viernes, 16 de noviembre de 2012

Los humanos fabricaban lanzas y cuchillos 200.000 años antes de lo que se pensaba

Punta de flechas en Kathu Pan 1 (Sudáfrica). Imagen: Jayne Wilkins
Los humanos primitivos ataban puntas de piedra a mangos de madera para confeccionar lanzas y cuchillos 200.000 años antes de lo que se pensaba. Según un estudio publicado en la revista Science, el ancestro común de neandertales y Homo sapiens –el Homo heidelbergensis– ya empleaba esta técnica.

La empuñadura fue un avance tecnológico clave que hizo posible manejar o lanzar puntas afiladas con mucha más certeza. Tanto los neandertales como los Homo sapiens primitivos crearon puntas de lanza empuñadas, y la evidencia de esta tecnología se hizo común a partir de hace entre 200.000 y 300.000 años.

“Fue una mejora muy significativa en la tecnología de nuestros ancestros humanos. Una herramienta con empuñadura requiere múltiples materiales –piedra, madera, etc.– unir las piezas, múltiples pasos y más tiempo para crearla que una de piedra o una lanza de madera simplemente afilada”, explica a SINC Jayne Wilkins, autora principal del estudio de la Universidad de Toronto (Canadá).

Wilkins y su equipo presentan esta semana en la revista Science evidencias de que las puntas de piedra halladas en el yacimiento arqueológico de Kathu Pan 1 (Sudáfrica) fueron atadas para constituir lanzas hace aproximadamente 500.000 años.

“Estas puntas de lanza estaban unidas a largas astas de madera y se utilizaron para cazar animales. Para determinarlo nos fijamos en el desgaste y los patrones de rotura de los bordes de las herramientas. Cuando se utilizan como armas hay una alta concentración de daños en la punta y menos en los bordes”, asegura la investigadora.

Los autores reprodujeron de forma experimental, mediante réplicas de estas puntas, la acción de estas herramientas atándolas a tacos de madera y después lanzándolas a cadáveres de gacelas. Las puntas respondieron bien y penetraron en el blanco adecuadamente.

“Adjuntar una punta de piedra hasta el final de la lanza añade esencialmente una cuchilla afilada en la punta. Esta cuchilla causará más daño interno y sangrado, por lo que es más fácil para derribar grandes presas y aumenta la probabilidad de éxito en la caza”, añade.

Miguelón, un pionero

Dado que las puntas provienen de capas de sedimento que datan de hace 500.000 años, parece que el ancestro común de neandertales y Homo sapiens, el Homo heidelbergensis –especie a la que pertenece ‘Miguelón’, el famoso cráneo 5 hallado en la Sima de los Huesos (Atapuerca)–, fue el primero en desarrollar la tecnología de empuñadura.

La taxonomía y filogenia de los antepasados ​​humanos que vivieron durante el Pleistoceno aún no se ha establecido firmemente, pero la edad de las puntas encontradas en Sudáfrica son coetáneas a los fósiles atribuidos al género Homo heidelbergensis, de hace entre 600 a 400.000 años.

Antes de unir herramientas de piedra a los extremos de las lanzas, los humanos usaban lanzas afiladas de madera como las que se encontraron de hace 400 mil años en el yacimiento de Schoningen (Alemania).

Los estudios genéticos han situado al último ancestro común de los humanos y los neandertales en este período. “Basándonos en esta datación, sabemos que los instrumentos hallados en este yacimiento fueron fabricados por un ancestro humano que precede o está muy cerca de la divergencia humano-neandertal, y que esta especie, presumiblemente Homo heidelbergensis, fue la primera en hacer lanzas con punta de piedra”, concluye la investigadora.

SINC

jueves, 15 de noviembre de 2012

El 'arma letal' de los primeros humanos modernos

El 'arma letal' de los primeros humanos modernos
Hace 71.000 años, nuestros antepasados ya eran capaces de construir y afilar proyectiles letales para cazar animales o aniquilar a sus enemigos. El hallazgo en Sudáfrica de estas 'armas' primitivas ha desvelado un patrón de comportamiento complejo en homínidos anterior a lo que se creía hasta ahora.

La tecnología descubierta en la costa sudafricana consistía en unas largas y finas 'hojas' de piedra con la que se tallaban ranuras en piedra y hueso que servían de soporte para proyectiles, que podían convertirse en armas mortíferas y ser lanzados a una distancia considerable con una especie de 'arco' primitivo. Esto supuso un avance significativo sobre la rudimentaria caza con lanzas, ya que aumentaba las probabilidades de éxito y disminuía el riesgo.

