martes, 20 de diciembre de 2011

Barberapithecus, un primate con 11 millones de años

Barberapithecus, un primate con 11 millones de años
Hace 11 millones de años por Castell de Barberá, en el Valle del Penedés (Cataluña), se paseaba un pequeño primate, de no más de siete kilos de peso, cuyos restos han ayudado a conocer el origen de los monos en Eurasia. Varios dientes de una hembra de este simio, bautizado como 'Barberapithecus huerzeleri', acaba de ser descrito por investigadores del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafot (ICP) en la revista 'American Journal of Physical Anthropology'.

El hallazgo de este nuevo género de pliopitécido, se remonta a los años 70, cuando el propio Miquel Crusafont encontró los fósiles en el yacimiento, si bien entonces los investigadores no precisaron si era una nueva especie. Durante décadas, los dientes fueron una incógnita pendiente a la que se acercaban algunos científicos sin llegar a clasificarlos de forma definitiva.

Finalmente, el pasado año, los investigadores del ICP Salvador Moyà y David M. Alba retomaron el estudio y han logrado determinar que este primate vivió hace 11 millones de años, en el Mioceno; que los 15 dientes eran de una hembra (los caninos son pequeños) y que "es un género de transición evolutiva que ayuda a entender de dónde llegaron simios posteriores", según explica a ELMUNDO.es Salvador Moyá.

El paleontólogo señala que el 'Barberapithecus huerzeleri' fue bautizado así en reconocimiento de la localidad donde se ha encontrado y del paleontólogo suizo 'Johannes Hürzeler', que colaboró Crusafont.

El origen de los pliopitécidos se remonta a África. Fue allí, hace entre 25 y 30 millones de años, cuando su rama se separó de la de los primitivos catarrinos (los simios del Viejo Mundo), antes de otra división que separó evolutivamente a los monos del Viejo Mundo (los cercopitecoideos) y los antropomorfos y los humanos. Hace unos 18 millones de años, se expandieron por Eurasia, donde hasta entonces no había simios, dando lugar a diferentes especies.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

martes, 13 de diciembre de 2011

El olfato de los sapiens era superior al de sus antepasados

El olfato de los sapiens era superior al de sus antepasados
El lóbulo temporal y el bulbo olfativo de los primeros Homo sapiens eran de mayor tamaño que los de H. neanderthalensis, según una investigación internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, sugiere la evolución de un uso combinado de funciones cognitivas y del olfato en humanos modernos.

A través de análisis morfométricos en 3D, se han medido las impresiones que deja el cerebro en la base interior del cráneo. Los resultados indican que la estructura que recibe la información olfativa es aproximadamente un 12% mayor en los sapiens. Asimismo, el tamaño de los lóbulos temporales, relacionados con el lenguaje, la memoria y las funciones sociales también es mayor en esta especie humana.

El investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, responsable del trabajo, Markus Bastir, explica: “El aumento del tamaño del cerebro está íntimamente vinculado con la evolución de la humanidad”. Aunque sapiens y neandertales pertenecen a dos linajes evolutivos diferentes, ambos presentan cerebros grandes y de tamaño parecido. Por ello, “el análisis de la forma cerebral podría reflejar diferencias en su reorganización evolutiva”, añade Bastir.

La información olfativa se proyecta a regiones cerebrales directamente responsables del procesado de la emoción, la motivación, el miedo, la memoria, el placer y la atracción entre las personas. Según el segundo autor del artículo, el investigador del CSIC en el mismo centro, Antonio Rosas, “las funciones olfativas superiores son aquellas que combinan el olfato y los procesos cognitivos como la percepción, la motivación, la intuición, el juicio y la decisión”.

Rosas opina: “El hecho de que el H. sapiens tenga bulbos olfativos más grandes que cualquier otra especie humana, podría indicar mayor y distinto sentido del olfato, posiblemente involucrado en el desarrollo de aspectos relacionados con funciones sociales”. Estas diferencias podrían tener sentido evolutivo en un contexto social y contribuir al reconocimiento de individuos del grupo, a la cohesión y al aprendizaje social.

El olfato es el sentido más antiguo de los vertebrados y el único canal con el que el cerebro conecta directamente con el medio ambiente. Además, según Rosas, “nunca duerme porque el cuerpo siempre respira”. El circuito neural del olfato está muy vinculado con el material neurológico de la memoria y de las emociones. En palabras del investigador del CSIC: “esto explica la enorme intensidad emocional que se experimenta al recordar cualquier vivencia asociada al olfato”.

Bastir concluye: “Aunque el sentido del olor en humanos y primates ha sido tradicionalmente considerado como uno de los menos importantes, el presente estudio refleja una reciente tendencia en la investigación que reevalúa su potencial significado para la evolución de la humanidad”.

CSIC

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los hombres se hacían colchones para dormir hace 77.000 años

Los hombres se hacían colchones para dormir hace 77.000 años
El hallazgo, en un yacimiento arqueológico de Sudáfrica, muestra que los prehistóricos utilizaban plantas con efecto insecticida y quemaban periódicamente los jergones seguramente para desinfectarlos.

El lecho, según publican los investigadores esta semana en la revista 'Science', estuvo hecho con plantas que se caracterizan porque ayudan a repeler los insectos, lo que indicaría que aquellos primitivos 'Homo sapiens' de África del sur ya tenían comportamientos muy modernos.

Los investigadores, dirigidos por Lyn Wadley, de la Universidad del Witwatersrand (Johannesburgo) encontraron los restos en las excavaciones que, desde 1998, llevan a cabo en el abrigo rocoso de Sibudu, a unos 15 kilómetros del Océano Índico. Había, al menos, 15 capas diferentes con 'colchones' realizados prensando plantas, superpuestas en el lugar hace entre 77.000 y 38.000 años.

La selección de las especies utilizadas para hacerlos, "sugiere que los habitantes primitivos de Sibudu conocían las plantas del entorno de su refugio y eran conscientes de sus usos medicinales", señala Wadley. "Las hierbas medicinales aportarían ventajas para la salud humana y la utilización de plantas contra los mosquitos añade una nueva dimensión a nuestro conocimiento del comportamiento humano hace 77.000 años". Los científicos han reconocido, por ejemplo, restos de Cryptocarya woodii, especie aromática cuyas hojas aplastadas emiten compuestos químicos repelentes contra los mosquitos, que siguen presentes en las prácticas tradicionales africanas con el mismo uso.

"Aquellos habitantes del pasado harían la recolección de juncos en las orillas del río uThongathi, justo bajo Sibudu, y las extenderían luego en el suelo del refugio haciendo jergones que servirían no sólo para dormir, sino que también proporcionarían una superficie confortable para la vida diaria y para trabajar", añade Wadley. Las prácticas domésticas parece que no se acaban ahí, sino había un mantenimiento de las colchonetas, ya que los restos indican que eran quemadas periódicamente in situ, seguramente para eliminar plagas y preparar una nueva capa de hierbas y hojas frescas.

Al estudiar el yacimiento, los científicos se dieron cuenta de que la ocupación del refugio de Sibudu se intensificó hace unos 58.000 años, con mayor densidad de capas de jergones, más restos de fogatas, más depósitos de restos y más piezas de artefactos de piedra en el yacimiento.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Localizan 180 yacimientos prehistóricos en el entorno de Atapuerca

Localizan 180 yacimientos prehistóricos en el entorno de Atapuerca
Un trabajo de prospección realizado durante los últimos siete años ha permitido localizar en un radio de diez kilómetros en el entorno de los yacimientos de Atapuerca otros 180 yacimientos prehistóricos, de ellos 30 de neandertales, ha informado a Efe la doctora en Prehistoria Marta Navazo.

Se trata de yacimientos al aire libre que pueden aportar muchos datos sobre la vida cotidiana de nuestros antepasados, aunque por su situación es difícil que se localicen restos de neandertales, que hasta ahora ha sido la asignatura pendiente en Atapuerca.

La doctora Navazo, que forma parte del equipo de Atapuerca desde 1996 y es profesora de la Universidad de Burgos, ha explicado que en este momento se expone en el Museo de la Evolución Humana una muestra de fauna, flora y otros elementos de esos yacimientos.

Ha precisado que, aunque se trata de una exposición de tamaño reducido, da idea de la enorme riqueza arqueológica y paleontológica de Burgos.

Marta Navazo ha afirmado que la idea de buscar más yacimientos en el entorno del núcleo de Atapuerca surgió al ver la gran cantidad de ocupaciones de homínidos en las cuevas de Atapuerca desde hace un millón de años.

El reto era saber cómo vivían esos homínidos y cómo se desplazaban fuera de las cuevas, porque era en el exterior donde cazaban y buscaban comida y agua.

Marta Navazo ha reconocido que la riqueza de Burgos en restos arqueológicos es poco conocida porque Atapuerca es un complejo de yacimientos muy potente que eclipsa al resto.

Sin embargo, ha atribuido el éxito de Atapuerca a una buena tarea de divulgación que están realizando sus directores y no practican con tanta frecuencia otros científicos, muchas veces más volcados en sus investigaciones que en trasladar los conocimientos a la sociedad.

La doctora Navazo ha insistido en la importancia de que se mantenga el apoyo público y privado a las investigaciones científicas de campo.

Reconoce que Atapuerca recibe más apoyo que el resto de yacimientos prehistóricos, aunque "también resulta insuficiente".

