viernes, 24 de junio de 2011

Los fósiles de humanos modernos más antiguos del sureste de Europa

Cueva Buran-Kaya III. PLoS ONE
En 1991, el arqueólogo Alexander Yanevich descubrió en los montes de Crimea cuatro cuevas, bautizadas como Buran-Kaya, ricas en restos del Paleolítico Superior. Desde entonces, alrededor de 200 fósiles han sido desenterrados en estos yacimientos.

Los últimos hallazgos tienen unos 32.000 años de antigüedad y corresponden a los restos más antiguos de humanos modernos encontrados en el sureste de Europa, según asegura un estudio publicado en la revista PLoS ONE. En concreto, los fósiles fueron encontrados en el yacimiento Buran-Kaya III en la campaña de 2001.

Además de huesos humanos y piezas dentales, entre los fósiles hallados hay herramientas, abundantes restos de animales y objetos decorativos fabricadas con marfil. Los investigadores, liderados por Alexander Yanevich y Sandrine Prat, han relacionado estos objetos con la cultura gravetiense, que se extendió por Europa en esa época. Su nombre proviene del yacimiento de La Gravette, en Francia, donde los paleontólogos descubrieron rastros de esta cultura por primera vez.

Por lo que respecta a los fósiles de animales, encontraron huesos de liebres, antílopes, caballos, zorros y lobos. Los paleontólogos creen que es probable que se hubiera celebrado algún rito funerario.

Para datar los restos humanos, pertenecientes, al menos, a cinco personas, los científicos usaron técnicas de radiocarbono. Según aseguran en su estudio, las características de las piezas dentales y la morfología de los huesos occipitales (en el cráneo) sugieren que se trataba de humanos anatómicamente modernos. En su estudio, los paleontólogos muestran su sorpresa ante la escasez de huesos de extremidades. Los restos pertenecían tanto a personas jóvenes como a adultas.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

viernes, 10 de junio de 2011

Los 'puntos calientes' de la evolución humana

Los 'puntos calientes' de la evolución humana
La evolución de la especie humana es continuamente objeto de discusión y debate científico, encaminados a revelar los orígenes de un exitoso animal que pronto alcazará los 7.000 millones de especímenes en el planeta y que está transformando el entorno ecológico que propició su aparición.

Hoy, no hay lugar en la Tierra que no haya sido 'hoyado' por un pie de 'Homo sapiens', pero hasta hace menos de dos millones de años, las poblaciones de ancestros humanos pudieron evolucionar porque habitaban en puntos calientes de biodiversidad, o 'hotspots', que propiciaron la 'ingeniería evolutiva' necesaria para llegar a ser como somos.

Este es el modelo evolutivo que, en un volumen especial de la revista 'Quaternary Science Reviews', defiende su coordinador principal, el paleontólogo José Carrión, de la Universidad de Murcia, junto con Chris Stringer (del Museo de Historia Natural de Londres) y James Rose (del Royal Holloway, también en Londres). En este nuevo modelo, los autores incorporan información sobre los cambios ambientales que tuvieron lugar en los entornos donde habitaron especies como el 'Homo habilis', 'Homo erectus', 'Homo ergaster', y 'Homo heildebergensis' y los primeros neandertales.

"Hemos definido los territorios en los cuales por razones geológicas y biológicas ha habido un mosaico de paisajes y climas muy variables en el tiempo, unos sistemas geográficos que han evolucionado más a menudo y más deprisa que otros. Estos lugares tienen una gran biodiversidad y es ahí donde los homínidos experimentaron la radiación evolutiva inicial", afirma Carrión.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

jueves, 9 de junio de 2011

Los neandertales del Mediterráneo eran de menor estatura que los del Norte

Los neandertales del Mediterráneo eran de menor estatura que los del Norte
Los neandertales que hace 50.000 años vivían en Murcia, no muy lejos de la costa mediterránea, eran bastante más bajos que sus coetáneos del norte de Europa, aunque su corpulencia y robustez eran parecidas. Así se desprende del análisis del esqueleto de una mujer neandertal, casi completo, excavado en la Sima de las Palomas del municipio de Torre Pacheco.

Los restos de esta hembra, que no superaba el metro y medio de estatura, fue excavado por el equipo dirigido por el arqueólogo Michael Walker, profesor en la Universidad y Murcia y responsable del yacimiento, entre los años 2006 y 2008. Con la colaboración de Erik Trinkaus, catedrático de la Universidad de Washington (San Luis), los investigadores lograron rescatar los huesos de un sedimento cementado del que en total se han 'rescatado' tres esqueletos neandertales casi completos y otros fósiles sueltos.

El esqueleto pertenece a una joven adolestente, bautizada como 'Palomas 96' que tenía las características morfológicas de los extintos parientes del 'Homo sapiens' y un tamaño similar al de congéneres encontrados en el mismo yacimiento, según se ha publicado esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

Los científicos no saben cómo acabaron aquellos neandertales sepultados en la sima; pudo tratarse de un enterramiento intencionado, o accidental por el colapso de rocas o incluso los restos pudieron resultar arrastrados hasta allí. El yacimiento de la Sima de las Palomas está situado en Torre Pacheco, en una colina de mármoles explotada por la minería.

El esqueleto palomas 96 tiene partes de todas las unidades del esqueleto excepto los pies, explican los científicos. el cráneo está aplastado y ha perdido parte de la mandíbula y del cráneo; se han conservado 22 piezas dentales y los elementos faciales de la parte derecha están rotos y desplazados, pero no distorsionados, así como vértebras, fragmentos del hueso sacro, costillas, huesos de los brazos y las piernas.

