viernes, 26 de agosto de 2011

El cruce entre neandertales y denisovans mejoraron el genoma de los humanos modernos

El cruce entre neandertales y denisovans mejoraron el genoma de los humanos modernos
El cruce entre neandertales y los denisovans, un pariente cercano descubierto recientemente, han dotado a algunos bancos genéticos humanos de genes beneficiosos para el sistema inmunológico, según informan investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en un artículo publicado esta semana en 'Science'.

Aunque neandertales y denisovans comparten un antepasado común en África, los grupos se dividieron en poblaciones separadas y distintas hace aproximadamente 400.000 años. El linaje neandertal emigró en dirección noroeste hacia Asia y Europa, y el linaje Denisovan se trasladó hacia el noreste de Asia. Los ancestros del hombre moderno permanecieron en África durante 65 mil años, para seguidamente expandirse por Eurasia, encontrándose con otros linajes.

Hace un año, una secuencia del genoma de los neandertales, que se extinguió aproximadamente hace 30.000 años, reveló que estos encuentros imprimieron hasta un 4 por ciento del ADN neandertal en el mapa genético de algunos seres humanos de hoy en día. En el pasado mes de diciembre, el genoma de los extinguidos denisovans dejó en claro que hasta el 6 por ciento del genoma de algunas personas son denisovan de origen.

Ahora, un equipo de investigadores dirigido por el doctor Peter Parham, profesor de biología estructural y de microbiología e inmunología, ha encontrado que estas relaciones entre grupos tuvieron un efecto positivo en el hombre moderno. "El mestizaje ha sido de utilidad para el acervo genético de los humanos modernos", afirma Parham, autor principal del estudio.

La investigación más útil fue la introducción de nuevas variantes de genes en el sistema inmunológico, llamados genes HLA de clase I, que son esenciales para que el organismo reconozca y destruya patógenos. Los genes HLA son algunos de los genes más variables y adaptables en nuestro genoma. Antes de la secuenciación de los genomas de neandertales y Denisovan, Parham y su grupo sospechaban que, al menos una variante de HLA, procedía de los humanos arcaicos.

Los investigadores determinaron que la variante conocida como HLA-B 73 es rara en las poblaciones actuales de África, pero se produce con una frecuencia significativa en las poblaciones de Asia occidental. La distribución étnica de HLA-B 73 y su similitud entre las poblaciones sugirió que se trataba de una mezcla relativamente reciente de ADN entre los humanos modernos y los humanos arcaicos, que muy probablemente tuvo lugar fuera de África.

Al comparar los genes HLA de los humanos arcaicos con genes de los humanos modernos, los investigadores fueron capaces de demostrar que el HLA-B 73 alelo probablemente procede de cruzamientos con los Denisovans. Poco se sabe acerca del aspecto de los Denisovans (un hueso del dedo y algunos dientes son los únicos fósiles conocidos), pero la secuencia del genoma extraída del hueso de un dedo da una idea de su superposición con los humanos modernos. El flujo de genes desde los Denisovans hasta los humanos modernos ha dejado una mayor presencia de los alelos de HLA-B 73 en las poblaciones en el oeste de Asia, el sitio donde, probablemente, tuvo lugar el apareamiento fortuito.

Incluso en las poblaciones de Asia occidental, las variantes del HLA-B 73 no representan más del 5 por ciento de todas las variantes conocidas de ese gen. Sin embargo, otros tipos de genes HLA humanos, que surgieron a partir de cruzamientos antiguos, se encuentran en frecuencias mucho mayores. "Ciertos rasgos procedentes de estos homínidos primitivos se han convertido en la forma dominante", afirma Parham.

Por ejemplo, otro tipo de gen HLA, llamado HLA-A 11, se encuentra ausente entre las poblaciones africanas, pero representa hasta un 64 por ciento de las variantes en el Este de Asia y Oceanía, con una mayor presencia en personas de Papúa Nueva Guinea. "La interpretación probable es que estas variantes de HLA proporcionaron ventajas a los humanos modernos, propiciando así su difusión", añade Parham.

Una situación similar se observa en algunos tipos de genes HLA en el genoma neandertal, que se ha secuenciado también a partir del ADN extraído de huesos antiguos. Estas variantes genéticas son comunes en las poblaciones europeas y asiáticas, pero raras en las poblaciones africanas.

Los investigadores estiman que los europeos deben la mitad de sus variantes genéticas a cruces con los neandertales y Denisovans, los asiáticos deben hasta el 80 por ciento y la población de Papua Nueva Guinea, hasta el 95 por ciento.

