sábado, 26 de noviembre de 2011

Los homínidos de Atapuerca podrían ser una especie “hermana” de los neandertales

Los homínidos de Atapuerca podrían ser una especie “hermana” de los neandertales
Un estudio de los más de 500 dientes fósiles del yacimiento de la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca, publicado en la revista Journal of Human Evolution por científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, revela que los homínidos hayados en el yacimiento burgalés podrían ser una especie diferente pero próxima al Homo neanderthalensis.

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha publicado un estudio detallado de los más de 500 dientes fósiles hallados en la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca. Este estudio revela que los homínidos hallados en este yacimiento burgalés podrían representar una especie "hermana" de los neandertales, aunque diferente a éstos.

El artículo Morphological description and comparison of the dental remains from Atapuerca-Sima de los Huesos site (Spain), liderado por los investigadores del CENIEH, María Martinón-Torres y José María Bermúdez de Castro, publicado en la revista Journal of Human Evolution, afirma que a pesar de su antigüedad, en torno al medio millón de años, la morfología de los dientes de la Sima de los Huesos es completamente neandertal, incluso, como afirma María Martinón Torres “más neandertal”, que la de algunas poblaciones clásicas de Homo neanderthalensis del Pleistoceno Superior.

Según José María Bermúdez de Castro, hasta ahora, la idea generalizada de la comunidad científica es que las poblaciones que habitaron Europa durante el Pleistoceno Medio, generalmente asignadas a la especie Homo heidelbergensis, eran antecesoras directas de Homo neanderthalensis, y que debido a las duras condiciones glaciares de Europa en este periodo, estos homínidos habrían evolucionado en aislamiento, acumulando de forma progresiva características típicamente neandertales a través de frecuentes cuellos de botella y extinciones locales.

En este esquema, acuñado técnicamente como “proceso de acreción”, las poblaciones más antiguas serían menos neandertales que las poblaciones más recientes. Sin embargo, el hecho de que una población tan antigua como la de la Sima de los Huesos presente morfologías tan neandertales obliga a considerar otros escenarios evolutivos. “Podría ser que la población de la Sima de los Huesos represente la madre de todos los neandertales y que por un cuello de botella, a partir de este grupo, y no de otras poblaciones del Pleistoceno Medio, haya surgido la especie H. neanderthalensis”, señala Martinón Torres

El trabajo señala asimismo que otra posibilidad es que los homínidos de la Sima de los Huesos estén relacionados con los neandertales, pero representen en realidad un linaje diferente. Las condiciones de aislamiento climático habrían favorecido procesos como la deriva genética, provocando que los homínidos de Atapuerca hubiesen evolucionado hacia otro linaje cuya variabilidad morfológica no encaja con la de los demás especímenes del Pleistoceno Europeo.

Según el estudio, en el que también han participado los investigadores Aida Gómez Robles, Leyre Prado Simón y Juan Luis Arsuaga, cabe la posibilidad de que durante el Pleistoceno Medio en Europa, hubieran coexistido varios linajes humanos diferentes, lo que obligaría a redefinir la especie de H. heidelbergensis.

CENIEH/SINC

Los humanos ya pescaban con anzuelo hace 42.000 años

Los humanos ya pescaban con anzuelo hace 42.000 años
La pesca en alta mar es mucho más antigua de lo que los expertos creían, concretamente 30.000 años más. Investigadores australianos y japoneses han descubierto restos de especies pelágicas de gran tamaño que habitaban aguas profundas, como el atún, y utensilios de pesca, entre ellos varios anzuelos fabricados con hueso. El grupo de expertos, liderado por la investigadora Susan O´Connor, afirma que se trata de los anzuelos de pesca más antiguos que se conocen.

Los restos, hallados en Timor Oriental (sureste asiático), datan de hace 42.000 años y se han encontrado en lo que habría sido un refugio utilizado por los humanos del Pleistoceno. Los resultados de este trabajo, que se publica en el último número de Science, demuestran que aquellos hombres utilizaban utensilios de pesca para poder capturar peces lejos de la costa. Esta información corrige la anterior hipótesis que remontaba la pesca a hace 12.000 años.

