viernes, 16 de noviembre de 2012

Los humanos fabricaban lanzas y cuchillos 200.000 años antes de lo que se pensaba

Punta de flechas en Kathu Pan 1 (Sudáfrica). Imagen: Jayne Wilkins
Los humanos primitivos ataban puntas de piedra a mangos de madera para confeccionar lanzas y cuchillos 200.000 años antes de lo que se pensaba. Según un estudio publicado en la revista Science, el ancestro común de neandertales y Homo sapiens –el Homo heidelbergensis– ya empleaba esta técnica.

La empuñadura fue un avance tecnológico clave que hizo posible manejar o lanzar puntas afiladas con mucha más certeza. Tanto los neandertales como los Homo sapiens primitivos crearon puntas de lanza empuñadas, y la evidencia de esta tecnología se hizo común a partir de hace entre 200.000 y 300.000 años.

“Fue una mejora muy significativa en la tecnología de nuestros ancestros humanos. Una herramienta con empuñadura requiere múltiples materiales –piedra, madera, etc.– unir las piezas, múltiples pasos y más tiempo para crearla que una de piedra o una lanza de madera simplemente afilada”, explica a SINC Jayne Wilkins, autora principal del estudio de la Universidad de Toronto (Canadá).

Wilkins y su equipo presentan esta semana en la revista Science evidencias de que las puntas de piedra halladas en el yacimiento arqueológico de Kathu Pan 1 (Sudáfrica) fueron atadas para constituir lanzas hace aproximadamente 500.000 años.

“Estas puntas de lanza estaban unidas a largas astas de madera y se utilizaron para cazar animales. Para determinarlo nos fijamos en el desgaste y los patrones de rotura de los bordes de las herramientas. Cuando se utilizan como armas hay una alta concentración de daños en la punta y menos en los bordes”, asegura la investigadora.

Los autores reprodujeron de forma experimental, mediante réplicas de estas puntas, la acción de estas herramientas atándolas a tacos de madera y después lanzándolas a cadáveres de gacelas. Las puntas respondieron bien y penetraron en el blanco adecuadamente.

“Adjuntar una punta de piedra hasta el final de la lanza añade esencialmente una cuchilla afilada en la punta. Esta cuchilla causará más daño interno y sangrado, por lo que es más fácil para derribar grandes presas y aumenta la probabilidad de éxito en la caza”, añade.

Miguelón, un pionero

Dado que las puntas provienen de capas de sedimento que datan de hace 500.000 años, parece que el ancestro común de neandertales y Homo sapiens, el Homo heidelbergensis –especie a la que pertenece ‘Miguelón’, el famoso cráneo 5 hallado en la Sima de los Huesos (Atapuerca)–, fue el primero en desarrollar la tecnología de empuñadura.

La taxonomía y filogenia de los antepasados ​​humanos que vivieron durante el Pleistoceno aún no se ha establecido firmemente, pero la edad de las puntas encontradas en Sudáfrica son coetáneas a los fósiles atribuidos al género Homo heidelbergensis, de hace entre 600 a 400.000 años.

Antes de unir herramientas de piedra a los extremos de las lanzas, los humanos usaban lanzas afiladas de madera como las que se encontraron de hace 400 mil años en el yacimiento de Schoningen (Alemania).

Los estudios genéticos han situado al último ancestro común de los humanos y los neandertales en este período. “Basándonos en esta datación, sabemos que los instrumentos hallados en este yacimiento fueron fabricados por un ancestro humano que precede o está muy cerca de la divergencia humano-neandertal, y que esta especie, presumiblemente Homo heidelbergensis, fue la primera en hacer lanzas con punta de piedra”, concluye la investigadora.

SINC

jueves, 15 de noviembre de 2012

El 'arma letal' de los primeros humanos modernos

El 'arma letal' de los primeros humanos modernos
Hace 71.000 años, nuestros antepasados ya eran capaces de construir y afilar proyectiles letales para cazar animales o aniquilar a sus enemigos. El hallazgo en Sudáfrica de estas 'armas' primitivas ha desvelado un patrón de comportamiento complejo en homínidos anterior a lo que se creía hasta ahora.

La tecnología descubierta en la costa sudafricana consistía en unas largas y finas 'hojas' de piedra con la que se tallaban ranuras en piedra y hueso que servían de soporte para proyectiles, que podían convertirse en armas mortíferas y ser lanzados a una distancia considerable con una especie de 'arco' primitivo. Esto supuso un avance significativo sobre la rudimentaria caza con lanzas, ya que aumentaba las probabilidades de éxito y disminuía el riesgo.

Estos descubrimientos, publicados en la revista 'Nature', en la bahía Mossel, junto con otros hallazgos previos de pruebas y tecnologías en esta región, muestra una complejidad que demuestra que los primeros humanos modernos evolucionaron en esta localidad costera.

El hallazgo vuelve a mostrar a África como "la cuna del linaje más reciente de nuestra especie", comenta José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca, recalcando que "Sudáfrica pudo ser uno de los focos de complejidad cultural, aunque no el único".

"Cada vez que desarrollamos una nueva excavación en la costa sudafricana, encontramos nuevos y sorprendentes resultados que retroceden en el tiempo la evidencia de comportamientos humanos únicos", ha dicho el coautor del estudio Curtis Marean, director del proyecto y profesor en la Universidad de Arizona.


Trabajos previos habían mostrado que esta tecnología construida con piedra apareció brevemente hace unos 65.000 años durante una fase de glaciación mundial. Pero los científicos pensaban que posteriormente había desaparecido y lo consideraban un patrón puntual durante un breve periodo de tiempo.

Sin embargo, este descubrimiento rebate esas teorías. "Once mil años de continuidad en el método de fabricación de estas herramientas es un periodo muy largo. Ciertamente no se puede considerar un patrón puntual de comportamiento", dice Marean...

Adrián Pascua | ELMUNDO.es

sábado, 10 de noviembre de 2012

Orígenes de la mezcla genética entre europeos y asiáticos

Orígenes de la mezcla genética entre europeos y asiáticos
Un grupo de investigadores liderados por la Universitat Autònoma de Barcelona ha encontrado una de las primeras evidencias de mezcla genética entre europeos y asiáticos en los restos de antiguos guerreros escitas, que vivieron hace más de 2000 años en Mongolia, en el macizo de Altái. Los resultados indican, contra lo que se consideraba hasta ahora, que esta mezcla no fue fruto de una migración europea hacia el este, sino de una expansión demográfica de la población local de Asia Central, favorecida por las mejoras tecnológicas que les supuso adoptar la cultura escita.

El Altái es una cordillera de Asia Central que ocupa territorios de Rusia y Kazajstán al oeste y de Mongolia y China en la cara este. Históricamente la estepa de Asia Central ha sido un corredor para las poblaciones asiáticas y europeas, dando lugar a la gran diversidad poblacional actual. En épocas antiguas, sin embargo, las montañas del Altái, situadas en medio de la estepa, supusieron una barrera importante para que las poblaciones de ambos lados convivieran y se mezclaran; así permanecieron diferenciadas durante milenios: la europea en la parte occidental y la asiática en el este.

Una investigación realizada por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC) aporta nueva luz sobre cuándo y cómo se produjo esta mezcla genética euroasiática. El estudio se publica en la revista PLOS ONE.

En el laboratorio de paleogenética de la UAB los investigadores han analizado el ADN mitocondrial, que se transmite por vía materna y permite seguir el rastro de nuestros antepasados, extraído de huesos y dientes de 19 esqueletos de las edades de Bronce (s. XX a VII a.C.) y Hierro (s. VII a II a.C.) de la zona del Altái situada en Mongolia. Estos restos provienen de tumbas localizadas hace siete años en una investigación en que se descubrieron esqueletos de guerreros escitas y que supuso la primera evidencia de esta cultura en el este asiático.

Los resultados obtenidos muestran que la población de la Edad de Hierro, correspondiente al periodo escita del Altái, tenía una mezcla perfecta, del 50%, de linajes o secuencias de ADN mitocondrial europeos y asiáticos. Es un dato importante, puesto que las poblaciones anteriores no muestran mezcla de estos linajes: el ADN de las tumbas localizadas en Rusia y Kazajstán pertenece a linajes europeos, mientras que los de la parte del este, en Mongolia muestran linajes asiáticos.

“Los resultados nos aportan una información muy valiosa para saber cómo y cuándo se generó la diversidad poblacional que hay hoy en día a las estepas de Asia Central y nos sugieren que esta diversidad se originó en el Altái hace más de 2000 años, entre la población local de los dos lados de la cordillera, coincidiendo con la expansión de la cultura escita, proveniente del oeste”, explica Assumpció Malgosa, profesora de Antropología Biológica a la UAB y coordinadora de la investigación.

Los estudios hechos hasta ahora sobre ADN antiguo en el Altái ya indicaban que los escitas fueron la primera gran población con mezcla europea y asiática. Pero sólo se habían analizado poblaciones de las estepas euroasiáticas de la parte occidental, lo cual sugería que esta mezcla fue debida a migraciones de población europea hacia el este.

El estudio hecho ahora es el primero en evidenciar esta mezcla poblacional en la cara este del Altái e indica que la mezcla entre linajes europeos y asiáticos se produjo a partir de las poblaciones que ya estaban presentes antes de la Edad del Hierro a ambos lados de la cordillera. El trabajo sugiere que la población asiática adoptó la cultura escita, más avanzada tecnológica y socialmente, lo que les hizo mejorar demográficamente favoreciendo su expansión y encuentro con los europeos.

Esta idea supone una nueva hipótesis sobre el origen de la diversidad poblacional actual en Asia Central y permite entender mejor los procesos demográficos que la han determinado.