En este sentido, ha explicado que muchas investigaciones de campo dependen de las ayudas de las administraciones y ha puesto el ejemplo del trabajo que ella misma pretende realizar en una cueva del norte de Burgos con un equipo de científicos, que "depende totalmente" de recibir ayudas, al menos para poder costear los gastos de alojamiento y comida del equipo.

Entre los yacimientos de la provincia que son poco conocidos fuera del ámbito científico pero de una gran riqueza, Marta Navazo ha destacado dos cuevas de la zona de Salas de los Infantes que ya fueron excavadas en la década de 1970, donde hay restos del Paleolítico Medio y de neandertales.

Ha afirmado que también hay restos de neandertales en las cueva de Valdegoba, en Huérmeces, y en Pradovargas, cerca del complejo kárstico de Ojo Guareña, donde hay una ocupaciones espectaculares de neandertales de hace unos 40.000 años.

EFE

sábado, 3 de diciembre de 2011

Herramientas de piedra de los primeros sapiens emigrantes

Herramientas de piedra de los primeros sapiens emigrantes
El hallazgo de un buen número de herramientas de piedra en el Sultanato de Omán, en la esquina sudeste de la Península Arábiga, ha revelado pistas de la que podría ser la primera salida de los humanos modernos que emigraron de África buscando nuevas tierras.

Un equipo de arqueólogos y geólogos ha encontrado, en las Montañas Dhofar, miles de piezas líticas que, según aseguran, fueron realizadas por miembros de la especie ‘Homo sapiens’ hace más de 100.000 años. En total, los investigadores, liderados por Jeffrey Rose, de la Universidad de Birmingham, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada ‘Nubia de la Media Edad de Piedra’ (MSA, por sus siglas en inglés).

Esta técnica, conocida por otros yacimientos a lo largo del valle del Nilo, nunca se había encontrado fuera de África, según destacan los investigadores en un artículo publicado en ‘PLoS One’ esta semana, por lo que se convierte en la primera evidencia de este viaje.

Para datar los yacimientos, utilizaron la moderna técnica de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL), que determinó que tenían al menos 106.000 años de antigüedad. Es una fecha bastante anterior a la que se maneja con datos genéticos, que apunta que la dispersión de nuestra especie fuera del continente africano ocurrió hace entre 70.000 y 40.000 años.

Parte del trabajo consistió en determinar que había en esta zona, hoy totalmente desértica, en aquel lejano periodo, dado que algunos asentamientos están a más de 100 kilómetros de la costa. Los restos de animales y flora encontrados apuntan que era mucho menos seca que ahora. Han averiguado que había grandes corredores con pastos en los que abundaban los herbívoros.

«Era un paraíso verde rico en agua fresca, antílopes y buenas rocas de pedernal para hacer herramientas», señala Rose, que atiende a ELMUNDO.es desde Indonesia, donde está pasando unas vacaciones. Por ello, considera más que probable que los cazadores se aventuraran más allá de su tierra conocida en busca de alimento. Los que vivían más cerca de la costa, además podían aprovechar los recursos marinos.

No está claro si estos grupos son los que luego viajaron hacia Asia o si acabaron por volver a África cuando el clima empeoró. «Esa es la pregunta del millón», nos dice Rose, que seguirá investigando en la zona.

Investigadores españoles han puesto en duda estas conclusiones. "La datación no se ha hecho en el mismo lugar donde se encontraron las piezas a las que hacen referencia, así que no sabemos cómo han llegado a estas conclusiones", afirma el arqueólogo Manuel Domínguez-Rodrigo, que dirige un proyecto de investigación sobre evolución humana en la Garganta de Olduvai (Tanzania).

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

sábado, 26 de noviembre de 2011

Los homínidos de Atapuerca podrían ser una especie “hermana” de los neandertales

Los homínidos de Atapuerca podrían ser una especie “hermana” de los neandertales
Un estudio de los más de 500 dientes fósiles del yacimiento de la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca, publicado en la revista Journal of Human Evolution por científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, revela que los homínidos hayados en el yacimiento burgalés podrían ser una especie diferente pero próxima al Homo neanderthalensis.

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha publicado un estudio detallado de los más de 500 dientes fósiles hallados en la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca. Este estudio revela que los homínidos hallados en este yacimiento burgalés podrían representar una especie "hermana" de los neandertales, aunque diferente a éstos.

El artículo Morphological description and comparison of the dental remains from Atapuerca-Sima de los Huesos site (Spain), liderado por los investigadores del CENIEH, María Martinón-Torres y José María Bermúdez de Castro, publicado en la revista Journal of Human Evolution, afirma que a pesar de su antigüedad, en torno al medio millón de años, la morfología de los dientes de la Sima de los Huesos es completamente neandertal, incluso, como afirma María Martinón Torres “más neandertal”, que la de algunas poblaciones clásicas de Homo neanderthalensis del Pleistoceno Superior.

Según José María Bermúdez de Castro, hasta ahora, la idea generalizada de la comunidad científica es que las poblaciones que habitaron Europa durante el Pleistoceno Medio, generalmente asignadas a la especie Homo heidelbergensis, eran antecesoras directas de Homo neanderthalensis, y que debido a las duras condiciones glaciares de Europa en este periodo, estos homínidos habrían evolucionado en aislamiento, acumulando de forma progresiva características típicamente neandertales a través de frecuentes cuellos de botella y extinciones locales.

En este esquema, acuñado técnicamente como “proceso de acreción”, las poblaciones más antiguas serían menos neandertales que las poblaciones más recientes. Sin embargo, el hecho de que una población tan antigua como la de la Sima de los Huesos presente morfologías tan neandertales obliga a considerar otros escenarios evolutivos. “Podría ser que la población de la Sima de los Huesos represente la madre de todos los neandertales y que por un cuello de botella, a partir de este grupo, y no de otras poblaciones del Pleistoceno Medio, haya surgido la especie H. neanderthalensis”, señala Martinón Torres

El trabajo señala asimismo que otra posibilidad es que los homínidos de la Sima de los Huesos estén relacionados con los neandertales, pero representen en realidad un linaje diferente. Las condiciones de aislamiento climático habrían favorecido procesos como la deriva genética, provocando que los homínidos de Atapuerca hubiesen evolucionado hacia otro linaje cuya variabilidad morfológica no encaja con la de los demás especímenes del Pleistoceno Europeo.

Según el estudio, en el que también han participado los investigadores Aida Gómez Robles, Leyre Prado Simón y Juan Luis Arsuaga, cabe la posibilidad de que durante el Pleistoceno Medio en Europa, hubieran coexistido varios linajes humanos diferentes, lo que obligaría a redefinir la especie de H. heidelbergensis.

CENIEH/SINC

Los humanos ya pescaban con anzuelo hace 42.000 años

Los humanos ya pescaban con anzuelo hace 42.000 años
La pesca en alta mar es mucho más antigua de lo que los expertos creían, concretamente 30.000 años más. Investigadores australianos y japoneses han descubierto restos de especies pelágicas de gran tamaño que habitaban aguas profundas, como el atún, y utensilios de pesca, entre ellos varios anzuelos fabricados con hueso. El grupo de expertos, liderado por la investigadora Susan O´Connor, afirma que se trata de los anzuelos de pesca más antiguos que se conocen.

Los restos, hallados en Timor Oriental (sureste asiático), datan de hace 42.000 años y se han encontrado en lo que habría sido un refugio utilizado por los humanos del Pleistoceno. Los resultados de este trabajo, que se publica en el último número de Science, demuestran que aquellos hombres utilizaban utensilios de pesca para poder capturar peces lejos de la costa. Esta información corrige la anterior hipótesis que remontaba la pesca a hace 12.000 años.

SINC

martes, 22 de noviembre de 2011

La agresión humana más antigua

La agresión humana más antigua
Un cráneo humano de hace 126.000 años muestra la prueba de agresión entre humanos más antigua descubierta hasta ahora. Se trata de una marca de 14 milímetros muy similar a la cicatriz que queda, después de curarse, tras una agresión con un objeto contundente. Los autores del estudio sospechan que el golpe que provocó el traumatismo habría sido intencionado y que para recuperarse este individuo habría recibido los cuidados y la ayuda de su grupo.

Los seres humanos que vivían hace 126.000 años ya llegaban a las manos en sus discusiones. Esto parece revelar una investigación que ha encontrado una lesión en el cráneo de un ser humano de Asia Oriental de finales del Pleistoceno medio, conocido como Maba. Los expertos apuntan a que la marca de 14 milímetros la provocó una fuerte agresión intencionada.

Este nuevo hallazgo, que se publica en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), podría ser el ejemplo de agresión entre humanos más temprana que se ha documentado.

“Lo más probable es que la herida fuese causada por otro ser humano temprano atacándole en la cabeza con un objeto contundente. Maba resultó herido en una región del cráneo donde en la actualidad vemos comúnmente heridas de este tipo”, declara a SINC Lynne Schepartz, investigadora de la Universidad de Witwatersrand (EE UU) y una de las coautoras del artículo.

“Una lesión accidental, como una caída, es posible. Pero si el individuo Maba se hubiera herido al caer, la posición de la lesión habría sido diferente, más hacia la parte posterior o en la frente”, responde la experta.

El cráneo estudiado estaba hundido debido a la potencia del impacto. En opinión de la antropóloga, “un golpe tan fuerte causaría pérdida de conciencia, dolor de cabeza y náuseas, y pérdida de memoria asociada con una conmoción cerebral”.