SINC

martes, 22 de noviembre de 2011

La agresión humana más antigua

La agresión humana más antigua
Un cráneo humano de hace 126.000 años muestra la prueba de agresión entre humanos más antigua descubierta hasta ahora. Se trata de una marca de 14 milímetros muy similar a la cicatriz que queda, después de curarse, tras una agresión con un objeto contundente. Los autores del estudio sospechan que el golpe que provocó el traumatismo habría sido intencionado y que para recuperarse este individuo habría recibido los cuidados y la ayuda de su grupo.

Los seres humanos que vivían hace 126.000 años ya llegaban a las manos en sus discusiones. Esto parece revelar una investigación que ha encontrado una lesión en el cráneo de un ser humano de Asia Oriental de finales del Pleistoceno medio, conocido como Maba. Los expertos apuntan a que la marca de 14 milímetros la provocó una fuerte agresión intencionada.

Este nuevo hallazgo, que se publica en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), podría ser el ejemplo de agresión entre humanos más temprana que se ha documentado.

“Lo más probable es que la herida fuese causada por otro ser humano temprano atacándole en la cabeza con un objeto contundente. Maba resultó herido en una región del cráneo donde en la actualidad vemos comúnmente heridas de este tipo”, declara a SINC Lynne Schepartz, investigadora de la Universidad de Witwatersrand (EE UU) y una de las coautoras del artículo.

“Una lesión accidental, como una caída, es posible. Pero si el individuo Maba se hubiera herido al caer, la posición de la lesión habría sido diferente, más hacia la parte posterior o en la frente”, responde la experta.

El cráneo estudiado estaba hundido debido a la potencia del impacto. En opinión de la antropóloga, “un golpe tan fuerte causaría pérdida de conciencia, dolor de cabeza y náuseas, y pérdida de memoria asociada con una conmoción cerebral”.

Se recuperó gracias a los cuidados de sus congéneres

“Para superar una lesión de esta gravedad habría sido necesario un tiempo de recuperación y la ayuda de los otros miembros del grupo social para obtener alimento, mantener la seguridad y el conocimientos sobre la región y sus recursos: las técnicas de caza, las plantas a utilizar, los peligros de ciertos animales, la ubicación de los materiales de herramientas de piedra…”, comenta Schepartz.

Según la investigadora, el estudio aporta más información acerca de "la capacidad de las primeras sociedades humanas para atender a los heridos llevándoles alimentos, cocinando para ellos o manteniéndoles abrigados y seguros mientras se recuperaban”.

Los científicos pudieron analizar y verificar que la herida se había curado gracias a una técnica “que muestra el interior del hueso sin dañar el fósil y que también permite ver los cambios en la lesión ósea y su curación a través de los cambios en la estructura ósea”, explica Schepartz. Para obtener esta información se valieron de un escáner de alta resolución y técnicas de microscopía estereoscópica.

Los restos del cráneo estudiado fueron hallados en una cueva en Lion Rock en Maba, población de la provincia china de Guangdong, en junio de 1958. Los encontraron agricultores a un metro de profundidad, gracias a la eliminación de los sedimentos de la cueva.

SINC

sábado, 19 de noviembre de 2011

Los neandertales fueron 'absorbidos' por los humanos modernos

Los puntos azules son 'Homo sapiens', los rojos de neandertales y los amarillos hibridaciones. Human Ecology
La desaparición de los neandertales, que vivieron en Europa hace entre 300.000 y 28.000 años, continúa siendo objeto de especulación científica. La teoría vigente hasta hace pocos años, que señalaba que la inteligencia superior de los 'Homo sapiens' provocó su extinción, ha perdido peso a medida que aquellos homínidos han ido mejorando su imagen de especie muy primitiva y sin capacidad de adaptación a su entorno. Ahora, una nueva investigación, realizada con modelos informáticos, ha dado la vuelta a la tortilla y concluye que fueron 'absorbidos' por los más numerosos 'sapiens' porque eran muy similares.

