sábado, 30 de enero de 2010

Una amputación quirúrgica en la Edad de Piedra

El esqueleto del individuo que sufrió la amputación. INRAPLos antropólogos que trabajan en el yacimiento de Butiers-Boulancourt (sur de París) se han encontrado con la evidencia de una amputación quirúrgica. Que no tendría nada de extraordinario si no fuera porque la antigüedad del paciente se remonta a unos 6.900 años. Es la manera de probar que existían las intervenciones médicas en el Neolítico. De otro modo, no podría explicarse que el antebrazo del esqueleto encontrado por la profesora Buquet-Marcon hubiera sido seccionado de manera tan precisa y ortodoxa.

Ha permitido reconstruir la operación el recurso de un escáner superdotado. Gracias a él se ha advertido que había un traumatismo y que se había realizado una amputación mediante un escarpelo de sílex, ya que entonces no se habían generalizado los útiles en metal.

«La limpieza del corte descarta la posibilidad de que el hueso se hubiera seccionado en razón de un accidente o de una pelea», explica Cécile Buquet-Marcon. Llegando a la conclusión, por tanto, de que un especialista con oficio y criterio llevó a cabo un "acto quirúrgico".

No es la única sorpresa. El análisis de la osamenta ha permitido reconocer señales de cicatrización posteriores en meses e, incluso, en años al trance de la amputación. Se produjo por debajo del codo y no impidió al paciente reintegrarse entre sus congéneres.

Un hombre grande con artrosis

El detalle es importante a juicio de la profesora Buquet-Marcon porque sobrentiende los hábitos "sofisticados" de una sociedad solidaria y porque implica el reconocimiento y la integración de los disminuidos físicos en el seno de las tribus neolíticas.

De ahí la importancia polifacética que ha adquirido el paciente. No se le ha puesto un nombre, pero se le han encontrado muchas otras referencias. Sabemos, por ejemplo, que vivió entre 4.700 y 4.900 años antes de Cristo, que era un hombre grande (2 metros), que padecía artrosis en las vértebras cervicales y que había perdido íntegramente la dentadura.

Así se lo encontró el equipo de Buquet-Marcon cuando los subalternos cavaron en una profundidad de 1,5 metros. Ha facilitado la conservación del esqueleto el cúmulo calcáreo que rodeaba al amputado, y ha llamado la atención, igualmente, que el difunto compartiera semejante tumba de circunstancias con una oveja y un hacha.

Es la primera vez que aparece en Francia y en la Europa meridional un ejemplo tan concluyente de cirugía neolítica, aunque el hallazgo de mayor valor y de más antigüedad fue exhumado en el yacimiento de Vedrovice (República Checa). Fue allí donde apareció la prueba de una amputación realizada hace unos 7.500 años.

'Excelentes cirujanos'

"Ni en aquel caso ni el ejemplo francés puede hablarse de cirujanos tal como podemos entenderlos hoy", advierte la profesora Buquet-Marcon. "En cambio sí puede decirse que había una cierta especialización y un cierto conocimiento. De los restos hallados se desprenden, por ejemplo, condiciones idóneas de asepsia y se puede acreditar que la sección del hueso se hizo con criterio y escrúpulo", añade la antropóloga.

Más entusiasta parece su colega Éric Crubézy, profesor en la Universidad Paul-Sabatier de Toulouse. En su opinión, puede hablarse de excelentes cirujanos y se los puede hasta diferenciar en dos grandes escuelas. La primera correspondería a la zona de influencia del Danubio, como probaría el caso de Vedrovice, mientras que la segunda se desarrollaba en el Mediterráneo.

¿Había contacto entre ellas? Es una de las dudas que se plantean los especialistas. Se antoja verosímil que unos y otros pueblos compartieran el conocimiento, pero también cabe la posibilidad de que no existiera contacto, de modo que la cirugía habría aparecido como una solución específica e imprescindible a los contratiempos de la guerra y de la caza.

Rubén Amón | ELMUNDO.es

jueves, 28 de enero de 2010

Los chimpancés en libertad adoptan a simios huérfanos

Foto: Frans de Waal/Wikimedia CommonsLos chimpancés en libertad son altruistas y capaces de adoptar a simios huérfanos en estado de cautividad, según afirmaron investigadores de Alemania y Costa de Marfil en un informe que publica la revista 'PLoS ONE' y recoge Ria Novosti.

El equipo, encabezado por Christophe Boesch, del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva (Alemania), describió 18 casos de adopción de huérfanos entre los chimpancés que habitan en el Parque Nacional de Tai, en Costa de Marfil.