Las tumbas heladas de los guerreros escitas

Entre los años 2005 a 2007 investigadores de la UAB participaron conjuntamente con investigadores franceses y mongoles en un proyecto europeo que tenía como objetivo excavar tumbas escitas en el Altái de Mongolia. Se llevaron a cabo tres campañas de excavación durante las cuales se excavaron más de una veintena de tumbas. Muchas de ellas estaban congeladas y contenían cuerpos humanos momificados acompañados de un rico ajuar y de sus caballos. Esta era la primera vez que se encontraban tumbas de la cultura escita en Mongolia, puesto que hasta el momento sólo se habían localizado en la cara oeste del Altái.

Los escitas eran un pueblo de origen indoeuropeo dedicado al pastoreo nómada y a la cría de caballos, que se expandió por las estepas euroasiáticas desde el mar Caspio hasta las montañas del Altái durante los siglos VII-II aC. Este pueblo es conocido sobre todo por los textos antiguos del historiador griego Herodotus.

UAB | SINC

Los norteafricanos muestran huellas de hibridación con los neandertales

Los norteafricanos muestran huellas de hibridación con los neandertales
Un equipo de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha constatado que las poblaciones del norte de África muestran en sus genes la huella de hibridación con los neandertales (Homo neanderthalensis). Hasta ahora se pensaba que esta señal de mezcla entre esta especie desaparecida hace entre 30.000 y 24.000 años y el Homo Sapiens podía hallarse sólo en humanos no africanos.

Los investigadores, que publican sus resultados en la revista PLOS ONE, han llevado a cabo un análisis genómico en siete poblaciones del norte de África, desde Egipto hasta el Sáhara Occidental. Tras estudiar 780.000 marcadores genéticos del genoma de 125 personas, han detectado un exceso de variantes compartidas con los neandertales respecto a los genomas de africanos subsaharianos que han usado como referencia.

Para delimitar el origen del componente neandertal, los investigadores han aislado aquellas poblaciones con un sustrato local más antiguo, anterior a hace 40.000 años, y han constatado que estas son precisamente las que tienen más señales de cruce con los neandertales.

“Los resultados indican que los únicos humanos modernos sin rastro genético de los neandertales son las poblaciones africanas situadas al sur del Sáhara”, destaca el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, que trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra.

El trabajo sugiere, por tanto, que las poblaciones norteafricanas, modeladas por una compleja historia evolutiva marcada por diversos movimientos migratorios, son el resultado de una migración de vuelta a África, tras el contacto de los humanos modernos con los neandertales en Oriente Próximo. “Estos resultados no significan que hubiera neandertales en el continente africano, ya que las evidencias del registro fósil norteafricano muestran poblaciones arcaicas, pero sin rasgos neandertales”, aclara Lalueza-Fox.

Hace dos años, un grupo de investigadores del Proyecto Genoma Neandertal con participación del CSIC constató que las poblaciones de Europa, Asia y Melanesia poseen casi un 2,5% del genoma procedente de los neandertales. El hecho de que todas las poblaciones no africanas muestren este rastro genético de hibridación ha permitido calcular que el encuentro entre los antepasados de la especie humana y los neandertales tuvo lugar en Oriente Próximo hace entre 40.000 y 80.000 años.

Para el investigador del Instituto de Biología Evolutiva Federico Sánchez Quinto, “el porcentaje exacto del genoma neandertal que portan las diferentes poblaciones humanas, dentro y fuera de África, podrá afinarse en el futuro con genomas completos del norte de África y con un genoma neandertal con una mayor calidad de secuencia”.

CSIC

domingo, 4 de noviembre de 2012

Encontrados en Doñana 20 restos de herramientas del Neolítico

Encontrados en Doñana 20 restos de herramientas del Neolítico
Cerca de una veintena de piezas de 5.500 años de antigüedad han sido halladas en el entorno natural de Doñana. Los restos, entre los que hay utensilios de caza como un hacha pulimentada y trozos de cerámica, explicarían que en la zona hubo actividad humana varios siglos antes de lo que se creía hasta ahora.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han dirigido una investigación en la que se han recuperado cerca de 20 piezas del Neolítico de unos 5.500 años de antigüedad. El hallazgo, que incluye restos de herramientas como hachas y trozos de cerámica, se llevó a cabo en los alrededores de la Vera de Doñana, un espacio situado dentro de la Reserva Biológica que custodia el CSIC en el Parque Nacional.

“Es la primera vez que se describe en este espacio natural la presencia de restos neolíticos", explican los investigadores. Además," las piezas demuestran que la actividad humana en Doñana es mucho más antigua de lo que se pensaba”, destaca el investigador del CSIC y director de la Estación Biológica de Doñana Juan José Negro, que forma parte del grupo de investigadores que ha realizado el hallazgo.

Otros participantes han sido Clive Finlayson, paleontólogo y director del Museo de Gibraltar, y Santiago Valiente Cánovas, catedrático de Arqueología en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Madrid

Entre las piezas halladas se encuentran restos de cerámica con elementos decorativos y núcleos y otros trozos de herramientas elaboradas con sílex. El hallazgo más significativo es un hacha pulimentada, encontrada en buen estado de conservación. Los núcleos son una especie de cantos rodados de sílex que los antiguos pobladores golpeaban para obtener de ellos pequeñas láminas que usaban como cuchillas.

Varias de estas cuchillas insertadas en un trozo de madera o hueso podían convertirse, por ejemplo, en una sierra muy útil para múltiples tareas”, detalla Negro.

Todas las piezas fueron halladas en superficie, sin realizar ningún tipo de excavación. En estos momentos, el objetivo inmediato de los científicos es solicitar las autorizaciones pertinentes para realizar un estudio geoarqueológico que incluya prospecciones sistemáticas en superficie.

“Las piezas no necesariamente pudieron haber pertenecido a individuaos asentados en Doñana, sino que también podrían ser de miembros de asentamientos en el entorno de la Bahía de Cádiz, que se desplazaran a la zona para cazar, pescar y mariscar”, detalla el investigador del CSIC. Estos artilugios podrían haberse utilizado para la caza y la pesca.

CSIC | SINC

jueves, 1 de noviembre de 2012

Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas de los humanos

Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas de los humanos
Los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas sofisticadas de los primeros humanos modernos con los que convivieron en España y Francia hace 40.000 años, según un estudio elaborado por científicos europeos y publicado en PNAS.

Según han indicado los expertos, los resultados de este trabajo tienen implicaciones «importantes» para la comprensión de esta especie hermana que se extinguió hace mucho tiempo. Así, han indicado que si los neandertales han podido fabricar objetos con ornamentos, deben haber sido capaces de llegar a comportarse de una manera que, hasta ahora, se pensaba que era exclusiva del hombre moderno.

Además, existía el debate sobre este periodo, en el que se defendía que la existencia de los mismo objetos por parte de las dos especies se debía a «imitación» y no a un aprendizaje por parte de una de las dos especies. Sin embargo, las herramientas estudiadas en este trabajo, halladas en la cueva Grotte du Renne, en el centro de Francia, demuestran que hay, por ambas partes, objetos originales que no se parecen entre sí. Según ha explicado el equipo de investigación, del Instituto Max Planck (Alemania), las herramientas y adornos corporales eran producidos por los neandertales, aunque solo lo hicieron después de que los humanos modernos llegaron a la zona.

En este sentido, han explicado que este tipo de comportamiento se conoce como «industria de transición». Los científicos seleccionaron para este trabajo 40 objetos bien conservados, así como huesos de humanos que se encontraban en la misma cueva. Extrajeron colágeno de las muestras y tomaron mediciones isotópicas para determinar la fecha de los huesos.

Los adornos se dataron entre 44.500 y 41.000 años atrás, y el esqueleto de neandertal de hace 41.500 años. «Esto confirma que las poblaciones neandertales son directamente responsables de la producción de estos objetos en el centro de Francia, incluidos los adornos corporales», ha apuntado los científicos.

Del mismo modo, han indicado que «estas edades son importantes porque los humanos modernos reemplazaron a los últimos neandertales conocidos en Europa -que comienzan alrededor de hace 50.000 años- y ya estaban presentes en el sur de Francia y en Alemania, cuando los neandertales produjeron los objetos de la época que ahora se han estudiado». «Teniendo en cuenta los resultados de la datación, se cree que los neandertales hacen sofisticadas herramientas de hueso y adornos corporales sólo después de que los humanos modernos introdujeran estos nuevos comportamientos en Europa Occidental», ha indicado el autor principal del trabajo, Jean-Jacques Hublin, quien ha añadido que «lo más probable es que se produjera algún nivel de difusión cultural entre un grupo y el otro hace más de 40.000 años»

EUROPA PRESS

viernes, 26 de octubre de 2012

La 'hija' de Lucy trepaba a los árboles

La 'hija' de Lucy trepaba a los árboles
El omóplato de Selam, la niña Australopithecus afarensis cuyos restos se encontraron en Etiopía hace 12 años, ha servido para concluir que su especie subía y bajaba de los árboles. Los afarensis son primates extintos que se consideran ancestros bípedos del hombre. Saber que también se suspendían de las ramas hace pensar a los científicos que su actividad arbórea los alejó de los humanos.

Los científicos saben que Lucy, la primera Australopithecus afarensis descubierta, era bípeda y caminaba erguida. Ahora han llegado a la conclusión de que esta primate de 3,2 millones de años y el resto de miembros de su especie también trepaban a los árboles.

Una investigación que publica esta semana la revista Science revela que estos antecesores del género Homo tenían la articulación del hombro orientada hacia arriba, lo que refuerza la hipótesis sobre su comportamiento arbóreo y demuestra sus semejanzas con los simios africanos modernos.

La morfología del omóplato está relacionada con los hábitos locomotores. Así, para comprender mejor el crecimiento y el desarrollo del Australopithecus afarensis –un homínido extinto hace aproximadamente tres millones de años– los investigadores estadounidenses han estudiado sus huesos del hombro.

