sábado, 31 de marzo de 2012

'Lucy' convivió con otra especie homínida

'Lucy' convivió con otra especie homínida
Un equipo de científicos ha anunciado el descubrimiento de un fragmento de fósil de pie de hace 3,4 millones de años en el área de Woranso-Mille, en la región de Afar, Etiopía. Este pie no pertenece a un miembro de la especie Australopithecus afarensis, a la que perteneció "Lucy", el famoso antepasado humano.

La investigación sobre este nuevo espécimen indica que más de una especie de antepasado humano temprano coexistió hace entre 3 y 4 millones de años con diferentes métodos de locomoción. El análisis se publica en la edición del 29 de marzo de la revista Nature.

El fragmento de pie fue encontrado en febrero de 2009 en una zona conocida localmente como Burtele. "Muestra claramente que hace 3,4 millones de años, la especie de Lucy, que caminaba erguida sobre dos piernas no era la única especie de homínidos que vivía en esta región de Etiopía", dijo el autor principal y líder del proyecto, el doctor Yohannes Haile-Selassie, experto en Antropología Física en el Cleveland Museum of Natural History.

"Su especie coexistió con unos parientes cercanos que eran más expertos en trepar a los árboles, al igual que la especies de Ardi, el Ardipithecus ramidus, que vivió hace 4,4 millones de años."

Este fragmento de pie es la primera evidencia de la presencia de al menos dos especies pre-humanas con diferentes modos de locomoción viviendo simultáneamente en el este de África hace unos 3,4 millones de años. Mientras que el dedo gordo del pie en la especie de Lucy estaba alineado con los otros cuatro dedos de los pies, diseño para una caminata bípeda, el pie de Burtele tiene un dedo del pie oponible tan grande como en el ancestro Ardi.

"Este descubrimiento fue muy chocante", dijo el co-autor y co-líder del proyecto, el doctor Bruce Latimer, de la Case Western Reserve University. "Estos elementos representan huesos fósiles que nunca hemos visto antes. Mientras que la punta del pie podía moverse de lado a lado, no se aprecia una ampliación en la parte superior de la articulación que permita una gama más amplia de movimiento necesario para empujar el suelo en posición vertical, y poder caminar. Este especimen probablemente habría tenido un andar algo torpe cuando se desplazara en la tierra", explicó.

El fragmento descubierto aún no ha sido asignado a una especie debido a la falta de cráneo asociado o elementos dentales. Los fósiles fueron encontrados debajo de una capa de piedra arenisca. Utilizando el método del argón-argón, datación radiactiva, su edad se determinó que era menor de 3,46 millones de años, dijo el coautor doctor Beverly Saylor, de la Case Western Reserve University.

"Cerca de los fósiles de peces, cocodrilos y tortugas, y las características físicas y químicas de los sedimentos indican que el ambiente era un mosaico de canales del río y el delta adyacentes a un bosque abierto de árboles y arbustos", dijo Saylor. "Esto encaja con el fósil, lo que indica claramente un homínido adaptado a vivir en los árboles, al mismo tiempo que 'Lucy' estaba viviendo en la tierra".

EUROPA PRESS

sábado, 24 de marzo de 2012

El hombre cazó hasta extinguir la fauna gigante de Australia

El hombre cazó hasta extinguir la fauna gigante de Australia. Diprotodon
Los seres humanos cazaron a los animales gigantes de Australia hace unos 40.000 años hasta su extinción y eso contribuyó a la apareciera la vegetación que ahora tapiza las áreas no desérticas del país, según un estudio científico.

La llamada megafauna australiana estaba compuesta por marsupiales gigantes como los diprotodontes -del tamaño de un rinoceronte-, enormes aves, reptiles y monotremas, pero se extinguió después de que los humanos se asentaran en este territorio, hace unos 42.000 años, según la información obtenida en hallazgos arqueológicos.

La investigación de Susan Rule, de la Universidad Nacional Australiana, y Christopher Johnson, de la Universidad de Tasmania, reafirma la teoría de la responsabilidad humana en la desaparición de la megafauna en Australia y descarta otras explicaciones vinculadas al uso del fuego y el cambio climático.

Los científicos creen que los primeros seres humanos que llegaron al continente cazaron a estos animales hasta eliminarlos y que con, su desaparición, comenzó a aumentar la proporción de los arbustos esclerófilos de hojas perenne, dura, resistente a la sequía, y que finalmente dominaron la estructura de los bosques australianos.