En diez de estos casos, los "adoptantes" eran machos. Los animales llevaban a sus hijos adoptados a espaldas durante caminatas largas o incluso en situaciones de peligro, compartían con ellos los alimentos y el lecho durante la noche.

Los resultados del estudio, que duró 27 años y se centró en tres comunidades de chimpancés, refutan la creencia de que el altruismo desinteresado es algo propio del ser humano, así como la llamada 'regla de Hamilton', que afirma que comportamientos altruistas sólo se pueden dar entre animales con relación de parentesco.

El equipo de Boesch observó que la adopción entre chimpancés no tiene que ver con relaciones de parentesco, por lo que los investigadores consideran que es un comportamiento que sirve para ganar "prestigio" en las comunidades de simios.

Normalmente, las crías de chimpancé huérfanas mueren antes de cumplir cinco años de edad o presentan retrasos en su desarrollo. Por el contrario, los animales adoptados logran integrarse plenamente en su comunidad.

EUROPA PRESS

lunes, 25 de enero de 2010

Descubren un mascarón maya anterior al año 600

Descubren un mascarón maya anterior al año 600Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y de la Universidad de Valencia han hallado, en plena selva guatemalteca, un mascarón maya decorado datado entre los años 300 y 600 después de Cristo, que ha permanecido oculto durante siglos bajo la frondosa vegetación que cubre las ruinas arqueológicas de Chilonché, al norte de Guatemala.

Los responsables del proyecto, financiado por los ministerios españoles de Cultura y el de Ciencia e Innovación, han destacado la importancia del hallazgo ya que, según estiman los expertos, la pieza hallada podría ser, cronológicamente, de una época bastante anterior a la arquitectura visible de este asentamiento maya, según ha explicado a Efe Gaspar Muñoz Cosme, del departamento de Composición Arquitectónica de la UPV.

De ahí su relevancia, "ya que nos da unos datos científicamente muy importantes para conocer mejor la arquitectura de este entorno y de sus antiguos pobladores mayas", según ha señalado Gaspar Muñoz, quien encabezó los trabajos de documentación y conservación.

Se trata de un mascarón estucado, de grandes proporciones (mide aproximadamente 2,8 por 3 metros en planta y una altura visible de 1'50 metros) y en buen estado de conservación, que fue descubierto hace varios meses de forma fortuita por los investigadores valencianos cuando examinaban las antiguas edificaciones mayas del sitio arqueológico de Chilonché, donde la presencia de túneles de saqueo es muy numerosa en la zona, ha indicado el arquitecto.

"Fue en el interior de uno de estos túneles, construidos por saqueadores que roban objetos antiguos para venderlos en el mercado negro, donde tuvimos la sorpresa de encontrarnos con este espectacular mascarón, hecho de estuco y que incluso conserva algunos de sus colores originales", ha señalado Gaspar Muñoz.

El investigador ha destacado todavía con asombro el buen estado de conservación de esta monumental escultura arquitectónica, esculpida sobre piedra caliza.

Dentro de la cultura maya son tradicionales estos elementos ornamentales que representaban a las fuerzas de la naturaleza o, como en este caso, a seres sobrenaturales con rasgos de divinidades y que formaban parte de la decoración de las antiguas edificaciones de la cultura maya, que han quedado escondidas bajo grandes montículos de tierra y vegetación, y que poco a poco los arqueólogos van desenterrando.

Dada la magnitud del hallazgo, los investigadores valencianos informaron rápidamente a las autoridades guatemaltecas para dotar de mayores medidas de seguridad a la zona, de modo que puedan evitarse los saqueos, algo por otra parte muy frecuente en la zona.

Al mismo tiempo, el equipo de profesores, profesionales e investigadores de las UPV y la UV, especializados en arqueología, restauración y conservación de estucos y en restauración de arquitectura maya, se puso a disposición de los responsables del Patrimonio Cultural de Guatemala para colaborar en los trabajos de salvamento y restauración del citado mascarón.

"Hemos tomado datos y realizado el levantamiento topográfico de la zona, con apoyo de profesorado de la UPV, y también propuesto las primeras medidas para la protección y conservación del mascarón", según ha detallado el profesor Gaspar Muñoz.

Un segundo mascarón

El investigador ha calificado de "espectacular" la información que el hallazgo ha arrojado hasta el momento y apunta que habrá que esperar los resultados de laboratorio para saber con mayor precisión su antigüedad".

"Además los investigadores confían en encontrar un segundo mascarón, dado que éstos suelen construirse de forma simétrica, ha agregado Gaspar Muñoz.