El trabajo, publicado en la revista 'Journal Human Ecology', analiza la evolución biológica y cultural como respuesta al cambio climático durante la Edad de Hielo. Los investigadores, de las universidades de Arizona y Colorado, se centran en las poblaciones de cazadores y recolectores de hace entre 128.000 y 11.500 años. "Nuestros resultados muestran que los neandertales no se extinguieron porque tuvieran un comportamiento menos sofisticado que otros homínidos, dado que eran muy adaptables, sino que fueron víctimas de su propio éxito", afirma Michael Burton, de Arizona.

El equipo utilizó también datos arqueológicos para documentar cómo todos los grupos humanos fueron cambiando su comportamiento en Eurasia Occidental a lo largo de 100.000 años. Analizan cómo la movilidad aumentó a medida que el clima se iba enfriando y era necesario desplazarse en la búsqueda de alimentos. Sus continuos recorridos, según los modelos creados por ordenador, provocó que ambas especies se entrecruzaran muy a menudo.

Los autores defienden que los neandertales eran homínidos muy flexibles y capaces de modificar su comportamiento ante circunstancias muy duras,y que eso es lo que volvieron a hacer cuando se encontraron con la competencia de otra especie. "Es probable que los 'Homo sapiens' les vieran como posibles compañeros sexuales. Como consecuencia, en cierto plazo, se extinguió su población, fueron absorbidos", explica Julien Riel-Salvatore, de Colorado, también coautor del estudio.

En su programa, los investigadores modelizaron el equivalente a 1.500 generaciones, demostrando así que humanos modernos y neandertales fueron ampliando anualmente sus encuentros, hasta su desaparición. Esta conclusión 'virtual', Burton asegura que la probaron con los restos arqueológicos.

No obstante, lo cierto es que en toda Eurasia no hay ninguna evidencia física de que ese encuentro llegara a producirse, no hay ni un yacimiento con restos de ambas especies en el mismo momento y hay muchos paleontólogos que apuntan que nunca llegaron a relacionarse.

Sin embargo, según Barton, su modelo también predice el bajo nivel de intercambio de genes de neandertal que se ha encontrado en los últimos estudios genéticos que acaban de ser publicados.

En otras palabras: al adaptarse de forma adecuada a los cambios climáticos severos, tanto los neandertales como otros homínidos menos conocidos (los denisovanos) se hicieron más vulnerables a la extinción biológica y con ello garantizaron su contribución genética a las poblaciones modernas.

En todo caso, y aunque las conclusiones chocan con otros trabajos, se trata de un nuevo método de aproximación a la paleoantropología. "Este modelo informático puede ayudar a mejorar nuestro conocimiento sobre el impacto a largo plazo de los seres humanos en su entorno para tener más datos a la hora de decidir sobre la ocupación de territorios en el futuro", señala Barton.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

domingo, 13 de noviembre de 2011

El cambio de las actividades nocturnas a diurnas en los ancestros humanos potenció las relaciones sociales

El cambio de las actividades nocturnas a diurnas en los ancestros humanos potenció las relaciones sociales
"El ser humano es un ser social por naturaleza", dijo Aristóteles en el siglo III a. de C., pero esta es una capacidad que nuestra especie comparte con otras muchas y que, en el caso de los primates, podría tener una explicación relacionada con los horarios de las actividades. Así lo aseguran, al menos, tres investigadores anglosajones, que han dado nuevas pistas sobre el origen de esa intrincada red social que hoy tiene dimensiones globales.

Los antropólogos, dirigidos por Susanne Shultz, de la Universidad de Oxford, analizaron el funcionamiento de los grupos sociales entre primates actuales así como especies del árbol evolutivo humano, hasta un total de 217 especies diferentes para tratar de reconstruir el comportamiento social de hace millones de años. Y encontraron que la llave que hizo posible las relaciones en los grupos fue el cambio de una actividad nocturna a otra diurna.

Según publican en la revista 'Nature' esta semana, en un principio los primates eran forrajeadores solitarios que salían por la noche protegidos por la oscuridad. Sin embargo, cuando empezaron a moverse de día, se volvieron más vulnerables, puesto que podían ser vistos por los depredadores y ser atacados, así que comprobaron que ir en grupo les hacía más fuertes. En definitiva, que la vinculación social surgió de la adaptación a una amenaza externa.