Sus rasgos robustos son comunes en los neandertales, claramente diferentes de los de los humanos actuales, según los análisis de las piezas realizados. Aunque el esqueleto de la joven hembra no había madurado aún completamente cuando murió, es poco probable que el desarrollo adicional hubiera podido distorsionar sus rasgos morfológicos, el tamaño y proporciones de su cuerpo.

Los científicos concluyen que, por sus características, era una neandertal con las características de la adaptación al frío de sus congéneres habitantes del norte de Europa especialmente marcadas y viviendo en el Sur del continente, pese al clima más templado.

martes, 7 de junio de 2011

La primera salida humana de África pudo ser hace dos millones años

Excavación en el yacimiento de Dmanisi (Georgia)
Capaces de hacer sencillas herramientas de piedra, los primeros 'Homo' de la Tierra no tardaron en viajar fuera del continente africano que les vio nacer. Hace casi dos millones de años, o quizás más, ya hubo asentamientos humanos en lo que hoy es Georgia, un pequeño país al norte de Turquía.

Así lo asegura el equipo que trabaja en este prolífico yacimiento desde 1991, cuando apareció la primera mandíbula de un humano que resultó tener 1,8 millones de años y pertenecer a una especie nueva de homínido, bautizada como 'Homo georgicus' por tener unas características algo distintas del 'Homo habilis' que por aquel entonces habitaba África, el primero de nuestro género por su habilidad para hacer herramientas con una tecnología simple que se conoce como Olduvayense o Modo 1, según publica el periódico El Mundo.

Los que llegaron a Dmanisi tenían un cerebro pequeño, de unos 700 centímetros cúbicos y corta estatura. Arribaron a la región hace al menos 1,85 millones de años, o antes, como prueba la existencia de 122 utensilios de piedra junto con restos de fauna, datados por magnetoestatigrafía. Según publican los investigadores esta semana, en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS), hay pruebas de que el lugar fue ocupado muchas veces diferentes, aparentemente por una población itinerante.

"Sabíamos que había presencia humana muy antigua en Dmanisi y ahora hemos podido probar que ocurrió unos 200.000 años antes de lo que se pensaba, casi en los orígenes del género humano. Ya se sospechaba porque después, hace 1,8 millones de años, las condiciones del clima hubieran complicado mucho la salida de África. Hacía frío en el norte y una gran aridez en Oriente Próximo que habría hecho muy complicado el viaje", argumenta Jordi Agustí, miembro del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y coautor de este trabajo.

Los paleontólogos firmantes recuerdan que Dmanisi fue ocupado antes de la primera presencia de 'Homo erectus' ('H. ergaster') al este de África, un homínido más evolucionado, con un cerebro de 1.000 cc de media. En su opinión, la cronometría de las herramientas de Dmanisi apoya la hipótesis de que el origen de los 'erectus' fue Eurasia, dado que en África sólo se han encontrado fósiles más recientes -de hace 1,75-1,65 millones de años- de esta especie.

Apuntan también que la presencia de homínidos en China se ha confirmado también hace 1,7 millones y que el 'Hombre de Java' se dató con 1,6 millones.

"La posibilidad de que 'Homo erectus' evolucionara en Eurasia provoca dos obvias conclusiones: la primera, que un primitivo ancestro había emigrado de África hace más de 1,9 millones de años, lo que es consistente con los hallazgos de Dmanisi y con el 'Homo floresiensis'; y la segunda, que el 'H. erectus' volvió a migrar a África, lo que apoya la conclusión de que fue contemporáneo del 'Homo habilis" en aquel continente, según argumentan los científicos.

En todo caso, concluyen que aún faltan muchos datos para componer el 'puzzle' de la evolución humana, una historia en la que el hallazgo de cada nueva pieza es fruto de muy diferentes interpretaciones.

jueves, 2 de junio de 2011

Las hembras de homínidos de hace dos m.a. se alejaban de su entorno social

Fósil de una hembra de Australopithecus robustus
Una investigación realizada con técnicas geoquímicas en dientes de homínidos de dos especies que vivieron en África hace entre 1,8 y dos millones de años indica que probablemente los machos tendían a permanecer en el entorno de su nacimiento y madurez mientras que las hembras se alejaban.

Son sólo indicios, advierten los investigadores, pero el descubrimiento apunta hacia un comportamiento social similar al de los chimpancés actuales, en el que los machos permanecen en la manada cuando alcanzan la madurez sexual, mientras que las hembras abandonan su grupo social de origen y se incorporan a otro.

Para llegar a esta conclusión, investigadores alemanes, sudafricanos y de Estados Unidos han estudiado los dientes fosilizados de 19 individuos de 'Australopithecus africanus' y 'Parantrophus robustus' descubiertos en cuevas del sur de África. Los datos son claros: más de la mitad de las hembras habían llegado de lejos, mientras que entre los machos sólo eran foráneos el 10%.

"Aquí tenemos una pruebq directa de los movimientos geográficos entre los primeros homínidos y está claro que eran las hembras las que preferentemente salían de sus grupos residenciales", señala Sandi R. Copeland, del Instituto Max Planck de Alemania, primera firmante del trabajo en la revista 'Nature' esta semana. "Habíamos asumido que la mayoría serían de áreas alejadas, dado que el bipedismo surgió, en parte, para que pudieran recorrer grandes distancias. Pero si los machos no se movían, podría implicar que la evolución se debió a otras razones", apunta Copeland.

Los investigadores parten de la base de que las piezas dentales grandes son de los machos y las pequeñas, de las hembras y han descubierto, según explican en la revista Nature que la mayoría (el 90%) de los dientes grandes han aparecido en el entorno de origen del animal o cerca, frente a menos de la mitad de los dientes pequeños. Esto parece indicar que los machos de aquellas especies eran más locales que las hembras.

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