Estos descubrimientos, publicados en la revista 'Nature', en la bahía Mossel, junto con otros hallazgos previos de pruebas y tecnologías en esta región, muestra una complejidad que demuestra que los primeros humanos modernos evolucionaron en esta localidad costera.

El hallazgo vuelve a mostrar a África como "la cuna del linaje más reciente de nuestra especie", comenta José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca, recalcando que "Sudáfrica pudo ser uno de los focos de complejidad cultural, aunque no el único".

"Cada vez que desarrollamos una nueva excavación en la costa sudafricana, encontramos nuevos y sorprendentes resultados que retroceden en el tiempo la evidencia de comportamientos humanos únicos", ha dicho el coautor del estudio Curtis Marean, director del proyecto y profesor en la Universidad de Arizona.


Trabajos previos habían mostrado que esta tecnología construida con piedra apareció brevemente hace unos 65.000 años durante una fase de glaciación mundial. Pero los científicos pensaban que posteriormente había desaparecido y lo consideraban un patrón puntual durante un breve periodo de tiempo.

Sin embargo, este descubrimiento rebate esas teorías. "Once mil años de continuidad en el método de fabricación de estas herramientas es un periodo muy largo. Ciertamente no se puede considerar un patrón puntual de comportamiento", dice Marean...

Adrián Pascua | ELMUNDO.es

sábado, 10 de noviembre de 2012

Orígenes de la mezcla genética entre europeos y asiáticos

Orígenes de la mezcla genética entre europeos y asiáticos
Un grupo de investigadores liderados por la Universitat Autònoma de Barcelona ha encontrado una de las primeras evidencias de mezcla genética entre europeos y asiáticos en los restos de antiguos guerreros escitas, que vivieron hace más de 2000 años en Mongolia, en el macizo de Altái. Los resultados indican, contra lo que se consideraba hasta ahora, que esta mezcla no fue fruto de una migración europea hacia el este, sino de una expansión demográfica de la población local de Asia Central, favorecida por las mejoras tecnológicas que les supuso adoptar la cultura escita.

El Altái es una cordillera de Asia Central que ocupa territorios de Rusia y Kazajstán al oeste y de Mongolia y China en la cara este. Históricamente la estepa de Asia Central ha sido un corredor para las poblaciones asiáticas y europeas, dando lugar a la gran diversidad poblacional actual. En épocas antiguas, sin embargo, las montañas del Altái, situadas en medio de la estepa, supusieron una barrera importante para que las poblaciones de ambos lados convivieran y se mezclaran; así permanecieron diferenciadas durante milenios: la europea en la parte occidental y la asiática en el este.

Una investigación realizada por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC) aporta nueva luz sobre cuándo y cómo se produjo esta mezcla genética euroasiática. El estudio se publica en la revista PLOS ONE.

En el laboratorio de paleogenética de la UAB los investigadores han analizado el ADN mitocondrial, que se transmite por vía materna y permite seguir el rastro de nuestros antepasados, extraído de huesos y dientes de 19 esqueletos de las edades de Bronce (s. XX a VII a.C.) y Hierro (s. VII a II a.C.) de la zona del Altái situada en Mongolia. Estos restos provienen de tumbas localizadas hace siete años en una investigación en que se descubrieron esqueletos de guerreros escitas y que supuso la primera evidencia de esta cultura en el este asiático.

Los resultados obtenidos muestran que la población de la Edad de Hierro, correspondiente al periodo escita del Altái, tenía una mezcla perfecta, del 50%, de linajes o secuencias de ADN mitocondrial europeos y asiáticos. Es un dato importante, puesto que las poblaciones anteriores no muestran mezcla de estos linajes: el ADN de las tumbas localizadas en Rusia y Kazajstán pertenece a linajes europeos, mientras que los de la parte del este, en Mongolia muestran linajes asiáticos.

“Los resultados nos aportan una información muy valiosa para saber cómo y cuándo se generó la diversidad poblacional que hay hoy en día a las estepas de Asia Central y nos sugieren que esta diversidad se originó en el Altái hace más de 2000 años, entre la población local de los dos lados de la cordillera, coincidiendo con la expansión de la cultura escita, proveniente del oeste”, explica Assumpció Malgosa, profesora de Antropología Biológica a la UAB y coordinadora de la investigación.

Los estudios hechos hasta ahora sobre ADN antiguo en el Altái ya indicaban que los escitas fueron la primera gran población con mezcla europea y asiática. Pero sólo se habían analizado poblaciones de las estepas euroasiáticas de la parte occidental, lo cual sugería que esta mezcla fue debida a migraciones de población europea hacia el este.