En concreto han analizado el caso de Selam, un ejemplar juvenil de A. afarensis de unos tres años de edad encontrado en el yacimiento de Dikika (Etiopía) en 2000. Selam es conocida como 'la hija de Lucy' por la proximidad geográfica de ambos fósiles, a pesar de que los restos de la niña de Dikika, con 3,3 millones de años, son más antiguos.

En primer lugar analizaron el desarrollo y la evolución de la forma del omóplato de los homínidos existentes, lo que les permitió conocer las diferencias morfológicas entre los ejemplares jóvenes y los adultos.

A continuación, los científicos compararon los restos fósiles de los extintos australopitecos con los de otros homínidos como el Homo sapiens, el Homo ergaster y los géneros Pan, Gorilla y Pongo.

“Analizamos el omóplato de ejemplares adultos y juveniles de estas especies”, explican. “Esta aproximación nos ayudó a comprender mejor la influencia del sistema locomotor en la anatomía del hombro de los australopitecos”, recoge el estudio. Los resultados mostraron que existen dos formas distintas del omóplato tanto en los homínidos existentes como en los extinguidos.

Omóplatos orientados hacia el cráneo

Los primates africanos se diferencian de los humanos por una concavidad situada en la cabeza del omóplato que está orientada hacia el cráneo. Esta característica responde a su necesidad de distribuir el peso sobre la cápsula de la articulación del hombro mientras trepan y cogen los objetos, especialmente cuando su miembro superior sostiene alguna carga.

“Nuestro análisis demuestra que los australopitecos también tenían la articulación del hombro orientada hacia arriba”, explican los autores. Esto les permitió evitar el desplazamiento del húmero cuando se colgaban de los árboles. “Se trata de un rasgo característico de los animales suspensorios, que se balancean de un sitio a otro”, asegura la investigación.

En cambio, la orientación de las articulaciones de los Homo sapiens era lateral y, además, necesitaron más tiempo de evolución para conseguir ese enfoque craneal.

Además, el estudio demuestra que los homínidos arbóreos, como Selam, tenían una fosa infraespinosa –el área cóncava de la zona posterior del omóplato– más estrecha que la de los humanos, lo que les permitía estabilizar la articulación del hombro durante la suspensión.

“Muy probablemente estos homínidos, pese a ser bípedos, participaron en estrategias de comportamiento en las que trepar a los árboles se unía a su condición bípeda”, concluyen los expertos .

SINC

miércoles, 24 de octubre de 2012

Reafirman la «hipótesis de la abuela» sobre la longevidad humana

Reafirman la «hipótesis de la abuela» sobre la longevidad humana
Nuevas simulaciones por ordenador han proporcionado un nuevo soporte matemático para la 'hipótesis de la abuela', una famosa teoría según la cual los humanos lograron una mayor esperanza de vida porque las abuelas ayudaron en la alimentación de los nietos. El estudio ha sido publicado en 'Proceedings of the Royal Society B'.

Según la autora principal, Kristen Hawkes, de la Universidad de Utah, las simulaciones indican que la ayuda de las abuelas pudo alargar la esperanza de vida en primates hasta una esperanza de vida humana en menos de 60.000 años. Las chimpancés hembras rara vez viven hasta los 40 años; mientras que las mujeres humanas suelen vivir varias décadas más allá de sus años fértiles. Los resultados mostraron que los cuidados de las abuelas a sus nietos pueden aumentar en 49 años la esperanza de vida de los primates, en un 'corto' período de tiempo evolutivo.

Según la 'hipótesis de la abuela', cuando las abuelas ayudan a alimentar a sus nietos, después del destete, sus hijas pueden engendrar más hijos en intervalos más cortos. Al permitir a sus hijas tener más hijos, unas pocas hembras ancestrales, que vivieron el tiempo suficiente para llegar a ser abuelas, pasaron sus genes de la longevidad a sus descendientes.

Hawkes propuso formalmente la 'hipótesis de la abuela' en 1997, y ha sido objeto de debate desde entonces. Una de las principales críticas fue que la hipótesis carecía de fundamento matemático, algo que el nuevo estudio pretendía suministrar. A medida que los ancestros humanos evolucionaron en África, durante los últimos dos millones de años, el entorno cambió, haciéndose más seco, y disminuyeron los bosques. "Así que las madres tenían dos opciones", explica Hawkes, "ir en busca de bosques con alimentos disponibles para que los bebés destetados se alimentaran solos, o seguir alimentando a sus hijos después de que fueran destetados".

Este hecho favoreció que algunas mujeres, cuya edad reproductiva estaba terminando, intervinieran desenterrando tubérculos y abriendo frutos secos de cáscara dura para ayudar en la alimentación de los hijos destetados. Los primates que se quedaron cerca de las fuentes de alimentos para que las crías destetadas pudiesen alimentarse "son nuestros primos, los grandes simios", afirma Hawkes, mientras que "los que comenzaron a explotar recursos que las crías pequeñas no podían manejar, evolucionaron, gracias a la ayuda de las abuelas, hasta convertirse en seres humanos".

EUROPA PRESS

domingo, 7 de octubre de 2012

Los hombres prehistóricos alteraban huesos con los dientes

Los hombres prehistóricos alteraban huesos con los dientes
Un problema con el que se enfrentan con frecuencia quienes investigan sobre restos arqueopaleontológicos es la dificultad para dilucidar la autoría de las marcas realizadas con los dientes. Con el fin de contribuir a solucionar el problema, una investigación liderada por el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, ha realizado un estudio experimental basado en 200 huesos modernos aplicando los resultados a los fósiles descubiertos en los yacimientos de Atapuerca.

Un equipo de investigación español ha efectuado un estudio comparativo entre las marcas de dientes observadas en huesos descubiertos en Atapuerca, concretamente en los niveles TD6 (800.000 años de antigüedad) y TD10 de la Gran Dolina (350.000 años), y el MIR4 de la Cueva del Mirador (4.000), con mordeduras humanas realizadas experimentalmente. El trabajo está liderado por investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) y contó con la participación del alumnado del Máster en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana que se imparte en laUniversitat Rovira i Virgili de Tarragona.

Entre las conclusiones del estudio destaca la gran capacidad de los homininos para modificar los huesos sin necesidad de utilizar herramientas líticas, y la gran similitud de las mordeduras realizadas por humanos con las producidas por algunos carnívoros.

"En los conjuntos arqueológicos cuando han actuado varios agentes (carnívoros grandes, pequeños, homininos) puede existir un volumen importante de marcas de dientes de las que no se pueda discriminar quien las ha producido. Sin embargo, los carnívoros tienen dientes secodontos (con cúspides cónicas y puntiagudas) y los homininos bunodontos (con múltiples coronas bajas y redondeadas)", explican los expertos.

Estas diferencias morfológicas se trasladan a las marcas producidas por los dientes, lo que ha posibilitado establecer un modelo conformado por criterios morfológicos para identificar las marcas de dientes (tooth marks) humanos.

Tradicionalmente, éstas han sido atribuidas a una autoria no humana, generalmente carnívoros, pero también a otros animales omnívoros o roedores. “Sin embargo, trabajos anteriores de tipo experimental y también de base etnoarqueológica habían constatado que los humanos pueden realizar numerosas modificaciones (tipos de mordeduras) que quedan registradas sobre los huesos durante la masticación”, explica Palmira Saladié. “En nuestro estudio experimental –añade- hemos podido evidenciar que el rango de modificaciones es más amplio de lo que se pensaba”.

Así se ha visto que las mordeduras producidas por los sujetos sobre huesos de cerdos, ovejas y conejos incluyen tipos conocidos en la terminología tafonómica como furrowing (pérdidas de tejido), scooping-out (vaciados), crenulated and saw-toothed edges (bordes crenulados y aserrados), longitudinal crackers (fisuras longitudinales), crushing (aplastamientos), peeling (fracturas por flexión) y tooth marks (depresiones, improntas y surcos). Hasta ahora sólo se tenía constancia de algunas de ellas, con lo que se amplía el repertorio y se constata la gran capacidad de los homínidos para producir modificaciones sin el uso de herramientas.

Identificar el canibalismo y la formación de conjuntos óseos animales

El interés en la identificación de marcas de dientes humanos se encuentra principalmente en tres líneas de investigación: la observación de la participación de los homínidos (con y sin tecnología) en la formación de conjuntos óseos de animales; la identificación de canibalismo (ya que la prueba más fiable para la inferencia de consumo de los cuerpos es la presencia de mordeduras) y la resolución de los posibles problemas que se pueden derivar de inferir que hayan sido otros animales los que han producido las señales en los huesos.

Las morfologías y dimensiones de algunos tipos de mordeduras, como las depresiones y los surcos, fueron estudiadas mediante microscopía electrónica y tratadas estadísticamente. Con el fin de obtener modelos que sirvan de base interpretativa a la hora de estudiar materiales arqueológicos, los experimentos se realizaron con sesiones de consumo de carne cruda, cocida y asada por parte de investigadores y del alumnado antes mencionado.

“La combinación del tipo de modificaciones y algunas de las características morfológicas nos han permitido establecer analogías con mordeduras presentes en distintos materiales arqueológicos de yacimientos Holocenos y Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca”, afirma Palmira Saladié.

“En este trabajo hemos encontrado claros paralelos entre las mordeduras humanas realizadas experimentalmente y otras localizadas en los yacimientos antes mencionados. Gracias a ello se ha podido establecer un patrón de las modificaciones efectuadas con la dentición de los homininos sin el uso de herramientas”, asevera la misma investigadora.

IPHES | SINC

sábado, 6 de octubre de 2012

La dieta carnívora en nuestros antepasados de hace 1,5 millones de años

La dieta carnívora en nuestros antepasados de hace 1,5 millones de años
La dieta carnívora formaba parte de nuestros antepasados mucho antes de lo que se había estimado hasta el momento. Hace 1,5 millones de años los primeros humanos cazaban y estaban fisiológicamente adaptados para consumir carne de forma regular.

