace 1,6 millones de años, ha revelado diferencias sustanciales. Aquel hominino africano fue asignado a la especie Homo ergaster y su patrón de remodelado facial responde al modelo primitivo, que los primeros Homo comparten con Australopithecus.

La especie más antigua de Europa

Como explica Bermúdez de Castro, esta nueva investigación se une a otras realizadas previamente por su equipo investigador, y “nos permiten aproximarnos cada vez más a la historia evolutiva del género Homo en el último millón de años, y a la posición filogenética de Homo antecessor”.

Una de las críticas que recibió la especie Homo antecessor, tras su publicación en la revista Science en 1997, fue que varios de los individuos hallados eran juveniles. “Dicha crítica era discutible, puesto que al menos una especie de gran relevancia en la evolución humana, Australopithecus africanus, fue definida a partir de un individuo infantil”, añade el experto en Antropología dental.

Homo antecessor ganó en credibilidad con la obtención de especímenes de adultos y con el hallazgo de una mandíbula humana en el yacimiento de la Sima del Elefante en 2007. No obstante, quedaba por saber si la morfología moderna de la cara de Homo antecessor, estudiada en el llamado chico de la Gran Dolina, se debía tan sólo a su temprana edad de muerte, unos diez años.

“La especie Homo antecessor sale así reforzada con el estudio de su crecimiento facial”, concluye Bermúdez de Castro.

CENIEH | SINC

viernes, 7 de junio de 2013

Hace 27.000 años usaban conchas marinas para curtir y dar color

Hace 27.000 años usaban conchas marinas para curtir y dar color 
Los habitantes que ocuparon la cueva cántabra de El Salín hace unos 27.000 años -en el Paleolítico superior- utilizaban utensilios fabricados con conchas o fragmentos de estos materiales para realizar tareas relacionadas con el arte rupestre, como el procesado de pieles o la preparación de colorantes. Así se desprende del estudio, realizado por un equipo íntegramente español, de más de 3.500 restos, muchos correspondientes a lapas que previamente servían de alimento a nuestros ancestros.

Los investigadores, adscritos a la Universidad de Cantabria (UC), a la Universidad de York (Reino Unido) y al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), han publicado estos resultados en el número de junio de la revista norteamericana «Current Anthropology», editada por la Universidad de Chicago.

En el artículo se describe el meticuloso trabajo desarrollado, que ha implicado la clasificación y análisis de miles de conchas o fragmentos correspondientes a la ocupación gravetiense de la cueva, situada cerca de la localidad de Muñorrodero (Val de San Vicente, Cantabria), ha informado la UC en un comunicado.
El estudio de los materiales, que fueron extraídos del yacimiento a principios de los años 90 por los profesores Manuel González Morales y Alfonso Moure, revela que los ocupantes de la cueva usaban las conchas para tareas que se relacionarían con las pinturas rupestres que hay en la cavidad.

La cueva de la Fuente del Salín es famosa por las representaciones de manos en positivo y negativo descubiertas en 1985 por un grupo de espeleólogos. Se trata de una muestra más de la riqueza del arte rupestre cántabro, que tiene su máximo exponente en Altamira pero que se despliega en numerosos yacimientos como este. La excavación se realizó por que los investigadores consideraron que el depósito de restos era sincrónico al momento de ejecución de las pinturas.

La revista «Current Anthropology» es una de las más importantes revistas internacionales en el campo de la Antropología y la Arqueología Prehistórica, donde ocupa actualmente el tercer lugar de un total de 81 revistas en el ranking del ISI-JCR.

El artículo, titulado «Shell Technology, Rock Art, and the Role of Marine Resources during the Upper Paleolithic», está firmado por David Cuenca Solana, Manuel González Morales y Alejandro García Moreno (Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria-IIIPC), Igor Gutiérrez Zugasti (University of York, UK), Jesús Setién y Estela Ruiz (LADICIM - Departamento de Ciencia e Ingeniería del Terreno y de los Materiales de la UC), e Ignacio Clemente (CSIC, Barcelona).

En la publicación de resultados se describe la metodología utilizada, que incluye un sistema de análisis funcional de conchas prehistóricas desarrollado por el primer firmante, David Cuenca.

Este método es resultado de la tesis doctoral que el investigador defendió en diciembre en la UC, y su desarrollo ha sido posible gracias a la colaboración del grupo de materiales del LADICIM -también de la Universidad de Cantabria-. Este laboratorio cuenta con un microscopio electrónico de barrido que se ha utilizado para caracterizar los restos de mineral relacionados con las trazas de uso de las conchas. El estudio taxonómico -clasificatorio- es obra de Igor Gutiérrez.

EUROPA PRESS

jueves, 6 de junio de 2013

Los neandertales sufrieron tumores en los huesos

Los neandertales sufrieron tumores en los huesos 
Los neandertales sufrieron tumores en los huesos como los que padecemos en la actualidad. Así lo confirma un estudio publicado en la revista PLOS ONE, basado en el hallazgo en Croacia de una costilla de neandertal que conservaba evidencias de la displasia fibrosa más antigua hasta la fecha, una tumoración benigna que a veces se acompaña de deformaciones en los huesos.

Un grupo internacional de investigadores, liderado por David Frayer de la Universidad de Kansas (EE UU), ha observado el caso más antiguo de un tumor óseo encontrado en las costillas de un espécimen de neandertal en Croacia.

El estudio, publicado esta semana en la revista PLOS ONE, revela que al menos un neandertal sufrió un cáncer que es común en los seres humanos actuales: la displasia fibrosa, un trastorno de causa desconocida, poco común y benigno, caracterizado por una proliferación tumoral de tejido fibroóseo.

