martes, 20 de diciembre de 2011

Barberapithecus, un primate con 11 millones de años

Barberapithecus, un primate con 11 millones de años
Hace 11 millones de años por Castell de Barberá, en el Valle del Penedés (Cataluña), se paseaba un pequeño primate, de no más de siete kilos de peso, cuyos restos han ayudado a conocer el origen de los monos en Eurasia. Varios dientes de una hembra de este simio, bautizado como 'Barberapithecus huerzeleri', acaba de ser descrito por investigadores del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafot (ICP) en la revista 'American Journal of Physical Anthropology'.

El hallazgo de este nuevo género de pliopitécido, se remonta a los años 70, cuando el propio Miquel Crusafont encontró los fósiles en el yacimiento, si bien entonces los investigadores no precisaron si era una nueva especie. Durante décadas, los dientes fueron una incógnita pendiente a la que se acercaban algunos científicos sin llegar a clasificarlos de forma definitiva.

Finalmente, el pasado año, los investigadores del ICP Salvador Moyà y David M. Alba retomaron el estudio y han logrado determinar que este primate vivió hace 11 millones de años, en el Mioceno; que los 15 dientes eran de una hembra (los caninos son pequeños) y que "es un género de transición evolutiva que ayuda a entender de dónde llegaron simios posteriores", según explica a ELMUNDO.es Salvador Moyá.

El paleontólogo señala que el 'Barberapithecus huerzeleri' fue bautizado así en reconocimiento de la localidad donde se ha encontrado y del paleontólogo suizo 'Johannes Hürzeler', que colaboró Crusafont.

El origen de los pliopitécidos se remonta a África. Fue allí, hace entre 25 y 30 millones de años, cuando su rama se separó de la de los primitivos catarrinos (los simios del Viejo Mundo), antes de otra división que separó evolutivamente a los monos del Viejo Mundo (los cercopitecoideos) y los antropomorfos y los humanos. Hace unos 18 millones de años, se expandieron por Eurasia, donde hasta entonces no había simios, dando lugar a diferentes especies.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

martes, 13 de diciembre de 2011

El olfato de los sapiens era superior al de sus antepasados

El olfato de los sapiens era superior al de sus antepasados
El lóbulo temporal y el bulbo olfativo de los primeros Homo sapiens eran de mayor tamaño que los de H. neanderthalensis, según una investigación internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, sugiere la evolución de un uso combinado de funciones cognitivas y del olfato en humanos modernos.

A través de análisis morfométricos en 3D, se han medido las impresiones que deja el cerebro en la base interior del cráneo. Los resultados indican que la estructura que recibe la información olfativa es aproximadamente un 12% mayor en los sapiens. Asimismo, el tamaño de los lóbulos temporales, relacionados con el lenguaje, la memoria y las funciones sociales también es mayor en esta especie humana.

El investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, responsable del trabajo, Markus Bastir, explica: “El aumento del tamaño del cerebro está íntimamente vinculado con la evolución de la humanidad”. Aunque sapiens y neandertales pertenecen a dos linajes evolutivos diferentes, ambos presentan cerebros grandes y de tamaño parecido. Por ello, “el análisis de la forma cerebral podría reflejar diferencias en su reorganización evolutiva”, añade Bastir.

La información olfativa se proyecta a regiones cerebrales directamente responsables del procesado de la emoción, la motivación, el miedo, la memoria, el placer y la atracción entre las personas. Según el segundo autor del artículo, el investigador del CSIC en el mismo centro, Antonio Rosas, “las funciones olfativas superiores son aquellas que combinan el olfato y los procesos cognitivos como la percepción, la motivación, la intuición, el juicio y la decisión”.

Rosas opina: “El hecho de que el H. sapiens tenga bulbos olfativos más grandes que cualquier otra especie humana, podría indicar mayor y distinto sentido del olfato, posiblemente involucrado en el desarrollo de aspectos relacionados con funciones sociales”. Estas diferencias podrían tener sentido evolutivo en un contexto social y contribuir al reconocimiento de individuos del grupo, a la cohesión y al aprendizaje social.

El olfato es el sentido más antiguo de los vertebrados y el único canal con el que el cerebro conecta directamente con el medio ambiente. Además, según Rosas, “nunca duerme porque el cuerpo siempre respira”. El circuito neural del olfato está muy vinculado con el material neurológico de la memoria y de las emociones. En palabras del investigador del CSIC: “esto explica la enorme intensidad emocional que se experimenta al recordar cualquier vivencia asociada al olfato”.

