viernes, 13 de agosto de 2010

Piezas para el puzle Heidelbergensis

Jóvenes arqueólogos trabajan en el yacimiento de Irikaitz, ayer, en Zestoa. (Javi Colmenero)Tenían una estatura media de entre 1,75 y 1,80 metros y mostraban una corpulencia considerable. Pesaban cerca de 100 kilos y, según parece, ya gozaban de la capacidad del lenguaje, de comunicarse entre los miembros de su misma especie con un idioma simbólico. También se cree que el sentimiento de pertenencia al grupo estaba presente en su vida cotidiana. Al analizar estas características, uno podría concluir que el Homo Heidebergensis, especie a la que caracterizan dichos rasgos, no era tan diferente al ser humano actual, a pesar de haber habitado sobre la faz de la Tierra hace más de 200.000 años.

Según contabilizan los científicos, el 90% de los restos humanos que existen en el registro fósil mundial de este homínido han sido hallados en la sierra de Atapuerca, considerado el yacimiento europeo más importante del Paleolítico Inferior (hasta hace 200.000 años). Sin embargo, dos excavaciones arqueológicas de Gipuzkoa vienen revelando en los últimos años aspectos interesantes sobre la evolución de la especie humana en aquella época. La cueva de Lezetxiki (Arrasate) y la explanada de Irikaitz (Zestoa) son, además de los focos de restos humanos más antiguos del País Vasco, piezas clave en el puzle del Heidelbergensis.

La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha estudiado ambos lugares en los últimos años. Este verano también han organizado sendos grupos de trabajo, capitaneados por los arqueólogos Álvaro Arrizabalaga y María José Iriarte y formados por estudiantes y profesores universitarios, que tratan de seguir arrojando luz sobre la prehistoria.

Aunque "Atapuerca desenfoca la perspectiva" que se tiene de las investigaciones realizadas en los valles del Deba y del Urola, Arrizabalaga subraya la "importancia" de los hallazgos realizados en dichos lugares, "no sólo para el País Vasco sino para el norte de la península". Sin olvidar el potencial que todavía albergan. Mientras Lezetxiki destaca por sus fósiles, Irikaitz supone una "muy especial" fuente de información sobre la tecnología que se utilizaba en el Paleolítico.

Lezetxiki se hizo famoso cuando, en una de las campañas que dirigió allí Aita Barandiaran, entre 1956 y 1968, fue hallado un húmero de mujer. Fue atribuido a los seres de Neanderthal -desde hace 250.000 a 30.000 años atrás-. Ahora, Arrizabalaga cree que se trata de un resto óseo a mitad de camino entre el Homo Heidelbergensis y el Homo Neanderthalensis, y que tendría entre 140.000 y 150.000 años. Se da la circunstancia, además, de que el fósil encontrado por Barandiaran es casi idéntico en morfología y medidas a los húmeros de heidelbergensis de Atapuerca.

El equipo de Aranzadi, precisamente, ha culminado en julio el estudio de Lezetxiki II, una estrecha cavidad en la que apenas pueden trabajar uno o dos arqueólogos. "Pensamos que se trata del contexto del húmero. Nuestro trabajo en este punto ya ha terminado y hemos constatado presencia humana que podríamos situar entre 120.000 y 140.000 años", resume el investigador.

Irikaitz, en palabras de Arrizabalaga, "complementa" al yacimiento de Lezetxiki porque se trata de "un lugar que siempre ha estado al aire libre, muy importante para conocer la tecnología que se utilizaba en el Paleolítico Inferior", comenta. Es decir, los utensilios que creaba el Homo heidelbergensis. Sin embargo, también se han hallado restos de la época gravetiense (hace 25.000 años), en el que los hombres de Cromagnon confeccionaban herramientas a partir de sílex.

De las tres fases planteadas en el yacimiento, Aranzadi se halla en la actualidad a punto de culminar la segunda. Siguen encontrando herramientas basadas en la técnica "bifasial", algo "crucial" a la hora de datar de qué época son los restos, según revela el arqueólogo. Entre la tecnología hallada, además, hay bastantes piezas realizadas a partir de "piedras volcánicas" que el río Urola saca a la superficie en esta zona. "Esto es algo muy especial. Todo indica que, quienes estuvieron aquí, venían para abastecerse de piedras de un material y de un tamaño muy concreto", comenta. Hasta mañana, los 24 miembros de la campaña de Aranzadi trabajarán allí con el objeto de, quién sabe, encontrar alguna pieza más de este apasionante puzzle.

Joseba Imaz | noticiasdegipuzkoa.com

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