"Al analizar el impacto de estos herbívoros y las consecuencias de su extinción se responde también a preguntas importantes sobre la historia natural australiana", dijo Johnson a la radio ABC.

La investigación, publicada en la revista "Science", se basó en el análisis de las esporas de unos hongos hallados en dos núcleos sedimentarios del Cráter de Lynch, un pantano fosilizado situado en el noreste del estado de Queensland.

En ese lugar encontraron que las esporas "sporormiella", que crece principalmente en las heces de los herbívoros vertebrados de gran tamaño, desaparecieron hace 41.000 años al igual que la fauna gigante y poco después de la llegada del hombre.

Las muestras también revelaron que hubo dos cambios climáticos importantes en los últimos 80.000 años, en los que la Tierra se enfrió y calentó, pero que ninguno de los dos tuvo impacto alguno en la presencia de la "sporormiella".

"Esto elimina el cambio climático como causa de la extinción", dijo Johnson, según el cual, la población de estos animales gigantes permaneció estable a pesar de períodos de sequía severa.

Las conclusiones del estudio han recibido críticas como las de la arqueóloga Judith Field, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, que considera que la relación entre las esporas y la abundancia de megafauna no está demostrada.

"La única evidencia que tenemos de la megafauna de Queensland indica que desapareció antes de que llegaran los humanos", dijo Field al diario Sydney Morning Herald.

"No tenemos pruebas arqueológicas sobre cacería a gran escala de megafauna por parte de los humanos y sólo en dos yacimientos hay pruebas de que coexistencia", añadió la arqueóloga.

EFE

sábado, 17 de marzo de 2012

Ultimas fases de perduración de neandertales en Cantabria

Ultimas fases de perduración de neandertales en Cantabria
La región de Cantabria se ha convertido en una de las zonas de mayor interés en el estudio del final del Musteriense a escala europea. Las particularidades ecológicas y geográficas del ambiente montañoso de la Península Ibérica y en concreto de la comarca de la Liébana (Cantabria) ofrecen una imagen especialmente atractiva para el análisis de las últimas fases de perduración de grupos de neandertales, autores del tecnocomplejo Musteriense.

El proyecto de investigación en la Cueva de El Esquilleu (Cantabria), liderado por un grupo de la Universidad Autónoma de Madrid ha desarrollado desde hace más de una década, con el fin de revelar las claves del final de estos grupos humanos en el norte peninsular.

La Cueva de El Esquilleu ha proporcionado a lo largo de estos años una secuencia sedimentaria excepcionalmente bien conservada con una riqueza enorme en restos arqueológicos y faunísticos cuyo estudio, acometido por un conjunto amplio de investigadores de distintos países permite comprender la evolución de los grupos musterienses en los momentos de solapamiento entre ambas poblaciones. Un estudio detallado y analítico de los diferentes métodos de producción de utillaje lítico, de las especies animales cazadas, así como las evidencias de fuego y perduración en la ocupación de la cueva, acreditan la perduración los grupos neandertales en nuestro territorio hasta fechas muy recientes.

El intervalo inferior y más antiguo, documenta una mayor complejidad funcional en la cueva. Los intervalos que denominamos Quina y Levallois, suponen el momento con más alta densidad de restos y una mayor organización en la explotación del entorno, dentro de un modelo de ocupación estructurado, en el que la Cueva representaría un espacio residencial de carácter relativamente duradero. La ocupación en estos niveles acredita el empleo de las zonas montañosas de Picos de Europa, como espacios de explotación ocupados de forma estacional en el que la ausencia de restos de carnívoros, acredita el carácter semipermanente en la ocupación de la cueva.

Sin embargo, en el tramo superior de la secuencia, es decir, durante los últimos momentos de la pervivencia de los neandertales, la organización de estos grupos humanos sufrió cambios drásticos. Así, la explotación de materias primas líticas fue muy poco selectiva y extremadamente próxima. La producción se encontraba sobre todo dirigida a la elaboración de elementos apuntados, posiblemente destinados a la caza y su tratamiento, en lo que se configura como lo que definimos como un modelo de alta fragmentación de la cadena operativa. Este proceso de gradual desaparición de estos grupos, debió de producirse en cronologías que podrían llegar hasta hace 22.000 años, momento en el que los sapiens están plenamente implantados en nuestro territorio.