Bastir concluye: “Aunque el sentido del olor en humanos y primates ha sido tradicionalmente considerado como uno de los menos importantes, el presente estudio refleja una reciente tendencia en la investigación que reevalúa su potencial significado para la evolución de la humanidad”.

CSIC

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los hombres se hacían colchones para dormir hace 77.000 años

Los hombres se hacían colchones para dormir hace 77.000 años
El hallazgo, en un yacimiento arqueológico de Sudáfrica, muestra que los prehistóricos utilizaban plantas con efecto insecticida y quemaban periódicamente los jergones seguramente para desinfectarlos.

El lecho, según publican los investigadores esta semana en la revista 'Science', estuvo hecho con plantas que se caracterizan porque ayudan a repeler los insectos, lo que indicaría que aquellos primitivos 'Homo sapiens' de África del sur ya tenían comportamientos muy modernos.

Los investigadores, dirigidos por Lyn Wadley, de la Universidad del Witwatersrand (Johannesburgo) encontraron los restos en las excavaciones que, desde 1998, llevan a cabo en el abrigo rocoso de Sibudu, a unos 15 kilómetros del Océano Índico. Había, al menos, 15 capas diferentes con 'colchones' realizados prensando plantas, superpuestas en el lugar hace entre 77.000 y 38.000 años.

La selección de las especies utilizadas para hacerlos, "sugiere que los habitantes primitivos de Sibudu conocían las plantas del entorno de su refugio y eran conscientes de sus usos medicinales", señala Wadley. "Las hierbas medicinales aportarían ventajas para la salud humana y la utilización de plantas contra los mosquitos añade una nueva dimensión a nuestro conocimiento del comportamiento humano hace 77.000 años". Los científicos han reconocido, por ejemplo, restos de Cryptocarya woodii, especie aromática cuyas hojas aplastadas emiten compuestos químicos repelentes contra los mosquitos, que siguen presentes en las prácticas tradicionales africanas con el mismo uso.

"Aquellos habitantes del pasado harían la recolección de juncos en las orillas del río uThongathi, justo bajo Sibudu, y las extenderían luego en el suelo del refugio haciendo jergones que servirían no sólo para dormir, sino que también proporcionarían una superficie confortable para la vida diaria y para trabajar", añade Wadley. Las prácticas domésticas parece que no se acaban ahí, sino había un mantenimiento de las colchonetas, ya que los restos indican que eran quemadas periódicamente in situ, seguramente para eliminar plagas y preparar una nueva capa de hierbas y hojas frescas.

Al estudiar el yacimiento, los científicos se dieron cuenta de que la ocupación del refugio de Sibudu se intensificó hace unos 58.000 años, con mayor densidad de capas de jergones, más restos de fogatas, más depósitos de restos y más piezas de artefactos de piedra en el yacimiento.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Localizan 180 yacimientos prehistóricos en el entorno de Atapuerca

Localizan 180 yacimientos prehistóricos en el entorno de Atapuerca
Un trabajo de prospección realizado durante los últimos siete años ha permitido localizar en un radio de diez kilómetros en el entorno de los yacimientos de Atapuerca otros 180 yacimientos prehistóricos, de ellos 30 de neandertales, ha informado a Efe la doctora en Prehistoria Marta Navazo.

Se trata de yacimientos al aire libre que pueden aportar muchos datos sobre la vida cotidiana de nuestros antepasados, aunque por su situación es difícil que se localicen restos de neandertales, que hasta ahora ha sido la asignatura pendiente en Atapuerca.

La doctora Navazo, que forma parte del equipo de Atapuerca desde 1996 y es profesora de la Universidad de Burgos, ha explicado que en este momento se expone en el Museo de la Evolución Humana una muestra de fauna, flora y otros elementos de esos yacimientos.

Ha precisado que, aunque se trata de una exposición de tamaño reducido, da idea de la enorme riqueza arqueológica y paleontológica de Burgos.

Marta Navazo ha afirmado que la idea de buscar más yacimientos en el entorno del núcleo de Atapuerca surgió al ver la gran cantidad de ocupaciones de homínidos en las cuevas de Atapuerca desde hace un millón de años.

El reto era saber cómo vivían esos homínidos y cómo se desplazaban fuera de las cuevas, porque era en el exterior donde cazaban y buscaban comida y agua.