Además, no sólo cambiaron la soledad por la compañía, sino que también se mezclaron machos con hembras en estos grupos, de modo que podían ir y venir de un lado a otro, según sus necesidades, como aún hacen hoy primates como los lémures. No sería hasta mucho más adelante cuando aparecieron grupos más estables y de un tamaño más pequeño, que mantendrían relaciones más cercanas, según apuntan los investigadores.

Algunos estudios anteriores habían sugerido que el origen de los grupos sociales estaba en pequeñas unidades de individuos que fueron encadenándose unas con otras. Otros apuntaban que tendrían su origen en la unión de una madre con sus crías, relación que acabó incluyendo a otras hembras cercanas, hata que el grupo fue creciendo.

Los autores de este nuevo trabajo incluyeron un gran número de variables en sus datos: número de indiviudos, enlaces familiares, uniones monógamas, harenes, relaciones de una hembra con varios machos, etcétera. Descubrieron así que la vinculación entre los primates está muy determinada por sus antepasados y que las especies más cercanas evolutivamente tenían un comportamiento más similar.

Sin embargo, revelan que una vez que se pasó de la vida individual a la de grupo, hace 52 millones de años en la línea evolutiva que dió lugar a los seres humanos y algo más tarde en otra rama de primates, nunca más se ha vuelto a la vida ermitaña.

Más adelante, los ancestros que empezaron a vivir en pareja no volvieron a vivir en grupos, mientras que los que optaron por los harenes continuaron compartiendo su vida con otros congéneres en manadas más y menos grandes, en función del momento.

Por contra, concluyen los investigadores, los seres humanos siempre han tenido una gran capacidad para adaptarse a diferentes tipos de sociedades y, a lo largo de la Historia, han vivido en culturas monógamas, polígamas, en grupos que incluyen la familia nuclear (padres e hijos) y en más extensas. Del mismo modo, han ajustado sus horarios de actividad laboral, hasta el punto de que hay quien trabaja unos días de noche y otros de día.

"La flexibilidad de comportamiento de los seres humanos es asombrosa, así como su capacidad de vivir en unas sociedades tan grandes como las nuestras, y tenemos que hacer frente a una variedad enorme de ajustes en función de las culturas y las tradiciones. Es algo del linaje humano que no se ha desarrollado nunca en otros primates, lo que prueba que es necesario un cerebro grande para tener una vida social complicada", argumenta Shultz.

Su colega Christopher Opie, de la Universidad de Auckland, recuerda la importancia de echar la vista atrás para poder entender "momentos decisivos de nuetra evolución social". "Ahora entendemos porqué la sociabilidad del primate es intrínsecamente especial, pues los grupos sociales consolidados son inusuales en mamíferos, y no una norma como entre primates", concluye.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

martes, 8 de noviembre de 2011

Los humanos emigraron de África a través de Arabia

Los humanos emigraron de África a través de Arabia
Los humanos modernos emigraron desde el sur de África atravesando la Península Arábica, y no por el norte del continente -a través de Egipto-, como se creía hasta ahora, según un estudio coordinado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según un comunicado, si bien la historia evolutiva demuestra que muy probablemente las poblaciones humanas se originaron en África, sus primeros pasos por el planeta pasaron desde este continente hacia Eurasia por el sur, en una ruta entre Irán e India, y no a través de Oriente Medio, como se había creído hasta ahora.

El estudio, publicado en la revista 'Molecular Biology and Evolution', se enmarca en el Proyecto Genográfico del consorcio de National Geographic y el IBE, y es el estudio más amplio realizado nunca empleando datos genéticos de las poblaciones humanas.

EUROPA PRESS

lunes, 7 de noviembre de 2011

El cerebro neandertal era más asimétrico que el del 'Homo sapiens'

El cerebro neandertal era más asimétrico que el del 'Homo sapiens'
Un estudio realizado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) revela nuevos aspectos de la anatomía del cerebro en los neandertales a partir del análisis de tres cráneos encontrados en el yacimiento asturiano de El Sidrón.

Los restos fósiles de Homo neanderthalensis encontrados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias) están ayudando a conocer con más profundidad la población de esta especie que se asentó en la cornisa cantábrica hace aproximadamente 50.000 años.

