sábado, 17 de marzo de 2012

Ultimas fases de perduración de neandertales en Cantabria

Ultimas fases de perduración de neandertales en Cantabria
La región de Cantabria se ha convertido en una de las zonas de mayor interés en el estudio del final del Musteriense a escala europea. Las particularidades ecológicas y geográficas del ambiente montañoso de la Península Ibérica y en concreto de la comarca de la Liébana (Cantabria) ofrecen una imagen especialmente atractiva para el análisis de las últimas fases de perduración de grupos de neandertales, autores del tecnocomplejo Musteriense.

El proyecto de investigación en la Cueva de El Esquilleu (Cantabria), liderado por un grupo de la Universidad Autónoma de Madrid ha desarrollado desde hace más de una década, con el fin de revelar las claves del final de estos grupos humanos en el norte peninsular.

La Cueva de El Esquilleu ha proporcionado a lo largo de estos años una secuencia sedimentaria excepcionalmente bien conservada con una riqueza enorme en restos arqueológicos y faunísticos cuyo estudio, acometido por un conjunto amplio de investigadores de distintos países permite comprender la evolución de los grupos musterienses en los momentos de solapamiento entre ambas poblaciones. Un estudio detallado y analítico de los diferentes métodos de producción de utillaje lítico, de las especies animales cazadas, así como las evidencias de fuego y perduración en la ocupación de la cueva, acreditan la perduración los grupos neandertales en nuestro territorio hasta fechas muy recientes.

El intervalo inferior y más antiguo, documenta una mayor complejidad funcional en la cueva. Los intervalos que denominamos Quina y Levallois, suponen el momento con más alta densidad de restos y una mayor organización en la explotación del entorno, dentro de un modelo de ocupación estructurado, en el que la Cueva representaría un espacio residencial de carácter relativamente duradero. La ocupación en estos niveles acredita el empleo de las zonas montañosas de Picos de Europa, como espacios de explotación ocupados de forma estacional en el que la ausencia de restos de carnívoros, acredita el carácter semipermanente en la ocupación de la cueva.

Sin embargo, en el tramo superior de la secuencia, es decir, durante los últimos momentos de la pervivencia de los neandertales, la organización de estos grupos humanos sufrió cambios drásticos. Así, la explotación de materias primas líticas fue muy poco selectiva y extremadamente próxima. La producción se encontraba sobre todo dirigida a la elaboración de elementos apuntados, posiblemente destinados a la caza y su tratamiento, en lo que se configura como lo que definimos como un modelo de alta fragmentación de la cadena operativa. Este proceso de gradual desaparición de estos grupos, debió de producirse en cronologías que podrían llegar hasta hace 22.000 años, momento en el que los sapiens están plenamente implantados en nuestro territorio.

ELPAIS.com

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