jueves, 31 de diciembre de 2009

Los especialistas creen haber encontrado en los primates las raíces del lenguaje humano

Mono de Campbell (Cercopithecus Campbelli), de Costa de Marfil. AFPEl mono de Campbell, o Cercopithecus Campbelli, utiliza el proceso de afijación. Las llamadas de alarma de los machos constan de una "raíz" variable y de un "sufijo" opcional. La adición de esta partícula gramatical transforma una alerta concreta (contra los leopardos, en el caso estudiado) en un aviso genérico de peligro indefinido, basado en que se agitan los árboles.

Una característica que distingue el lenguaje humano de los sistemas de comunicación animales es que tiene una arquitectura morfosintáctica: los elementos morfológicos (las raíces de las palabras) y los sintácticos (prefijos, sufijos) se combinan por un sistema de reglas propias del lenguaje. Estas reglas son responsables de gran parte del poder generativo de nuestro lenguaje.

En años recientes se ha comprobado que otras especies también utilizan la combinatoria para diversificar su repertorio de llamadas. No sólo en algunas especies de monos, sino también de pájaros y ballenas. El canto de los pájaros tiene incluso una estructura recursiva, o jerárquica.

Pero nunca se había visto algo similar a un sufijo. Los sufijos tienen un papel central en nuestro lenguaje, porque pueden alterar la categoría gramatical de la palabra: transforman cruel en crueldad, canto en cantante, análisis en analizar.

Karim Ouattara, del Centre Suisse de Recherches Scientifiques en Costa de Marfil; Alban Lemasson, de la Universidad de Rennes, y Klaus Zuberbüler, de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, llevan años estudiando a los monos de Campbell en el parque nacional Tai en Costa de Marfil, uno de los ocho países africanos por donde se extiende esta especie. Publican sus últimos resultados en PLoS Biology.

Las monas de Campbell que forman el núcleo de un grupo interactúan mucho entre sí, tanto de forma física como vocal. Emiten diversas llamadas de angustia, amenaza, contacto o aviso. Los machos, que se dedican a la territorialidad y a la defensa contra los predadores, habitan en los márgenes del sistema. Son mucho más parcos en llamadas, y sólo las usan en las grandes ocasiones.

Zuberbüler y sus colegas han clasificado las llamadas de los machos en seis tipos: hok, hok-oo, krak, krak-oo, wak-oo y boom. Los científicos creen que "-oo" es el equivalente de un sufijo humano, y han reunido varias evidencias.

Las llamadas "krak" se emiten exclusivamente tras detectar la presencia de un leopardo, así que no es arriesgado asignarles ese significado. Sin embargo, "krak-oo" parece corresponder a cualquier alteración: ataques de águilas (o cualquier otra cosa que vuele), predadores terrestres o ramas que se caen de un árbol.

De modo similar, la llamada "hok" se asocia casi en exclusiva con la llegada de un águila coronada (o con su aviso por otro macho), mientras que "hok-oo" puede corresponder a una variedad de peligros, incluida la presencia de un macho de otra vecindad (esto la diferencia de "wak-oo", que nunca se aplica a los vecinos). Los investigadores han comprobado estas observaciones de campo con experimentos que hacen uso de modelos visuales y auditivos de los distintos predadores.

Para producir sus llamadas, los monos tienen que coordinar los movimientos de la lengua, la mandíbula y los labios, según se ha comprobado en otras especies. "Nuestros resultados, por tanto", dice Zuberbüler, "se suman a la creciente evidencia de que los primates no humanos utilizan procesos similares a los que producen el habla humana, para comunicar cambios en el entorno de una manera que tenga sentido".

La investigación no parece haber agotado el tema. "Los monos de Campbell", dicen los científicos, "no suelen producir llamadas aisladas, sino secuencias de llamadas de distintos tipos". Zuberbüler ha examinado en otro trabajo (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, edición electrónica) si hay alguna relación entre los "sufijos" y la pauta de esas secuencias, que agrupan entre 10 y 20 llamadas.

Según sus resultados, una secuencia compuesta sólo de "booms" es la que se usa para azuzar al grupo a que levante el campamento y emigre hacia algún otro lugar del bosque. "Vámonos, vámonos, vámonos", podría servir como traducción española (el más habitual "vamos que nos vamos" tiene, pese a las apariencias, una notable complejidad sintáctica).

Pero una serie de "booms" seguida de unos pocos "krak-oos" ya no significa levantar el campamento, sino "¡árbol va!". Los investigadores han comprobado que esta frase aparece casi exclusivamente asociada a la caída de un árbol, o de la rama de uno.

Si lo que se quiere significar, por el contrario, es la presencia en las cercanías de otro grupo de monos de Campbell (o al menos de uno de sus machos, lo que puede ser igual de preocupante para el macho local que da el aviso), la frase de elección parece ser dos "booms" y unos cuantos "krak-hoos" y "hok-oos" sin un orden preciso.

Los humanos nos separamos de los chimpancés hace seis millones de años. En ese periodo tuvo que evolucionar el lenguaje humano, al que muchos científicos suponen un proceso clave en la evolución de nuestras capacidades cognitivas. Y por tanto la mayor incógnita sobre nuestros orígenes.