El equipo dirigido por Antonio Rosas, paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, y en el que han participado investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Oviedo, ha examinado los cráneos de tres ejemplares de este yacimiento.

A partir de estos estudios se ha podido saber que el cerebro de los neandertales era asimétrico, “más que el del ser humano actual” señala Rosas, que añade: “la compartimentación del cerebro en neandertales presenta unas características propias”.

El patrón de drenaje venoso dural de los neandertales parece más asimétrico que en otras especies de homínidos. Los senos venosos durales son espacios que drenan la sangre del cerebro y discurren entre las capas interna y externa de la duramadre, que es la meninge adherida a los huesos del cráneo. Estos senos sirven como canales de baja presión para evacuar la sangre del cerebro a la circulación sistémica. El drenaje venoso dural está relacionado con las proporciones relativas y la configuración tridimensional del cerebro.

Más concretamente, la singularidad del sistema de drenaje en los neandertales se caracteriza por la variabilidad en cómo se unen estos senos: no se aprecia un patrón de confluencia de drenaje aunque existe un mayor porcentaje de dominancia derecha; y, en algunos casos, una mayor desviación de la línea media del seno sagital.

Entender la evolución del cerebro humano

Los huesos del cráneo tienen la función de proteger al cerebro, por lo que se ajustan exactamente al volumen y forma de este importante órgano. La estructura definitiva del cráneo va a depender en gran medida de la configuración morfológica del sistema nervioso central. Cuando la cara interna del cráneo se consolida, lo hace en contacto con la superficie externa del cerebro, es decir con las meninges o membranas que envuelven el encéfalo. Las meninges se adaptan al relieve de los órganos que recubren, de tal modo que se marcan en ellas las circunvoluciones y surcos exteriores del encéfalo, y también los vasos sanguíneos: las arterias, las venas y los senos venosos. Todo ello queda marcado en la superficie interna de los huesos del cráneo, como un molde o troquel.

Como los cerebros no fosilizan, los moldes endocraneanos son la única opción para estudiar el cerebro de los neandertales. El examen de sus marcas permite deducir la forma externa del encéfalo, su tamaño y la disposición de los surcos neocorticales.

El estudio de la paleoneurología en neandertales constituye una fuente muy importante de conocimiento para entender la evolución del cerebro humano. El porqué de este interés reside en varios aspectos como son su singular morfología cerebral, el hecho de que posean uno de los mayores cerebros dentro de los homínidos y la circunstancia de que se trata de nuestros parientes más próximos; no hay que olvidar que compartimos un ancestro común.

MNCN/SINC

sábado, 5 de noviembre de 2011

Los humanos promovieron la extinción de dos especies de megafauna hace unos 16.000 años

Los humanos promovieron la extinción de dos especies de megafauna hace unos 16.000 años
La expansión de los asentamientos humanos que dominaban la tierra durante el Paleolítico superior (que tuvo lugar entre hace 35.000 años y 10.000 años) promovió la extinción de al menos dos especies de grandes mamíferos hace unos 16.000 años, según un artículo publicado en el último número de la revista Nature. El estudio, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la desaparición del tarpán (Equus ferus) y del bisonte estepario (Bison priscus) se debió a los efectos combinados del impacto humano y el cambio climático.

En aquel periodo, Eurasia y América del Norte perdieron aproximadamente el 36% y el 72% de los géneros de megafauna, respectivamente. Este suceso coincidió con el último máximo glacial de hace unos 20.000 años y que “influyó en la desaparición de muchas de estas especies”, explica la investigadora del CSIC en la Estación Biológica de Doñana que ha participado en el trabajo, Jennifer Leonard.

El artículo evalúa el efecto de ambos factores sobre la extinción o la repentina disminución de las poblaciones de seis tipos de grandes mamíferos. Para ello, el equipo de investigación ha analizado 846 secuencias de ADN mitrocondrial, 2.996 restos de megafauna y 6.291 residuos de asentamientos humanos de aquella época en Eurasia para establecer la relación espacial y temporal entre las poblaciones humanas y las de dichos animales. Esta información se ha contrastado, a su vez, con los modelos climáticos de hace 42.000 años, 30.000 años, 21.000 años y 6.000 años.