ELPAIS.com

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un misterioso sapiens primitivo en China

Un misterioso sapiens primitivo en China. PLoS One
Fósiles hallados en dos cuevas del suroeste de China han revelado la existencia de un hombre hasta ahora desconocido de la Edad de Piedra con una inusual mezcla de rasgos físicos arcaicos y modernos, que arroja nueva luz sobre la temprana evolución humana en Asia.

Los fósiles, de una antigüedad de entre 14.500 y 11.500 años, son de hombres que convivieron con seres humanos modernos (Homo sapiens) en una época en la que la agricultura estaba en sus inicios en China, señalan un equipo internacional de expertos en un estudio publicado en la revista PLoS One.

Hasta ahora no habían sido hallados en el este del continente asiático fósiles humanos de menos de 100.000 años de antigüedad que se diferenciaran físicamente del Homo sapiens actual.

Este hecho había llevado a los científicos a pensar que en la zona no había antecesores del Homo sapiens cuando aparecieron los primeros hombres modernos, una teoría que este último descubrimiento pone en duda.

"Estos nuevos fósiles pueden ser de una especie antes desconocida que sobrevivió hasta el final de la Edad de Hielo, hace unos 11.000 años", señaló Darren Curnoe de la Universidad australiana de Nueva Gales del Sur, quien encabezó el estudio junto con Ji Xueping del Instituto chino de Arqueología y Reliquias Culturales de Yunnan.

Según Curnoe, la otra alternativa sería que se tratara de representantes de una migración muy temprana y desconocida de hombres modernos desde África, que sin embargo no contribuyeron genéticamente al hombre actual.

Los restos de tres individuos fueron hallados en 1989 por arqueólogos chinos en Maludong (la cueva de los ciervos rojos) cerca de la ciudad de Mengzi en la provincia de Yunnan, pero no empezaron a ser estudiados hasta 2008 por científicos chinos y australianos.

Un cuarto esqueleto parcial apareció en 1979 en una cueva en Longlin, en la vecina región autónoma de Guangxi Zhuang, pero permaneció en el bloque de piedra donde fue descubierto hasta 2009, cuando fue reconstruido.

Los cráneos y dientes de Maludong y Longlin son muy similares entre sí y denotan una mezcla inusual de rasgos anatómicos arcaicos y modernos.

Los científicos denominan a estos hombres "pueblo de los ciervos rojos" porque cazaban ciervos rojos hoy extintos y los cocinaban en la cueva de Maludong.

"El descubrimiento del pueblo de los ciervos rojos abre un nuevo capítulo en la historia de la evolución humana -el capítulo asiático- y es una historia que sólo ahora está empezando a contarse", afirma Curnoe.

Aunque Asia hoy cuenta con más de la mitad de la población mundial, los científicos aún saben muy poco sobre cómo evolucionaron allí los humanos modernos después de que nuestros ancestros se asentaran en Eurasia hace unos 70.000 años.

Hasta ahora los estudios sobre los orígenes humanos se han centrado sobre todo en Europa y África, debido en gran parte a la ausencia de fósiles en Asia y al desconocimiento en torno a la antigüedad de los pocos restos hallados en esa zona.

EFE

jueves, 8 de marzo de 2012

Arsuaga defiende que la genética determina el modo de actuar de las especies

Arsuaga defiende que la genética determina el modo de actuar de las especies
Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los responsables de las excavaciones en el yacimiento arqueológico de la Sierra de Atapuerca, ha ofrecido en la Universidad de La Laguna (ULL) una conferencia en la que ha analizado la evolución del comportamiento humano y en la que también ha explicado que las maneras de actuar de las diferentes especies están determinadas por la genética.

Arsuaga ha dictado esta conferencia como parte del programa de actividades que a lo largo de de esta semana está celebrando la Facultad de Psicología de la ULL con motivo de la festividad de su patrón, y también forma parte de la conmemoración de 2012 como año de la Neurociencia.

El ponente comenzó señalando que, aunque sea paleontólogo, no le interesaban especialmente los huesos ni las especias humanas del pasado. "Me interesa el ser humano de la actualidad, lo que somos ahora, pero para entenderlo es necesario volver la vista atrás". Para ello, ha manifestado su adhesión a las teorías de la biología social de estudiosos como Richard Alexander, que defiende el componente hereditario de los comportamientos sociales en animales y, por tanto, también en los humanos.

