martes, 31 de julio de 2012

La cultura humana moderna tiene 44.000 años

La cultura humana moderna tiene 44.000 años
Una de las cuestiones fundamentales de la evolución humana es conocer cuándo emergieron culturas similares a la nuestra, que podamos considerar modernas. Hasta ahora, la mayoría de los arqueólogos creían que esto había ocurrido hace unos 10.000 o como mucho 20.000 años en el sur de África. Sin embargo, una nueva investigación realizada por un equipo internacional de investigadores cree que el surgimiento de la cultura moderna se produjo mucho antes, hace 44.000 años, en el mismo lugar.

Nuestros predecesores allí establecidos ya utilizaban muchos de los artefactos y elementos materiales como armas, adornos o elementos simbólicos que caracterizan el estilo de vida de los bosquimanos o hombres de San, pueblos africanos tradicionalmente cazadores-recolectores.

La investigación realizada por un equipo de científicos de Sudáfrica, Francia, Italia, Noruega, EE.UU. y Gran Bretaña, aparece en dos artículos publicados en la prestigiosa revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS).

Situado en las estribaciones de las montañas de Lebombo en KwaZulu-Natal, Sudáfrica, el yacimiento Border Cave ha conservado material orgánico de una forma excepcional. Los autores del estudio dicen que sus resultados han demostrado sin lugar a dudas que en torno a 44.000 años atrás la gente de ese enclave ya empleaba, por ejemplo, palos para excavar similares a los tradicionalmente utilizan los San.

«Se adornaban con cuentas hechas con cáscaras de huevo de avestruz y conchas marinas, y huesos con muescas con propósitos de notación. Utilizaban punzones de hueso y puntas de flecha envenenadas», dice Lucinda Backwell, de la Universidad de Wits en Sudáfrica.

El análisis químico de los residuos en un palo de madera decorado con incisiones revela que, al igual que hacen los San, los utilizaban para mantener y llevar un veneno que contiene ácido ricinoleico, que se encuentra en las semillas del ricino. Es la primera evidencia jamás descubierta del uso de este veneno.

Los científicos también han encontrado un trozo de cera de abeja, mezclado con resina y huevo y envuelto en fibras vegetales elaboradas a partir de la corteza interior de una planta leñosa. Este compuesto se utilizaba para fijar las puntas de flecha y otras herramientas y es la evidencia más antigua conocida de la utilización de la cera de abejas. Además, los colmillos de jabalí se empleaban en punzones y puntas de lanza.

ABC.es

viernes, 27 de julio de 2012

El genoma de cazadores recolectores africanos revela nuestra diversidad

El genoma de cazadores recolectores africanos revela nuestra diversidad
Mediante la secuenciación de genomas completos de cazadores-recolectores de África, a partir de tres poblaciones diferentes, científicos de la Universidad de Pensilvania han ampliado el conocimiento sobre la diversidad genética en los seres humanos. El estudio ha sido publicado en la revista 'Cell'.

África es el hogar ancestral de todos los seres humanos modernos, y contiene el mayor nivel de diversidad genética entre todos los continentes. "A pesar de que las poblaciones africanas han jugado un papel importante en la historia evolutiva humana, se sabe relativamente poco sobre la variación en los genomas africanos", señala la autora principal del estudio Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pennsylvania.

Para obtener una comprensión más profunda de la diversidad genética humana, y la base genética de la adaptación a diversos ambientes, Tishkoff y su equipo secuenciaron los genomas completos de 15 cazadores-recolectores africanos, de tres poblaciones diferentes: los pigmeos de Camerún, y los Sandawe y Hadza de Tanzania. Los investigadores identificaron más de 13 millones de variaciones en las secuencias de ADN en estos genomas, de los cuales, más de 3 millones estaban ausentes en las bases de datos existentes.

El estudio también reveló signos genéticos de la selección natural. En comparación con las poblaciones agrícolas y ganaderas, las poblaciones de cazadores-recolectores muestran distintos patrones de ADN en los genes implicados en la inmunidad, el metabolismo, el olfato y el gusto, lo que sugiere que estas poblaciones se han adaptado a agentes patógenos específicos, ciertas fuentes de alimentos, y otros factores ambientales locales.