De las variedades evaluadas, cuatro de ellas están actualmente extintas y corresponden al rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), al mamút lanudo (Mammuthus primigenius), al bisonte estepario y al tarpán. El resto de las especies analizadas algún conservan poblaciones vivas y corresponden al caballo doméstico (Equus caballus), al reno (Rangifer tarandus), al buey almizclero (Ovibos moschatus) y al bisonte americano (Bison bison).

Los resultados atribuyen la extinción del tarpán y del bisonte estepario a la combinación de los dos factores debido a que los restos de ambas especies son los más abundantes en las regiones de asentamientos humanos. Aunque el inicio de sus declives coincide con el último máximo glacial, estos muestran un decrecimiento acelerado que se ajusta a la expansión de las poblaciones humanas hace unos 16.000 años.

Por su parte, la distribución del reno también coincide con los asentamientos prehistóricos y su declive, con el último glacial máximo. Sin embargo actualmente la especie ni siquiera se encuentra amenazada de extinción, lo que, según el artículo, “podría explicarse debido a su alta fecundidad y su flexibilidad ecológica”.

Víctimas del clima

Las poblaciones de mamút y rinoceronte no sólo no se vieron afectadas por la presencia humana, sino que aumentaron entre cinco y diez veces al menos 10.000 años después de su primer contacto con humanos. La población de buey almizclero no mantuvo relación con los hombres, sin embargo, al igual que el rinoceronte, descendió súbitamente tras la última glaciación máxima. Por el contrario, la extinción del mamút sigue siendo un misterio ya que su población continuó aumentando tras el evento climático, hasta desaparecer de forma repentina.

Leonard explica: “Los resultados son especialmente oportunos ahora que intentamos determinar como el actual cambio climático afectará a la fauna”. Sin embargo, “los resultados indican que cada especie reaccionó de forma diferente, por lo que la ausencia de un patrón común complica la conservación de especies”, concluye la investigadora del CSIC.

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Los primeros colonizadores tienen más éxito al transmitir sus genes

Los primeros colonizadores tienen más éxito al transmitir sus genes. EFE / Familia Bhérer
Los primeros colonizadores de una región tienen más éxito en transmitir sus genes que los que les siguieron, al ser más prolíficos y además transmitir esa capacidad, según una investigación sobre los pioneros en Canadá que publica hoy la revista Science.

Hasta ahora, pocos estudios han explorado las consecuencias de las migraciones en el genoma del ser humano moderno, pero un equipo multidisciplinar ha analizado la expansión de las colonias en Quebec (Canadá) entre 1686 y 1960.

Damian Labuda de la Universidad de Montreal, Lauren Excoffier de la Universidad de Berna y el Suiss Insitute of Bioinformatics, (Suiza) y Héléne Vézina de la Universidad de Québec (Canadá) han estudiado los efectos de la rápida expansión territorial y demográfica en la reciente evolución de la población en esta zona.

El estudio sugiere, después de analizar a más de un millón de individuos de la región Charlevoix-Saguenay Lac St-Jean, que la expansión de la población crea oportunidades para que se dé la selección natural.

Utilizando viejos registros de iglesias, los investigadores analizaron la genealogía de los habitantes y descubrieron que los pobladores que colonizaron la nueva región tuvieron más hijos que aquellos que vivieron dentro del centro o núcleo de una colonia ya existente.

Estos primeros colonos vivieron en la zona del ámbito de expansión llamada "frente de onda", durante la colonización de Quebec, y las mujeres en este grupo tuvieron tasas de fertilidad un 15 por ciento más altas que las que se unieron a las colonias más tarde, según los investigadores.

El estudio sugiere que puede deberse a que, en promedio, las mujeres que estaban en esa parte de los asentamientos se casaron un año antes que las mujeres que se establecieron en el núcleo de población.

El "frente de onda" es una especie de punto base desde el que los colonos empiezan a desplazarse a otras zonas y comienzan a asentarse en una región y cuando el territorio ha sido conquistado, desaparece.

Dado que este éxito reproductivo solo parece ocurrir en este punto, los investigadores argumentan que la fertilidad es una característica que puede evolucionar rápidamente durante la expansión, pasando de una generación a la siguiente.

