viernes, 29 de octubre de 2010

Hallan cuchillos de piedra 55.000 años más antiguos de lo que se pensaba

Utensilio afilado de piedra de hace 75.000 años.  PNAS
Los hombres de la Edad de Piedra podían fabricar cuchillos de piedra y puntas de lanza afilados mucho antes de lo supuesto hasta ahora, concluyó un equipo de investigadores en base al análisis de objetos arqueológicos hallados en una cueva en Sudáfrica.

La técnica para fabricar cuchillos afilados de piedra, aplicando una presión controlada en los cantos, fue desarrollada hace unos 75.000 años, es decir 55.000 años antes de lo estimado, indican los especialistas encabezados por Paola Villa y Christopher Henshilwood de la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, Sudáfrica, y de la Universidad de Colorado, en Boulder, Estados Unidos en un artículo publicado en la revista estadounidense "Science" (volumen 330, página 659).

Hasta ahora, los arqueólogos sostenían que la técnica había surgido en Europa occidental hace unos 20.000 años.

La técnica, denominada "Pressure-Flaking", consiste en presionar sobre una piedra en bruto sobre los cantos con un hueso de un animal u otra herramienta, de modo tal de eliminar finas escamas de piedra. De esta manera se lograban cantos muy afilados.

Algunos tipos de piedras pueden se trabajados directamente de esta manera, mientras que otros deben ser calentados previamente.

Villa, Henshilwood y colegas analizaron herramientas de la cueva de Blombos en Sudáfrica, en la que en el pasado fueron hallados muchos indicios sobre la vida y el comportamiento de los hombres de la Edad de Piedra.

Los autores especulan que una aproximación flexible a la tecnología en esta región podría haber conferido una ventaja a los grupos de humanos que emigraban fuera de África a partir de hace alrededor de 60.000 años.

Agencias | dpa

jueves, 28 de octubre de 2010

Nuevas similitudes entre el 'Homo sapiens' y el chimpancé

Chimpancé
Humanos y chimpancés manifiestan "un uso preferente de la mano derecha", lo que sugiere que los individuos de ambas especies tienen "un funcionamiento cerebral parecido", según un estudio publicado en la revista 'American Journal of Primatology'.

La investigación ha sido realizada por un equipo científico y multidisciplinar de la Fundación Mona, la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) y de la Universitat de Barcelona.

El trabajo se basó en observar el comportamiento de 114 chimpancés residentes en las instalaciones de los Centros de Recuperación de Primates de la Fundación Mona, en Riudellots de la Selva (Girona) y Chimfunshi (Zambia).

Concretamente, los chimpancés, que pertenecen a la especie 'Pan troglodytes', tenían que coger un tubo (un trozo de manguera) con una mano y extraer con los dedos o con instrumentos (con la otra mano que sería la dominante) el alimento que había en el interior", han explicado los responsables del estudio.

"El experimento se centraba en tareas que requieren una coordinación bimanual, y los chimpancés se manifestaron preferentemente diestros para obtener, por ejemplo, la comida de dentro de este tubo", han añadido.

Los científicos han recordado que esta característica se había considerado exclusivamente humana y se atribuía a unas asimetrías observadas en el cerebro humano relacionadas con la realización de actividades complejas que necesitan del uso y la coordinación de las dos manos.

La nueva investigación, sin embargo, "constata que los chimpancés tienen una pauta de preferencia manual similar a los humanos".

Además, las hembras de chimpancés son más diestras que los machos, cosa que sugiere, que, igual que en los humanos, "existen factores biológicos compartidos (genéticos y hormonales) que modulan el funcionamiento de nuestro cerebro".

"Sapiens y chimpancés tenemos un funcionamiento cerebral parecido, y ha sido sobre esta base sobre la cual los humanos hemos construido una tecnología altamente compleja, y un sistema de comunicación enormemente flexible y potente", sostiene el equipo que ha efectuado la investigación.

Consideran que, en el fondo, nuestra especie no ha hecho más que "aprovechar estructuras neuroanatómicas que ya poseían nuestros ancestros y otorgarles un potencial que nos ha permitido usar, fabricar y diseñar una tecnología nunca vista hasta la actualidad en el transcurso de la evolución".