Este descubrimiento, datado en torno a hace 120.000 años, posee más de 100.000 años de diferencia con las evidencias previas que se tenían de estas patologías, que las situaban, por primera vez, hace aproximadamente de 1.000 a 4.000 años.

Los autores destacan que la costilla cancerosa, recuperada en la famosa excavación arqueológica de la ciudad croata de Krapina, es una muestra incompleta, por lo que no pudieron definir los efectos en la salud que dicho tumor podría haber tenido sobre este individuo.

Pocos casos en el registro fósil humano

Aunque la displasia fibrosa en los seres humanos actuales es más frecuente que otros tumores óseos, Frayer explica que la evidencia de cáncer es muy poco frecuente en el registro fósil humano. “Este caso demuestra que los neandertales, que vivían en un medio ambiente no contaminado, fueron susceptibles al mismo tipo de cáncer que los humanos".

Por su parte, Janet Monge, paleoantropólogo del Museo Penn de Pensilvania (EE UU) y primera autora del trabajo, apunta que "este tumor puede proporcionar otro vínculo entre los neandertales y las poblaciones modernas. Parte de nuestra ascendencia proviene de los neandertales, nuestros huesos y dientes crecen de la misma forma y compartimos las mismas enfermedades".

Los expertos señalan que los neandertales vivían probablemente la mitad que los humanos modernos en los países desarrollados y estaban expuestos a diferentes factores ambientales.

"Teniendo en cuenta estos factores, los casos de cáncer son raros en las poblaciones humanas prehistóricas”, afirma Frayer. “Por eso, la identificación de una costilla de neandertal de más de 120.000 años de antigüedad con un tumor óseo es sorprendente, y proporciona información detallada sobre la asociación de los seres humanos con la enfermedad neoplásica".

SINC

sábado, 25 de mayo de 2013

Dos especies de hace dos millones de años tenían ya rasgos del sistema auditivo similar al del hombre

Dos especies de hace dos millones de años tenían ya rasgos del sistema auditivo similar al del hombre 
Los chimpancés oyen el habla humana como si fueran un poco duros de oído, como una persona con sordera moderada que no distingue bien los sonidos bajos o en un entorno ruidoso. El Homo sapiens, sin embargo, tiene un oído muy fino para esas frecuencias, algo tan imprescindible para la comunicación compleja mediante el lenguaje como la capacidad de pronunciar sonidos muy rápidamente y, por supuesto, un cerebro capaz de generar y procesar la información. Es lógico, pues, que los científicos se pregunten cuándo surge en la evolución humana esa adaptación del sistema auditivo de banda ancha frente a la banda estrecha de otros primates.

Una pista importante ha salido a la luz ahora con el descubrimiento y análisis anatómico de los pequeños huesos del oído de un par de homínidos africanos de hace dos millones de años, el Paranthropus robustus y el Australopithecus africanus. Son dos géneros hermanos del ancestro de la humanidad Homo habilis, también africano, explica el paleontólogo Ignacio Martínez. Resulta que en esos dos homínidos, uno de los tres huesecillos del oído, el martillo, es ya claramente parecido al humano actual, aunque el yunque y el estribo siguen siendo primitivos. “Por su tamaño y forma, el martillo se distingue claramente de los de nuestros parientes actuales, es decir, chimpancés, gorilas y orangutanes, siendo uno de los pocos rasgos de esos homínidos similar a nuestra especie”, afirman los científicos, incluido Martínez, que han presentado el descubrimiento en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. La conclusión es que la capacidad auditiva de los P.robustus y A.fricanus sería ya algo diferente de la de los chimpancés, pero aquellos homínidos seguramente todavía eran algo duros de oído.

El martillo, el yunque y el estribo, que exclusivamente tienen los mamíferos, son las tres piezas óseas más pequeñas del esqueleto humano (el tamaño del estribo es la mitad del de una mosca común). Y esos tres huesecillos son los que se encargan de transmitir la vibración del tímpano al oído interno, al receptor sensorial, permitiendo la audición. El gran parecido del martillo del humano actual con el de los P.robustus y los A.africanus —no así el yunque y el estribo—, indica que ese cambio anatómico debió surgir muy pronto en la historia evolutiva. “El bipedalismo \[caminar con dos pies\] y la reducción del tamaño de los caninos se consideran, desde hace tiempo, los hitos de la humanidad ya que parecen estar presentes en los fósiles humanos más antiguos recuperados hasta ahora; pero nuestro estudio sugiere que esa lista tal vez debe ser puesta al día para incluir también los cambios en el martillo”, comenta el científico Rolf M.Quam (State University, Nueva York), líder de la investigación.

Juan Luis Arsuaga, otro de los científicos autores del hallazgo y análisis de estos pequeños huesos de los dos homínidos africanos, no se esperaba esa modernidad del martillo: “Yo habría apostado porque sería como el de los chimpancés, y que esos homínidos tendrían también una capacidad de vocalización similar”. Pero esto no significa, advierte, que el camino del habla humana comenzase hace dos millones de años. “Los mamíferos, con el oído, cubrimos una banda de frecuencias muy ancha y los humanos somos especialmente sensibles en la banda en que nos comunicamos”, explica este catedrático de la Universidad Complutense. Para él, la capacidad de comunicación surge en el último millón de años y en el último medio millón el proceso se acelera drásticamente. Los fósiles de Atapuerca (sobre todo del yacimiento de la Sima de los Huesos) dicen mucho al respecto.

ALICIA RIVERA | ELPAIS.com

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