EUROPA PRESS

miércoles, 24 de agosto de 2011

El instrumento de madera con mango más antiguo del mundo

El instrumento de madera con mango más antiguo del mundo
Un equipo de arqueólogos del Instituto Catalán de Paleontogía Humana y Evolución Social (IPHES) han descubierto en el yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), la huella o fósil del instrumento de madera con mango más antiguo del mundo.

El hallazgo se ha registrado durante la campaña de excavaciones que se realiza en el citado recinto hasta el 31 de agosto y que supervisa personalmente el conocido arqueólogo catalán Eudald Carbonell.

Aunque por el momento se desconoce la funcionalidad real del utensilio, ya que nunca se había documentado una pieza similar en yacimientos del Pleistoceno superior, las primeras hipótesis revelan que podría tratarse de un instrumento para realizar tareas de recolección o mantenimiento de los fuegos, dado que se encuentra parcialmente carbonizado, según precisaron en un comunicado fuentes del IPHES.

Las mismas fuentes aseguraron que «se trata del único objeto con esta morfología descubierto durante los más de cien años de estudio arqueológico en este yacimiento, con una secuencia estratigráfica que va de los 35.000 años antes del presente a los 75.000 años». El artefacto descubierto destaca por la configuración del mango y de su parte activa, el resto de la pieza. Esta última mide 15 centímetros de largo por ocho de ancho y tiene una morfología triangular con una sección elíptica.

El nivel estratigráfico en el que ha aparecido el fósil ha sido datado con más de 55.000 años de antigüedad, un momento en el que se producen constantes cambios de temperatura y humedad y en un contexto de ocupación de cazadores-recolectores de las especie «Homo neanderthalensis».

ABC.es

jueves, 11 de agosto de 2011

Fósiles de especies humanas de origen africano en Cueva Victoria

Fósiles de especies humanas de origen africano en Cueva Victoria
Más de 400 nuevos fósiles se han localizado y clasificado en la nueva campaña de excavaciones paleontológicas de Cueva Victoria (Cartagena). Entre los descubrimientos más sorprendentes, el yacimiento ha suscitado interés internacional por el hallazgo de una falange y un fragmento de húmero asociados a especies humanas de origen africano.

Este descubrimiento, según fuentes municipales, podría revolucionar los estudios existentes, reforzando las teorías de que las primeras migraciones humanas hacia Europa y la península no se produjeron desde el Este sino desde África a través del Estrecho.

En concreto, un equipo de diez personas dirigido por los doctores Carlos Ferrández y Luis Gibert, de la Universidad de Barcelona, trabajan durante un mes en jornadas intensivas de hasta 12 horas dentro del yacimiento, que tiene una extensión de más de 3 kilómetros de galerías.

Durante el recorrido por el yacimiento, situado en la ladera este del Cerro de San Ginés de la Jara, los directores de la excavación han explicado los hallazgos de abundantes fósiles, restos humanos y especies animales nunca antes estudiadas.

Además, según ha explicado el director de la excavación Luis Gibert, se han encontrado nuevas piezas molares del primate africano Theropithecus Oswaldi, lo que convierte a la Cueva Victoria en el único yacimiento fuera de África que evidencia restos de esta especie que habitó en el continente hace dos millones y medio de años.

Las excavaciones también han sacado a la luz más de un centenar de especies de animales vertebrados fósiles, incluyendo una especie de cérvido totalmente inédita. Expertos de universidades de todo el mundo han pasado por el yacimiento para estudiar esta gran biodiversidad y entender la ecología del sureste de la península ibérica hace un millón de años, según ha explicado Gibert.

Entre los fósiles de vertebrados se han hallado desde murciélagos, aves o conejos hasta caballos, ciervos, rinocerontes, elefantes y linces. Y entre las especies catalogadas, destaca la gran presencia de hienas que actuaban como carroñeros y llevaban al interior de la cueva los restos de diferentes especies, lo que ha permitido descubrir incluso fósiles de especies marinas como focas.

El equipo de diez expertos trabaja en cadena, como explica Carlos Ferrández, excavando, limpiando, restaurando, clasificando e inventariando. Una vez que concluye el proceso en la cueva, los restos se trasladan al museo arqueológico para su conservación.