Por otra parte, los investigadores identificaron varios genes que podrían ser responsables de la baja estatura de los pigmeos. Además, encontraron pruebas de mestizaje entre los antepasados de los africanos modernos, y otro linaje homínido. "Nuestro estudio no sólo ha aumentado considerablemente el conocimiento acerca de la variación genómica humana, sino que también arroja luz sobre la historia evolutiva humana, y el origen de los rasgos que hacen que cada persona sea única", concluye Tishkoff.

EUROPA PRESS

miércoles, 25 de julio de 2012

La erupción de un volcán no acabó con los neandertales

La erupción de un volcán no acabó con los neandertales
Existen varias hipótesis sobre la extinción de los Homo neanderthalensis y una de ellas apoya la idea de los desastres naturales y los eventos climáticos extremos. Un equipo internacional de científicos muestra esta semana en la revista PNAS que los seres humanos modernos supusieron una mayor amenaza competitiva para los neandertales que, por ejemplo, la mayor erupción conocida de un volcán en Europa.

Algunos investigadores consideran que el clima es la principal razón por la que los neandertales se extinguieron hace unos 40.000 años. En ese mismo momento un volcán al sur de Italia provocó una supererupción denominada ‘Campaniano Ignimbrita’ que deterioró el clima y las presiones hacia las poblaciones indígenas de neandertales, lo que apoyaría la teoría de que el clima acabó con ellos.

Sin embargo, “los neandertales fueron más resistentes a las catástrofes naturales climáticas que lo que proponen algunos investigadores”, afirma a SINC John Lowe, autor principal del estudio que publica Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), e investigador de la Universidad de Londres (Reino Unido).

Según Lowe, los humanos modernos mostraron una mayor amenaza competitiva para los Homo neanderthalensis y compitieron con ellos por el territorio y los recursos. “No podemos excluir la posibilidad de que el cambio climático desempeñara un papel importante en el destino de ambas especies, pero no aceptamos la hipótesis de que los neandertales declinaran por culpa de un único evento climático severo”, asevera el investigador.

Para llegar a esta afirmación, el equipo de científicos analizó los depósitos volcánicos –capas de ceniza que no son visibles al ojo humano– que hallaron en yacimientos de Grecia, el Mar Egeo, Libia, y otras cuatro cuevas de Europa central.

La ceniza, que consiste principalmente en pequeñas partículas de vidrio procedentes de la mayor erupción volcánica de la prehistoria que ocurrió al sur de Italia hace unos 40.000 años, permitió sincronizar los registros del clima arqueológicos y prehistóricos.

Los resultados demuestran que hace entre 30.000 y 40.000 años, los neandertales ya habían desaparecido en gran medida cuando Europa experimentó cambios climáticos bruscos. El trabajo confirma que las evidencias de la presencia neandertal empezaron a disminuir mucho antes de la erupción del volcán y de los periodos de cambio climático severo.

Los Homo sapiens, que establecieron ocupaciones generalizadas y diversas en Europa del Este y África del Norte, desplazaron y sustituyeron a los H. neanderthalensis antes o en el momento de la erupción volcánica. “En otros lugares esto sucedió después de la erupción”, dice a SINC Lowe, quien subraya que una única catástrofe no podría ser responsable de la extinción neandertal.

¿Cómo acabaron los sapiens con los neandertales?

El estudio de PNAS no examina los mecanismos por los que los humanos modernos acabaron con los neandertales. Los investigadores se centraron en refutar la idea de un colapso repentino de los neandertales debido a un desastre natural volcánico, en este caso. Pero “existen muchas teorías”, señala el autor.

Una hipótesis, sugerida recientemente por investigadores españoles del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en la revista Quaternary International, defiende la idea de un genocidio neandertal. Según contaron en SINC estos científicos, los neandertales pudieron ser una presa más en la cacería de los miembros de los Homo sapiens, que los matarían para consumir o bien para acabar con la competencia.

“Los neandertales sucumbieron a la presión de los humanos modernos pero no hemos analizado el cómo”, indica Lowe quien sugiere que la propuesta del IPHES podría ser un mecanismo por el que desaparecieron los neandertales. No obstante, “no podemos ni apoyar ni minar esta particular hipótesis”, concluye.

SINC

sábado, 21 de julio de 2012

Atapuerca, el primer «santuario» de la humanidad

Atapuerca, el primer «santuario» de la humanidad
La falange de un niño encontrada en la campaña de excavaciones de este verano en la Sima de los Huesos, el yacimiento más rico del mundo en fósiles humanos, sitúa en esa parte de Atapuerca el primer «santuario de la humanidad», afirma uno de los codirectores de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga.