Se recuperó gracias a los cuidados de sus congéneres

“Para superar una lesión de esta gravedad habría sido necesario un tiempo de recuperación y la ayuda de los otros miembros del grupo social para obtener alimento, mantener la seguridad y el conocimientos sobre la región y sus recursos: las técnicas de caza, las plantas a utilizar, los peligros de ciertos animales, la ubicación de los materiales de herramientas de piedra…”, comenta Schepartz.

Según la investigadora, el estudio aporta más información acerca de "la capacidad de las primeras sociedades humanas para atender a los heridos llevándoles alimentos, cocinando para ellos o manteniéndoles abrigados y seguros mientras se recuperaban”.

Los científicos pudieron analizar y verificar que la herida se había curado gracias a una técnica “que muestra el interior del hueso sin dañar el fósil y que también permite ver los cambios en la lesión ósea y su curación a través de los cambios en la estructura ósea”, explica Schepartz. Para obtener esta información se valieron de un escáner de alta resolución y técnicas de microscopía estereoscópica.

Los restos del cráneo estudiado fueron hallados en una cueva en Lion Rock en Maba, población de la provincia china de Guangdong, en junio de 1958. Los encontraron agricultores a un metro de profundidad, gracias a la eliminación de los sedimentos de la cueva.

SINC

sábado, 19 de noviembre de 2011

Los neandertales fueron 'absorbidos' por los humanos modernos

Los puntos azules son 'Homo sapiens', los rojos de neandertales y los amarillos hibridaciones. Human Ecology
La desaparición de los neandertales, que vivieron en Europa hace entre 300.000 y 28.000 años, continúa siendo objeto de especulación científica. La teoría vigente hasta hace pocos años, que señalaba que la inteligencia superior de los 'Homo sapiens' provocó su extinción, ha perdido peso a medida que aquellos homínidos han ido mejorando su imagen de especie muy primitiva y sin capacidad de adaptación a su entorno. Ahora, una nueva investigación, realizada con modelos informáticos, ha dado la vuelta a la tortilla y concluye que fueron 'absorbidos' por los más numerosos 'sapiens' porque eran muy similares.

El trabajo, publicado en la revista 'Journal Human Ecology', analiza la evolución biológica y cultural como respuesta al cambio climático durante la Edad de Hielo. Los investigadores, de las universidades de Arizona y Colorado, se centran en las poblaciones de cazadores y recolectores de hace entre 128.000 y 11.500 años. "Nuestros resultados muestran que los neandertales no se extinguieron porque tuvieran un comportamiento menos sofisticado que otros homínidos, dado que eran muy adaptables, sino que fueron víctimas de su propio éxito", afirma Michael Burton, de Arizona.

El equipo utilizó también datos arqueológicos para documentar cómo todos los grupos humanos fueron cambiando su comportamiento en Eurasia Occidental a lo largo de 100.000 años. Analizan cómo la movilidad aumentó a medida que el clima se iba enfriando y era necesario desplazarse en la búsqueda de alimentos. Sus continuos recorridos, según los modelos creados por ordenador, provocó que ambas especies se entrecruzaran muy a menudo.

Los autores defienden que los neandertales eran homínidos muy flexibles y capaces de modificar su comportamiento ante circunstancias muy duras,y que eso es lo que volvieron a hacer cuando se encontraron con la competencia de otra especie. "Es probable que los 'Homo sapiens' les vieran como posibles compañeros sexuales. Como consecuencia, en cierto plazo, se extinguió su población, fueron absorbidos", explica Julien Riel-Salvatore, de Colorado, también coautor del estudio.

En su programa, los investigadores modelizaron el equivalente a 1.500 generaciones, demostrando así que humanos modernos y neandertales fueron ampliando anualmente sus encuentros, hasta su desaparición. Esta conclusión 'virtual', Burton asegura que la probaron con los restos arqueológicos.

No obstante, lo cierto es que en toda Eurasia no hay ninguna evidencia física de que ese encuentro llegara a producirse, no hay ni un yacimiento con restos de ambas especies en el mismo momento y hay muchos paleontólogos que apuntan que nunca llegaron a relacionarse.

Sin embargo, según Barton, su modelo también predice el bajo nivel de intercambio de genes de neandertal que se ha encontrado en los últimos estudios genéticos que acaban de ser publicados.

En otras palabras: al adaptarse de forma adecuada a los cambios climáticos severos, tanto los neandertales como otros homínidos menos conocidos (los denisovanos) se hicieron más vulnerables a la extinción biológica y con ello garantizaron su contribución genética a las poblaciones modernas.

En todo caso, y aunque las conclusiones chocan con otros trabajos, se trata de un nuevo método de aproximación a la paleoantropología. "Este modelo informático puede ayudar a mejorar nuestro conocimiento sobre el impacto a largo plazo de los seres humanos en su entorno para tener más datos a la hora de decidir sobre la ocupación de territorios en el futuro", señala Barton.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

domingo, 13 de noviembre de 2011

El cambio de las actividades nocturnas a diurnas en los ancestros humanos potenció las relaciones sociales

El cambio de las actividades nocturnas a diurnas en los ancestros humanos potenció las relaciones sociales
"El ser humano es un ser social por naturaleza", dijo Aristóteles en el siglo III a. de C., pero esta es una capacidad que nuestra especie comparte con otras muchas y que, en el caso de los primates, podría tener una explicación relacionada con los horarios de las actividades. Así lo aseguran, al menos, tres investigadores anglosajones, que han dado nuevas pistas sobre el origen de esa intrincada red social que hoy tiene dimensiones globales.

Los antropólogos, dirigidos por Susanne Shultz, de la Universidad de Oxford, analizaron el funcionamiento de los grupos sociales entre primates actuales así como especies del árbol evolutivo humano, hasta un total de 217 especies diferentes para tratar de reconstruir el comportamiento social de hace millones de años. Y encontraron que la llave que hizo posible las relaciones en los grupos fue el cambio de una actividad nocturna a otra diurna.

Según publican en la revista 'Nature' esta semana, en un principio los primates eran forrajeadores solitarios que salían por la noche protegidos por la oscuridad. Sin embargo, cuando empezaron a moverse de día, se volvieron más vulnerables, puesto que podían ser vistos por los depredadores y ser atacados, así que comprobaron que ir en grupo les hacía más fuertes. En definitiva, que la vinculación social surgió de la adaptación a una amenaza externa.

Además, no sólo cambiaron la soledad por la compañía, sino que también se mezclaron machos con hembras en estos grupos, de modo que podían ir y venir de un lado a otro, según sus necesidades, como aún hacen hoy primates como los lémures. No sería hasta mucho más adelante cuando aparecieron grupos más estables y de un tamaño más pequeño, que mantendrían relaciones más cercanas, según apuntan los investigadores.

Algunos estudios anteriores habían sugerido que el origen de los grupos sociales estaba en pequeñas unidades de individuos que fueron encadenándose unas con otras. Otros apuntaban que tendrían su origen en la unión de una madre con sus crías, relación que acabó incluyendo a otras hembras cercanas, hata que el grupo fue creciendo.

Los autores de este nuevo trabajo incluyeron un gran número de variables en sus datos: número de indiviudos, enlaces familiares, uniones monógamas, harenes, relaciones de una hembra con varios machos, etcétera. Descubrieron así que la vinculación entre los primates está muy determinada por sus antepasados y que las especies más cercanas evolutivamente tenían un comportamiento más similar.

Sin embargo, revelan que una vez que se pasó de la vida individual a la de grupo, hace 52 millones de años en la línea evolutiva que dió lugar a los seres humanos y algo más tarde en otra rama de primates, nunca más se ha vuelto a la vida ermitaña.

Más adelante, los ancestros que empezaron a vivir en pareja no volvieron a vivir en grupos, mientras que los que optaron por los harenes continuaron compartiendo su vida con otros congéneres en manadas más y menos grandes, en función del momento.

Por contra, concluyen los investigadores, los seres humanos siempre han tenido una gran capacidad para adaptarse a diferentes tipos de sociedades y, a lo largo de la Historia, han vivido en culturas monógamas, polígamas, en grupos que incluyen la familia nuclear (padres e hijos) y en más extensas. Del mismo modo, han ajustado sus horarios de actividad laboral, hasta el punto de que hay quien trabaja unos días de noche y otros de día.

"La flexibilidad de comportamiento de los seres humanos es asombrosa, así como su capacidad de vivir en unas sociedades tan grandes como las nuestras, y tenemos que hacer frente a una variedad enorme de ajustes en función de las culturas y las tradiciones. Es algo del linaje humano que no se ha desarrollado nunca en otros primates, lo que prueba que es necesario un cerebro grande para tener una vida social complicada", argumenta Shultz.

Su colega Christopher Opie, de la Universidad de Auckland, recuerda la importancia de echar la vista atrás para poder entender "momentos decisivos de nuetra evolución social". "Ahora entendemos porqué la sociabilidad del primate es intrínsecamente especial, pues los grupos sociales consolidados son inusuales en mamíferos, y no una norma como entre primates", concluye.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

martes, 8 de noviembre de 2011

Los humanos emigraron de África a través de Arabia

Los humanos emigraron de África a través de Arabia
Los humanos modernos emigraron desde el sur de África atravesando la Península Arábica, y no por el norte del continente -a través de Egipto-, como se creía hasta ahora, según un estudio coordinado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según un comunicado, si bien la historia evolutiva demuestra que muy probablemente las poblaciones humanas se originaron en África, sus primeros pasos por el planeta pasaron desde este continente hacia Eurasia por el sur, en una ruta entre Irán e India, y no a través de Oriente Medio, como se había creído hasta ahora.