A este nuevo detalle de la vida de nuestros antepasados ha llegado el equipo de investigadores que dirige Manuel Domínguez-Rodrigo de la Universidad Complutense. Lo han hecho tras estudiar un fragmento de un cráneo hallado en Tanzania. El hueso hallado pertenecía a un niño de menos de dos años que vivió hace más de un millón y medio de años.

Los investigadores españoles además de datar los restos óseos, pudieron determinar que el niño sufría anemia y tenía falta de vitaminas del grupo B por una dieta inadecuada. Los daños de esa dieta eran visibles en el fragmento de hueso hallado. Esas deficiencias aparecen en personas que no comen carne pero también en aquellas que han estado acostumbradas a una dieta carnívora y la abandonan.

El estudio que publican en la revista «PLOS ONE» insiste en esta idea: «Las lesiones en el hueso apoyan la idea de que el consumo de cane era bastante común entonces y que no consumirla podía conducir a una forma de anemia».

Las deficiencias nutricionales como la anemia son muy comunes en el momento del destete, cuando los niños cambian su dieta drásticamente y cambian la lactancia materna por alimentos sólidos. Si el niño todavía dependía de la leche de la madre y ella no comía carne podía haber transmitido sus carencias nutritivas a su hijo.

ABC.es

sábado, 29 de septiembre de 2012

Una mutación genética favoreció la expansión del 'Homo sapiens' en África

Una mutación genética favoreció la expansión del 'Homo sapiens' en África
Tres equipos científicos estadounidenses que han analizado patrones de variación genética en diferentes poblaciones han dado con una mutación, que debió producirse hace más de 85.000 años, y que permitiría a los Homo sapiens del centro de África migrar por todo el continente.

La mutación está en un grupo de genes del cromosoma 11 implicados en al conversión de ácidos grasos poliinsaturados de origen vegetal en ácidos poliinsaturados necesarios para aumentar el tamaño del cerebro, su complejidad y sus funciones, según explican los investigadores, que logran así asociar la base genética con la llamada gran expansión africana del Homo sapiens.

Diversas investigaciones genéticas y arqueológicas apuntan hacia el origen del H.sapiens hace unos 180.000 años, pero permanecerían confinados unos 100.000 años en una zona con abundantes lagos en el centro de África, según explican los investigadores del Centro Médico Wake Forest Baptist que forman uno de los tres equipos de la investigación, presentada en la revista Plos One y liderada por Joshua M. Akey (Universidad de Washington). Su hipótesis es que este confinamiento territorial se debió, al menos en parte, a que los humanos primitivos necesitaban, para alimentar sus funciones cerebrales, un ácido graso específico (DHA) que contienen los peces. Y en la región centroafricana habría agua y, por tanto, fuentes de alimentos con DHA.

“Ha habido un considerable debate acerca de cómo los humanos primitivos lograban obtener el suficiente DHA necesario para mantener su tamaño cerebral y su complejidad”, comenta Floyd Chilton, uno de los autores de la investigación, en un comunicado de Wake Forest. “Es sorprendente que hayamos descubierto la región de la variación genética que debió surgir aproximadamente al tiempo que aquellos hombres primitivos salieron de esa región africana central en lo que se ha llamado la gran expansión”, añade.

Con la variación genética los humanos podían alejarse de las zonas con agua y los productos alimenticios necesarios que en ella obtendrían. Y a partir de ese momento, según muestran los resultados expuestos en Plos One, se produjo una intensa presión selectiva en la población y rápidamente se difundió la mutación por todo el continente africano...

ELPAIS.com

viernes, 21 de septiembre de 2012

Dos etnias africanas protagonizaron la primera 'separación' humana hace 100.000 años

Dos etnias africanas protagonizaron la primera 'separación' humana hace 100.000 años
Un equipo internacional de científicos ha analizado 2,3 millones de variantes de ADN de 220 personas del centro y sur de África. El estudio genético, el mayor hasta la fecha, confirma que los grupos étnicos Khoi y San (bosquimanos) se separaron hace 100.000 años de la rama ancestral común a la que pertenece el resto de los humanos modernos, incluso antes de que salieran de África, hace 60.000 años.

Los KhoiSan –nombre que unifica los grupos étnicos de los ganaderos Khoi y los cazadores-recolectores San–, que habitan diferentes regiones del sur de África, son los descendientes modernos de las poblaciones que se diversificaron por primera vez de los humanos que luego emigraron fuera de este continente. Aquella diversificación inicial se produjo hace unos 100.000 años, según demuestra un estudio publicado esta semana en Science.

“Las poblaciones de Khoi y San forman parte de una rama poblacional que se separó muy pronto (hace 100.000 años) de otra rama ancestral común a todos los demás humanos modernos”, confirma a SINC Carina Schlebusch, autora principal del estudio e investigadora en el departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Uppsala (Suecia).

El equipo de investigadores analizó 2,3 millones de variantes de ADN de unas 220 personas de 11 poblaciones diferentes del centro y sur de África para demostrar que en la población de KhoiSan hay divergencias poblacionales que se remontan a hace 35.000 años, cuando los pueblos San del norte de Namibia y Angola se separaron de los pueblos KhoiSan del sur de África.

“Hemos identificado una única región en África donde las poblaciones tuvieron la mayor diversidad”, apunta Schlebusch quien añade que los patrones de la variación genética en las poblaciones africanas sugieren una historia poblacional "compleja".

Según el estudio, las divergencias entre los pueblos de África tienen importantes implicaciones y consecuencias a la hora de descifrar la historia de la humanidad. “Existe una asombrosa diversidad étnica entre el grupo Khoisan, y tuvimos la oportunidad de observar muchos aspectos de la colorida historia que dio origen a esta diversidad en su ADN", recalca la investigadora.

El trabajo hace hincapié en cómo se expandió el pastoreo hacia el sur de África con la cultura Khoi. Con los datos genéticos, los expertos observaron que los pastores Khoi procedían de un grupo San del sur que adoptó el pastoreo. A esto se añaden las aportaciones genéticas de un grupo de África oriental, que pudo ser el primero en introducir esta práctica ganadera en la región.

Lo que esconden los genes

La selección de genes implicados en la función muscular, la respuesta inmunitaria, y la protección ante los rayos UV evidencian la adaptación local de los diferentes grupos Khoi y San. Para los investigadores estos genes pudieron conservarse en el catálogo genético de los grupos locales.

Pero para identificar estos genes, el equipo de científicos diseñó una estadística que puso a prueba los genes que evolucionaron rápidamente en los ancestros de los humanos modernos que viven en la actualidad. “Estos genes pudieron haber desempeñado un papel en la aparición de las características humanas modernas”, señala la autora principal.

En este sentido, los investigadores descubrieron, entre otros, genes con funciones en la morfología del esqueleto (como RUNX2 y ROR2). “Ya se sabía que había una gran cantidad de variación morfológica en el registro arqueológico previo a la aparición de la forma humana moderna, por lo que estos genes pudieron desempeñar un papel en la aparición de la anatomía humana moderna”, subraya a SINC Schlebusch.

SINC

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los humanos ya reciclaban hace 13.000 años

Los humanos ya reciclaban hace 13.000 años
Una investigación de la Universitat Rovira i Virgili y el Instituto Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social (IPHES) revela que los humanos del Paleolítico Superior reciclaban sus artefactos de piedra para nuevos usos. El estudio se basa en artefactos quemados hallados en el yacimiento de Molí del Salt en Tarragona.

El reciclaje de herramientas de piedra durante la Prehistoria es un tema escasamente tratado debido a las dificultades para verificar esta práctica en el registro arqueológico. Sin embargo, es posible encontrar evidencias, como demuestra un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science.

“Para identificar el reciclaje es necesario diferenciar dos momentos en la secuencia de manipulación de un objeto –el momento anterior a la alteración y el posterior–, separados por un intervalo durante el cual el artefacto ha experimentado algún tipo de alteración. Es la primera vez que se hace un estudio sistemático de este tipo”, explica a SINC Manuel Vaquero, investigador en la Universitat Rovira i Virgili.

Los arqueólogos encontraron un alto porcentaje de restos quemados en el yacimiento de Molí del Salt (Tarragona), que corresponden al Paleolítico superior final, con 13.000 años de antigüedad. “Escogimos estos artefactos quemados porque pueden demostrar de forma sencilla si se ha producido una modificación posterior a la exposición al fuego”, asegura el experto.

Los resultados indican que el reciclaje de utensilios fue un fenómeno habitual durante el Paleolítico superior. Sin embargo, esta práctica no se documenta de la misma manera en todas las clases de artefactos. El uso de herramientas recicladas es más común en el caso de las actividades domésticas y parece asociado a necesidades inmediatas.

Reciclaje de utensilios domésticos

El reciclaje se asocia a un comportamiento expeditivo, una forma fácil y rápida de disponer de un utensilio cuando surge la necesidad. Las herramientas utilizadas en la caza, como las puntas de proyectil, por ejemplo, no fueron casi nunca fabricadas a partir de artefactos reciclados. En cambio, los artefactos dobles –los que combinan dos herramientas en una misma pieza– se reciclaron más.

“Esto indica que una parte importante de estos utensilios no se concibieron desde el principio como artefactos dobles, sino que primero se fabricó una herramienta y la segunda fue añadida posteriormente, cuando el artefacto fue reciclado”, apunta el investigador. La historia de los artefactos –la secuencia de modificaciones que han experimentado a lo largo del tiempo– es fundamental para entender su morfología final.

Según Vaquero, “esto es importante sobre todo desde el punto de vista del valor cultural de los objetos, especialmente en periodos como el Paleolítico Superior, en los que se tiende a asumir que la forma es siempre el reflejo de una imagen mental bien definida”.