De hecho, muchas de las monumentales estructuras mayas estaban decoradas con murales y adornos de estuco, de las que aún hoy se conservan buen testimonio como este mascarón", ha señalado.

Este importante hallazgo se enmarca dentro del proyecto La Blanca que, desde hace más de seis años, vienen desarrollando ambas universidades valencianas con la colaboración de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El objetivo es rescatar el patrimonio cultural del sitio arqueológico La Blanca.

El proyecto no sólo recupera patrimonio arquitectónico, sino que busca poner en valor las ruinas "como un motor económico y social para mejorar sus condiciones de vida", según ha explicado el arquitecto y profesor de la UPV, Gaspar Muñoz, codirector de este proyecto, junto con la profesora y arqueóloga de la UV, Cristina Vidal.

Estas ruinas mayas están enclavadas dentro del Departamento de El Petén, el más septentrional de Guatemala y considerado por los expertos como el corazón de la desaparecida cultura maya, y en donde se encuentran ciudades como Naranjo, Nakum o, la más conocida últimamente gracias al turismo, Tikal.

EFE

sábado, 23 de enero de 2010

El bipedismo hizo posible la construcción de herramientas

Comparativa de los dedos de chimpancé y humanos. C. RolianUn equipo de científicos canadienses aseguran haber descubierto el proceso que hizo evolucionar las manos de los primates para que pudieran manipular herramientas. Según sus conclusiones, tuvo mucho que ver con la evolución de sus pies. Utilizando un modelo matemático, que sirvió para simular los cambios evolutivos, han demostrado que la capacidad de andar sobre dos piernas está directamente relacionada con la aparición de los utensilios de piedra.

Los investigadores, liderados por Campbell Rolian, de la Universidad de Calgary, realizaron un estudio comparativo de los dedos de manos y pies en 202 humanos (muchos de ellos afroamericanos) y 89 chimpancés. Su objetivo era revelar cómo había sido su desarrollo hace entre cinco y ocho millones de años, cuando ambas ramas de primates se separaron.

Utilizando mediciones de la lontigud de las falanges comprobaron, como publican en la revista 'Evolution', que manos y pies forman parte de "estructuras que comparten modelos de desarrollo idénticos porque hay una correlación entre ambas extremidades".

Esta hipótesis contradice la teoría más extendida de que las adaptaciones de las manos humanas surgieron después de que nuestros ancestros se hicieran bípedos, cuando ya no eran necesarias para su movilidad. Es una teoría vigente desde los tiempos de Charles Darwin.

Trayectoria paralela

Los autores, ahora, han demostrado que si se tiene el dedo pulgar del pie largo también lo es el de la mano, lo que quiere decir que tuvieron una trayectoria genética paralela y que los cambios que afectaron a una extremidad, también lo hicieron a la otra.

Gracias a un modelo matemático simularon las presiones evolutivas que podrían haber influido en la selección y concluyeron que los factores externos tienen una incidencia más fuerte en los dedos de los pies, por los que habrían sido éstos quienes se modificaron y, paralelamente, causaron un cambio genético en las manos.

La cuestión está en que la modificación de un gen o su expresión por duplicado afecta a varios rasgos fenotípicos de la forma y el tamaño de todos los dedos no sólo de algunos. "Nuestros datos apoyan la hipótesis de que las manos y pies humanos coevolucionaron a la vez. Surgieron unos pulgares largos y fuertes que facilitaban caminar sobre dos piernas y, a la vez, los nuevos dedos en las manos facilitaron la aparición de una tecnología lítica en nuestros ancestros", apuntan.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

domingo, 17 de enero de 2010

El cromosoma Y de humanos y chimpancés difiere en un 30%

Cromosomas X e Y humanos. HGP/DOEEn 2003 se completó la secuencia genética del cromosoma Y humano, el que determina el sexo masculino, pero hasta ahora no se había hecho lo propio con el del chimpancé, la especie más próxima evolutivamente a la humana. La comparación de ambos cromosomas Y ha sorprendido a los científicos, porque sus regiones específicamente masculinas (alrededor del 95% del total) son notablemente distintas, tanto en su estructura como en los genes que contienen.

Mientras que el genoma completo de ambas especies coincide en un 98,8%, el del cromosoma Y difiere en más de un 30%. Además, en el del chimpancé hay muchos menos genes que en el del ser humano, tanto porque ha perdido genes respecto al ancestro común como porque el humano los ha ganado.