Efe | Europa Press

martes, 19 de octubre de 2010

La dieta del hombre hace 30.000 años incluía carbohidratos

Los europeos que vivieron hace 30.0000 años eran capaces de fabricar harinas a partir de una gran variedad de plantas. A pesar de que los investigadores han asumido que la población que habitó el Viejo Continente durante el Paleolítico Superior se alimentaba básicamente de carne, grasas animales y vegetales, un nuevo estudio publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) muestra que su dieta era más variada de lo que se pensaba e incluía también carbohidratos.

Los investigadores liderados por Anna Revedin, del Instituto Italiano de Prehistoria y Protohistoria de Florencia, encontraron restos de granos de diferentes plantas salvajes en instrumentos parecidos a morteros y en piedras utilizadas para moler. La técnica de datación por radiocarbono reveló que su antigüedad era de unos 30.000 años de antigüedad.

El estudio, que se ha realizado con muestras obtenidas en yacimientos de Italia, República Checa y Rusia, sugiere que el procesado de plantas y vegetales para obtener harinas era una práctica habitual y extendida en Europa antes de que se comenzaran a cultivar cereales de forma masiva siguiendo el ejemplo de Oriente Medio, y por tanto, antes de que naciera la agricultura durante el Neolítico.

Asimismo, la gran variedad de restos encontrados indica que un gran número de plantas formaban parte de su dieta habitual. Dependiendo de la planta de la que se tratara (abundaban los juntos y helechos), utilizaban diferentes partes para obtener la harina: raíces, semillas o rizomas.

Entre las más utilizadas estaban la 'Typha angustifolia' y 'Typha latifolia', plantas herbáceas de la familia de las Tifáceas conocidas como espadaña, con un tallo largo, similar a un junco.

Un proceso laborioso

Para conseguir un alimento comestible a partir de plantas salvajes, debían llevar a cabo un proceso de varios pasos. En primer lugar, pelar las raíces, secarlas y molerlas utilizando utensilios adecuados. Finalmente, tenían que cocinar la harina.

La obtención de este producto les permitía disponer de un alimento que se conservaba durante mucho tiempo, fácilmente transportable y con un alto contenido energético, haciéndoles menos dependientes de las condiciones climáticas y asegurándoles provisiones durante sus desplazamientos.

Los investigadores italianos quisieron llevar a la práctica esta técnica y ellos mismos elaboraron la receta de nuestros ancestros. Prepararon una comida elaborada con harina de espadaña, una de las plantas halladas en los utensilios analizados. Primero recolectaron los tallos, los secaron, los molieron para obtener la harina. Finalmente cocinaron la harina obteniendo una especie de "galletas integrales". Según la investigadora Anna Revedin, "no estaban nada mal".

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

sábado, 16 de octubre de 2010

El Australopithecus Afarensis estaba del todo adaptado a caminar sobre dos piernas

Australopithecus Afarensis
En la región de Afar, en Etiopía, un equipo de investigadores ha encontrado evidencias que proporcionan nueva e importante información sobre uno de los ancestros humanos, el Australopithecus afarensis.

Yohannes Haile-Selassie, conservador del Museo de Historia Natural de Cleveland, así como jefe de antropología física en el mismo, y un equipo internacional de científicos, han completado la exhumación y el análisis de parte de un esqueleto de 3,6 millones de años, perteneciente a la misma especie de la famosa homínida "Lucy". Éste es el segundo esqueleto parcialmente recuperado del A. afarensis. Tiene una antigüedad que supera a la de Lucy en 400.000 años, y es de sexo masculino. Un hecho muy importante es que estos restos fósiles proporcionan pruebas concluyentes de que el A. afarensis podía caminar en posición erguida sin el uso de sus manos.

Exámenes anteriores realizados a Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años, hicieron que algunos científicos llegasen a la conclusión de que el A. afarensis no estaba totalmente adaptado a caminar en posición vertical. El fósil recién recuperado, apodado "Kadanuumuu", resuelve el debate.

Kadanuumuu parece concordar con huellas fosilizadas de pisadas que datan de hace alrededor de 3,6 millones de años, y que fueron descubiertas en Laetoli, Tanzania. Las huellas de pisadas muestran que esos arcaicos ancestros humanos ya caminaban sobre dos piernas de manera habitual, pues no existen huellas de los nudillos de las manos acompañando a las de los pies.