Precisó que se trata de la falange distal, la que tiene la uña, del dedo meñique de un pie de un niño que vivió en la sierra de Atapuerca hace entre 300.000 y 500.000 años, lo que, a falta del resultado de los análisis de laboratorio, podría corresponder a un Homo Heidelbergensis.

Se trata de uno de los huesos más pequeños del cuerpo, dado que sólo los del oído medio tienen menor tamaño, aunque su relevancia es «enorme» para avalar la teoría de los codirectores de Atapuerca respecto a la razón de la acumulación de huesos de homínidos en la Sima de los Huesos, que es «el mayor misterio actual de la Arqueología», afirmó Arsuaga.

Una vez descartada la hipótesis de algún accidente o catástrofe, se había planteado como alternativa que los huesos hubieran sido llevados a ese lugar por animales carnívoros de gran tamaño. Sin embargo, la aparición de este hueso pequeño del pie descarta esa opción, porque de haber sido obra de carnívoros, éstos habrían devorado los huesos de las manos y los pies completamente, más en el caso de los de un niño.

Arsuaga afirmó que, aunque no toda la comunidad científica esté de acuerdo, los codirectores de Atapuerca creen que los cadáveres fueron depositados allí por otros humanos, lo que sería la «prueba más antigua de un comportamiento humano simbólico de tipo funerario».

En la Sima de los Huesos se han encontrado hasta ahora 6.500 fósiles, entre ellos 30 esqueletos casi completos, de hace entre 300.000 y 500.000 años, lo que convierte a este yacimiento en el más rico del mundo en restos de homínidos.

En esta misma campaña se han localizado también restos de un cráneo, parte de una mandíbula y un húmero que se estudiarán para conocer detalles y saber si se trata de nuevos individuos o de partes de los que ya se han encontrado algunos huesos.

Arsuaga ha presentado el balance de las excavaciones de este verano en Atapuerca, en las que han participado 150 investigadores, junto a los otros dos codirectores de los yacimientos, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

EFE

jueves, 19 de julio de 2012

Los neandertales de El Sidrón consumían plantas medicinales

Los neandertales de El Sidrón consumían plantas medicinales
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) colabora en una investigación liderada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de York, que ha obtenido la primera prueba molecular de que la especie neandertal no sólo comía una gran variedad de plantas, sino que también conocían sus cualidades curativas y nutricionales.

Hasta hace poco se pensaba que los neandertales, que desaparecieron hace entre 30.000 y 24.000 años, eran predominantemente carnívoros. Sin embargo, las pruebas de que tenían una dieta más variada son cada vez más evidentes, a medida que se sofistican las técnicas de análisis.

En un estudio reciente, investigadores de España, Reino Unido y Australia han identificado el material atrapado en diez muestras de cálculos dentales (placa dental calcificada) de cinco neandertales de la cueva de El Sidrón (Asturias) y han hallado la primera prueba molecular de que un individuo de esta especie ingirió dos tipos de plantas medicinales: aquilea y camomila. Los resultados, que se publican esta semana en la revista Naturwissenschaften - The Science of Nature, suponen un nuevo paso para profundizar en el conocimiento sobre esta especie.

Karen Hardy, investigadora ICREA de la UAB y profesora honoraria de la Universidad de York, que ha liderado del estudio, explica que “la variedad de plantas que hemos identificado sugiere que los individuos neandertales que vivieron en El Sidrón tenían un conocimiento sofisticado de su entorno natural, que incluía la habilidad para seleccionar y usar ciertas plantas por su valor nutricional y curativo. La carne era claramente primordial, pero nuestra investigación pone de manifiesto una alimentación bastante más compleja que la que creíamos hasta ahora que tenían”.

El investigador del CSIC Antonio Rosas, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del CSIC, y que ha coordinado en el trabajo, destaca: “El Sidrón ha permitido desterrar muchas de las ideas que se tenían de los neandertales. Gracias a los últimos estudios, sabemos que atendían a los enfermos, enterraban a sus muertos y adornaban su cuerpo. Ahora se ha añadido otro dato importante, en esta ocasión sobre su dieta y hábitos de vida”. Rosas es el director de la investigación sobre los fósiles humanos de El Sidrón.