Dado que ambas especies se separaron hace seis millones de años, este resultado indica que ha habido una evolución muy rápida en el cromosoma Y humano, explican en la revista Nature los científicos, liderados por David C. Page, del Instituto Whitehead del MIT (EE UU). Entre los factores que han contribuido a esta "extraordinaria divergencia", señalan los autores, están el papel predominante de esta región del cromosoma en la producción del esperma, las diferencias en el comportamiento sexual de ambas especies (en el chimpancé varios machos copulan con la misma hembra en un mismo ciclo ovulatorio, por que el esperma funciona en un marco de competencia) y diferentes mecanismos de recombinación.

El cromosoma Y, foco de atención especial desde su descubrimiento, ha resultado ser muy especial, tanto en su comportamiento genético como en sus características genómicas. Los dos cromosomas sexuales, el X y el Y, se originaron hace centenares de millones de años, a partir de un cromosoma ancestral no sexual, durante la evolución de los distintos sexos en los seres vivos. En la actualidad, la secuencia de pares de bases del Y es tres veces más corta que la del X. Por eso se ha supuesto que es un cromosoma degenerado, que ha ido perdiendo la carga genética no relacionada con la determinación sexual y que en el futuro podría incluso llegar a desaparecer.

Su secuenciación en 2003 demostró, sin embargo, que es muy complejo y que se renueva constantemente. El nuevo estudio remacha la insuficiencia de las teorías de degeneración decelerada.

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

sábado, 9 de enero de 2010

La capacidad intelectual de los neandertales era similar a los primeros sapiens

La capacidad intelectual de los neandertales era similar a los primeros sapiensLa capacidad intelectual de los neandertales en Europa era similar a la de los primeros hombres modernos en Africa, según un estudio que publicará el próximo lunes la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Esa conclusión se basa en el análisis de conchas marinas que los neandertales usaban como adornos y que fueron encontradas en la Cueva de los Aviones y la Cueva Antón, en la provincia española de Murcia.

Según el estudio en el que participaron antropólogos españoles, portugueses y franceses, el análisis de las pigmentaciones rojas y amarillas en las conchas sugiere que fueron usadas como cosméticos.

Los científicos señalan que esta es la primera vez que se reconoce en los neandertales la práctica de ornamentación del cuerpo, que los arqueólogos consideran como una conducta moderna y un pensamiento simbólico característicos de los seres humanos modernos.

"Esta es la primera prueba concluyente de que hace unos 50.000 años -diez milenios antes de que se registrara la llegada de los seres humanos modernos en Europa procedentes de África- el comportamiento de los neandertales ya estaba simbólicamente organizado", indicó Joao Zilhao, profesor del Departamento de Antropología y Arqueologia de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido.

Según los científicos, en las cuevas de Murcia se encontraron conchas del molusco Spondylus gaederopus que contenía residuos de pigmentación roja hecha con lepidocrocita y mezclada con hematita y pirita.

Señalan que los elementos que forman ese tipo de piedras son negros y reflectantes lo que sugiere que con su uso se buscaba un resultado cosmético.

Por otra parte, en la Cueva de los Aviones se hallaron concentraciones de un colorante amarillo, que probablemente se utilizó en cueros u otros materiales perecederos, y que estaba constituido por natrojarosita, un mineral de hierro también usado mucho después como cosmético en el Antiguo Egipto.

Según los científicos, ya se habían descubierto materiales similares en sitios vinculados a los neandertales, pero se creyó que habían sido robados por los neandertales a los homo sapiens modernos o constituían una especie de imitación.

Ya antes Zilhao y sus colegas habían asegurado que se trataba de objetos neandertales genuinos que demostraban una evolución independiente.

Según el antropólogo, "las pruebas encontradas en los sitios de Murcia eliminan las últimas nubes de incertidumbre que ponían en duda la capacidad intelectual de los neandertales".

Zilhao añadió que "cuando se considera la naturaleza de los intercambios culturales que ocurrieron entre neandertales y seres humanos modernos en el momento de contacto en Europea debemos reconocer que ambos habían llevado a niveles de logro cultural idéntico".

EFE

miércoles, 6 de enero de 2010

Los humanos, cazadores desde sus orígenes

El paleontólogo español, en el yacimiento de Tanzania. Manuel Domíguez-RodrigoUn equipo de paleontólogos españoles se ha hecho fuerte en la Garganta de Olduvai y sus alrededores, al norte de Tanzania. El lugar es conocido como la cuna de la humanidad, porque fue en esa falla africana donde los antepasados humanos dieron sus primeros pasos evolutivos. Y lo hicieron, según los expertos españoles, cazando grandes animales, cuya carne se convirtió en una parte fundamental de su dieta.