El estudio, publicado en la revista 'Molecular Biology and Evolution', se enmarca en el Proyecto Genográfico del consorcio de National Geographic y el IBE, y es el estudio más amplio realizado nunca empleando datos genéticos de las poblaciones humanas.

EUROPA PRESS

lunes, 7 de noviembre de 2011

El cerebro neandertal era más asimétrico que el del 'Homo sapiens'

El cerebro neandertal era más asimétrico que el del 'Homo sapiens'
Un estudio realizado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) revela nuevos aspectos de la anatomía del cerebro en los neandertales a partir del análisis de tres cráneos encontrados en el yacimiento asturiano de El Sidrón.

Los restos fósiles de Homo neanderthalensis encontrados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias) están ayudando a conocer con más profundidad la población de esta especie que se asentó en la cornisa cantábrica hace aproximadamente 50.000 años.

El equipo dirigido por Antonio Rosas, paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, y en el que han participado investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Oviedo, ha examinado los cráneos de tres ejemplares de este yacimiento.

A partir de estos estudios se ha podido saber que el cerebro de los neandertales era asimétrico, “más que el del ser humano actual” señala Rosas, que añade: “la compartimentación del cerebro en neandertales presenta unas características propias”.

El patrón de drenaje venoso dural de los neandertales parece más asimétrico que en otras especies de homínidos. Los senos venosos durales son espacios que drenan la sangre del cerebro y discurren entre las capas interna y externa de la duramadre, que es la meninge adherida a los huesos del cráneo. Estos senos sirven como canales de baja presión para evacuar la sangre del cerebro a la circulación sistémica. El drenaje venoso dural está relacionado con las proporciones relativas y la configuración tridimensional del cerebro.

Más concretamente, la singularidad del sistema de drenaje en los neandertales se caracteriza por la variabilidad en cómo se unen estos senos: no se aprecia un patrón de confluencia de drenaje aunque existe un mayor porcentaje de dominancia derecha; y, en algunos casos, una mayor desviación de la línea media del seno sagital.

Entender la evolución del cerebro humano

Los huesos del cráneo tienen la función de proteger al cerebro, por lo que se ajustan exactamente al volumen y forma de este importante órgano. La estructura definitiva del cráneo va a depender en gran medida de la configuración morfológica del sistema nervioso central. Cuando la cara interna del cráneo se consolida, lo hace en contacto con la superficie externa del cerebro, es decir con las meninges o membranas que envuelven el encéfalo. Las meninges se adaptan al relieve de los órganos que recubren, de tal modo que se marcan en ellas las circunvoluciones y surcos exteriores del encéfalo, y también los vasos sanguíneos: las arterias, las venas y los senos venosos. Todo ello queda marcado en la superficie interna de los huesos del cráneo, como un molde o troquel.

Como los cerebros no fosilizan, los moldes endocraneanos son la única opción para estudiar el cerebro de los neandertales. El examen de sus marcas permite deducir la forma externa del encéfalo, su tamaño y la disposición de los surcos neocorticales.

El estudio de la paleoneurología en neandertales constituye una fuente muy importante de conocimiento para entender la evolución del cerebro humano. El porqué de este interés reside en varios aspectos como son su singular morfología cerebral, el hecho de que posean uno de los mayores cerebros dentro de los homínidos y la circunstancia de que se trata de nuestros parientes más próximos; no hay que olvidar que compartimos un ancestro común.

MNCN/SINC

sábado, 5 de noviembre de 2011

Los humanos promovieron la extinción de dos especies de megafauna hace unos 16.000 años

Los humanos promovieron la extinción de dos especies de megafauna hace unos 16.000 años
La expansión de los asentamientos humanos que dominaban la tierra durante el Paleolítico superior (que tuvo lugar entre hace 35.000 años y 10.000 años) promovió la extinción de al menos dos especies de grandes mamíferos hace unos 16.000 años, según un artículo publicado en el último número de la revista Nature. El estudio, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la desaparición del tarpán (Equus ferus) y del bisonte estepario (Bison priscus) se debió a los efectos combinados del impacto humano y el cambio climático.

En aquel periodo, Eurasia y América del Norte perdieron aproximadamente el 36% y el 72% de los géneros de megafauna, respectivamente. Este suceso coincidió con el último máximo glacial de hace unos 20.000 años y que “influyó en la desaparición de muchas de estas especies”, explica la investigadora del CSIC en la Estación Biológica de Doñana que ha participado en el trabajo, Jennifer Leonard.

El artículo evalúa el efecto de ambos factores sobre la extinción o la repentina disminución de las poblaciones de seis tipos de grandes mamíferos. Para ello, el equipo de investigación ha analizado 846 secuencias de ADN mitrocondrial, 2.996 restos de megafauna y 6.291 residuos de asentamientos humanos de aquella época en Eurasia para establecer la relación espacial y temporal entre las poblaciones humanas y las de dichos animales. Esta información se ha contrastado, a su vez, con los modelos climáticos de hace 42.000 años, 30.000 años, 21.000 años y 6.000 años.

De las variedades evaluadas, cuatro de ellas están actualmente extintas y corresponden al rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), al mamút lanudo (Mammuthus primigenius), al bisonte estepario y al tarpán. El resto de las especies analizadas algún conservan poblaciones vivas y corresponden al caballo doméstico (Equus caballus), al reno (Rangifer tarandus), al buey almizclero (Ovibos moschatus) y al bisonte americano (Bison bison).

Los resultados atribuyen la extinción del tarpán y del bisonte estepario a la combinación de los dos factores debido a que los restos de ambas especies son los más abundantes en las regiones de asentamientos humanos. Aunque el inicio de sus declives coincide con el último máximo glacial, estos muestran un decrecimiento acelerado que se ajusta a la expansión de las poblaciones humanas hace unos 16.000 años.

Por su parte, la distribución del reno también coincide con los asentamientos prehistóricos y su declive, con el último glacial máximo. Sin embargo actualmente la especie ni siquiera se encuentra amenazada de extinción, lo que, según el artículo, “podría explicarse debido a su alta fecundidad y su flexibilidad ecológica”.

Víctimas del clima

Las poblaciones de mamút y rinoceronte no sólo no se vieron afectadas por la presencia humana, sino que aumentaron entre cinco y diez veces al menos 10.000 años después de su primer contacto con humanos. La población de buey almizclero no mantuvo relación con los hombres, sin embargo, al igual que el rinoceronte, descendió súbitamente tras la última glaciación máxima. Por el contrario, la extinción del mamút sigue siendo un misterio ya que su población continuó aumentando tras el evento climático, hasta desaparecer de forma repentina.

Leonard explica: “Los resultados son especialmente oportunos ahora que intentamos determinar como el actual cambio climático afectará a la fauna”. Sin embargo, “los resultados indican que cada especie reaccionó de forma diferente, por lo que la ausencia de un patrón común complica la conservación de especies”, concluye la investigadora del CSIC.

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Los primeros colonizadores tienen más éxito al transmitir sus genes

Los primeros colonizadores tienen más éxito al transmitir sus genes. EFE / Familia Bhérer
Los primeros colonizadores de una región tienen más éxito en transmitir sus genes que los que les siguieron, al ser más prolíficos y además transmitir esa capacidad, según una investigación sobre los pioneros en Canadá que publica hoy la revista Science.

Hasta ahora, pocos estudios han explorado las consecuencias de las migraciones en el genoma del ser humano moderno, pero un equipo multidisciplinar ha analizado la expansión de las colonias en Quebec (Canadá) entre 1686 y 1960.

Damian Labuda de la Universidad de Montreal, Lauren Excoffier de la Universidad de Berna y el Suiss Insitute of Bioinformatics, (Suiza) y Héléne Vézina de la Universidad de Québec (Canadá) han estudiado los efectos de la rápida expansión territorial y demográfica en la reciente evolución de la población en esta zona.

El estudio sugiere, después de analizar a más de un millón de individuos de la región Charlevoix-Saguenay Lac St-Jean, que la expansión de la población crea oportunidades para que se dé la selección natural.

Utilizando viejos registros de iglesias, los investigadores analizaron la genealogía de los habitantes y descubrieron que los pobladores que colonizaron la nueva región tuvieron más hijos que aquellos que vivieron dentro del centro o núcleo de una colonia ya existente.

Estos primeros colonos vivieron en la zona del ámbito de expansión llamada "frente de onda", durante la colonización de Quebec, y las mujeres en este grupo tuvieron tasas de fertilidad un 15 por ciento más altas que las que se unieron a las colonias más tarde, según los investigadores.

El estudio sugiere que puede deberse a que, en promedio, las mujeres que estaban en esa parte de los asentamientos se casaron un año antes que las mujeres que se establecieron en el núcleo de población.

El "frente de onda" es una especie de punto base desde el que los colonos empiezan a desplazarse a otras zonas y comienzan a asentarse en una región y cuando el territorio ha sido conquistado, desaparece.

Dado que este éxito reproductivo solo parece ocurrir en este punto, los investigadores argumentan que la fertilidad es una característica que puede evolucionar rápidamente durante la expansión, pasando de una generación a la siguiente.

"Encontramos que las familias que están a la vanguardia de una expansión hacia un nuevo territorio tienen mayor éxito reproductivo. En otras palabras, que tenían más niños y más niños que también tenían niños", explicó Labuda.

