martes, 28 de diciembre de 2010

Los neandertales cocinaban verduras

Los neandertales cocinaban verduras
Los hombres de Neandertal cocinaban y comían con regularidad verduras, según revela un estudio del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian publicado por la revista PNAS, de la Academia de Ciencias de EE.UU.

El descubrimiento de que los neandertales consumían vegetales al igual que el ser humano moderno, echa por tierra la hipótesis de que sólo eran carnívoros, una suposición que hasta ahora era vista como la posible causa de su desaparición hace 30 mil años.

Los hombres de Neandertal llegaron a coexistir con el ser humano anatómicamente moderno, el Homo Sapiens, antes de extinguirse por causas que aún se desconocen y que son objeto de controversia.

Algunos investigadores creían que el Homo Sapiens pudo sobrevivir gracias a que se adaptó mejor a otras fuentes de alimentos e incorporaba más calorías al organismo, puesto que además de peces y otros alimentos marinos también consumía verduras.

Pero científicos estadounidenses, dirigidos por Dolores R. Piperno, del departamento de Antropología del Smithsonian, examinaron los dientes fosilizados de algunos restos de neandertales encontrados en cuevas de Irak y Bélgica, y hallaron en ellos restos de granos de almidón de varias plantas, legumbres, raíces y tubérculos que habrían sido cocidos antes de ser ingeridos.

El hallazgo hace pensar que estos antecesores del ser humano manejaban el fuego al igual que lo hacían los primeros hombres, lo que a juicio de los investigadores muestra “que el hombre de Neandertal era sofisticado en su manera de recoger y preparar su comida ya sea para cazar animales de gran tamaño, como para recolectar y preparar sus alimentos a base de vegetales".

De acuerdo con los antropólogos, la adaptación más importante en cuanto a la adquisición y preparación de los alimentos entre los homínidos, es decir la cocción de la comida a base de vegetales que abrió la vía a la agricultura, ya estaba en marcha desde fines del Paleolítico medio, hace alrededor de 50.000 años.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Secuencian el genoma de una nueva especie de homínido

Los dientes del nuevo homínido hallado en Siberia. Nature
Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston (Estados Unidos) y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) han secuenciado el genoma nuclear de un homínido ancestral de Siberia oriental utilizando ADN extraído de un hueso del dedo.

Los resultados, que se publican en la revista 'Nature', proporcionan evidencias de que no se produjo flujo genético entre estos homininos y los euroasiáticos, aunque el grupo contribuyó con entre el 4 y el 6 por ciento de su material genético a los genomas de los melanesios actuales.

La secuencia mitocondrial del hueso, descubierto en la Cueva Denisova, había sido previamente publicada. El ADN mitocondrial se hereda por vía materna como una unidad única sin recombinación y por ello es objeto de episodios de casualidad como la deriva genética, así como el flujo genético y la selección positiva.

Los científicos, dirigidos por David Reich y Svante Päävo, secuenciaron el genoma nuclear, que constituye decenas de miles de localizaciones en evolución, la mayoría neutrales. Esto permite el análisis de relaciones genéticas que son fuertes ante la aleatoriedad de la deriva genética y que están mucho menos afectadas por la selección positiva.

El grupo al que pertenece este individuo comparte un origen común con los neandertales. Un diente que también se descubrió en la cueva Denisova tiene un genoma mitocondrial similar al del hueso del dedo y una morfología muy diferente de la de neandertales y humanos modernos, lo que indica que los homininos de Denisova son un grupo distinto evolutivamente.

EUROPA PRESS

martes, 21 de diciembre de 2010

Los neandertales intercambiaban hembras para evitar la endogamia

El paleontólogo Antonio Rosas, durante los trabajos en la cueva de El Sidrón
Por primera vez y gracias a un estudio genético, un grupo de investigadores españoles ha logrado demostrar que, entre los neandertales, las hembras se intercambiaban entre un grupo y otro, una práctica que evitaba la endogamia, mientras que los machos tendían a permanecer en su núcleo familiar original y muy raramente abandonaban su territorio natal. El hallazgo, que se publica en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», se ha realizado gracias al análisis de los restos de doce neandertales de la cueva asturiana de El Sidrón, descubiertos en 1994.

La diversidad genética de los neandertales, pues, dependía de las mujeres, que eran «intercambiadas» por los varios grupos en una práctica, la patrilocalidad, ampliamente observada en tribus actuales de cazadores recolectores y tambén en distintos grupos de primates.

Según ha explicado a ABC el paleontólogo del CSIC Antonio Rosas, uno de los firmantes del artículo, «a medida que avanzan las campañas de investigación, vamos consiguiendo más y más fósiles en la cueva de El Sidrón. En la actualidad tenemos doce individuos muy bien caracterizados, una variedad más que suficiente para intentar su caracterización genética como grupo».

Los investigadores, afirma Rosas, ya sospechaban que los diferentes individuos de este grupo podían estar «genéticamente próximos». «Al hilo de esa sospecha -continúa Rosas- pensamos en tomar muestras y caracterizarlas a través del ADN mitocondrial (que no se encuentra en el núcleo celular, sino en las mitocondrias, y se transmite sólo por línea materna), lo que nos daría una muy buena visión genética general de estos individuos».

Casi una familia

Los resultados confirmaron lo que se sospechaba: los doce neandertales de la cueva de El Sidrón formaban parte de una unidad «genéticamente próxima», casi casi una familia. «No queremos utilizar el término familia -explica Rosas- porque además de la componente genética, una familia se construye sobre lazos afectivos cuya existencia no podemos demostrar en este grupo de neandertales».

Para Carles Lalueza, sin embargo, primer firmante del artículo, «es evidente que debe haber hermanos, padres, madres e hijos, en la muestra estudiada». Según el artículo, el ejemplar juvenil 2 desciende de la hembra adulta 5, mientras que el juvenil 1 y el infantil serían vástagos de la hembra adulta 4. Si esta hipótesis es correcta, revelaría que los neandertales tenían una media de un hijo cada tres años. Esta cifra también se asemeja a la observada en las sociedades modernas de cazadores-recolectores.

Pero lo que llamó más poderosamente la atención de los investigadores fue el hecho de que, según explica Rosas, «todos los varones eran de un mismo linaje genético, mientras que las mujeres pertenecían a linajes diferentes». En efecto, las tres hembras estudiadas pertenecían, cada una, a un linaje distinto. «Un patrón - opina Rosas- que encaja perfectmente en una distribución de patrilocalidad. Los machos se quedan en el territorio, siempre, y son las hembras las que cambian de grupo y, a la vez, de unidad reproductiva».

J. M. Nieves | ABC.es

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