Práctica sostenible de recursos naturales

El reciclaje pudo haber sido determinante en las poblaciones cazadoras y recolectoras del Paleolítico, si se toma como referencia el comportamiento de los indígenas actuales.

“Tiene importancia económica, ya que incrementa la disponibilidad de los recursos líticos, especialmente en contextos de escasez. Además, es un factor relevante en la interpretación de los yacimientos porque se convierten, no solamente en territorios donde se puede vivir, sino también en lugares de aprovisionamiento de recursos”, subraya el investigador.

La reutilización de recursos evitó a estos humanos tener que desplazarse a los lugares donde se encontraba la materia prima para fabricar las herramientas, que podían encontrase alejados del campamento. “Simplemente cogían un artefacto abandonado por los grupos que ocuparon anteriormente el yacimiento”.

Vaquero y su equipo creen que esta práctica ha de tenerse en cuenta a la hora de analizar los yacimientos. “Los pobladores de estas zonas pudieron desplazar objetos desde el lugar donde se depositaron originalmente, o incluso excavar o remover sedimentos para buscar las herramientas”, destaca el investigador.

SINC

martes, 18 de septiembre de 2012

Los neandertales usaban plumas de aves para fines ornamentales

Los neandertales usaban plumas de aves para fines ornamentales
Un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que los neandertales empleaban las alas de aves rapaces y córvidos para fines no alimenticios.

Los investigadores creen que esta especie pudo haber usado las grandes plumas de estos animales como ornamentación, teoría que destierra la idea de que no poseían pensamiento simbólico y los acerca aún más al Homo sapiens. Los resultados han sido publicados en el último número de PLoS ONE.

Los resultados de este trabajo se basan en el estudio de los restos óseos de 21 especies de rapaces y córvidos encontrados en tres cuevas en Gibraltar. Los análisis indican que de 124 individuos, al menos 18 presentaban marcas de herramientas neandertales e incluso de dientes en las alas. “Estas extremidades están destinadas a funciones de vuelo, son muy ligeras y apenas tienen carne, por lo que creemos que no tenían un fin alimenticio, sino que empleaban las enormes plumas como ornamentación, tal y como siguen haciendo muchos pueblos indígenas en la actualidad”, explica el investigador del CSIC Juan José Negro, de la Estación Biológica de Doñana.

Práctica extendida

Los fósiles de Gibraltar proceden de diferentes estratos arqueológicos que abarcan miles de años y han sido comparados con datos de otros 1.700 yacimientos de Eurasia procedentes del Pleistoceno. Los resultados confirman que la manipulación de plumas por parte de los neandertales era una práctica extendida que, por ser las muestras más antiguas anteriores a la llegada del Homo sapiens a Gibraltar, no pudo ser una pauta aprendida de estos.

“La ausencia de arte rupestre realizado por neandertales no significa que su capacidad cognitiva fuera inferior a la de nuestros antepasados. Simplemente empleaban otro tipo de materiales para expresar su pensamiento cognitivo, como las plumas”, añade el investigador del CSIC.

Plumas grandes y oscuras

Según este estudio, los neandertales mostraban predilección por las aves planeadoras con grandes plumas de color oscuro, como el quebrantahuesos, el buitre leonado, el milano real y el águila real, entre otras.

Como posible causa de la elección de estas aves y no otras, los investigadores apuntan al hecho de que gran parte de las aves encontradas formaban parte de la vida diaria de los neandertales: eran carroñeras y rapaces, moradoras de acantilados escarpados cercanos a sus abrigos y cuevas.

“Las plumas son objetos muy ligeros, aportan belleza y volumen. Fueron seleccionadas en la naturaleza, además de para permitir el vuelo, como ornamento en las aves, por lo que es lógico pensar que los neandertales hicieran lo mismo”, concluye Negro.

CSIC

jueves, 6 de septiembre de 2012

El Homo antecessor practicaba el canibalismo para defender el territorio

El Homo antecessor practicaba el canibalismo para defender el territorio
Desde hace años se sabe que el Homo antecessor, una especie homínida que vivió hace unos 800.000 años en Atapuerca (Burgos), practicaba el canibalismo, pero nunca ha quedado claro por qué lo hacía. Un estudio publicado en el Journal Human Evolution sugiere que el infanticidio y el canibalismo se practicaron por la defensa y ampliación de un territorio rico en recursos, una conducta que se observa ahora en los chimpancés.

El Homo antecessor contemplaba en su dieta ejemplares de otros homínidos, sobre todo individuos inmaduros a los que sometía a los mismos procesos de carnicería que a los animales. Así se constata en un nuevo estudio que aporta más hipótesis sobre el porqué del canibalismo que practicaba este homínido en la sierra de Atapuerca hace unos 800.000 años.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación, liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha comparado el canibalismo practicado por chimpancés, humanos modernos y casos arqueológicos con las evidencias del nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina (Sierra de Atapuerca) para "explorar las posibles causas que motivaron esta conducta en el Pleistoceno inferior", indica Palmira Saladié, autora principal del estudio e investigadora del IPHES.

Según el trabajo, publicado recientemente en Journal Human Evolution, no se observan diferencias en el tratamiento de la carne de las carcasas o de los huesos de Homo antecessor con el de otros animales. Los investigadores compararon las marcas de corte y fracturas de los huesos de estos homínidos para el consumo del tuétano (sustancia blanca en el interior de los huesos) con las localizadas en otros animales.

Consumir miembros de otros grupos

"Las modificaciones encontradas en Homo antecessor y los huesos de otros animales indican que el proceso de carnicería fue el mismo sobre las diferentes especies y que los restos una vez consumidos se descartaban sobre el suelo de hábitat de la misma manera", apunta Saladié.

"Esto sugiere, tal y como ya se publicó en 2010 en la revista Current Anthropology, que los homininos que utilizaron Gran Dolina como campamento cazaban y consumían individuos de otros grupos de manera recurrente, incluyendo esta conducta en su sistema cultural", añade la misma investigadora.

Aunque hay un número creciente de restos humanos con claras evidencias de canibalismo en yacimientos prehistóricos de Europa, este tipo de registro es aún escaso para extraer conclusiones generales. En el caso de conjunto de TD6, la información es la siguiente: "En primer lugar, los diferentes eventos de características similares se llevó a cabo sucesivamente, y segundo, el consumo de los restos era para fines nutricionales. Ambas inferencias sugieren la naturaleza funcional del canibalismo en este lugar", subraya la experta.

IPHES | SINC

viernes, 31 de agosto de 2012

Secuencian el genoma de los parientes de los neandertales, los denisovanos

Secuencian el genoma de los parientes de los neandertales, los denisovanos
La reconstrucción en alta definición del genoma completo del homínido denisovano, descubierto en Asia en 2010, responde a muchas de las dudas que tenían los científicos. El trabajo arroja luz sobre las relaciones entre denisovanos y humanos modernos, y presenta una lista de cambios genéticos asociados al desarrollo de la función cerebral y el sistema nervioso, que permitieron diferenciarnos de los homínidos arcaicos.

Pocos fósiles permiten describir el homínido denisovano, emparentado con los neandertales y los humanos modernos. Hasta ahora los únicos restos conocidos –que pudieron pertenecer a una niña– son una falange del dedo meñique y dos molares descubiertos en la cueva Denisova en los montes Altai en el sur de Siberia. Pero una nueva secuencia genómica en alta resolución –similar a la realizada en los genomas de personas vivas– ha permitido obtener información detallada sobre estos humanos arcaicos.

El equipo de Svante Pääbo, autor principal del estudio que publica la revista Science y director del departamento de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), demuestra que los denisovanos pudieron haber contribuido al genoma humano moderno, pero no de igual manera en todos.

“El nuevo análisis infiere en que los grupos de humanos modernos de Oceanía (o sus antepasados) debieron haber hibridado con grupos de humanos arcaicos cercanos genéticamente al individuo secuenciado”, señala a SINC Fernando Racimo, uno de los autores del estudio que reconfirma este hallazgo con mayor seguridad, e investigador en el departamento de Genética Evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Los investigadores compararon el genoma denisovano con el de neandertales y el de 11 humanos modernos de todo el mundo para confirmar lo que ya suponían: las poblaciones de grupos humanos aborígenes de las islas del sureste asiático como Papua Nueva Guinea, y de Australia, comparten más variantes genéticas con Denisova que otras poblaciones humanas.

El análisis recoge además que los genomas de las poblaciones del este de Asia y América del Sur incluyen ligeramente más genes procedentes de neandertales que los europeos. “El exceso de material arcaico en el este de Asia está más relacionado con neandertales que con denisovanos, por lo que estimamos que la proporción de la ascendencia neandertal en Europa es más baja que en el este de Asia”, comentan desde el instituto alemán.

La secuenciación del ADN demuestra también que el antepasado de humanos modernos y denisovanos pudo haber vivido hace unos 800.000 años, “si estimamos que el antepasado de los humanos y el chimpancé vivió hace 6.5 millones de años”, señala Racimo.

Tecnología moderna para humanos arcaicos

Aunque sus huesos poco pueden decir de la niña denisovana que, según el trabajo, habitó en Siberia hace unos 80.000 años, una novedosa técnica –desarrollada por los investigadores Matthias Meyer y Marie-Theres Gansauge– ha permitido revelar detalles con una precisión sin precedentes para un homínido arcaico. El equipo internacional de investigación ha logrado secuenciar cada posición del genoma de denisovano hasta 30 veces.

Los resultados obtenidos recalcan que la variación genética de los denisovanos eran muy baja comparada a los humanos actuales. Y esto se debe a que inicialmente una pequeña población de estos homínidos creció “rápidamente mientras se expandía en un amplio rango geográfico”, informan.

