jueves, 25 de marzo de 2010

Encuentran en Siberia un homínido desconocido de hace 40.000 años

Encuentran en Siberia un homínido desconocido de hace 40.000 añosLa secuenciación genética del hueso de un dedo encontrado en una cueva de Siberia ha permitido a los científicos identificar un tipo de homínido hasta ahora desconocido que vivió en las montañas de Asia Central hace entre 48.000 y 30.000 años.

El análisis, del que informa en internet la revista Nature, indica que ese ADN mitocondrial (ADNmt) corresponde a una migración procedente de África de la que no se sabía nada hasta ahora y que es distinta de las protagonizadas a partir de ese continente por los antepasados del hombre de Neandertal.

Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolucionista, de Leipzig (Alemania), y otros colegas, entre ellos Terry Brown, de la Universidad británica de Manchester, lograron secuenciar el ADNmt del hueso de un dedo descubierto en una cueva del sur de Siberia.

La secuencia representa un tipo hasta ahora desconocido de ADNmt y los científicos lo han comparado con los del hombre de Neandertal y los humanos modernos.

El análisis de la nueva secuencia indica que ese ADN mitocondrial compartió ancestro con el ADN de los neandertales y del ser humano moderno hace aproximadamente un millón de años.

Eso significa que su antigüedad es el doble de la del antepasado común más reciente del ADN del hombre moderno y del de Neandertal, cuyas secuencias genéticas empezaron una evolución por separado hace unos 500.000 años.

La edad del fósil indica, además, que la especie en cuestión pudo haber coexistido con neandertales y el ser humano moderno en esa región del mundo. El hueso del dedo -descubierto en la cueva de Denisova, en el macizo de Altai, al sur de Siberia- corresponde a un niño de unos seis años. Su material genético no se parecía al del primer hombre moderno o al de Neanderthal, sino que era algo que los científicos no habían visto antes.

"Era una secuencia similar en cierto modo a los modernos humanos y al mismo tiempo distinta", explica Krause. Su colega Svante Paabo estaba en EEUU cuando Krause le llamó para comunicarle por teléfono los resultados y, en un principio, creyó que era una broma. "Quienquiera que hubiese sido portador de ese ADN mitocondrial era una criatura desconocida hasta aquel momento para nosotros", dijo Paabo.

Los científicos no saben si el homínido era de sexo masculino o femenino, aunque en inglés le dieron el nombre de X-woman (mujer X) porque el descubrimiento se basó en ADN de los mitocondrios, que, a diferencia del ADN del núcleo celular, sólo se hereda por vía materna.

Todo apunta en cualquier caso a que ese tipo de homínido no corresponde al homo erectus, del que se derivan tanto el hombre de Neandertal como el moderno. El homo erectus emigró de África hace unos dos millones de años antes de dar lugar a los hombres de Neandertal hace unos 450.000 años. La mayoría de los expertos cree que los miembros de la especie homo sapiens salió de ese continente mucho más tarde, hace unos 60.000 años.

Según Krause, a juzgar por su ADN mitocondrial, el ser al que corresponde el hueso descubierto en Siberia parece dos veces más distante de los neandertales que del hombre moderno y, en cualquier caso, más próximo biológicamente al homo sapiens.

Otro misterio radica en el hecho de que en el lugar de Siberia donde se efectuó el hallazgo se encontraron también artefactos y herramientas mucho más modernos de piedra y de hueso, incluido un brazalete y otros adornos.

No se trata de la tecnología que se asocia con los neandertales, lo que, según Krauze, es "muy misterioso". Según los científicos, es hora de revisar las teorías sobre las migraciones procedentes de África.

En lugar de que los humanos saliesen de aquel continente en dos oleadas principales, las migraciones tal vez fueron un proceso continuo y oscilante.

Los expertos están analizando el ADN nuclear para determinar sin que quede lugar a dudas si ese individuo, el X-woman, corresponde a una nueva especie.

Los científicos creen que no es probable que se identifiquen nuevas especies que vivieron en regiones más húmedas porque el ADN no sobrevive más de varios miles de años en esas condiciones, pero consideran que pueden hacerse nuevos descubrimientos en zonas más frías.