Para analizar las muestras, se han combinado técnicas de espectrometría de masas y de deserción térmica con análisis morfológicos de microfósiles de plantas. Los miembros del equipo investigador explican que los gránulos de almidón y los marcadores de carbohidratos hallados en las muestras, así como compuestos vegetales (azulenos y cumarinas) y posibles evidencias de frutos secos, alimentos herbáceos y verduras indican una mayor diversidad de plantas que la que habían obtenido en estudios anteriores realizados con análisis de isótopos estables.

Plantas de sabor amargo

En investigaciones realizadas en 2009 por el equipo de excavación de El Sidrón se había identificado el gen neandertal que les dotaba para de percibir el gusto amargo. El estudio actual ha constatado que al menos uno de los individuos analizados había ingerido plantas de sabor amargo, concretamente aquilea y camomila. Stephen Buckley, del centro BioArCh de la Universidad de York comenta al respecto que “el hecho de tomar este tipo de plantas con escaso valor nutritivo es sorprendente. Nosotros sabemos que los neandertales las encontrarían amargas, así que probablemente las debieron seleccionar por razones que van más allá de su sabor”.

El estudio ha hallado diversos compuestos orgánicos. Los carbohidratos se confirman por los gránulos de almidón triturados y cocidos observados al microscopio, procedentes de varias plantas ricas en este elemento. También se han hallado evidencias consistentes con humo, posiblemente de alimentos cocinados o de leña, en forma de marcadores químicos como esteres metilo, fenoles e hidrocarburos aromáticos policíclicos, así como con bitumen, procedente probablemente de pizarras bituminosas.

Matthew Collins, director de BioArCh, explica: “la espectrometría de masas nos ha permitido identificar los carbohidratos en los cálculos de dos individuos adultos, uno de ellos en particular parecía haber comido diversos alimentos ricos en estos compuestos. Combinada con el análisis microscópico, esta técnica demuestra que los cálculos dentales pueden ser una gran fuente de información”.

Les Copeland, profesor de la Facultad de Agricultura y Medioambiente de la Universidad de Sydney (Australia), concluye que el estudio realizado en los dientes de El Sidrón“confirma el uso variado y selectivo de plantas por parte de los neandertales”.

La investigación indica que los gránulos de almidón hallados en El Sidrón son los más antiguos confirmados hasta ahora mediante test bioquímicos (43.000 años).

Los científicos han identificado también restos antiguos de bacterias que consideran que pueden aportar luz en futuros estudios sobre la salud dental de los neandertales.

CSIC

miércoles, 18 de julio de 2012

El mayor misterio de la prehistoria se oculta en Atapuerca

El mayor misterio de la prehistoria se oculta en Atapuerca
Han pasado más de 30 años desde las primeras excavaciones en Atapuerca (Burgos), donde se han hallado más fósiles humanos que en cualquier otro lugar del mundo. Pero esto solo es el principio. Mientras se siguen descubriendo nuevos restos humanos y animales –la campaña de excavaciones 2012 termina a finales de julio–, toca averiguar qué les pasó a cada una de las especies que en algún momento de su vida pasaron por esta sierra burgalesa.

¿Qué sucedió en la Sima de los Huesos? ¿Cómo llegaron hasta allí los cuerpos humanos? Se barajan varias explicaciones: desastre natural, intervención de carnívoros que acumularon los cadáveres, o enterramiento funerario, entre otros. Los expertos que trabajan estos días en los yacimientos de Atapuerca emplean parte de su tiempo en desvelar este y otros misterios de la prehistoria.

El enigma mejor guardado es el de la Sima de los Huesos, donde se han hallado los restos fósiles de unos 30 individuos de Homo heidelbergensis, entre los que destaca el cráneo 5, denominado ‘Miguelón’, el más completo del registro fósil mundial y que este año cumple 20 años desde su descubrimiento. Pero la pregunta que todos tratan de resolver es ¿qué les pasó realmente?

La polémica hipótesis de Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos de Atapuerca, es que se trataría de un comportamiento simbólico e intencionado. “No encuentro otra explicación que no sea que los cadáveres fueron acumulados por otros humanos. No me importaría cambiar de opinión, pero con los datos que vamos obteniendo creo sinceramente que la explicación antrópica es la que mejor se corresponde con los hechos”.