El estudio hecho ahora es el primero en evidenciar esta mezcla poblacional en la cara este del Altái e indica que la mezcla entre linajes europeos y asiáticos se produjo a partir de las poblaciones que ya estaban presentes antes de la Edad del Hierro a ambos lados de la cordillera. El trabajo sugiere que la población asiática adoptó la cultura escita, más avanzada tecnológica y socialmente, lo que les hizo mejorar demográficamente favoreciendo su expansión y encuentro con los europeos.

Esta idea supone una nueva hipótesis sobre el origen de la diversidad poblacional actual en Asia Central y permite entender mejor los procesos demográficos que la han determinado.

Las tumbas heladas de los guerreros escitas

Entre los años 2005 a 2007 investigadores de la UAB participaron conjuntamente con investigadores franceses y mongoles en un proyecto europeo que tenía como objetivo excavar tumbas escitas en el Altái de Mongolia. Se llevaron a cabo tres campañas de excavación durante las cuales se excavaron más de una veintena de tumbas. Muchas de ellas estaban congeladas y contenían cuerpos humanos momificados acompañados de un rico ajuar y de sus caballos. Esta era la primera vez que se encontraban tumbas de la cultura escita en Mongolia, puesto que hasta el momento sólo se habían localizado en la cara oeste del Altái.

Los escitas eran un pueblo de origen indoeuropeo dedicado al pastoreo nómada y a la cría de caballos, que se expandió por las estepas euroasiáticas desde el mar Caspio hasta las montañas del Altái durante los siglos VII-II aC. Este pueblo es conocido sobre todo por los textos antiguos del historiador griego Herodotus.

UAB | SINC

Los norteafricanos muestran huellas de hibridación con los neandertales

Los norteafricanos muestran huellas de hibridación con los neandertales
Un equipo de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha constatado que las poblaciones del norte de África muestran en sus genes la huella de hibridación con los neandertales (Homo neanderthalensis). Hasta ahora se pensaba que esta señal de mezcla entre esta especie desaparecida hace entre 30.000 y 24.000 años y el Homo Sapiens podía hallarse sólo en humanos no africanos.

Los investigadores, que publican sus resultados en la revista PLOS ONE, han llevado a cabo un análisis genómico en siete poblaciones del norte de África, desde Egipto hasta el Sáhara Occidental. Tras estudiar 780.000 marcadores genéticos del genoma de 125 personas, han detectado un exceso de variantes compartidas con los neandertales respecto a los genomas de africanos subsaharianos que han usado como referencia.

Para delimitar el origen del componente neandertal, los investigadores han aislado aquellas poblaciones con un sustrato local más antiguo, anterior a hace 40.000 años, y han constatado que estas son precisamente las que tienen más señales de cruce con los neandertales.

“Los resultados indican que los únicos humanos modernos sin rastro genético de los neandertales son las poblaciones africanas situadas al sur del Sáhara”, destaca el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, que trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra.

El trabajo sugiere, por tanto, que las poblaciones norteafricanas, modeladas por una compleja historia evolutiva marcada por diversos movimientos migratorios, son el resultado de una migración de vuelta a África, tras el contacto de los humanos modernos con los neandertales en Oriente Próximo. “Estos resultados no significan que hubiera neandertales en el continente africano, ya que las evidencias del registro fósil norteafricano muestran poblaciones arcaicas, pero sin rasgos neandertales”, aclara Lalueza-Fox.

Hace dos años, un grupo de investigadores del Proyecto Genoma Neandertal con participación del CSIC constató que las poblaciones de Europa, Asia y Melanesia poseen casi un 2,5% del genoma procedente de los neandertales. El hecho de que todas las poblaciones no africanas muestren este rastro genético de hibridación ha permitido calcular que el encuentro entre los antepasados de la especie humana y los neandertales tuvo lugar en Oriente Próximo hace entre 40.000 y 80.000 años.

Para el investigador del Instituto de Biología Evolutiva Federico Sánchez Quinto, “el porcentaje exacto del genoma neandertal que portan las diferentes poblaciones humanas, dentro y fuera de África, podrá afinarse en el futuro con genomas completos del norte de África y con un genoma neandertal con una mayor calidad de secuencia”.

CSIC

domingo, 4 de noviembre de 2012

Encontrados en Doñana 20 restos de herramientas del Neolítico

Encontrados en Doñana 20 restos de herramientas del Neolítico
Cerca de una veintena de piezas de 5.500 años de antigüedad han sido halladas en el entorno natural de Doñana. Los restos, entre los que hay utensilios de caza como un hacha pulimentada y trozos de cerámica, explicarían que en la zona hubo actividad humana varios siglos antes de lo que se creía hasta ahora.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han dirigido una investigación en la que se han recuperado cerca de 20 piezas del Neolítico de unos 5.500 años de antigüedad. El hallazgo, que incluye restos de herramientas como hachas y trozos de cerámica, se llevó a cabo en los alrededores de la Vera de Doñana, un espacio situado dentro de la Reserva Biológica que custodia el CSIC en el Parque Nacional.