EFE

sábado, 20 de marzo de 2010

El sofisticado caminar bípedo de los antepasados humanos

Recreación de la 'Australopithecus afarensis', 'Lucy'. FRANCE 3Los antepasados humanos que vivieron hace 3,6 millones de años en África, y cuyas huellas quedaron impresas en el yacimiento tanzano de Laetoli, caminaban dando pasos como hoy lo hacen los 'sapiens' modernos, aunque también eran capaces de trepar por los árboles con gran agilidad.

Una nueva investigación, desarrollada en Estados Unidos, ha confirmado lo que ya muchos paleoantropólogos sospechaban: que los 'Australopithecus afarensis' fueron los primeros en erguise de forma vertical y andar por el suelo de una forma mucho más eficiente que sus parientes, los chimpancés.

La certeza del sofisticado bipedismo que ya caracterizó a esta especie, a la que pertenecen los restos de la hembra batizada como 'Lucy', ha sido posible gracias al trabajo sobre las huellas grabadas en Laetoli del equipo de David Raichlen, antropólogo de la Universidad de Arizona.

Estas huellas, descubiertas hace 30 años al sur de la Garganta de Olduvai, se preservaron durante millones de años gracias a que encima de ellas se depositaron cenizas volcánicas, dejando todos los detalles impresos, y sólo pudieron ser hechas por los 'A. afarensis' que entonces habitaban la zona.

El esqueleto de 'Lucy', del que se encontraron numerosos huesos, es uno de sus ejemplares y corresponde al de un primate que habría caminado sobre sus dos piernas en la tierra, debido a las características de sus caderas, sus piernas y su trasero. Sin embargo la curvatura en los dedos de todas sus extremidades, así como sus hombros indican que también pasaban tiempo en las ramas, por lo que aún no se consideran del género 'Homo', que surgió hace unos dos millones de años.

Experimento biomecánico

Algunos investigadores debatían hasta ahora si aquellos 'A. afarensis' llegaron a andar erguidos o caminaban como los chimpancés, con las rodillas y las caderas dobladas, algo que se rebate ahora en las conclusiones del equipo de Raichlen, publicadas en 'PLoS One'.

Para su experimento biomecánico, construyeron un camino de arena en su laboratorio e hicieron caminar por él a diferentes individuos, algunos de forma erguida y otros agachados, como si fueran chimpancés.

Captaron así modelos tridimensionales de todas sus huellas, gracias al equipo que tiene el biólogo Adán Gordon en su laboratorio evolutivo de la Universidad de Albany. Tras estudiar la profundidad de las marcas dejadas por el talón y los dedos de los pies comprobaron que las huellas de Laetoli eran exactamente iguales que las de los humanos erguidos. Cuando iban agachados, la impresión de los dedos era mucho más profunda.

"Los análisis anteriores indicaban de los 'Australopithecus afarensis' andaban inclinados, pero hemos visto que no es así. Lo hacían como los humanos modernos y es una forma increíblemente eficiente, lo que sugiere que el coste energético en la evolución del bipedismo ya era bajo antes de los orígenes de nuestro género 'Homo'", asegura Raichlen.

Además, como destaca su colega Adam Gordon, este estudio demuestra que, en un momento en que nuestros antepasados tenían una anatomía bien adaptada para pasar mucho tiempo en los árboles, ya habían desarrollado el bipedismo moderno, aunque aún tardarían más 1,5 millones de años en bajar definitivamente a tierra.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

Los neandertales poseían un sistema "muy eficiente" y "rápido" de comunicación oral

Los neandertales poseían un sistema Los hombres de neandertal tenían un sistema de comunicación oral muy "eficiente" y "rápido", y disponían de "un conjunto de adaptaciones anatómicas" relacionadas con el lenguaje, según sostienen los prestigiosos paleontólogos Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez.

El codirector del equipo de investigaciones del yacimiento de Atapuerca Juan Luis Arsuaga y el profesor titular de la Universidad de Alcalá de Henares Ignacio Martínez defienden esta tesis en un artículo publicado en el último número de la reconocida revista científica vasca Munibe, recogido este viernes por Efe.