"Encontramos que las familias que están a la vanguardia de una expansión hacia un nuevo territorio tienen mayor éxito reproductivo. En otras palabras, que tenían más niños y más niños que también tenían niños", explicó Labuda.

"Como resultado, estas familias hicieron una mayor contribución genética a la población contemporánea que aquellos que se quedaron en los que llamamos el núcleo de rango, en comparación con el frente de onda", agregó.

EFE

jueves, 3 de noviembre de 2011

Los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía

Los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía
Un equipo internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha datado dos dientes hallados en una cueva prehistórica al sur de Italia y ha constatado que se trata de los fósiles de Homo sapiens más antiguos de Europa. La antigüedad de los restos, descubiertos en 1964 en la Grotta del Cavallo, al sur del país, sugiere que los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía. Estos resultados aparecen publicados en la revista Nature.

“Hasta ahora los restos de Homo sapiens más antiguos en el continente se fecharon en unos 35.000 o 40.000 años. Este nuevo trabajo fecha en 45.000 o 43.000 años los dientes de la cueva italiana, y además, demuestra que pertenecen a humanos anatómicamente modernos y no a la especie Homo neanderthalensis, como se pensaba desde la década de los 60”, asegura uno de los autores del estudio, el investigador del CSIC Michael Coquerelle, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

La cultura Uluciense

La Grotta del Cavallo, ubicada en Apulia, contiene siete metros de depósitos arqueológicos fechados en el periodo en que los neandertales fueron sustituidos por los Homo sapiens. En 1964 el investigador Alessandro Palma di Cesnola, de la Universidad de Siena, recuperó estos dos fósiles, dientes de leche.

Desde los 60, estos restos se han considerado una evidencia de la aculturación sufrida por los neandertales del sur de Italia con la llegada de los humanos modernos. “Los fósiles fueron recuperados en las capas que contienen restos de la cultura Uluciense. Se identificaron entonces como neandertales, una atribución en la que se ha apoyado la idea, por amplio consenso, de que la cultura Uluciense fue producida por esta especie”, precisa Coquerelle. No obstante, según el investigador del CSIC, esta cultura paleolítica se caracteriza por objetos asociados al comportamiento simbólico humano moderno, como ornamentos personales, herramientas de hueso y pigmentos.

Para el principal autor del estudio, el investigador Stefano Benazzi, de la Universidad de Viena, el hallazgo confirma que la llegada del Homo sapiens al continente y el periodo de coexistencia con los neandertales (extintos hace unos 30.000 años), duró miles de años más de lo que se pensaba. “Esto tiene importantes implicaciones en el entendimiento del desarrollo del comportamiento humano completamente moderno. Si la colonización del continente europeo fue en una o varias oleadas de expansión, así como las rutas que se siguieron, está aún por determinarse", agrega el científico.

“El siguiente paso está ahora en saber si la cultura Uluciense apareció y evolucionó debido al contacto con humanos anatómicamente modernos o si es una simple evolución del Musteriense, producido por neandertales. Esta cuestión es importante porque hay actualmente varios debates sobre las interacciones entre neandertales y los humanos anatómicamente modernos”, señala Coquerelle.

Una nueva metodología

Los científicos, gracias a una nueva metodología, han realizado una datación más completa y exhaustiva que la que se hizo en los años 60. La técnica está basada en el análisis de las conchas marinas encontradas en los mismos niveles del yacimiento que los dientes humanos.

“La datación de materiales del Paleolítico es difícil porque los niveles de radiocarbono presentes son muy bajos y la contaminación puede ser problemática. Las cuentas fabricadas con conchas son importantes objetos de ornamentación del cuerpo y nos han permitido datar con seguridad objetos asociados con estos primeros colonos de Homo sapiens en Europa", explica Katerina Douka, de la Universidad de Oxford.

La confirmación de que los que poblaron aquel lugar son humanos modernos se ha realizado comparando modelos digitales procedentes de escáneres de los restos humanos en la cueva con una amplia muestra dental de Homo sapiens y Homo neanderthalensis. En concreto, han analizado los rasgos morfológicos tanto internos como externos de la corona dental, incluyendo el espesor de la capa del esmalte y el contorno general.

CSIC

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