La interpretación equivocada con respecto a la capacidad de Lucy para caminar erguida se debe en gran medida a su pequeña complexión física. Se estima que Lucy medía poco menos de un metro de estatura. Pero Kadanuumuu (cuyo nombre significa "hombre grande" en el idioma afar), medía entre metro cincuenta y metro setenta aproximadamente, y la proporción entre la longitud de sus piernas y la de sus brazos se parece bastante a la de los seres humanos modernos.

Las piernas largas constituyen un rasgo característico del bipedalismo humano. En líneas generales, el esqueleto muestra claramente que el surgimiento del bipedalismo avanzado no está asociado con la aparición de nuestro género Homo, sino que tiene raíces más hondas, que se remontan a hace más de 3,6 millones de años.

Alemayehu Asfaw encontró el primer elemento de Kadanuumuu en Febrero de 2005, en Korsi Dora, a unos 390 kilómetros al nordeste de la capital etíope, Addis Abeba.

Noticias de la Ciencia y la Tecnología

lunes, 11 de octubre de 2010

Descubren en Atapuerca los restos de un anciano de medio millón de años

Descubren en Atapuerca los restos de un anciano de medio millón de añosUn grupo de paleontólogos del equipo de investigaciones de Atapuerca ha estudiado los restos fósiles de una porción del tronco y la pelvis de un hombre senil que sufría cierto grado de minusvalía locomotriz.

De acuerdo con los autores de este estudio, publicado este lunes on-line en la revista científica PNAS, la presencia de un individuo anciano discapacitado en una población prehistórica de más de 500.000 años podría ser un indicio del cuidado social dispensado en un pasado remoto a los "mayores" del grupo.

Según precisa este informe, el equipo científico, formado principalmente por investigadores del Centro UCM-ISCIII de evolución y comportamiento humanos de Madrid, recuperó los restos fósiles de este individuo a lo largo de cinco "intensas" campañas de excavación en la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad situada a más de 30 metros de profundidad en el interior de la Sierra de Atapuerca. En concreto, los restos de la pelvis fueron objeto de un estudio previo publicado en el año 1999 y desde entonces el trabajo en el laboratorio ha permitido reconstruir y asociar a esta pelvis, su columna lumbar.

La investigación publicada este lunes en la revista PNAS ha revelado que este esqueleto parcial, perteneciente a un varón de gran corpulencia física de una especie antepasada de los neandertales, padecía importantes enfermedades degenerativas desde mucho antes de morir, con más de 45 años.

Según este estudio, estas enfermedades tendrían manifestaciones posturales y dolorosas en las zonas lumbar y pélvica, que según los autores del estudio, obligarían al individuo a adoptar una posición encorvada y, quizás, a usar un báculo para mantenerse erguido. "Por ello, este individuo probablemente estaría impedido para cazar, entre otras actividades", precisan los investigadores para quienes su supervivencia durante largo tiempo con estas discapacidades hace suponer que el grupo social nómada del que formaba parte este individuo tendría una atención "especial" con sus "mayores".

Además, el equipo ha encontrado también en la Sima de los Huesos los restos de otras personas que no tenían deformidades en la columna vertebral ni en la pelvis y han descubierto que esta población, al igual que los neandertales, poseía una columna vertebral con curvaturas menos marcadas que las que recorren nuestras espaldas. "Es más, la forma característica de sus vértebras y su pelvis demuestra que sus cuerpos estaban diseñados, como los nuestros, para minimizar el gasto de energía necesario para mantenerse perfectamente erguidos", han deducido los investigadores.

Los científicos de este estudio han comparado también el conducto pélvico del anciano de la Sima de los Huesos con el de otras pelvis humanas fósiles de sexo femenino encontradas en otros yacimientos del mundo. Los resultados publicados señalan que las diferencias entre los sexos de los individuos fósiles se asemejan a aquellas encontradas entre los hombres y las mujeres actuales. Este hallazgo ha permitido a los investigadores de Atapuerca sostener la hipótesis de que las mujeres de estos humanos extintos sufrirían presiones obstétricas, "es decir, alumbramientos difíciles".

EUROPA PRESS

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