En esta publicación, ambos científicos mantienen que el linaje neandertal presenta características "relacionadas con una alta eficiencia en la comunicación oral" como su "elevada encefalización" y un desarrollo de las áreas de Broca y Wernicke (vinculadas con la producción y comprensión del lenguaje) "comparable" a las nuestras.

Además, han constatado la presencia en el ADN neandertal de la variante humana del gen "FOXP2", "estrechamente relacionado con los procesos mentales involucrados en la producción del lenguaje".

Han comprobado asimismo que en los neandertales la distancia entre los huesos vómer y occipital -relacionados con el habla- es "acortada" como en los homo sapiens, y que el hioides también corresponde al "tipo humano moderno, tanto métrica como morfológicamente", todo ello unido a un "patrón auditivo" similar al nuestro y que "permite un elevado flujo de información acústica".

Se extinguieron hace 30.000 años

El conjunto de estos indicios relacionados con la capacidad de hablar puede ser explicado, según Arsuaga y Martínez, "recurriendo a diferentes hipótesis para cada uno de ellos" pero, a su juicio, resulta "más sencillo" admitir que tanto el hombre de neandertal como su predecesor, el homo heidelbergensis, "disponían de un sistema muy eficiente de comunicación oral".

El hombre de neandertal, que habitó Europa durante unos 300.000 años, coincidió en este continente con nuestra especie en un intervalo de unos 10.000 años hasta que finalmente se extinguió hace cerca de 30.000.

Entre otros aspectos, esta especie se diferenciaba de nosotros por su menor talla y mayor corpulencia, además de poseer un cráneo muy característico en forma de balón de rugby con ausencia de mentón y un arco óseo sobre los ojos muy marcado.

EFE

miércoles, 17 de marzo de 2010

Los homínidos vivieron en Flores antes de lo que se pensaba

Los homínidos vivieron en Flores antes de lo que se pensabaUn reciente descubrimiento arqueológico en la isla de Flores (Indonesia) ha revelado que la existencia de los primeros homínidos en ese lugar se remonta a 200.000 años antes de lo que se pensaba, según publica la revista científica 'Nature'.

Incluso antes del descubrimiento hace cinco años de la cueva de Liang Bua del llamado 'homo floresiensis' (bautizado 'hobbit' por su pequeño tamaño), que vivió hace 18.000 años, se sabía que los homínidos habían habitado la isla la durante mucho tiempo.

Herramientas de piedra encontradas en los restos arqueológicos de la cuenca de Soa, al este de la citada cueva, indicaban su presencia en la isla hacía unos 800.000 años.

Herramientas de hace un millón de años

Gracias al uso de las más modernas técnicas de datación, un equipo de la Universidad Wollongong de Sidney (Australia), encabezado por Adam Brumm, ha podido establecer que algunas herramientas tienen un millón de años.

La llegada de homínidos a la isla se cree que tuvo un profundo impacto en la vida animal, provocando la desaparición de la tortuga gigante y el elefante enano.

Todo parece indicar que la isla fue colonizada antes de lo que se pensaba y los científicos sospechan que esa población temprana es la antecesora de los famosos 'hobbits', afirma el estudio.

No se han descubierto restos fósiles de fechas anteriores porque los depósitos en la cuenca de Soa no son lo suficientemente antiguos para registrar el momento exacto de la llegada a la isla de los primeros homínidos.

A fin de determinar con la mayor exactitud posible el momento de la llegada, van a iniciarse próximamente trabajos exploratorios en otros puntos de Flores.

EFE

La antigüedad de nuestra especie en la península Ibérica

Ornamentos marinos recuperados en el primer nivel del Paleolítico Superior en Cova Gran (Lleida).- CEPAB-UAB¿Cuándo aparecieron los hombres modernos, los de nuestra especie, en la península Ibérica? Una investigación en el yacimiento de Cova Gran (Lleida) aporta nuevas pruebas sobre esta cuestión y sobre si el Homo sapiens estuvo relacionado con la desaparición de los neandertales.

El trabajo, publicado en el Journal of Human Evolution por arqueólogos del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona (CEPAB-UAB), también cuestiona la validez del carbono 14 como herramienta de datación de restos arqueológicos muy antiguos.