"Como resultado, estas familias hicieron una mayor contribución genética a la población contemporánea que aquellos que se quedaron en los que llamamos el núcleo de rango, en comparación con el frente de onda", agregó.

EFE

jueves, 3 de noviembre de 2011

Los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía

Los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía
Un equipo internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha datado dos dientes hallados en una cueva prehistórica al sur de Italia y ha constatado que se trata de los fósiles de Homo sapiens más antiguos de Europa. La antigüedad de los restos, descubiertos en 1964 en la Grotta del Cavallo, al sur del país, sugiere que los humanos modernos llegaron a Europa varios miles de años antes de lo que se creía. Estos resultados aparecen publicados en la revista Nature.

“Hasta ahora los restos de Homo sapiens más antiguos en el continente se fecharon en unos 35.000 o 40.000 años. Este nuevo trabajo fecha en 45.000 o 43.000 años los dientes de la cueva italiana, y además, demuestra que pertenecen a humanos anatómicamente modernos y no a la especie Homo neanderthalensis, como se pensaba desde la década de los 60”, asegura uno de los autores del estudio, el investigador del CSIC Michael Coquerelle, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

La cultura Uluciense

La Grotta del Cavallo, ubicada en Apulia, contiene siete metros de depósitos arqueológicos fechados en el periodo en que los neandertales fueron sustituidos por los Homo sapiens. En 1964 el investigador Alessandro Palma di Cesnola, de la Universidad de Siena, recuperó estos dos fósiles, dientes de leche.

Desde los 60, estos restos se han considerado una evidencia de la aculturación sufrida por los neandertales del sur de Italia con la llegada de los humanos modernos. “Los fósiles fueron recuperados en las capas que contienen restos de la cultura Uluciense. Se identificaron entonces como neandertales, una atribución en la que se ha apoyado la idea, por amplio consenso, de que la cultura Uluciense fue producida por esta especie”, precisa Coquerelle. No obstante, según el investigador del CSIC, esta cultura paleolítica se caracteriza por objetos asociados al comportamiento simbólico humano moderno, como ornamentos personales, herramientas de hueso y pigmentos.

Para el principal autor del estudio, el investigador Stefano Benazzi, de la Universidad de Viena, el hallazgo confirma que la llegada del Homo sapiens al continente y el periodo de coexistencia con los neandertales (extintos hace unos 30.000 años), duró miles de años más de lo que se pensaba. “Esto tiene importantes implicaciones en el entendimiento del desarrollo del comportamiento humano completamente moderno. Si la colonización del continente europeo fue en una o varias oleadas de expansión, así como las rutas que se siguieron, está aún por determinarse", agrega el científico.

“El siguiente paso está ahora en saber si la cultura Uluciense apareció y evolucionó debido al contacto con humanos anatómicamente modernos o si es una simple evolución del Musteriense, producido por neandertales. Esta cuestión es importante porque hay actualmente varios debates sobre las interacciones entre neandertales y los humanos anatómicamente modernos”, señala Coquerelle.

Una nueva metodología

Los científicos, gracias a una nueva metodología, han realizado una datación más completa y exhaustiva que la que se hizo en los años 60. La técnica está basada en el análisis de las conchas marinas encontradas en los mismos niveles del yacimiento que los dientes humanos.

“La datación de materiales del Paleolítico es difícil porque los niveles de radiocarbono presentes son muy bajos y la contaminación puede ser problemática. Las cuentas fabricadas con conchas son importantes objetos de ornamentación del cuerpo y nos han permitido datar con seguridad objetos asociados con estos primeros colonos de Homo sapiens en Europa", explica Katerina Douka, de la Universidad de Oxford.

La confirmación de que los que poblaron aquel lugar son humanos modernos se ha realizado comparando modelos digitales procedentes de escáneres de los restos humanos en la cueva con una amplia muestra dental de Homo sapiens y Homo neanderthalensis. En concreto, han analizado los rasgos morfológicos tanto internos como externos de la corona dental, incluyendo el espesor de la capa del esmalte y el contorno general.

CSIC

sábado, 22 de octubre de 2011

Había cazadores en Norteamérica antes de la cultura Clovis

Había cazadores en Norteamérica antes de la cultura Clovis
Una punta de lanza hallada en los restos de las costillas de un mamut han revelado que los humanos cazaban mastodontes al menos 1.000 años antes de la cultura Clovis, considerada hasta hace poco como la más antigua de Norteamérica, según un estudio publicado en la revista Science.

El equipo del profesor Eske Willerslev, del Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague, junto con el del profesor Michael Waters, del Centro de Estudios de los Primeros Americanos de la Universidad de Texas, concluyeron que hubo cazadores en Norteamérica al menos hace 14.000 años.

Los hallazgos sugieren que los cazadores que mataron a este animal vivieron antes del surgimiento de la cultura Clovis, surgida hace 13.000 años, que se pensaba hasta hace un tiempo que fue la primera cultura humana bien establecida en Norteamérica y ha sido vista como un ancestro común para todos los nativos americanos y tribus en esta región.

"Estoy seguro de que los nativos americanos estarán especialmente contentos con los resultados de este estudio", señaló Willerslev, que aseguró que sus resultados son una prueba de que hubo humanos antes de los Clovis, a los que se creía los primeros pobladores.

"La teoría de que los Clovis fueron los primeros (pobladores), que muchos científicos suscribían hace unos pocos años atrás ha sido finalmente enterrada con las conclusiones de este estudio", enfatizó.

Los fósiles fueron descubiertos a finales de los años 70 cerca de Manis, en el estado de Washington.

Pese a que investigadores inicialmente fecharon el esqueleto a hace aproximadamente 14.000 años, otros han cuestionado esta edad y si la costilla guardaba relación con otros restos descubiertos en el yacimiento.

Los Clovis fueron conocidos como cazadores de mamuts, una de las tres especies, junto con los mastodontes y los gonfoterios, clasificados como proboscídeos (mamíferos de gran tamaño).

Pero sus hallazgos, junto con evidencia de otros yacimientos, sugiere que ya había humanos que cazaban mastodontes o mamuts al menos 1.000 años antes que los Clovis.

Los equipos han utilizado técnicas como la espectrometría de masas (que permite analizar con precisión la composición de elementos químicos e isótopos) para datar el carbón en muestras de colágeno de hueso extraídas de la costilla, la punta incrustada y un par de colmillos encontrados en las proximidades del yacimiento.

Sus resultados concluyen que todos estos fósiles tienen la misma edad, aproximadamente 13.800 años.

También utilizaron un escáner de rayos X de alta resolución para visualizar la parte de la punta incrustada en la costilla que, según han calculado, tenía 27 centímetros de largo, similar a la longitud de las puntas utilizadas en las armas de la etapa Clovis.

El equipo analizó además material genético de la costilla y de la punta de lanza que, según descubrieron, estaba a su vez fabricada con hueso de mastodonte.

Los arqueólogos habían apuntado anteriormente a que los cazadores Clovis tuvieron un papel importante en la extinción de los animales de la Edad de Hielo.

No obstante, si bien esto puede ser verdad, ahora se sabe que los cazadores Clovis no fueron los primeros seres humanos en Norteamérica que cazaron grandes animales como mastodontes y se plantean otras causas de la extinción, como el clima.

EFE

domingo, 16 de octubre de 2011

Un taller artístico de 100.000 años de antigüedad

La cueva sudafricana de Blombos. Imagen: Grete Moell Pedersen
Restos de lo que fue un kit de pintura primitivo, con herramientas para procesar, almacenar y usar pigmentos de ocre, han sido hallados en la cueva de Blombos, en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Los residuos de mineral y los utensilios, que incluyen dos recipientes, tienen 100.000 años.

Dos conchas con vestigios de ocre, huesos y otras sustancias usadas como pigmentos halladas en Sudáfrica reflejan los hábitos pictóricos de los Homo sapiens hace 100.000 años. “Este descubrimiento muestra por primera vez cómo nuestros ancestros trataban y usaban las materias colorantes”, explica a SINC Renata García-Moreno, paleontóloga de la Universidad de Burdeos (Francia) que ha formado parte del equipo internacional responsable del estudio.

“Previamente se habían hallado fragmentos de óxidos de hierro en contextos de ocupación humana, pero las asociaciones a las herramientas utilizadas para su extracción permanecían desconocidas o poco claras”, relata García-Moreno.

Según los investigadores, este hallazgo retrata con detalle la complejidad de las acciones que los primeros humanos anatómicamente modernos llevaban a cabo.

Los utensilios descubiertos son dos conchas de abulones (moluscos haliótidos) que los investigadores creen que servían de recipiente para mezclar pigmentos, como paleta o para la conservación de la pintura. “Es la primera ocasión en la que se encuentran pigmentos directamente asociados a las herramientas de procesamiento, aún contenidos en una concha”, subraya García-Moreno.

Los dos objetos serán expuestos en el Museo Iziko de Ciudad de Cabo a partir del 14 de octubre.

Técnicas pictóricas premeditadas

“Este hallazgo evidencia la capacidad de abstracción y de planificación que tenían nuestros ancestros hace 100.000 años”, explica la paleontóloga. “Revela una capacidad de premeditación, necesaria para recolectar y explotar materias primas y transportarlas hacia las área de ocupación, para después transformarlas mediante la talla y molienda para obtener el polvo rojo”.

Las dos herramientas fueron encontradas en la posición original en la que las depositaron sus dueños. En ellas han hallado restos de ocre, de hueso, de carbón vegetal, piedras para moler y martillos de piedra.