Arsuaga se remitió al parentesco más próximo a la especie humana -los gorilas y chimpancés- para recordar que, al igual que ellos, el homo sapiens es eminentemente social. "Somos sociales no porque seamos humanos, sino porque somos primates. Los gorilas no crean un grupo basado en un macho dominante y varias hembras porque sean musulmanes o hayan leído a Kant; ni el 95 por ciento de las aves es monógamo porque sea católico o por factores ambientales: lo hacen porque está en su código genético. El comportamiento es una parte del fenotipo", comentó.

El ponente ha explicado que Alexander hablaba de dos etapas en la evolución humana. En la primera, la selección natural funcionaba tal y como apuntaba Darwin acerca de la supervivencia de los individuos a las "fuerzas hostiles de la naturaleza". Es decir, es el entorno el que selecciona y las especies "compiten" entre sí a la vez que intentan sobrevivir a agentes geológicos, climatológicos, entre otros.

La segunda etapa evolutiva llega con el homo habilis. "La presión de la selección ya no proviene de la competencia con otras especies o contra agentes geológicos y naturales externos, sino de individuos de la misma especie. En este momento, las posibilidades de supervivencia serán mayores cuanto mejores sean las capacidades sociales del individuo". Esta hipótesis, según Alexander, se denomina 'Dominancia ecológica y competición social'.

El resultado de este proceso no sólo afectó al desarrollo cerebral, sino que se extendió a otras características del ser humano, anatómicas y físicas, que también se explicarían por esta competencia social.

La vida social facilita tanto la capacidad de caza, gracias a la organización de partidas, como la de defensa contra otros individuos. En un momento dado de la evolución se dieron simultáneamente estas dos razones, ya que los homo sapiens se convirtieron a la vez en cazadores y presas. "El depredador humano es el resto de los grupos humanos, y en Atapuerca hallamos la demostración, pues hay vestigios de un grupo que ha depredado a otro", señaló el ponente.

El propio Arsuaga propuso una tercera fase en la evolución humana que potencia y exagera su componente social: la aparición de la "mente simbólica delirante", es decir, la que ha propiciado la aparición de símbolos que crean ideas, mundos invisibles o mitos ancestrales. "Se trata de la creencia en lo que no existe y sus consecuencias en la vida practica. La utilización de estos símbolos a través de la religión, el nacionalismo o incluso el fútbol sirve para unirnos... y también para enfrentarnos", concluyó.

EUROPA PRESS

El genoma del gorila es más humano de lo que se pensaba

El genoma del gorila es más humano de lo que se pensaba
La secuenciación y el análisis del genoma del gorila, completado por primera vez en una investigación que ha implicado a veinte laboratorios de siete países, sugiere que las semejanzas con el genoma del ser humano son más amplias de lo que se creía en un principio.

El estudio, en el que ha participado el Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala que en un tercio del genoma humano se pueden apreciar más parecidos con el gorila que con el chimpancé.

A pesar de que humanos y chimpancés siguen siendo más parecidos -ambas especies y el gorila compartieron un antepasado común hace 80 millones de años-, los investigadores han determinado tras la comparación de miles de genes entre los grandes simios que la percepción auditiva y el desarrollo cerebral son los aspectos que más rápido han variado en el linaje de gorilas y humanos.

La investigación, que publica la revista 'Nature', señala así que ciertas particularidades que se asocian a la condición humana, como la evolución de los genes auditivos y su relación con el lenguaje, no son exclusivos del hombre y estarían compartidos con el gorila.

"Esta visión es nueva porque rompe con la visión evolutiva clásica que teníamos hasta ahora, según la cual humanos y chimpancés compartían más variantes genéticas en todo el genoma y nos permite cuantificarlo por primera vez", ha asegurado en un comunicado el investigador del IBE (UPF-CSIC) Javier Prado.

EUROPA PRESS

martes, 6 de marzo de 2012

El húmero de Rafa: Avances en el origen del Homo antecessor

El húmero de Rafa: Avances en el origen del Homo antecessor
Durante la primera década del siglo XXI, el yacimiento de la cueva de la Gran Dolina de la sierra de Atapuerca ha seguido proporcionando fabulosos tesoros científicos. Entre los más significativos, destacan un buen número de fósiles de la especie 'Homo antecessor' hallados en dos estratos distintos del nivel TD6. Dos húmeros, uno de ellos infantil (ATD6-121) y el otro perteneciente a un adulto muy joven (ATD6-148), han aportado mucha información para esclarecer el origen de la especie.