Las muestras obtenidas en Cova Gran datadas con carbono 14 refieren una antigüedad de entre 34.000 y 32.000 años, cuando se produjo este reemplazo biológico en el Mediterráneo Occidental, aunque el estudio relativiza la validez de esta técnica para la datación de materiales del periodo de transición del Paleolítico Medio al Superior (40.000 y 30.000 años). Los resultados también refuerzan la hipótesis de que no se produjo interacción ni convivencia entre ambas especies.

Cova Gran, un espacio que supera los 2.500 metros cuadrados, fue descubierto en 2002. Situado en la localidad de Les Avellanes-Santa Linya, es uno de los escasos yacimientos arqueológicos europeos que permiten estudiar las denominadas transiciones, fases críticas descritas por la paleoantropología en las cuales se detectan transformaciones y remodelaciones esenciales para reconstruir la historia de nuestra especie.

Los investigadores, dirigidos por el catedrático Rafael Mora, trabajaron sobre una superficie de 60 metros cuadrados, en donde reconstruyeron la forma en que vivieron los habitantes de ese abrigo, algo inusual en las excavaciones, que habitualmente se restringen a sondeos de reducidas dimensiones. De este modo, consiguieron recuperar materiales arqueológicos del Paleolítico Medio, atribuidos a Homo neanderthalensis, y del Paleolítico Superior, correspondientes a Homo sapiens. Ambos tipos de restos se encontraban separados por un estrato estéril intermedio de sedimentos.

En los yacimientos arqueológicos lo habitual es encontrar los restos removidos, algo que no se ha producido en el caso de Cova Gran, que muestra un excepcional grado de preservación debido a que no ha sido afectado por alteraciones provocadas por procesos geológicos o biológicos. Un análisis detallado de las herramientas permitió reconocer diferencias importantes en su elaboración: esto indicaría que fueron realizadas por especies distintas. Este hecho, reconocido en otros yacimientos de Europa occidental, refuerza la hipótesis de que ambas especies no se mezclaron ni interaccionaron, "aunque no se puede descartar que habitaran en una misma zona geográfica durante la transición entre el Paleolítico Medio y el Superior".

Cova Gran fue ocupada sucesivamente por neandertales y humanos modernos, en grupos reducidos de entre 15 y 20 personas que vivían de forma similar: cazaban, recolectaban, elaboraban instrumentos para la obtención y procesado de alimentos y otras actividades cotidianas en las que el fuego era un elemento fundamental. Sin embargo, las técnicas y materias primas empleadas por cada especie eran radicalmente distintas. Entre los restos atribuibles al Homo sapiens destacan tornillos marinos perforados, considerados habitualmente como un indicador de la dispersión de esta especie por África, Oriente Medio y Europa Occidental. De igual modo, estos materiales denotan la existencia de un lenguaje simbólico y unas capacidades cognitivas que no se constatan durante el Paleolítico Medio. Los científicos piensan que los Homo sapiens se movían por territorios distanciados más de 150 kilómetros, desde la costa del Mediterráneo hasta el Pre-Pirineo, pero no descartan que existieran grupos conectados entre sí y entre los cuales circularan estos objetos; en este caso, los ornamentos serían un elemento simbólico clave en la configuración social y en la definición de las identidades de esta población.

El trabajo discute la validez del carbono 14 como reloj temporal absoluto y concluye que entre los 40.000 y los 30.000 años la traducción automática a años históricos no es válida. Este isótopo radiactivo se desintegra de manera regular, pero a partir de 30.000 años su presencia en las muestras datadas es residual y, en muchas ocasiones, las muestras han sido sometidas a procesos de alteración difíciles de identificar. Muchas de las fechas habitualmente empleadas en el estudio de este tramo cronológico, argumentan estos científicos, pueden corresponder a muestras que han sufrido contaminaciones o que han sido tratadas en los laboratorios con métodos que no detectaron estos errores.

JOAN CARLES AMBROJO | ELPAIS.com

El homínido que se impuso a los grandes depredadores

Fémur de hipopótamo con marcas de corte. Joan Garcia y Kenneth Martínez | IPHESSus limitaciones físicas e instrumentales no le impidieron adaptarse al entorno hostil. El 'eslabón perdido' entre los primeros habitantes de Orce, hace 1,3 millones de años, y el 'Homo Antecessor' de Atapuerca, hace 800.000, se ha revelado como un gran superviviente. Vivió hace un millón de años en la costa mediterránea de la Península Ibérica, y se ha encontrado su rastro en Vallparadís, Terrasa (Barcelona).