Los habitantes de este ‘taller pictórico’ poseían conocimientos técnicos avanzados. “Conocían las propiedades colorantes de los óxidos de hierro”, describe García-Moreno. “Y hallamos restos de hueso esponjoso triturado y posiblemente calentado como parte de la mezcla contenida en las conchas. Esto indica que conocían la manera de extraer el tuétano y que lo utilizaban como un aglutinante en la mezcla de pintura”.

Recientes estudios genéticos y de fenómenos de diversidad han aportado datos que apoyan el origen africano del Homo sapiens. El descubrimiento de la cueva de Blombos añade pruebas sobre los primeros desarrollos tecnológicos y de comportamiento de los H. sapiens, y documentan su planificación y producción deliberada de pigmentos.

“También demuestra que estos primeros humanos ya tenían conocimientos básicos de química y habilidad de planificación a largo plazo”, apunta Christopher Henshilwood, autor del estudio e investigador del Instituto de Evolución Humana de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo (Sudáfrica).

En África y en Oriente Próximo era una práctica común moler y raspar el ocre para producir polvo, que se usaba como pigmento. Las evidencias muestran que fue una habilidad desarrollada por los humanos desde hace precisamente 100.000 años.

SINC

sábado, 15 de octubre de 2011

La alimentación de los homínidos era más variada de lo que se creía

La alimentación de los homínidos era más variada de lo que se creía
La alimentación de los homínidos era más variada de lo que se creía, según un estudio publicado en la revista Science que indica que los entornos locales son mucho más importantes en la determinación de la dieta que la anatomía de la especie.

El profesor Peter Ungar, de la Universidad de Arkansas, y Matt Sponheimer, de la Universidad de Colorado, han revisado los datos de los últimos estudios y han cruzado distintas técnicas "para desarrollar una visión sintética de las dietas de los homínidos tempranos", indicaron en entrevista con Efe.

Tradicionalmente, los estudios en los hábitos alimenticios de las especies de homínidos extintos se han centrado en el tamaño del diente, la forma y morfología, así como herramientas de piedra y huesos de animales sacrificados.

En este estudio han observado los dientes utilizando una técnica de microanálisis del desgaste dental y otra con isótopos que analiza los restos de esmalte, con las que han sido capaces de saber mucho más acerca de los hábitos alimenticios de los ancestros.

Los científicos indican que el desgaste detectado en el microanálisis de los dientes en un animal refleja la dureza y la resistencia o la fuerza de la comida que estaba comiendo en los días o semanas antes de su muerte.

La medición de isótopos estables (especialmente carbono) en el esmalte dental proporciona pistas sobre la proporción de hierbas, frutas y nueces que fueron ingeridos.

Después de combinar estas dos técnicas, los investigadores creen que la dieta humana podría haber sido más diversa en sus principios de lo que se creía y reabren el interrogante sobre las nociones actuales sobre la dieta de las especies extintas.

"Hemos llegado a un punto de inflexión en la investigación paleodietaria en los homínidos, un punto en que no hay vuelta atrás. Claramente, nuestras antiguas repuestas no sirven más", señaló Sponheimer, quien aseguró que hay razones para ser optimistas en la prosecución de la investigación.

Las investigaciones se centraron principalmente en fósiles de Etiopía, Kenia, Tanzania y Sudáfrica, y los resultados indican que especies muy similares (con los dientes muy similares y formas y estructuras craneales) podrían haber tenido dietas muy diferentes.

Según Ungar, la mayoría de los estudios "se ha fijado en los tamaños, formas y estructuras de los cráneos y dientes y los utilizaron para reconstruir la dieta. Pero esto no dice lo que estas personas comían, sino lo que podrían haber comido".

Sin embargo, el microanálisis revela los arañazos y los golpes en los dientes por la alimentación, mientras que los isótopos desvelan la composición química de los alimentos que se consumen, aportando "rastros de la conducta real" de estos homínidos, enfatizó.

Además, indicaron que el análisis en las evidencias de los alimentos ingeridos no se ajusta a lo que se pensaba.

"Si nos fijamos en los dientes y la forma del cráneo, parece que debería ver un aumento progresivo en el consumo de alimentos duros (por ejemplo, nueces, semillas, raíces, tubérculos) en una sabana abierta", indicó Ungar.

Según su estudio, parece, en cambio, que algunas especies comían hierba dura o juncos en vez de arbustos, mientras que otras consumían, aparentemente, alimentos blandos la mayor parte del tiempo y recurrían a alimentos duros cuando no había blandos.

Esto significa que la historia de la evolución de la dieta del ser humano "es mucho más complicada de lo que solíamos pensar", señaló Ungar.

"Ya no podemos pensar en términos de tendencias en el tiempo y patrones comunes. Es posible que los entornos locales sean mucho más importantes en la determinación de la dieta que únicamente la anatomía de la especie".

EFE

martes, 11 de octubre de 2011

Una molécula de azúcar en el origen del género humano

Homo erectus hembra. Imagen: Museo Nacional de Historia Natural 
La respuesta inmune de los primeros homínidos a un azúcar pudo ser clave en la evolución. Un estudio sugiere que el rechazo del sistema inmunológico a cierta molécula provocó incompatibilidades reproductivas que facilitaron la evolución del género Homo.

Hace tres millones de años, algunos de los ancestros comunes de los humanos y otros homínidos sufrieron una mutación genética que les impedía fabricar cierta molécula de azúcar. El cambio los protegió frente a infecciones relacionadas con él éxito de la reproducción y facilitó el desarrollo evolutivo del género Homo.

Estas son las conclusiones de un estudio liderado por expertos de la Facultad de Medicina de San Diego en la Universidad de California, EE UU, que aparece en la última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

En la superficie de las células animales hay unas moléculas de azúcar, los ácidos siálicos, que funcionan como punto de contacto con el entorno celular y también con los patógenos invasivos presentes en él. Durante millones de años, nuestros antepasados producían uno de estos ácidos, el Neu5Gc, hasta que una mutación –probablemente provocada por un parásito de la malaria– desactivó la capacidad de generarlo en los humanos. En su lugar, empezaron a fabricar mayor cantidad de otro tipo de ácido siálico.

“Este cambio supuso que los primeros humanos desarrollaran una respuesta inmune al Neu5Gc. Empezó a ser considerado por sus sistemas inmunes como ajeno, como algo que debía ser destruido. Casi al mismo tiempo, comenzaron a ingerir carne roja, la principal fuente de Neu5Gc, que pudo haber estimulado posteriormente la respuesta inmune” afirma Pascal Gagneux, biólogo evolucionista y profesor de medicina celular y molecular en la Universidad de California.

Según Gagneux y su equipo, este mecanismo inmune tuvo que ver con el origen del género Homo. Estudios anteriores habían demostrado que la pérdida del Neu5Gc tuvo lugar hace dos o tres millones de años, lo que coincide con la aparición del Homo ergaster/erectus.

La hipótesis del estudio es que los anticuerpos ‘contra el ácido’ atacaban el esperma y los tejidos fetales en los individuos sin la mutación, reduciendo sus oportunidades de éxito reproductivo. “La incompatibilidad terminaría por eliminarlos”, afirma Gagneux.

Los investigadores pusieron a prueba la idea exponiendo esperma de chimpancé a los anticuerpos anti-Neu5Gc humanos. Estos acabaron con el esperma de simio. Después, aparearon ratones macho Neu5Gc-positivos con hembras genéticamente modificadas para no producir el ácido, e inmunizadas ante él. La tasa de fertilidad de las hembras fue sensiblemente inferior debido los efectos antiesperma de los anticuerpos femeninos.

Estos hallazgos se relacionan con la idea de ‘especiación por infección’, según la cual las infecciones de una población hace que se diferencie de otras por su incompatibilidad reproductora.

SINC

sábado, 24 de septiembre de 2011

El genoma de un aborigen australiano aporta claves sobre las primeras migraciones

El genoma de un aborigen australiano aporta claves sobre las primeras migraciones
El genoma contenido en el mechón de pelo de un aborigen australiano ha puesto en duda las teorías más aceptadas sobre las primeras migraciones de África a Asia, al sugerir que no transcurrieron en una sola ola, sino en varias.

Según un estudio de la Universidad de Copenhague publicado en la revista Science, el aborigen australiano es el descendiente directo de los primeros exploradores que salieron del norte de África, hace entre 62.000 y 75.000 años.

Ésa es la principal información que aporta la primera secuencia completa del genoma del aborigen australiano, descifrada a partir de un mechón de pelo que data de principios del siglo XX y procede de la región australiana de Goldfields, donado a los científicos por un antropólogo británico.

El ADN de la secuencia carece de información genética de los australianos modernos, que descienden de europeos, algo que el equipo científico considera una muestra de que los antecesores de los aborígenes se desplazaron a través de Asia y llegaron a Australia en una primera ola migratoria, anterior a las restantes.

Mientras, "los antepasados de los europeos y asiáticos permanecían quietos en algún lugar de África o de Oriente Medio, esperando aún explorar el mundo", indicó el principal autor del estudio, el danés Eske Willerslev.

El hallazgo contradice la hipótesis sentada por científicos estadounidenses y europeos a principios de los años 90, según la cual el "homo sapiens" inició desde África una única ola migratoria que llegó a todos los continentes, a excepción de América.

En cambio, apunta el estudio, los antecesores de los aborígenes australianos se embarcaron en la aventura hacia Oceanía unos 24.000 años antes que los antecedentes de los actuales asiáticos.