Esta teoría, ampliamente discutida, supone atribuir conciencia a unos humanos que vivieron hace entre 600.000 y 250.000 años. Según los científicos, solo existen pruebas fehacientes de conciencia de sí mismos en los últimos 100.000 años.

“Es una teoría muy arriesgada, pero por eso hacemos estudios geológicos, para intentar averiguar cómo se han acumulado, cuáles han sido la sucesión de procesos geológicos”, subraya a SINC Arsuaga, que también es catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid, y director del Centro UCM-ISCIII Evolución y comportamiento Humanos.

La Sima de los Huesos es el yacimiento que ha proporcionado más fósiles humanos de la historia, y gracias a su estudio se conocen algunas de las costumbres, hábitos y enfermedades de los Homo heidelbergensis. Miguelón –llamado en honor al ciclista Miguel Induráin que ganó su segundo Tour de Francia el año en que fue descubierto su cráneo, 1992– pudo morir de septicemia debido a una infección en un diente que se generalizó al no ser tratada. Pero ante la ausencia de grandes traumatismos óseos surgen aún más dudas.

La evidencia humana europea más antigua

Este lugar situado en Cueva Mayor no es el único que se resiste a revelar sus secretos. En la Sima de los Elefantes –el primer yacimiento de la Trinchera del Ferrocarril que incluye además la Galería y la Gran Dolina– se descubrió en 2007 una mandíbula de 1,2 millones de años, que hizo retroceder casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a Europa.

“En principio pensábamos que era un Homo antecessor, pero los minuciosos estudios de tipo antropológico desvelan que no podemos relacionarlo con esta especie. Tenemos que encontrar nuevos fósiles para poder contrastarlo”, explica a SINC Eudald Carbonell, catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili y codirector de los yacimientos. Se le ha denominado provisionalmente Homo sp.

En él trabajan durante la actual campaña el equipo de investigadores que coordina Rosa Huguet, científica del Instituto Catalán de Paleontología Humana y Evolución Social (IPHES), que está excavando en una nueva zona hasta llegar al nivel donde se encontraron los restos de más de un millón de años.

Además, los arqueólogos excavan ahora por debajo de ese nivel para evidenciar una presencia humana aún más antigua. “En Atapuerca, si algo nos sobra es antigüedad”, asegura Arsuaga. De encontrar restos humanos serían los más antiguos de todo el yacimiento y, por tanto, de Europa.

“Sabemos por el momento que hay restos paleontológicos en ese nivel, porque se han encontrado restos de animales, pero todavía no tenemos ninguna evidencia de presencia humana (industria lítica) o animales con marcas de corte”, asegura a SINC Huguet.

¿Caza selectiva en la Gran Dolina?

Hace unos 370.000 años, la mayoría de los animales que vivían cerca de Atapuerca caían por agujeros en la superficie de las cuevas y morían. Los homínidos entraban en las cavidades con herramientas para descuartizar y llevarse la carne, y dejaban los restos. De ahí que se hayan encontrado, de forma puntual, bóvidos, ciervos y caballos, entre otros. Sin embargo, una de las sorpresas en la excavación de la Gran Dolina es el hallazgo de cerca de 50.000 huesos de bisontes en el mismo nivel.

“Hemos encontrado una especie de campamento muy especializado en la caza de bisontes. Esto sin lugar a dudas responde a una estrategia muy selectiva por parte de los grupos humanos que ocuparon este lugar, porque no hay otros restos de animales. Lo más común es encontrar algún bisonte, algún rinoceronte o algún león”, explica a SINC Andreu Ollé, investigador de la Universidad Rovira i Virgili y uno de los dos responsables de este yacimiento.

Jordi Rosell, de la misma universidad y del IPHES, es el otro arqueólogo responsable de este yacimiento que trabaja con su equipo en otro nivel de la cueva (TD4). En este estrato han encontrado nuevas pistas que podrían ayudar a definir la especie de oso endémico de Atapuerca bautizado como Ursus dolinensis, muy cercana a un ancestro común entre el gran oso de las cavernas y los osos pardos actuales.

“Por ahora hemos encontrado un par de mandíbulas y esperamos encontrar bastantes piezas más. En los años ‘90 encontramos ejemplares más antiguos que estos, que nos servirán para conocer cómo evolucionó la especie”, apunta el científico. Los ejemplares hallados, de hace entre un millón y 800.000 años, pertenecerían a animales viejos o cachorros que perecieron durante la hibernación en la cueva, donde vivían.