"El aspecto más importante del descubrimiento de estos restos es que demuestra la gran capacidad de adaptación al entorno que tenían estos homínidos", explica el doctor Joan García, director de la investigación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES). "Con una tecnología muy simple y un físico muy primitivo, estos hombres supieron competir en un ecosistema frente a felinos de gran tamaño, como hienas y jaguares, y alimentarse de la carne de grandes herbívoros, como hipopótamos o rinocerontes", añade, aunque precisa: "No se sabe si consumían el cuerpo de animales vivos o muertos".

"Es un homínido que aún está muy lejos de las sociedades", matiza el doctor, "ni siquiera vivía en cuevas, eso es mucho más moderno". "Son los primeros humanos, de rasgos simiescos", continúa, "similares a familias de unos 15 chimpancés, muy conocedores del entorno y sin asentamiento fijo ni cultura material".

"Los instrumentos que hemos encontrado son cuchillos de piedra muy básicos", comenta García. Los homínidos golpeaban el mineral y "al saltar un fragmento de cuarzo, les bastaba para cazar y despellejar animales". Se trata de rastros de tecnología Olduvayense, la industria africana más remota, que se caracteriza por su escasa elaboración. Utiliza principalmente materiales autóctonos como el cuarzo, el sílex o la lidita, que los hombres golpeaban sobre un yunque para confeccionar instrumentos muy cortantes y muy útiles para la carnicería.

Algunos de los restos de herbívoros que los investigadores han encontrado en Vallparadís presentaban marcas de cortes, "lo que demuestra un acceso primario de los humanos a las carcasas de los animales en relación al resto de los grandes carnívoros. Este fue el elemento clave del éxito adaptativo de las primeras poblaciones ibéricas", concluye Joan García.

El yacimiento de Vallparadís ha proporcionado el mayor registro arqueológico y paleontológico del Pleistoceno inferior europeo, una etapa clave en la primera ocupación humana de Europa.

Sara Polo | ELMUNDO.es

viernes, 12 de marzo de 2010

La visión del ser humano no ha cambiado "demasiado" desde hace 6 millones de años

José María Bermúdez de CastroLa visión del ser humano no ha cambiado "demasiado" desde hace seis millones de años, de hecho el ancestro común que comparte el 'homo sapiens' con el chimpancé tenía un sentido de la vista "muy parecido al nuestro", por lo que tanto los chimpancés como los seres humanos han heredado una "visión similar", según explicó hoy el director de Atapuerca y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, José María Bermúdez de Castro.

Durante la conferencia inaugural del XXI Congreso Internacional de Optometría, Contactología y Óptica Oftálmica, que se celebra este fin de semana en Madrid, el profesor Bermúdez abordó el papel que ha desempeñado la visión en la evolución del ser humano, un elemento "clave para la comunicación social a corta distancia y para el desarrollo del lenguaje", aseguró.

La visión es un elemento más de la comunicación, y la comunicación "es un aspecto básico del éxito de nuestra especie", subrayó este experto. "La visión ha jugado su papel y ha hecho que seamos animales sociales muy exitosos, y ese éxito se debe precisamente a la capacidad del hombre para transmitir sentimientos, sensaciones e información en las distancias cortas", dijo Bermúdez.

No obstante, según explicó el director de Atapuerca, la evolución no quita que el ser humano comparta la visión estereoscópica o binocular con los chimpancés. "Poseemos dos ojos que miran en la misma dirección, y esto nos posibilita percibir el mundo en tres dimensiones y calcular las distancias a las que se encuentran los objetos", indicó.

En segundo lugar, humanos y chimpancés comparten la visión tricromática. Hay primates cuya visión es monocromática, por ejemplo, porque son nocturnos. Existen varias hipótesis especulativas respecto a la aparición de la visión tricromática, comentó Bermúdez, "relacionadas con la habilidad para distinguir el color de los frutos o por temas sexuales".