"Los aborígenes australianos tienen probablemente una de las historias más antiguas de población establecida de forma fija fuera del África subsahariana", dijo Willerslev en el estudio.

Para llegar a esa conclusión, el equipo comparó la secuencia de genoma del aborigen con otras 79 procedentes de individuos de Asia, Europa y África.

Los científicos eligieron un mechón de pelo de cien años de antigüedad para evitar cualquier mezcla con los descendientes europeos, precisa el documento.

EFE

jueves, 15 de septiembre de 2011

Los neandertales ibéricos comían marisco hace 150.000 años

Los neandertales ibéricos comían marisco hace 150.000 años
Un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en Cueva Bajondillo, ubicada en Torremolinos (Málaga) que los Homo neanderthalensis ibéricos comían marisco hace 150.000 años El hallazgo, realizado en Cueva Bajondillo (Málaga), es el vestigio más antiguo de consumo de moluscos por parte de neandertales descubierto hasta el momento. Hasta ahora, los investigadores creían que las prácticas más antiguas de marisqueo las había realizado el Homo sapiens, según los descubrimientos realizados en el yacimiento de Pinnacle Point (Sudáfrica). El estudio aparece publicado en PLoS ONE.

El investigador del CSIC Francisco Jiménez Espejo: “Este descubrimiento sitúa a Cueva Bajondillo como el registro más antiguo de esta actividad en neandertales, ya que hasta ahora la prueba más arcaica localizada no superaba los 50.000 años. Pero no se queda en una cuestión de datación, ya que tiene importantes implicaciones para el conocimiento de la evolución humana.”.

“Muchos investigadores argumentan que el marisqueo es uno de los comportamientos que define a los humanos modernos y, en cierta medida, una ventaja adaptativa que permitió que el H. sapiens se expandiera. Pero esta investigación demuestra que, en el mismo momento, los H. sapiens del sur de África y los H. neanderthalensis asentados en el sur de la Península Ibérica, aprovechaban estos recursos”, destaca el investigador del CSIC.

Cueva Bajondillo cuenta con un registro compuesto por 19 estratos arqueológicos que supera los 150.000 años de antigüedad, En ella se han documentado hasta la fecha vestigios de asentamientos del Paleolítico medio, el Paleolítico superior, el Epipaleolítico y el Neolítico.

El trabajo, liderado por el profesor de la Universidad de Sevilla Miguel Cortés Sánchez, es fruto de una colaboración de investigadores portugueses, ingleses y japoneses. Para este trabajo de campo y su análisis posterior se han utilizado las técnicas más modernas de análisis del registro arqueológico (polen, dataciones, tafonomía, microestratigrafía sedimentaria, análisis isotópicos, etc.).

CSIC

martes, 13 de septiembre de 2011

Una niña neandertal en Pinilla del Valle

Una niña neandertal en Pinilla del Valle
Tenía dos años y medio. Medía menos de un metro. Era, posiblemente, una niña. Y pelirroja. Pertenecía a una comunidad neandertal, la especie previa del homo sapiens a la que todos hoy pertenecemos. Su rastro ha sido hallado en un calvero de la localidad serrana de Pinilla del Valle, a 90 kilómetros al norte de Madrid.

El individuo, de unos dos años y medio de edad, vivió hace más de 40.000 años y, aunque aún no se ha confirmado que su género fuese femenino, los científicos ya le han bautizado como "niña de Lozoya", en honor a este valle, del que se sospecha habría alojado un asentamiento estable de neandertales.

Concretamente, el descubrimiento se ha producido en el yacimiento denominado Cueva Des-cubierta, en el que también se han encontrado herramientas fabricadas en diversas piedras, como sílex o cuarzo, según ha detallado en la presentación de las conclusiones de la décima campaña de excavación uno de sus tres codirectores, Juan Luis Arsuaga.

Para este paleoantropólogo, "los neandertales debieron sentirse atraídos por el valle del Lozoya como por un imán", debido a la "abundantísima" fauna, de la que se han hallado restos de uros, leones, rinocerontes y osos pardos en las proximidades.

Los investigadores han subrayado que, aunque es pronto para confirmar la fecha, estiman que la niña vivió entre 40.000 y 50.000 años atrás y que, por el momento, se han encontrado restos humanos de otros dos individuos adultos que prueban la presencia de neandertales "clásicos" en este valle entre hace 250.000 y 40.000 años.

Con los datos obtenidos hasta ahora, los científicos han podido deducir que la niña de Lozoya midió menos de un metro y que fue rubia o pelirroja.

Además, las características del lugar en el que fue descubierta apuntan a que, probablemente, sus congéneres prepararon una sepultura y llevaron a cabo "algún tipo de ritual funerario", según el arqueólogo, director del Museo Arqueológico Regional y codirector del yacimiento, Enrique Baquerano.

Entre las posibles causas de su muerte, los científicos han citado la elevada mortalidad de los menores tras el destete -etapa en la que se encontraría la niña de Lozoya-, y la posibilidad de que su madre quedase embarazada de nuevo, algo que, según los expertos, ponía en riesgo la supervivencia del hijo anterior.

A la presentación de estos restos ha acudido también el vicepresidente y consejero de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien ha anunciado que el proceso de compra de los terrenos del Calvero de la Higuera está "casi completado", lo que permitirá abrir los yacimientos a visitas guiadas.

De cara al futuro, los científicos que trabajan en estos yacimientos intentarán responder a cuestiones como por qué los neandertales desaparecieron del valle del Lozoya, y proseguirán excavando en nuevos yacimientos muy próximos al de esta niña, situados en el complejo kárstico "Los Calveros".

De estas cuevas, el geólogo y codirector de los yacimientos, Alfredo Pérez-González, ha afirmado que aún se sabe poco, pero sus dimensiones de varias decenas de metros y la presencia de sedimentos y restos de fauna prometen nuevos descubrimientos.

EFE

domingo, 11 de septiembre de 2011

Enfermedades crónicas de los pobladores de Atapuerca

Enfermedades crónicas de los pobladores de Atapuerca
En Atapuerca, algunas historias médicas han esperado más de un 500.000 para salir a la luz. Pero, gracias a la labor de investigadores como Ana Gracia, responsable de Conservación del Centro Mixto de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III y cuya labor ha estado ligada a la excavación desde hace casi 25 años, hoy en día sirven para esbozar un estudio epidemiológico de los antiguos pobladores de la sierra burgalesa.

La mayoría de los datos de los que se disponen hacen referencia a enfermedades crónicas, explica Gracia, porque otros trastornos no dejan un registro en el hueso y son más difíciles de rastrear.

En la mayoría de los casos no hay signos de infecciones, ni de señales que indiquen cómo fue la muerte, pero aun así, las 'huellas del pasado' permiten saber mucho de lo que tuvieron que sufrir estos homínidos.

"Por ejemplo, en los dientes se aprecian marcas claras que indican una ralentización del crecimiento", señala Gracia. Según sus palabras, estas marcas son una referencia clara del momento del destete, una transición sin duda traumática para quien dejaba de disponer de un alimento diario y pasaba a depender de la comida que estuviera disponible para el grupo.

La gingivitis, o inflamación de las encías, también era un trastorno común entre los 'homo heidelbergensis' que habitaron Atapuerca hace alrededor de 500.000 años, según las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha.

Uno de los primeros trabajos que salieron de la conocida 'Sima de los Huesos' -hace ya más de 30 años- describía la existencia de molares con surcos e incluso pequeños agujeros. El trabajo demostraba que las marcas se debían al uso sistemático de un objeto cilíndrico, lo que podría ser el primero de los palillos. "Es una evidencia indirecta de la existencia de inflamación de las encías, de una gingivitis que estos individuos intentaban aliviarse con un objeto externo", explica Gracia.

Sin duda, el caso que más ha marcado a esta investigadora en sus años de experiencia es el de 'Benjamina', la dueña de un cráneo hallado en 2001 con graves alteraciones morfológicas.

El estudio de sus características permitió 'diagnosticar' su problema como 'craneosinostosis', una enfermedad catalogada hoy en día como rara que provoca un retraso psicomotor en quienes la sufren.

"El cráneo era de un individuo de 10 años, por lo que sabemos que había tenido que recibir cuidados para poder vivir hasta entonces", señala Gracia. "Esto es una evidencia de comportamiento altruista y que no existe en el mundo animal", subraya esta especialista, quien recuerda que el 'bautizo' de Benjamina no es casual, ya que significa "la más querida en hebreo".

La historia de 'Elvis' también apoya esa solidaridad familiar o grupal tan antigua. "Sabemos que para mantener una posición erecta tenía que usar algún tipo de apoyo porque la pelvis que se conserva presenta graves anomalías", indica la investigadora, que ahora trabaja con 'Miguelón', un individuo que parece haber tenido una vida especialmente azarosa.

"Le pasó de todo. Tenía un crecimiento anómalo del maxilar, accesos de pus, sarro, gingivitis. Presentaba una salud de la cavidad oral muy precaria y creemos que pudo morir de una septicemia", comenta Gracia, que no deja de encontrar nuevos retos en su trabajo.

Cristina G. Lucio | ELMUNDO.es

viernes, 9 de septiembre de 2011

Hallan tres yacimientos nuevos de neandertales

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga. EFE
El catedrático de paleontología en la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga ha hallado, junto a su equipo de investigación, tres nuevos yacimientos de neandertales en el Valle de Lozoya (Madrid), donde llevan trabajando desde el año 2002.