“Es la primera vez que se describe en este espacio natural la presencia de restos neolíticos", explican los investigadores. Además," las piezas demuestran que la actividad humana en Doñana es mucho más antigua de lo que se pensaba”, destaca el investigador del CSIC y director de la Estación Biológica de Doñana Juan José Negro, que forma parte del grupo de investigadores que ha realizado el hallazgo.

Otros participantes han sido Clive Finlayson, paleontólogo y director del Museo de Gibraltar, y Santiago Valiente Cánovas, catedrático de Arqueología en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Madrid

Entre las piezas halladas se encuentran restos de cerámica con elementos decorativos y núcleos y otros trozos de herramientas elaboradas con sílex. El hallazgo más significativo es un hacha pulimentada, encontrada en buen estado de conservación. Los núcleos son una especie de cantos rodados de sílex que los antiguos pobladores golpeaban para obtener de ellos pequeñas láminas que usaban como cuchillas.

Varias de estas cuchillas insertadas en un trozo de madera o hueso podían convertirse, por ejemplo, en una sierra muy útil para múltiples tareas”, detalla Negro.

Todas las piezas fueron halladas en superficie, sin realizar ningún tipo de excavación. En estos momentos, el objetivo inmediato de los científicos es solicitar las autorizaciones pertinentes para realizar un estudio geoarqueológico que incluya prospecciones sistemáticas en superficie.

“Las piezas no necesariamente pudieron haber pertenecido a individuaos asentados en Doñana, sino que también podrían ser de miembros de asentamientos en el entorno de la Bahía de Cádiz, que se desplazaran a la zona para cazar, pescar y mariscar”, detalla el investigador del CSIC. Estos artilugios podrían haberse utilizado para la caza y la pesca.

CSIC | SINC

jueves, 1 de noviembre de 2012

Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas de los humanos

Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas de los humanos
Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas sofisticadas de los primeros humanos modernos con los que convivieron en España y Francia hace 40.000 años, según un estudio elaborado por científicos europeos y publicado en PNAS.

Según han indicado los expertos, los resultados de este trabajo tienen implicaciones «importantes» para la comprensión de esta especie hermana que se extinguió hace mucho tiempo. Así, han indicado que si los neandertales han podido fabricar objetos con ornamentos, deben haber sido capaces de llegar a comportarse de una manera que, hasta ahora, se pensaba que era exclusiva del hombre moderno.

Además, existía el debate sobre este periodo, en el que se defendía que la existencia de los mismo objetos por parte de las dos especies se debía a «imitación» y no a un aprendizaje por parte de una de las dos especies. Sin embargo, las herramientas estudiadas en este trabajo, halladas en la cueva Grotte du Renne, en el centro de Francia, demuestran que hay, por ambas partes, objetos originales que no se parecen entre sí. Según ha explicado el equipo de investigación, del Instituto Max Planck (Alemania), las herramientas y adornos corporales eran producidos por los neandertales, aunque solo lo hicieron después de que los humanos modernos llegaron a la zona.

En este sentido, han explicado que este tipo de comportamiento se conoce como «industria de transición». Los científicos seleccionaron para este trabajo 40 objetos bien conservados, así como huesos de humanos que se encontraban en la misma cueva. Extrajeron colágeno de las muestras y tomaron mediciones isotópicas para determinar la fecha de los huesos.

Los adornos se dataron entre 44.500 y 41.000 años atrás, y el esqueleto de neandertal de hace 41.500 años. «Esto confirma que las poblaciones neandertales son directamente responsables de la producción de estos objetos en el centro de Francia, incluidos los adornos corporales», ha apuntado los científicos.

Del mismo modo, han indicado que «estas edades son importantes porque los humanos modernos reemplazaron a los últimos neandertales conocidos en Europa -que comienzan alrededor de hace 50.000 años- y ya estaban presentes en el sur de Francia y en Alemania, cuando los neandertales produjeron los objetos de la época que ahora se han estudiado». «Teniendo en cuenta los resultados de la datación, se cree que los neandertales hacen sofisticadas herramientas de hueso y adornos corporales sólo después de que los humanos modernos introdujeran estos nuevos comportamientos en Europa Occidental», ha indicado el autor principal del trabajo, Jean-Jacques Hublin, quien ha añadido que «lo más probable es que se produjera algún nivel de difusión cultural entre un grupo y el otro hace más de 40.000 años»

EUROPA PRESS

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