Eva Rodríguez y Adeline Marcos | SINC

sábado, 14 de julio de 2012

Reconstruyen la dieta del Australopithecus anamensis

Reconstruyen la dieta del Australopithecus anamensis
La dieta del Australopithecus anamensis, un homínido que vivió en el este del continente africano hace más de cuatro millones de años, era muy especializada e incluía tanto alimentos típicos de ambientes abiertos (semillas, juncos, hierbas, etc.) como frutos y tubérculos. Así lo indica un estudio científico que tiene como primer autor a Fernando Estebaranz, investigador del departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona.

El Australipithecus anamensis es una especie de homínido fósil descrita en 1995, considerado el ancestro directo del Australopithecus afarensis —la conocida Lucy—, que habitó en la misma región medio millón de años después.

Las reconstrucciones paleoecológicas de los yacimientos con restos fósiles del A. anamensis son muy similares a las del A. afarensis, y perfilan un escenario con diferentes hábitats, desde bosques abiertos hasta formaciones vegetales espesas, con estratos herbáceos y bosques en galería.

Tradicionalmente, la reconstrucción de la dieta del A. anamensis se hacía mediante indicios indirectos (en concreto, el estudio de la microestructura y el espesor del esmalte, y el tamaño y la morfología dental).

El nuevo estudio, publicado en la revista Journal of Anthropological Sciences y dirigido por Alejandro Pérez Pérez, del departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona, es un análisis directo sobre el resultado de la interacción de la dieta con los dientes.

El trabajo analiza el patrón de microestriación de la dentición postcanina a partir de las trazas microscópicas que dejan en el esmalte dentario algunos componentes estructurales de los vegetales (fitolitos) y otros elementos externos (arena, polvo, etc.) durante la masticación de los alimentos.

¿Qué comía el Australopithecus afarensis?

La investigación valora el patrón de microestriación de todos los especímenes del A. anamensis recuperados hasta el año 2003, de los cuales sólo cinco muestran un buen estado de preservación. Los resultados revelan que la dieta del A. anamensis era similar a la de otros primates cercopitécidos actuales, como los géneros Papio (babuinos) y Chlorocebus (mono verde), que habitan en sabanas arbustivas con una marcada estacionalidad.

El trabajo llega a la conclusión de que la dieta del A. anamensis era bastante abrasiva y rica en semillas, hojas y cormos, como lo es la de los babuinos actuales. Este homínido fósil también se habría alimentado de fruta, pero en menor proporción que el A. afarensis. Las conclusiones del estudio sobre la paleodieta del A. anamensis coinciden con los rasgos de la morfología dental y el aumento de la robustez de la dentición y del aparato masticador en comparación con su ancestro, el Ardipithecus ramitus.

Las nuevas incógnitas se centran ahora en la dieta del A. afarensis —descendiente directo del A. anamensis—, que presenta una dieta frugívora y mucho más blanda, como la de los actuales chimpancés y gorilas de Camerún. "El patrón de microestriación del A. anamensis y del A. afarensis es claramente diferente. Esto podría indicar que el primero consumía productos mucho más duros, mientras que el segundo tenía una dieta básicamente frugívora, de carácter estacional, más similar a la del ancestro directo de las dos especies, el Ardipithecus ramidus", concluye Fernando Estebaranz.

UB | SINC

viernes, 13 de julio de 2012

Los primeros americanos no estaban solos

Los primeros americanos no estaban solos
¿Quiénes fueron los primeros humanos que llegaron a Norteamérica? Los clovis han sido considerados durante mucho tiempo los habitantes más antiguos del continente, donde se establecieron hace unos 13.000 años, pero esta hipótesis ha sido cuestionada en numerosas ocasiones. Distintas investigaciones han aportado pruebas de que otro grupo humano desconocido, completamente distinto, ya había migrado allí antes, pero no han sido suficientes para cerrar el debate.

Ahora, un trabajo publicado en la revista Science viene a reforzar esta teoría alternativa. Los científicos han encontrado en las cuevas Paisley, en Oregón, unos fósiles, excrementos humanos secos, y unas puntas líticas pertenecientes a lo que parece ser una población independiente con su propia tecnología, contemporánea o incluso más antigua que los famosos clovis.