Tras su ponencia en el XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural, que se ha inaugurado en el campus toledano de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Arsuaga ha adelantado a Efe el nuevo descubrimiento, que será oficialmente presentado en rueda de prensa el próximo día 12 de septiembre.

Arsuaga, que además es codirector del Equipo de Investigaciones en los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), ha explicado que a Efe que llevan nueve años trabajando en tres yacimientos que ya fueron descubiertos en el Valle de Lozoya, en los que han hallado restos de dientes de neandertales y rastros de tortugas mediterráneas y, sobre todo, de gamos.

Así, son ya seis yacimientos los que se han descubierto en esa zona, "algo que es muy importante porque en Madrid no se habían encontrado antes restos de neandertales", ha continuado Arsuaga.

Sobre la trascendencia de estos tres nuevos descubrimientos, Arsuaga ha reconocido que no supondrán una novedad para la línea evolutiva del ser humano, pero sí son interesantes para conocer más sobre las pautas sociales y el comportamiento de estos homínidos, como por ejemplo, la manera en que explotaban sus recursos.

Para este reconocido investigador, que cuenta con más de ochenta publicaciones, las características del hombre actual están más asociadas al medio social que al medio ecológico.

"Desde el pelo hasta nuestra vida sexual o nuestras capacidades abstractas" son consecuencia más directa del entorno social que del ecológico, lo que en el mundo académico se denomina "competencia social".

Como ha señalado el propio Arsuaga en su ponencia del XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural: "yo vengo aquí a plantear problemas, no soluciones".

Y ha desafiado a los asistentes a que investiguen cómo desaparecieron los neandertales del Valle de Lozoya porque él, de momento, no lo sabe.

EFE

jueves, 8 de septiembre de 2011

'Australopithecus sediba' podría ser la base del género 'Homo'

'Australopithecus sediba' podría ser la base del género 'Homo'
Cinco investigaciones, publicadas en la prestiogiosa revista 'Science', analizan varios aspectos de la morfología de los 'Australopithecus sediba' y concluyen que este homínido primitivo podría ser la base del género 'Homo' (que incluye a la especie humana 'Homo sapiens') en el árbol de la vida.

Además, uno de los estudios, dirigido por el investigador del Instituto de Evolución Humana de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, retrasa la edad de ambos ejemplares hasta hace casi dos millones de años (concretamente 1,977 millones de años). Este dato sitúa a esta especie antes que las apariciones más tempranas en el registro fósil de los 'Homo'. Los fósiles más antiguos del género que condujo hasta el ser humano moderno datan de hace 1,9 millones de años y corresponden con ejemplares de 'Homo habilis' y 'Homo rudolfensis', antecesores del ancestro humano indiscutible, el 'Homo erectus'.

Pero la edad más antigua de los fósiles de A. sediba indican que esta especie más antigua que los 'Homo' es un linaje diferente a partir del que podría haber evolucionado el 'Homo erectus', según indican los autores. "La edad es particularmente interesante porque está muy cerca del tiempo de la transición clave que dio lugar al género 'Homo'", aseguró Brooks Hanson, editor en jefe de la revista Science en la presentación de una teleconferencia de prensa con los investigadores.

"Por suspuesto, el retraso de la edad de los fósiles con respecto a la que ofrecimos cuando se presentó el descubrimiento de A. sediba postula a la especie como el mejor candidato para ser el ancestro que condujo hacia el surgimiento del género 'Homo'", aseguró Lee Berger, durante la teleconferencia.

Además, los nuevos detalles aportados en las diferentes investigaciones publicadas en Science sobre el cerebro, la pelvis, las manos y los pies de 'Australopithecus sediba' dejan claro que este antiguo pariente del ser humano tuvo varios rasgos modernos, parecidos a los humanos, al tiempo que mantiene algunas características muy primitivas. Esta naturaleza "mosaico" hace pensar a los investigadores que A.sediba es el mejor candidato para ser el ancestro del género 'Homo'.

Miguel G. Corral | ELMUNDO.es

martes, 6 de septiembre de 2011

Los 'Homo sapiens' se cruzaron en África con especies más primitivas

Michael F. Hammer
La genética está revolucionando la historia de la Humanidad: ahora ha revelado que todos los humanos modernos se cruzaron con especies más primitivas que dejaron su rastro en el ADN, una teoría que hasta hace no mucho era desechada por gran parte de los investigadores. Si en mayo de 2010 se descubría que los 'Homo sapiens' se hibridaron con los neandertales al salir de África, ahora un nuevo estudio ha descubierto que los que se quedaron en este continente también tuvieron descendencia con homínidos arcaicos, de quienes se desconoce la identidad.

Un grupo de biólogos norteamericanos, liderados por Michael F. Hammer, de la Universidad de Arizona, ha llegado a esta conclusión después de comparar varias regiones del ADN de indígenas del centro de África: en algunas de las poblaciones cerca del 2% de su material genético provendría de un ancestro con el que se reprodujeron sus antepasados hace unos 35.000 años. No se sabe la especie, pero sí que su rama evolutiva se había separado de la nuestra hace unos 700.000 años.

Los científicos se centraron en 61 regiones del ADN no codificado (lo que no son genes) de 16 individuos mandingas, 16 pigmeos baka de Camerún y nueve san (bosquimanos) sudafricanos, si bien también utilizaron muestras de otras étnias, como los dogón (Malí), los xhosa (Sudáfrica) o los mbuti (de República Democrática del Congo).

Partían de una pregunta sin respuesta: si los 'Homo sapiens' se hibridaron con los neandertales hace 60.000 años, dejándoles hasta un 4% de su ADN, y también hubo cruce con los denisovanos ¿no habría sucedido lo mismo en África? A fin de cuentas, se dijeron, allí podían haber convivido con muchas más especies primitivas durante decenas de miles de años. "El registro fósil indica que hay una gran variedad de homínidos de transición, con características modernas y arcaicas en un área que va de Marruecos a Sudáfrica", recuerdan en un artículo que publican en 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

Pero la respuesta no la encontraron en las bases de datos que existen sobre la genética de los pueblos africanos: por un lado, porque no habían tenido en cuenta las mutaciones causadas por la selección natural; y por otro, porque no había información sobre cazadores-recolectores, que son la mayor reserva de diversidad genética del planeta.

Una dificultad añadida es que en África es muy complicado, si no imposible, recuperar ADN de homínidos extintos, como ocurrió con los neandertales, debido a sus condiciones climáticas, muy cálidas.

Fue al analizar algunas secuencias genéticas del cromosoma 4 cuando descubrieron que la única explicación plausible para estos polimorfismos era que procedieran de un homínido arcaico. Además, mientras los pigmeos tienen el porcentaje más alto (un 3,6%) de una de las mutaciones, en otras les superan los bosquimanos (con un 11,9%) y los mbuti (un 14,8%). Precisamente, estos últimos son los que han vivido más aislados durante miles de años en las selvas congoleñas. "Toda esta información sugiere que África central fue el hogar de un homínido arcaico que se hibridó con los humanos modernos que vivían allí", aseguran los autores.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las primeras herramientas talladas por un Homo erectus

Las primeras herramientas talladas por un Homo erectus. Nature
Un equipo de paleontólogos y geólogos de Francia y Estados Unidos ha descubierto cerca del Lago Turkana, en Kenia, un conjunto de herramientas de piedra que habrían sido realizadas por un ancestro humano, de la especie 'Homo erectus', hace 1,76 millones de años.

Los investigadores, que publican en 'Nature' el hallazgo, apuntan que serían 300.000 años más antiguas que otros utensilios fabricados con la misma técnica (denominada achelense) por esta especie de homínidos, para algunos expertos los primeros que fueron intrínsecamente humanos. Otros paleoantropólogos, no obstante, defienden que fueron los 'Homo habilis'.

Aunque con anterioridad una de las firmantes del trabajo, Helene Roche, de la Universidad de París Naterre, ya había publicado utensilios de unas fechas similares, estas nuevas piezas confirman que aquellos humanos, que se extendieron por Eurasia y África (allí también se les llama 'Homo ergaster') hace dos millones de años, eran capaces de modelar grandes piedras con forma de hacha y filos cortantes, los bifaces, si bien, dado su gran tamaño, no está claro para qué las utilizaban.

Las herramientas se encontraron a pocos kilómetros de donde el equipo de Richard Leakey localizó, en 1984, el esqueleto más completo conocido de un 'Homo erectus', bautizado como el 'Niño de Turkana'. Fue en el yacimiento de Kokiselei. Los geólogos, dirigidos por Christopeher J. Lepre, de la Universidad de Rutgers (EE.UU.), dataron los sedimentos en función de la polaridad magnética de la Tierra que había en aquel momento del pasado y era distinta a la actual.

De este modo determinaron que pertenecían a un momento llamado 'subcron de Olduvai', con una antigüedad de 1,76 millones de años, lo que según Lepre convierte a las piedras talladas en las más primitivas descubiertas de esa especie humana, la misma datación que previamente habían hecho para un cráneo encontrado en Koobi Fora, otro yacimiento cerca del lago Turkana.

Por otro lado, los investigadores destacan el hecho de que hubiera herramientas de dos tecnologías distintas (una más primitiva que otra) mezcladas, lo que podría significar que 'Homo habilis' y 'Homo erectus' vivieron en el mismo tiempo, o que los segundos utilizaba ambas, en función de sus necesidades.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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