En la actualidad, el 90 por ciento de los fósiles encontrados en este yacimiento se encuentran en el Museo Arqueológico Municipal Enrique Escudero de Castro de Cartagena, una colección que asciende a las 20.000 piezas, aunque hay otras dispersas en colecciones privadas.

Los trabajos en la Cueva Victoria comenzaron hacia el año 1984, encabezados por el paleontólogo Josep Gibert. Ahora, la puesta al día de estos 27 años de trabajo será recogida en una Monografía con la clasificación de las especies de mamíferos encontrados y toda la colección que tiene suficiente entidad para su divulgación.

EUROPA PRESS

miércoles, 10 de agosto de 2011

Los pobladores de Atapuerca comían tortugas

Fragmento de caparazón de tortuga con marcas de corte. IPHES
Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) aseguran que las tortugas formaban parte del dieta de los primeros pobladores en Europa hace alrededor de 1,2 millones de años. El estudio, publicado en 'Journal of Human Evolution', se basa en el análisis de 75 restos fósiles de tortugas encontrados en la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos).

Los científicos se han centrado principalmente en la investigación de los grandes animales, a pesar de la existencia de restos de fauna pequeña como pájaros, roedores, ranas o tortugas. El estudio ha concluido que una dieta variada y generalista fue la clave para el éxito de las primeras ocupaciones humanas en Europa. Así lo recoge la investigación que publica el 'Journal of Human Evolution' y que dirige la científica del IPHES Ruth Blasco.

Según la directora del estudio, "la presencia de fauna pequeña a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas. Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales".

Esta afirmación se basa en el estudio de los restos fósiles de tortuga encontrados en diferentes niveles de la Sima del Elefante. "Del total de este conjunto, 8 fósiles de 'Testudo hermanni' presentan marcas de corte en la cara interna de la cáscara. Estas marcas se producen como resultado de la extracción de las vísceras para su consumo humano", afirma Blasco.

En Europa se han recuperado en muchos yacimientos restos de tortugas pertenecientes al Pleistoceno inferior (entre 2,5 millones de años y 780.000 años), y también en Atapuerca. Pero como afirma la directora del proyecto, "sin embargo, indicios que relacionen estos animales con grupos humanos del período que nos ocupa de la Sima del Elefante no habían sido registrados en Europa hasta ahora".

Este descubrimiento, que sitúa el uso de tortugas con una finalidad nutricional en la Sima del Elefante, parece ser esporádico. Sin embargo, el equipo ha observado que al menos se repite en dos niveles diferentes de la secuencia estratigráfica.

"Esto indica que estos animales entraban dentro del espectro de recursos potenciales de los homínidos de la Sierra de Atapuerca y que formaban parte de la dieta humana desde momentos muy antiguos", señala Blasco.

Esto supone, al igual que con los restos de conejo y pájaro, que los pobladores seguían un comportamiento generalista en cuanto a la dieta cárnica. Como expone la científica del IPHES, "lo que podría haber sido una de las claves del éxito de los primeros homínidos que colonizaron Europa hace más de un millón de años".

EUROPA PRESS

martes, 9 de agosto de 2011

Los chimpancés pueden ser tan altruistas como los humanos

Los chimpancés pueden ser tan altruistas como los humanos
Los seres humanos no somos los únicos capaces de ser generosos, según un estudio estadounidense en el que un grupo de chimpancés optó siempre por compartir un premio con su pareja, sobre todo si ésta se mostraba paciente.

Según los autores del estudio, publicado en la revista científica PNAS, la investigación contrasta con otras que apoyan la teoría de que el altruismo humano evolucionó en los últimos seis millones de años, sólo después de que los hombres se diferenciaran de los monos.

"Este estudio confirma la naturaleza pro social de los chimpancés con unas pruebas mejor adaptadas a la especie", señaló uno de los autores, el investigador Frans de Waal, del centro de investigación nacional de primates Yerkes.

Según De Waal, varios estudios anteriores dieron un resultado opuesto debido a defectos de logística como la complejidad de los mecanismos empleados para recompensar a los chimpancés y la distancia existente entre los animales.

De Waal, su colega Victoria Horner y otros investigadores simplificaron al máximo la prueba, en la que dieron a elegir a siete chimpancés adultas entre obtener una recompensa para sí mismas o para sí mismas y su pareja.

Para ello les presentaron un cubo con fichas de dos colores distintos, uno de los cuales podía ser intercambiado por un premio para la pareja y otro por un premio sólo para ellas.

Las siete chimpancés optaron de modo aplastante por la opción pro social, sobre todo si su pareja se mostraba paciente o se limitaba a recordarles su presencia de una manera discreta, señala el estudio.