Los investigadores, dirigidos por el arqueólogo Dennis Jenkins, de la Universidad de Oregón, encontraron en los sedimentos de las cuevas Paisley unos excrementos humanos fosilizados llamados coprolitos y unos artefactos, unas puntas líticas, conocidas como Western Stemmed, distintas de las puntas aflautadas, más anchas, de la cultura Clovis.

Muchos investigadores sostienen que esa tecnología no es más que una evolución directa de la de los clovis, pero la datación con radiocarbono de los artefactos de Paisley sugiere que esto no es posible. Los restos y las puntas ahora encontrados datan de hace aproximadamente 14.000 años, lo que significa que sus creadores precedieron o convivieron con ellos. Los científicos creen que los clovis se desarrollaron en las planicies y el sureste de EE.UU., mientras que la otra misteriosa población ocupó el lejano oeste.

Los investigadores utilizaron datación con radiocarbono para estimar las edades de 121 muestras distintas de plantas, estiércol y colágeno óseo halladas en las cuevas. Los análisis revelaron ADN humano que pertenece al haplogrupo A -un genoma antiguo que llegó a América proveniente de Asia- y que también data de tiempos anteriores. Ninguna evidencia de tecnología clovis apareció en las cuevas.

ABC.es

jueves, 12 de julio de 2012

Los americanos actuales descienden de tres olas migratorias

Los americanos actuales descienden de tres olas migratorias
Una investigación genómica resuelve cómo llegaron los nativos americanos al continente. Según un equipo internacional de científicos, con participación española, hubo una primera gran oleada migratoria que cruzó el estrecho de Bering, seguida por otras dos oleadas de expansión de origen asiático.

Por primera vez, un estudio ha analizado las poblaciones nativas americanas desde la perspectiva genética para concluir que estas poblaciones surgieron de tres olas migratorias, según un estudio publicado en Nature.

“La metodología de nuestro estudio es uno de los puntos fuertes de la investigación, ya que la antropología molecular permite definir los patrones genéticos que explican los asentamientos actuales. Nuestra técnica logra reconstruir el genoma y el origen del individuo a partir de la historia demográfica que contiene el ADN”, dice a SINC Antonio Salas, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, y uno de los dos autores españoles del trabajo.

Hasta ahora, el origen demográfico de América había sido un tema de investigación polémico debido a las diferentes hipótesis científicas que postularon arqueólogos y lingüistas. Ahora, la genómica da la razón a la “criticada” teoría del lingüista norteamericano Joseph Greenberg, que postuló tres oleadas de expansión que corresponderían a las tres grandes familias lingüísticas: panamericana, esquimal y na-dené.

Según los investigadores, la mayoría de los nativos actuales –que habitan desde Canadá hasta Chile– descienden de una primera ola migratoria y cruzaron el estrecho de Bering hace unos 15.000 años. En cambio, las otras dos oleadas de expansión provienen de Asia.

Los científicos han reconstruido el genoma de 52 pueblos nativos de los Estados Unidos y 17 de Siberia a partir del material genético de poblaciones modernas. Además, los autores examinaron más de 360.000 variantes genéticas.

Tres grandes familias lingüísticas

Las lenguas nativas de América son las panamericanas, de los primeros pobladores, las lenguas esquimo-aleutianas, de los esquimales (nativas de Groenlandia, el Ártico canadiense, Alaska y Siberia) y las lenguas na-dené, de los indios americanos y los apaches.

Los investigadores se refieren a los descendientes de la primera ola como ‘primeros americanos’. “Los resultados muestran que hubo un proceso de expansión migratoria hacia el sur a lo largo de la costa, sobre todo la del Pacífico. Posteriormente, hubo diferenciaciones poblacionales que produjeron un aislamiento de grupos relativo hasta la actualidad, con muy poco intercambio genético entre ellos”, señalan los expertos.

Las lenguas esquimo-aleutianas heredaron la mitad de su genoma de una segunda ola migratoria procedente de Asia, según concluyeron los autores después de cruzar los datos registrados con las tres familias lingüísticas nativas principales del continente.

Por último, las lenguas na-dené del noroeste de Norteamérica tendrían un 10% de carga genética de una tercera ola migratoria procedente igualmente del continente asiático.

SINC

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