Más parecidos neandertales

Además de confirmar que la chica tenía el pelo y los ojos marrones y la piel oscura, la información genética revela que era más parecida a los neandertales que a los humanos modernos. “El grupo al que pertenecía era más cercano genéticamente a los neandertales que al hombre moderno”, indica a SINC el investigador del Max Planck.

A esto se añade que los molares de Denisova son “mucho más grandes que los de neandertales o del hombre moderno (e incluso de otros humanos arcaicos más antiguos) por lo que se presume que quizá hayan tenido una dieta muy diferente”, certifica el experto.

La secuencia del genoma ha permitido generar una lista con unos 100.000 cambios recientes en el genoma humano tras la separación de los denisovanos. Según el equipo de científicos, algunos de estos cambios afectan a genes asociados al desarrollo de la función cerebral y el sistema nervioso “y permite entender qué es lo que nos hace tan únicos”, observa Racimo. Otros afectan a la piel, los ojos y la morfología dental.

“Este estudio ayudará a determinar cómo las poblaciones de humanos modernos se expandieron tanto en tamaño junto a una cultura compleja, mientras que las poblaciones de humanos arcaicos menguaron y se extinguieron”, concluye Svante Pääbo.

SINC

martes, 21 de agosto de 2012

Un nuevo fósil adelanta la llegada del hombre moderno a Asia

Un nuevo fósil adelanta la llegada del hombre moderno a Asia
Un antiguo cráneo, hallado en una cueva de las montañas Anamitas, al norte de Laos, es el fósil del humano moderno más antiguo encontrado en el sudeste de Asia, según ha publicado un equipo de investigadores en la revista «PNAS».

Este descubrimiento hace retroceder el reloj de la migración humana moderna en 20.000 años, e indica que los nómadas antiguos, fuera de África, abandonaron la costa y habitaron diversos hábitats mucho antes de lo que se pensaba anteriormente.

Los fósiles encontrados en 1900 tenían unos 16.000 años, por lo que eran mucho más recientes que el cráneo recién descubierto, que tiene una edad de entre 46.000 y 63.000 años.

«Se trata de un antiguo fósil humano particularmente moderno, y también particularmente antiguo para esta región», afirma la autora principal del trabajo, Laura Shackelford. La investigadora añade que «existen otros fósiles de humanos modernos en China o en el sudeste asiático insular que pueden ser de la misma edad, pero que no muestran rasgos humanos modernos definitivos. Sin embargo, este nuevo cráneo es muy antiguo, y aun así, muestra características humanas modernas muy concluyentes».

Los investigadores no encontraron artefactos junto al cráneo, lo que sugiere que la cueva no era un lugar de habitación o entierro, y que es más probable que la persona muriese en el exterior y el cuerpo acabase en la cueva en algún momento posterior.

El hallazgo revela que los primeros humanos modernos migrantes no solo habitaron la costa y las islas del sudeste de Asia y Australia, como algunos investigadores han sugerido, sino que también viajaron hacia el norte, señala Shackelford.

Según los científicos, este hallazgo apoya la teoría «Fuera de África» de los orígenes de los humanos modernos, en lugar de un modelo multi-regionalista.

Teniendo en cuenta su edad, los fósiles en este entorno podrían ser antepasados directos de los primeros emigrantes a Australia, pero también es probable que el sudeste asiático continental fuese un cruce de caminos hacia varias rutas migratorias.

El descubrimiento también refuerza los estudios genéticos que indican que los humanos modernos ocuparon esta parte del mundo hace 60.000 años. La investigadora afirma que «esta es la primera evidencia fósil que apoya los datos genéticos».

Los expertos utilizaron técnicas de datación por radiocarbono y luminiscencia para determinar la edad de las capas de tierra, encima, debajo y alrededor de la calavera, que fue encontrada a unos dos metros y medio por debajo de la superficie de la cueva.

Posteriormente, se utilizó la datación por uranio-torio para determinar la edad del cráneo, la cual fue determinada en 63.000 años de antigüedad.

La investigadora Kira Westaway, llevó a cabo los análisis de luminiscencia. Esta técnica mide la energía retenida en partículas cristalinas en el suelo, para determinar cuánto tiempo ha transcurrido desde que el suelo fue expuesto por última al calor o la radiación solar.

Así, Westaway observó que la capa de tierra que rodeaba el fósil había entrado en la cueva entre 46.000 y 51.000 años atrás. «Esas fechas son un poco más recientes que la datación del fósil, lo cual es de esperar, ya que no sabemos el tiempo que pasó el cuerpo fuera de la cueva», explica Shackelford.

Los investigadores concluyen que este nuevo fósil indica que la migración fuera de África, hacia Asia oriental y sudoriental, se produjo a un ritmo relativamente rápido, y que, una vez allí, los humanos modernos no se limitaron a habitar lugares en los que habían vivido antes.

Ahora, hay una evidencia fósil para demostrar que los humanos modernos ocuparon estos lugares mucho antes de lo que se pensaba.

EUROPA PRESS

miércoles, 15 de agosto de 2012

El hombre moderno conserva el genoma neandertal porque tuvieron un ancestro común

El hombre moderno conserva el genoma neandertal porque tuvieron un ancestro común
Todos los homo sapiens del planeta -todos excepto los africanos- compartimos un 2% de genoma neandertal. Ahora, una nueva investigación pone en duda que se haya producido hibridación entre especies. Científicos de la Universidad de Cambridge reconocen las similitudes genéticas, pero creen que pueden explicarse, simplemente, por un ancestro común. Sus conclusiones aparecen en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

La evidencia genética indica que los euroasiáticos comparten con los neandertales entre el 1% y el 4% de su ADN, algo que no ocurre en el caso de los africanos. Estudios anteriores habían concluido que esta diferencia podía explicarse porque la hibridación ocurrió cuando los humanos modernos salieron de África y se mezclaron con los neandertales que ya habitaban en Europa.

Sin embargo, el nuevo estudio ha proporcionado una explicación alternativa para las similitudes genéticas. Los científicos descubrieron que un ancestro común, sin ningún tipo de hibridación, explica estas similitudes genéticas. En otras palabras, según los investigadores, no se produjo ningún tipo de ingreso reciente de ADN neandertal en los humanos modernos. Ya venía de antes.

«Nuestro trabajo demuestra claramente que los patrones vistos en la actualidad en el genoma del neandertal no son excepcionales, sino que concuerdan con nuestras expectativas de lo que podríamos ver sin la hibridación. Si sucedió algún cruce -es difícil decir que nunca ocurrió- habría sido mucho más escaso de lo que se dice», afirma Andrea Manica, responsable del estudio.

Neandertales y humanos modernos compartieron un ancestro común que se cree se extendió por África y Europa hace medio millón de años. De la misma forma que existen poblaciones muy diferentes actualmente en Europa, las poblaciones de ese ancestro común no estaban completamente mezcladas a través de los continentes, pero las que se encontraban más cerca posiblemente tenían más similitudes genéticas que las que estaban lejos.

Después, de 350.000 a 300.000 años atrás, los grupos europeo y africano se separaron. El europeo se convirtió en neandertal, y el africano en homo sapiens. Sin embargo, porque las poblaciones dentro de cada continente no estaban libres de mezcla, la población de humanos modernos en África que estaba más cerca de Europa habría retenido más ADN ancestral (en concreto, variantes genéticas) que también compartían con los neandertales.

Sobre esta base, los científicos crearon un modelo para determinar si las similitudes genéticas entre humanos modernos y neandertales, que habían sido atribuidas a la hibridación, podrían deberse a la proximidad de los humanos modernos en el norte de África (que más tarde poblarían Europa) con los neandertales. Los científicos concluyeron que cuando los seres humanos modernos se expandieron fuera de África hace 60.000 o 70.000 años, trajeron esa similitud genética con ellos, por lo que los europeos y los asiáticos son más similares a los neandertales que los africanos.

ABC.es

sábado, 11 de agosto de 2012

Dieta variada de los homínidos primitivos

Dieta variada de los homínidos primitivos
El esmalte de los dientes guarda mucha información sobre la vida del organismo al que pertenecieron, aunque fuera hace algunos millones de años. Precisamente analizando el esmalte dental, unos científicos han descubierto que los australopitecos, homínidos predecesores del género Homo, tenían una dieta variada, alimentándose tanto de carne como de frutas y hojas de plantas leñosas. Además, la composición de esa dieta variaría estacionalmente.

Sin embargo, no se alimentaban igual otros homínidos, según explican unos investigadores (liderados por Vicent Balter, del CNRS francés) que han estudiado los elementos traza en las piezas dentarias fósiles de las colecciones sudafricanas y que publican sus resultados en Nature.

Los Paranthropus robustus, que vivieron en África hace entre 1,2 y 2 millones de años, se alimentaban exclusivamente de plantas, una especialización que habría contribuido a su extinción dada su dificultad para adaptarse a los cambios de las condiciones ambientales. Por otro lado, las primeras especies del género homo tendrían una dieta también bastante especializada, pero carnívora, ayudándose de las herramientas de piedra para proporcionarse los alimentos.

Los australopythecus africanus, de hace entre 2 y 3,3 millones de años, eran los más variados en su alimentación.

ELPAIS.com

jueves, 9 de agosto de 2012

El Homo erectus no estaba solo

El Homo erectus no estaba solo
Nuevos fósiles descubiertos al este del lago Turkana (Kenia) confirman la existencia de al menos dos especies adicionales del género Homo que habrían convivido con nuestros antepasados humanos directos, Homo erectus, hace casi dos millones de años. Los hallazgos aportan las primeras respuestas al largo debate que se inició con el cráneo encontrado en la misma zona hace ahora 40 años sobre la diversidad humana en el Pleistoceno.