Según sus conclusiones, desde el principio, fabricábamos lanzas y compartíamos la comida con otros congéneres, lo que implica un grado de organización social.

Estos hallazgos, publicados en la revista 'Journal of Human Evolution' y más recientemente en un libro (financiado por el Ministerio de Cultura), han dado un vuelco a la hipótesis que había tomado fuerza y que defiende que los primeros humanos fueron carroñeros, que se aprovechaban de la caza de los grandes carnívoros porque no tenían suficiente inteligencia para luchar contra los peligrosos felinos.

Cuando los españoles llegaron al yacimiento de Peninj, en los años 90, el equipo, dirigido por el paleontólogo de la Universidad Complutense Manuel Domínguez-Rodrigo, buscaba profundizar en el comportamiento en los primeros humanos. ¿Eran todos carroñeros como las hienas? ¿O ellos mismos mataban? Y luego, ¿Eran solidarios o cada uno iba a lo suyo?

"Elegimos Peninj porque era una ventana única al pasado de hace 1,5 millones de años. Y porque era un lugar desalentador para otros paleontólogos, a 320 kilómetros de una ciudad. Nadie había vuelto allí desde los años 60,cuando se fueron los Leakey. Y tuvimos suerte. Fue un yacimiento muy generoso en fósiles con nosotros", recuerda Domínguez-Rodrigo.

Demasiados carnívoros

Los primeros años se los pasaron haciendo estudios geológicos y estatigráficos, con ayuda de los expertos Luis Alcalá, director científico de Dinópolis, y Luis Luque. Con el tiempo, lograron que esa ventana fuera de un kilómetro cuadrado: desvelaron que allí hubo una sabana de vegetación abierta, con infinidad de grandes carnívoros, muy competitivos con nuestros antepasados, los 'Homo habilis', a la hora de conseguir comida. Descubrieron también que el comportamiento de los primeros humanos no fue igual en todos los lugares, algo que nunca se había planteado.

La clave fue el análisis de filos de bifaces de piedra con el microscopio: tenían restos de madera, lo que significa que fueron lanzas. "Hasta ahora se consideraban solo piedras y nadie concebía que se cazara a pedradas un búfalo, cuyos restos habíamos encontrado en el yacimiento junto a las herramientas. La idea de que los humanos carroñeaban surgió en Estados Unidos, en un intento de dar una visión menos agresiva del ser humano. Pero si fuera así, en Peninj se habrían quedado siempre con los restos que no querían otros animales, es decir los peores, y lo que veíamos en el yacimiento eran piezas muy nutritivas", explica el paleontólogo.

"También hemos hecho un estudio que demuestra que lo que parecen marcas de dientes en los huesos son señales de raíces", añade a EL MUNDO.es.

Según su hipótesis, había tantos carnívoros la zona que, sin cazar, habría sido muy difícil conseguir carne. Descubrieron, además, que iban a unos lugares para conseguir la materia prima de sus lanzas, otro para tallarlas y otro más al que transportaban la caza: "Todo indica que lo consumían de forma colectiva porque había restos de animales de entre 100 y 200 kilos. Además, en esa época las crías humanas ya eran indefensas y necesitaban mucha energía para sobrevivir", argumenta.

Hace cuatro años, el equipo trasladó su trabajo a la Garganta de Olduvai, donde al principio tuvo muchos problemas con los investigadores norteamericanos, que trataron de boicotear su trabajo.

Pero lo descubierto en Olduvai, el lugar donde Mary Leakey se tropezó con los primeros restos de un 'Homo habilis', ha confirmado lo ya sospechaban: también allí hubo humanos que comían animales de más de una tonelada: hay fósiles de más de 20 búfalos 'pelovoris'. "Nos ha permitido constatar que hace 1,2 millones de años, los seres humanos empezaron a necesitar animales muy grandes porque la carne era fundamental en su dieta y para cazarlos necesitaban una estrategia, organizar la actividad de forma colectiva, lo que implica una mayor capacidad de comunicación verbal", apunta Domínguez-Rodrigo.

Ante las grandes posibilidades que ofrecen estos yacimientos para conocer nuestro pasado, existe el proyecto de crear en España un Instituto de Investigaciones en África, con apoyo de varias universidades, Dinópolis y el CSIC, cuya sede estaría en Madrid y que sería el centro en el que los hallazgos sobre el terreno serían estudiados en profundidad. El director del Museo Arqueológico de Madrid, Enrique Baquedano es otro de los colaboradores en los trabajos en Olduvai implicados en este proyecto.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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