Sin embargo, los ojos del ser humano tienen un aspecto distinto al de los chimpancés, ya que en ellos "se puede apreciar muy claramente la esclera, el iris y la pupila, lo que ha resultado de gran utilidad en la relación social". "El hombre es el más social de los primates y, en este sentido, habla con la mirada. Por eso a menudo se dice que los ojos son el espejo del alma, por esa capacidad visual de transmitir", señaló este experto.

EUROPA PRESS

jueves, 11 de marzo de 2010

Talla de fósil hallado en Florida puede tener unos 13.000 años de antigüedad

Talla de fósil hallado en Florida puede tener unos 13.000 años de antigüedadUn hueso fósil con el tosco dibujo de un mastodonte o mamut en su superficie hallado en Vero Beach, en la costa este de Florida, podría convertirse en la pieza de arte más antigua de las Américas, con 13.000 años de antigüedad, según expertos de la Universidad de Florida (UF).

"Todas las pruebas realizadas hasta el momento no han demostrado que ni el fragmento de fósil ni el grabado sean falsos. El hueso, e incluso el grabado, son probablemente auténticos", dijo hoy a Efe Barbara Purdy, ex profesora de Antropología de la UF.

No obstante, señaló que es necesario llevar a cabo nuevos exámenes para determinar la autenticidad de la pieza.

"Tenemos que tener mucho cuidado y estar completamente seguros" de que no es falsa, porque se trata de una talla "muy importante, rara y única", subrayó.

Agregó que el primer objetivo de los expertos fue "probar que la pieza era falsa, ya que el hueso con el grabado era muy extraño". Si embargo, agregó, "ningún test fue capaz de demostrar" que el fósil y talla son falsos.

La pieza pertenece a James Kennedy, de 39 años, un coleccionista de fósiles aficionado que encontró este fragmento de hueso de mamífero en un terreno cercano al yacimiento arqueológico denominado "Vero Man" ("Hombre Vero"), descubierto en 1915, según la versión digital del diario The Palm Beach Post.

Científicos de la Universidad de Florida (UF) estiman que la pieza podría remontarse a la última edad de hielo, miles de años antes de la construcción de Stonehenge, el círculo de grandes bloques de piedra más famoso del Neolítico, en Inglaterra.

De ser constatada finalmente la autenticidad de la pieza, supondría también una prueba irrefutable de que Florida estuvo habitado por seres humanos en esa era glacial, que éstos coexistieron con mamíferos como el mastodonte y el mamut.

Eso es lo que resulta "único", porque significaría que el grabado en el hueso fue realizado poco después de la muerte del animal, "hace unos 13.000 años, que es cuando estos mamíferos se extinguieron", puso de relieve Purdy.

"El hueso del mamífero, un mamut o un mastodonte, al igual que el grabado, podría tener unos 13.000 años", insistió la experta.

Un motivo de controversia, según el diario, es la decisión de Kennedy de vender en subasta el valioso fósil, en vez de donarlo a un museo de antropología o de ciencias naturales.

El diario informó de que el propietario de la pieza, que vive en una vivienda móvil, padece de epilepsia y ve en la venta del fósil una oportunidad única de salir de las estrecheces y los problemas de salud.

"Es como tener el billete ganador de la lotería y que alguien venga a decirte: deberías donarlo", dijo Kennedy, para afirmar: "Pues no; tú dirías que no", recogió el diario.

No obstante, Kennedy expresó su deseo de que la talla termine en la sala de algún museo del estado de Florida.

En cuanto al precio de fósil, el hombre señaló que, según un experto, éste no tiene precio y que podría alcanzar millones de dólares.

Para los científicos, fechar la edad exacta del fósil y grabado es menos relevante que la información que provee la talla sobre los seres humanos que vivieron en aquella era.

En el yacimiento de "Vero Man" se han hallado restos humanos junto con los de mamíferos ya extintos pertenecientes a la edad de hielo.

A raíz de los descubrimientos en este lugar, la ciudad de Vero Beach y el condado de Indian River aprobaron una serie de resoluciones para proteger el yacimiento arqueológico.

El equipo de científicos de la UF que estudió el fósil y el grabado en 2009 esperan poder recaudar fondos para reanudar excavaciones en el yacimiento de "Vero Man", gracias al interés que ha despertado el hallazgo arqueológico de Kennedy.

EFE

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