Un cráneo, una mandíbula inferior completa y un fragmento de una segunda mandíbula inferior. Estos tres restos fósiles de entre 1,78 y 1,95 millones de años, encontrados en Kenia entre 2007 y 2009, han resuelto parcialmente una pregunta que rondaba a los científicos desde hace cuatro decenios: ¿cuántas especies de Homo vivieron en aquella época?

La respuesta es que al menos tres especies, según ha averiguado el equipo científico del Proyecto de Investigación Koobi Fora (KFRP). Un equipo científico liderado por la paleoantropóloga Meave Leakey, del Instituto Turkana Basin de Nairobi (Kenia), publica estos esclarecedores resultados en Nature.

El hallazgo arroja luz sobre una especie enigmática que existió en los albores del género Homo, del que ya solo subsiste el Homo sapiens, hace unos 2 millones de años. También muestra que hubo varias especies de Homo en una ventana temporal de 1,78 millones a 2,03 millones de años en el Valle del Rift, y que probablemente coexistieron juntas.

Hace cuatro decenios, en 1972, Leakey descubrió un misterioso fósil conocido como KNM-ER 1470 en Koobi Fora. Es un cráneo que se caracteriza por su gran tamaño y por pertenecer a un rostro más largo y plano que los demás especímenes atribuidos al género Homo. Este fósil inició un largo debate sobre cuántas especies diferentes de Homo convivieron durante el Pleistoceno.

Algunos científicos atribuyeron la inusual morfología del ‘1470’ a las diferencias sexuales y variaciones naturales dentro de una misma especie. Podría ser un miembro poco común de Homo habilis, que vivió hace 2,3 millones a 1,4 millones de años en África oriental. Pero su rostro aplanado no coincidía con el del habilis, con la mandíbula superior sobresaliente, ni con el de nuestro ancestro el Homo erectus.

Se refuerza la hipótesis del rudolfensis

Por eso, otros interpretaron el fósil como la evidencia de una nueva especie independiente, Homo rudolfensis. Esto supondría que el antiguo grupo de los humanos modernos era diverso. "Siempre fue una anomalía. Sabíamos que teníamos que encontrar más sobre él", dice Leakey.

"Durante los últimos 40 años hemos indagado en la vasta extensión de sedimentos alrededor del lago Turkana, en busca de fósiles que confirmaran las características únicas de la cara de '1470'. Por fin tenemos algunas respuestas", explica la investigadora.

Los expertos creen que estos nuevos hallazgos refuerzan la hipótesis del rudolfensis. Según el líder de los análisis científicos, Fred Spoor, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, (Alemania), "la combinación de los tres nuevos fósiles da una imagen mucho más clara de cómo era el '1470'. Ahora está claro que dos de las primeras especies de Homo convivieron junto al Homo erectus”.

Fósiles hallados muy cerca del cráneo ‘1470’

Los tres nuevos fósiles se encontraron en un radio de poco más de 10 km de la ubicación donde se halló el '1470' y datan de entre los 1,78 millones y 1,95 millones de años. El cráneo KNM-ER 62000, descubierto en 2008, es muy similar al '1470', pero más pequeño, y demuestra que este no era un individuo dispar único. El nuevo fósil conserva la mandíbula superior con casi todos sus dientes, lo que permite, por primera vez, deducir el tipo de mandíbula inferior que se hubiera ajustado al '1470'. Su pequeño tamaño descartó la antigua idea de que el cráneo '1470' correspondía a un habilis macho.

De los otros dos nuevos fósiles encontrados, el KNM-ER 60000 (hallado en 2009) destaca por poseer la mandíbula inferior más completa de los primeros miembros del género Homo descubierta hasta ahora. Gracias a ella ahora se sabe que el rudolfensis tenía un paladar inusual en forma de U, con caninos enfrentados a la parte delantera de la mandíbula, en lugar de alineados a los lados en un paladar en forma de V como el del Homo habilis. Esto sugiere diferencias en el desarrollo de las dos especies, en lugar de variaciones dentro de una misma especie, según Spoor.

Los nuevos fósiles serán de gran ayuda para conocer cómo surgió por primera vez nuestra rama de la evolución humana que floreció hace casi dos millones de años. Si tres especies convivieron en la misma época y lugar, ¿cómo compitieron entre sí por la comida y el territorio? El paleoantropólogo William Kimbel, de la Universidad Estatal de Arizona (EE UU), piensa que a partir de ahora, habrá que "formular hipótesis para explicar cómo podrían haberse repartido el espacio".

SINC

martes, 31 de julio de 2012

La cultura humana moderna tiene 44.000 años

La cultura humana moderna tiene 44.000 años
Una de las cuestiones fundamentales de la evolución humana es conocer cuándo emergieron culturas similares a la nuestra, que podamos considerar modernas. Hasta ahora, la mayoría de los arqueólogos creían que esto había ocurrido hace unos 10.000 o como mucho 20.000 años en el sur de África. Sin embargo, una nueva investigación realizada por un equipo internacional de investigadores cree que el surgimiento de la cultura moderna se produjo mucho antes, hace 44.000 años, en el mismo lugar.

Nuestros predecesores allí establecidos ya utilizaban muchos de los artefactos y elementos materiales como armas, adornos o elementos simbólicos que caracterizan el estilo de vida de los bosquimanos o hombres de San, pueblos africanos tradicionalmente cazadores-recolectores.

La investigación realizada por un equipo de científicos de Sudáfrica, Francia, Italia, Noruega, EE.UU. y Gran Bretaña, aparece en dos artículos publicados en la prestigiosa revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS).

Situado en las estribaciones de las montañas de Lebombo en KwaZulu-Natal, Sudáfrica, el yacimiento Border Cave ha conservado material orgánico de una forma excepcional. Los autores del estudio dicen que sus resultados han demostrado sin lugar a dudas que en torno a 44.000 años atrás la gente de ese enclave ya empleaba, por ejemplo, palos para excavar similares a los tradicionalmente utilizan los San.

«Se adornaban con cuentas hechas con cáscaras de huevo de avestruz y conchas marinas, y huesos con muescas con propósitos de notación. Utilizaban punzones de hueso y puntas de flecha envenenadas», dice Lucinda Backwell, de la Universidad de Wits en Sudáfrica.

El análisis químico de los residuos en un palo de madera decorado con incisiones revela que, al igual que hacen los San, los utilizaban para mantener y llevar un veneno que contiene ácido ricinoleico, que se encuentra en las semillas del ricino. Es la primera evidencia jamás descubierta del uso de este veneno.

Los científicos también han encontrado un trozo de cera de abeja, mezclado con resina y huevo y envuelto en fibras vegetales elaboradas a partir de la corteza interior de una planta leñosa. Este compuesto se utilizaba para fijar las puntas de flecha y otras herramientas y es la evidencia más antigua conocida de la utilización de la cera de abejas. Además, los colmillos de jabalí se empleaban en punzones y puntas de lanza.

ABC.es

viernes, 27 de julio de 2012

El genoma de cazadores recolectores africanos revela nuestra diversidad

El genoma de cazadores recolectores africanos revela nuestra diversidad
Mediante la secuenciación de genomas completos de cazadores-recolectores de África, a partir de tres poblaciones diferentes, científicos de la Universidad de Pensilvania han ampliado el conocimiento sobre la diversidad genética en los seres humanos. El estudio ha sido publicado en la revista 'Cell'.

África es el hogar ancestral de todos los seres humanos modernos, y contiene el mayor nivel de diversidad genética entre todos los continentes. "A pesar de que las poblaciones africanas han jugado un papel importante en la historia evolutiva humana, se sabe relativamente poco sobre la variación en los genomas africanos", señala la autora principal del estudio Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pennsylvania.

Para obtener una comprensión más profunda de la diversidad genética humana, y la base genética de la adaptación a diversos ambientes, Tishkoff y su equipo secuenciaron los genomas completos de 15 cazadores-recolectores africanos, de tres poblaciones diferentes: los pigmeos de Camerún, y los Sandawe y Hadza de Tanzania. Los investigadores identificaron más de 13 millones de variaciones en las secuencias de ADN en estos genomas, de los cuales, más de 3 millones estaban ausentes en las bases de datos existentes.

El estudio también reveló signos genéticos de la selección natural. En comparación con las poblaciones agrícolas y ganaderas, las poblaciones de cazadores-recolectores muestran distintos patrones de ADN en los genes implicados en la inmunidad, el metabolismo, el olfato y el gusto, lo que sugiere que estas poblaciones se han adaptado a agentes patógenos específicos, ciertas fuentes de alimentos, y otros factores ambientales locales.

Por otra parte, los investigadores identificaron varios genes que podrían ser responsables de la baja estatura de los pigmeos. Además, encontraron pruebas de mestizaje entre los antepasados de los africanos modernos, y otro linaje homínido. "Nuestro estudio no sólo ha aumentado considerablemente el conocimiento acerca de la variación genómica humana, sino que también arroja luz sobre la historia evolutiva humana, y el origen de los rasgos que hacen que cada persona sea única", concluye Tishkoff.

EUROPA PRESS

miércoles, 25 de julio de 2012

La erupción de un volcán no acabó con los neandertales

La erupción de un volcán no acabó con los neandertales
Existen varias hipótesis sobre la extinción de los Homo neanderthalensis y una de ellas apoya la idea de los desastres naturales y los eventos climáticos extremos. Un equipo internacional de científicos muestra esta semana en la revista PNAS que los seres humanos modernos supusieron una mayor amenaza competitiva para los neandertales que, por ejemplo, la mayor erupción conocida de un volcán en Europa.

Algunos investigadores consideran que el clima es la principal razón por la que los neandertales se extinguieron hace unos 40.000 años. En ese mismo momento un volcán al sur de Italia provocó una supererupción denominada ‘Campaniano Ignimbrita’ que deterioró el clima y las presiones hacia las poblaciones indígenas de neandertales, lo que apoyaría la teoría de que el clima acabó con ellos.