Pero eran más reacias a premiar a las parejas alborotadoras, que mendigaban de forma persistente o les escupían agua, lo que demuestra que su altruismo era espontáneo y no fruto de la intimidación, añade.

"Nos emocionó ver que una hembra tras otra eligió la opción que le proporcionaba comida tanto a ella como a su pareja", afirmó la Dra. Horner.

Según sus autores, el estudio pone fin al rompecabezas sobre el altruismo de los chimpancés y sugiere que el altruismo humano no es una anomalía como se llegó a pensar.

Los resultados de estudios anteriores no se correspondían con el comportamiento de estos monos en el medio salvaje, donde han demostrado varios grados de empatía, subrayaron los científicos del centro Yerkes de la universidad de Emory, en Atlanta, que lleva ocho décadas investigando a los primates.

EFE

viernes, 5 de agosto de 2011

La evolución de los huesos parietales se relaciona con cambios cerebrales en el Homo sapiens

La evolución de los huesos parietales en el Homo sapiens
La particular curvatura de la superficie parietal en el 'Homo sapiens' se relaciona con la evolución de las áreas cerebrales, que podrían haber impulsado en esta especie un cambio importante en la organización neural y cognitiva.

Según un estudio del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), publicado recientemente en la revista 'Anatomical Record' y recogido por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

El trabajo 'Análisis métrico de las proporciones y de las variaciones de los huesos parietales del género humano', evidencia cambios anatómicos en la organización de los huesos parietales en nuestra propia especie, asociados a variaciones de las correspondientes áreas corticales.

"La especie humana moderna se caracteriza para una geometría del cerebro más esférica, asociada sobre todo a la morfología de los huesos parietales, que forman la parte posterior de la bóveda craneal", explica el investigador principal de este trabajo y responsable del Grupo de Paleoneurobiología de Homínidos del CENIEH, Emiliano Bruner.

En su trabajo se cuantifica la particular curvatura de la superficie parietal en 'Homo sapiens' a nivel endocraneal, esto es, a nivel de la corteza cerebral. "La forma y el desarrollo de estos componentes neurocraneales se relacionan con la evolución de las respectivas áreas cerebrales, los lóbulos parietales, que en nuestra especie podrían haber impulsado un cambio importante en la organización neural y cognitiva", expone Bruner.

En este estudio han participado también el padre histórico de la Paleoneurología de Homínidos y científico de la Universidad de Columbia (Nueva York), Ralph Holloway y el investigador del CENIEH, José Manuel de la Cuétara.

EUROPA PRESS

martes, 2 de agosto de 2011

Homo habilis emigró de Africa hasta Georgia

Homo habilis emigró de Africa hasta Georgia
La salida de los humanos de África, hasta llegar a colonizar el planeta, y alcanzar los 7.000 millones de individuos (este mismo año) siempre ha sido tema de discusión científica. Las últimas investigaciones apoyan la hipótesis de que desde su origen el género 'Homo', cuando era más parecido a un chimpancé que a los humanos actuales, ya abandonó el continente que fue su cuna para conquistar nuevas tierras.

Uno de estos trabajos es el que esta semana han presentado científicos de las universidades de Granada y Málaga, que han realizado un estudio comparativo de 14 cráneos de diferentes especies humanas para confirmar que los 'habilis' dejaron África hace más de 1,8 millones de años, que es cuando se han encontrado restos de su descendiente, el 'Homo georgicus', en Dmanisi (Georgia).

El trabajo, publicado en la revista 'Quaternary International', se centra en la variabilidad en las formas de los cráneos. "De todas las variables posibles hemos escogido tres del cerebro y tres de la cara que sirven para diferenciar claramente a chimpancés, gorilas y humanos", explica Juan Manuel Jiménez Arenas, de la Universidad de Granada. Paul Palmqvist y Juan Antonio Pérez Claros, de Málaga, cofirman el artículo.

Los autores concluyen que, en realidad, sólo hubo tres taxones ("Se podría decir especies", señala Jiménez Arenas) a lo largo de toda la evolución humana, es decir, que sólo tres 'Homo' presentan características muy diferentes. Serían los 'habilinos', cuyos restos más antiguos son de hace 2,5 millones de años; los 'erectus', de hace entre 1,8 millones de años y 40.000 años, y entre los que encuadran a los 'Homo ergaster' y los neandertales; y los 'Homo sapiens'.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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