Los dos húmeros muestran signos inequívocos del proceso de canibalismo que tuvo lugar en la cueva hace 900.000 años. El húmero del adulto fue quebrado con un golpe certero para obtener la médula. El impacto, seguramente producido con una piedra, se aprecia a simple vista. La fractura de la diáfisis tiene forma en espiral y es una clara evidencia de que la rotura se produjo en el hueso fresco. Las marcas de descarnado para extraer las masas musculares son numerosas y espectaculares. Además, las dos cóndilos de la epífisis distal, donde se insertan números músculos que permiten flexionar el brazo y los dedos, fueron destrozados a golpes para separar las masas musculares.

A pesar de los daños, aún es posible estudiar varias de sus características anatómicas. El húmero ATD6-148 corresponde a un brazo izquierdo. Es muy robusto y presenta inserciones musculares muy desarrolladas. Sin duda, el brazo de este joven adulto fue tan potente como el de nuestro Rafa Nadal. De ahí el nombre con el que hemos querido bautizar el fósil, y que también quiere ser un guiño a los enormes éxitos del deporte español en un momento tan particular, sobre el que no me parece necesario dar más explicaciones. No podemos determinar si este húmero era de un hombre o de una mujer. Las dimensiones no son concluyentes. Pero este detalle no es importante. El húmero RAFA pasará a la historia de la evolución humana con todos los honores.

Sin querer entrar en detalles complejos, la anatomía de los dos húmeros (que se suma a otras evidencias anatómicas) sugiere que la especie 'Homo antecessor' está relacionada con los neandertales y sus antecesores del Pleistoceno Medio. 'Homo antecessor', 'Homo heidelbergensis' y 'Homo neanderthalensis' serían especies hermanas, hijas de un mismo «padre», que posiblemente evolucionó durante milenios en el sudoeste de Asia. Los homínidos que colonizaron Europa llegaron en momentos distintos y parecen conservar una herencia genética común, que nos permite rastrear tanto su origen como sus relaciones de parentesco filogenético.

José María Bermúdez de Castro Risueño es director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana | ELMUNDO.es

sábado, 3 de marzo de 2012

Secuencian el genoma del 'Hombre de los hielos'

Secuencian el genoma del 'Hombre de los hielos'
Un equipo de científicos ha logrado secuenciar el genoma completo de Ötzi, el 'Hombre de los hielos', un individuo de hace 5.300 años cuyo cuerpo se halló congelado en los alpes italianos en 1991.

La investigación, publicada por la revista 'Nature Communications', ha revelado que tenía los ojos marrones, su grupo sanguíneo era O, era intolerante a la lactosa y tenía una predisposición genética a padecer enfermedades cardiovasculares.

Además, el análisis de su ADN también ha comprobado que estaba más emparentado con los habitantes actuales de Córcega y Cerdeña que con las poblaciones de los Alpes, donde se descubrió su cadaver.

En 2008, se logró secuenciar el ADN mitocondrial de Ötzi (que sólo se transmite por vía materna), pero ahora la nueva secuenciación del genoma nuclear ha desvelado con mucho más detalle cómo era este mítico personaje.

Albert Zink, del Instituto Eurac en Bolzano (Italia), que encabezó la investigación, ha explicado que el análisis del ADN nuclear representa un gran avance para conocer a fondo una de las momias naturales más estudiadas por la comunidad científica.

"Hemos estado estudiando al Hombre de los hielos durante 20 años. Sabemos muchas cosas sobre él -dónde vivió, cómo murió-, pero muy poco sobre su genética", afirma Zink, en declaraciones a la BBC.

El análisis de su ADN sugiere que sus antepasados probablemente emigraron de Oriente Próximo, en una época en la que la agricultura se estaba expandiendo. Los científicos creen que este periodo de transición a una sociedad agraria podría explicar su intolerancia a la lactosa.

"Lo que estamos descubriendo es muy emocionante, pero es sólo el principio de un estudio mucho más exhaustivo. Creemos que podremos aprender mucho más de los datos que hemos recopilado, no hemos hecho más que empezar", asegura Zink.

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