Marta Navazo ha reconocido que la riqueza de Burgos en restos arqueológicos es poco conocida porque Atapuerca es un complejo de yacimientos muy potente que eclipsa al resto.

Sin embargo, ha atribuido el éxito de Atapuerca a una buena tarea de divulgación que están realizando sus directores y no practican con tanta frecuencia otros científicos, muchas veces más volcados en sus investigaciones que en trasladar los conocimientos a la sociedad.

La doctora Navazo ha insistido en la importancia de que se mantenga el apoyo público y privado a las investigaciones científicas de campo.

Reconoce que Atapuerca recibe más apoyo que el resto de yacimientos prehistóricos, aunque "también resulta insuficiente".

En este sentido, ha explicado que muchas investigaciones de campo dependen de las ayudas de las administraciones y ha puesto el ejemplo del trabajo que ella misma pretende realizar en una cueva del norte de Burgos con un equipo de científicos, que "depende totalmente" de recibir ayudas, al menos para poder costear los gastos de alojamiento y comida del equipo.

Entre los yacimientos de la provincia que son poco conocidos fuera del ámbito científico pero de una gran riqueza, Marta Navazo ha destacado dos cuevas de la zona de Salas de los Infantes que ya fueron excavadas en la década de 1970, donde hay restos del Paleolítico Medio y de neandertales.

Ha afirmado que también hay restos de neandertales en las cueva de Valdegoba, en Huérmeces, y en Pradovargas, cerca del complejo kárstico de Ojo Guareña, donde hay una ocupaciones espectaculares de neandertales de hace unos 40.000 años.

EFE

sábado, 3 de diciembre de 2011

Herramientas de piedra de los primeros sapiens emigrantes

Herramientas de piedra de los primeros sapiens emigrantes
El hallazgo de un buen número de herramientas de piedra en el Sultanato de Omán, en la esquina sudeste de la Península Arábiga, ha revelado pistas de la que podría ser la primera salida de los humanos modernos que emigraron de África buscando nuevas tierras.

Un equipo de arqueólogos y geólogos ha encontrado, en las Montañas Dhofar, miles de piezas líticas que, según aseguran, fueron realizadas por miembros de la especie ‘Homo sapiens’ hace más de 100.000 años. En total, los investigadores, liderados por Jeffrey Rose, de la Universidad de Birmingham, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada ‘Nubia de la Media Edad de Piedra’ (MSA, por sus siglas en inglés).

Esta técnica, conocida por otros yacimientos a lo largo del valle del Nilo, nunca se había encontrado fuera de África, según destacan los investigadores en un artículo publicado en ‘PLoS One’ esta semana, por lo que se convierte en la primera evidencia de este viaje.

Para datar los yacimientos, utilizaron la moderna técnica de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL), que determinó que tenían al menos 106.000 años de antigüedad. Es una fecha bastante anterior a la que se maneja con datos genéticos, que apunta que la dispersión de nuestra especie fuera del continente africano ocurrió hace entre 70.000 y 40.000 años.

Parte del trabajo consistió en determinar que había en esta zona, hoy totalmente desértica, en aquel lejano periodo, dado que algunos asentamientos están a más de 100 kilómetros de la costa. Los restos de animales y flora encontrados apuntan que era mucho menos seca que ahora. Han averiguado que había grandes corredores con pastos en los que abundaban los herbívoros.

«Era un paraíso verde rico en agua fresca, antílopes y buenas rocas de pedernal para hacer herramientas», señala Rose, que atiende a ELMUNDO.es desde Indonesia, donde está pasando unas vacaciones. Por ello, considera más que probable que los cazadores se aventuraran más allá de su tierra conocida en busca de alimento. Los que vivían más cerca de la costa, además podían aprovechar los recursos marinos.

No está claro si estos grupos son los que luego viajaron hacia Asia o si acabaron por volver a África cuando el clima empeoró. «Esa es la pregunta del millón», nos dice Rose, que seguirá investigando en la zona.

Investigadores españoles han puesto en duda estas conclusiones. "La datación no se ha hecho en el mismo lugar donde se encontraron las piezas a las que hacen referencia, así que no sabemos cómo han llegado a estas conclusiones", afirma el arqueólogo Manuel Domínguez-Rodrigo, que dirige un proyecto de investigación sobre evolución humana en la Garganta de Olduvai (Tanzania).

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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