Sin embargo, “los neandertales fueron más resistentes a las catástrofes naturales climáticas que lo que proponen algunos investigadores”, afirma a SINC John Lowe, autor principal del estudio que publica Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), e investigador de la Universidad de Londres (Reino Unido).

Según Lowe, los humanos modernos mostraron una mayor amenaza competitiva para los Homo neanderthalensis y compitieron con ellos por el territorio y los recursos. “No podemos excluir la posibilidad de que el cambio climático desempeñara un papel importante en el destino de ambas especies, pero no aceptamos la hipótesis de que los neandertales declinaran por culpa de un único evento climático severo”, asevera el investigador.

Para llegar a esta afirmación, el equipo de científicos analizó los depósitos volcánicos –capas de ceniza que no son visibles al ojo humano– que hallaron en yacimientos de Grecia, el Mar Egeo, Libia, y otras cuatro cuevas de Europa central.

La ceniza, que consiste principalmente en pequeñas partículas de vidrio procedentes de la mayor erupción volcánica de la prehistoria que ocurrió al sur de Italia hace unos 40.000 años, permitió sincronizar los registros del clima arqueológicos y prehistóricos.

Los resultados demuestran que hace entre 30.000 y 40.000 años, los neandertales ya habían desaparecido en gran medida cuando Europa experimentó cambios climáticos bruscos. El trabajo confirma que las evidencias de la presencia neandertal empezaron a disminuir mucho antes de la erupción del volcán y de los periodos de cambio climático severo.

Los Homo sapiens, que establecieron ocupaciones generalizadas y diversas en Europa del Este y África del Norte, desplazaron y sustituyeron a los H. neanderthalensis antes o en el momento de la erupción volcánica. “En otros lugares esto sucedió después de la erupción”, dice a SINC Lowe, quien subraya que una única catástrofe no podría ser responsable de la extinción neandertal.

¿Cómo acabaron los sapiens con los neandertales?

El estudio de PNAS no examina los mecanismos por los que los humanos modernos acabaron con los neandertales. Los investigadores se centraron en refutar la idea de un colapso repentino de los neandertales debido a un desastre natural volcánico, en este caso. Pero “existen muchas teorías”, señala el autor.

Una hipótesis, sugerida recientemente por investigadores españoles del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en la revista Quaternary International, defiende la idea de un genocidio neandertal. Según contaron en SINC estos científicos, los neandertales pudieron ser una presa más en la cacería de los miembros de los Homo sapiens, que los matarían para consumir o bien para acabar con la competencia.

“Los neandertales sucumbieron a la presión de los humanos modernos pero no hemos analizado el cómo”, indica Lowe quien sugiere que la propuesta del IPHES podría ser un mecanismo por el que desaparecieron los neandertales. No obstante, “no podemos ni apoyar ni minar esta particular hipótesis”, concluye.

SINC

sábado, 21 de julio de 2012

Atapuerca, el primer «santuario» de la humanidad

Atapuerca, el primer «santuario» de la humanidad
La falange de un niño encontrada en la campaña de excavaciones de este verano en la Sima de los Huesos, el yacimiento más rico del mundo en fósiles humanos, sitúa en esa parte de Atapuerca el primer «santuario de la humanidad», afirma uno de los codirectores de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga.

Precisó que se trata de la falange distal, la que tiene la uña, del dedo meñique de un pie de un niño que vivió en la sierra de Atapuerca hace entre 300.000 y 500.000 años, lo que, a falta del resultado de los análisis de laboratorio, podría corresponder a un Homo Heidelbergensis.

Se trata de uno de los huesos más pequeños del cuerpo, dado que sólo los del oído medio tienen menor tamaño, aunque su relevancia es «enorme» para avalar la teoría de los codirectores de Atapuerca respecto a la razón de la acumulación de huesos de homínidos en la Sima de los Huesos, que es «el mayor misterio actual de la Arqueología», afirmó Arsuaga.

Una vez descartada la hipótesis de algún accidente o catástrofe, se había planteado como alternativa que los huesos hubieran sido llevados a ese lugar por animales carnívoros de gran tamaño. Sin embargo, la aparición de este hueso pequeño del pie descarta esa opción, porque de haber sido obra de carnívoros, éstos habrían devorado los huesos de las manos y los pies completamente, más en el caso de los de un niño.

Arsuaga afirmó que, aunque no toda la comunidad científica esté de acuerdo, los codirectores de Atapuerca creen que los cadáveres fueron depositados allí por otros humanos, lo que sería la «prueba más antigua de un comportamiento humano simbólico de tipo funerario».

En la Sima de los Huesos se han encontrado hasta ahora 6.500 fósiles, entre ellos 30 esqueletos casi completos, de hace entre 300.000 y 500.000 años, lo que convierte a este yacimiento en el más rico del mundo en restos de homínidos.

En esta misma campaña se han localizado también restos de un cráneo, parte de una mandíbula y un húmero que se estudiarán para conocer detalles y saber si se trata de nuevos individuos o de partes de los que ya se han encontrado algunos huesos.

Arsuaga ha presentado el balance de las excavaciones de este verano en Atapuerca, en las que han participado 150 investigadores, junto a los otros dos codirectores de los yacimientos, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

EFE

jueves, 19 de julio de 2012

Los neandertales de El Sidrón consumían plantas medicinales

Los neandertales de El Sidrón consumían plantas medicinales
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) colabora en una investigación liderada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de York, que ha obtenido la primera prueba molecular de que la especie neandertal no sólo comía una gran variedad de plantas, sino que también conocían sus cualidades curativas y nutricionales.

Hasta hace poco se pensaba que los neandertales, que desaparecieron hace entre 30.000 y 24.000 años, eran predominantemente carnívoros. Sin embargo, las pruebas de que tenían una dieta más variada son cada vez más evidentes, a medida que se sofistican las técnicas de análisis.

En un estudio reciente, investigadores de España, Reino Unido y Australia han identificado el material atrapado en diez muestras de cálculos dentales (placa dental calcificada) de cinco neandertales de la cueva de El Sidrón (Asturias) y han hallado la primera prueba molecular de que un individuo de esta especie ingirió dos tipos de plantas medicinales: aquilea y camomila. Los resultados, que se publican esta semana en la revista Naturwissenschaften - The Science of Nature, suponen un nuevo paso para profundizar en el conocimiento sobre esta especie.

Karen Hardy, investigadora ICREA de la UAB y profesora honoraria de la Universidad de York, que ha liderado del estudio, explica que “la variedad de plantas que hemos identificado sugiere que los individuos neandertales que vivieron en El Sidrón tenían un conocimiento sofisticado de su entorno natural, que incluía la habilidad para seleccionar y usar ciertas plantas por su valor nutricional y curativo. La carne era claramente primordial, pero nuestra investigación pone de manifiesto una alimentación bastante más compleja que la que creíamos hasta ahora que tenían”.

El investigador del CSIC Antonio Rosas, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del CSIC, y que ha coordinado en el trabajo, destaca: “El Sidrón ha permitido desterrar muchas de las ideas que se tenían de los neandertales. Gracias a los últimos estudios, sabemos que atendían a los enfermos, enterraban a sus muertos y adornaban su cuerpo. Ahora se ha añadido otro dato importante, en esta ocasión sobre su dieta y hábitos de vida”. Rosas es el director de la investigación sobre los fósiles humanos de El Sidrón.

Para analizar las muestras, se han combinado técnicas de espectrometría de masas y de deserción térmica con análisis morfológicos de microfósiles de plantas. Los miembros del equipo investigador explican que los gránulos de almidón y los marcadores de carbohidratos hallados en las muestras, así como compuestos vegetales (azulenos y cumarinas) y posibles evidencias de frutos secos, alimentos herbáceos y verduras indican una mayor diversidad de plantas que la que habían obtenido en estudios anteriores realizados con análisis de isótopos estables.

Plantas de sabor amargo

En investigaciones realizadas en 2009 por el equipo de excavación de El Sidrón se había identificado el gen neandertal que les dotaba para de percibir el gusto amargo. El estudio actual ha constatado que al menos uno de los individuos analizados había ingerido plantas de sabor amargo, concretamente aquilea y camomila. Stephen Buckley, del centro BioArCh de la Universidad de York comenta al respecto que “el hecho de tomar este tipo de plantas con escaso valor nutritivo es sorprendente. Nosotros sabemos que los neandertales las encontrarían amargas, así que probablemente las debieron seleccionar por razones que van más allá de su sabor”.

El estudio ha hallado diversos compuestos orgánicos. Los carbohidratos se confirman por los gránulos de almidón triturados y cocidos observados al microscopio, procedentes de varias plantas ricas en este elemento. También se han hallado evidencias consistentes con humo, posiblemente de alimentos cocinados o de leña, en forma de marcadores químicos como esteres metilo, fenoles e hidrocarburos aromáticos policíclicos, así como con bitumen, procedente probablemente de pizarras bituminosas.

Matthew Collins, director de BioArCh, explica: “la espectrometría de masas nos ha permitido identificar los carbohidratos en los cálculos de dos individuos adultos, uno de ellos en particular parecía haber comido diversos alimentos ricos en estos compuestos. Combinada con el análisis microscópico, esta técnica demuestra que los cálculos dentales pueden ser una gran fuente de información”.

Les Copeland, profesor de la Facultad de Agricultura y Medioambiente de la Universidad de Sydney (Australia), concluye que el estudio realizado en los dientes de El Sidrón“confirma el uso variado y selectivo de plantas por parte de los neandertales”.

La investigación indica que los gránulos de almidón hallados en El Sidrón son los más antiguos confirmados hasta ahora mediante test bioquímicos (43.000 años).

Los científicos han identificado también restos antiguos de bacterias que consideran que pueden aportar luz en futuros estudios sobre la salud dental de los neandertales.

CSIC

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