Pero de los cercopitacos de Campbell nos separamos hace 30 millones de años. El descubrimiento de una forma primitiva de morfosintaxis en esta especie muestra que nuestra competencia lingüística pudo evolucionar a partir de fundamentos muy antiguos, o lo que Zuberbüler llama "rasgos ancestrales flotando en el linaje de los primates".

Una historia de continuidad en la evolución de esta capacidad humana casa bien con lo que se sabe de FoxP2, "el gen del lenguaje". Las mutaciones de este gen causan que una persona sea incapaz de distinguir los fonemas dentro de una palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las había aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. De ahí "el gen del lenguaje".

Pero FoxP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Su producto (la proteína FoxP2) es una cadena de 715 aminoácidos. El gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de los 715, y sólo dos de esas diferencias distinguen el gen humano y el del chimpancé. Los neandertales tenían ya la misma versión que nosotros.

JAVIER SAMPEDRO | ELPAIS.com

viernes, 25 de diciembre de 2009

Los chimpancés preparan la comida

Los primates del monte Nimba, en Guinea, África Occidental, utilizan hachas de madera y piedraPor primera vez, científicos han comprobado como algunos chimpancés utilizan herramientas para reducir el tamaño de los alimentos para hacerlos más comestibles.

Al parecer, los primates del monte Nimba, en Guinea, África Occidental, utilizan hachas de madera y piedra, así como yunques de piedra para procesar los frutos de la Treculia.

Según los investigadores, los chimpancés cortan los frutos en porciones más fáciles de ingerir.

La estudiante de doctorado Kathelijne Koops y el profesor William McGrew, del Centro Leverhulme de Estudios sobre la Evolución Humana de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, observaron a un grupo de chimpancés que viven en libertad en los bosques del monte Nimba.

La investigación de Koops está centrada en el uso de tecnología rudimentaria por parte de estos animales.

"En los chimpancés africanos varia mucho el tipo de herramientas que utilizan para obtener comida. Algunos grupos utilizan piedras como martillos y yunques para romper las cáscaras de las nueces, mientras otros utilizan ramas para atrapar termitas", explica Koops.

Sorprendente

El uso de estas herramientas por parte de chimpancés resulta sorprendente.

"Por ejemplo, para romper la cáscara de las nueces los chimpancés de Bossou utilizan martillos y yunques móviles, e incluso a veces usan pesas para nivelar el yunque y hacer que sea más eficiente", cuenta la estudiante de doctorado.

"Para atrapar termitas en algunas comunidades en la Republica del Congo utilizan un juego de herramientas", explica Koops.

Pero ahora, con el profesor McGrew y el profesor Tetsuro Matsuzawa, de la Universidad japonesa de Kyoto, Koops ha descubierto un uso de herramientas por parte de chimpacés que no había sido observado antes.

Durante una inspección mensual de una comunidad de chimpancés que vive los bosques del monte Nimba, Koops encontró piedras y rocas que habían sido claramente utilizadas para procesar los frutos de la Treculia.

Estos frutos pueden tener el tamaño de una pelota de voleibol y pueden llegar a pesar 8,5 kilogramos.

Pese a no contar con un exterior duro, son demasiado grandes como para que un chimpancé pueda hincarles la dentadura para comerlos.

Así que utilizan una serie de herramientas para reducirlos a porciones más pequeñas.

Aprendizaje cultural

Koops encontró hachas de madera y piedra, así como yunques de piedra usados para desmenuzar los frutos.

Las hachas fueron claramente utilizadas para machacar el alimento.

Mientras, los yunques estaban hechos de afloramientos rocosos inamovibles.

Esta es la primera vez que se constata que los chimpancés utilizan herramientas para reducir el tamaño de alimentos para que sean más fáciles de ingerir, según le dijo Koops a la BBC.

"Y es la primera vez que se ha visto como chimpancés salvajes utilizan dos tipos distintos de tecnología de percusión: hachas móviles versus yunques inamovibles para obtener un mismo resultado.

Sorprendentemente, los chimpancés que viven en la vecina región de Seringbara no procesan los alimentos de esta manera, lo que refuerza la idea de que el uso de las herramientas entre lo simios se aprende culturalmente.

Matt Walker | BBC

sábado, 19 de diciembre de 2009

Las viviendas empezaron a organizarse en espacios hace 800.000 años

Las viviendas empezaron a organizarse en espacios hace 800.000 años. Fogones, foto Universidad de CantabriaLa planificación y organización de espacios en la vivienda se remonta a unos 800.000 años atrás, una época mucho más anterior de lo que se pensaba, según un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Israel que se publica en la revista 'Science'.

Los investigadores explican que la capacidad para planificar y organizar los espacios de vivienda y trabajo se considera un aspecto clave de la inteligencia humana. Por lo general, se ha pensado que esta capacidad surgió en una época relativamente reciente, junto con los humanos modernos, en los pasados 100.000 años aproximadamente.

Los científicos, liderados por Nira Alperson-Afil, muestran ahora sin embargo que cierta organización de este tipo pudo estar presente en uno de los primeros asentamientos humanos en Israel, hace unos 800.000 años. El yacimiento, en Gesher Benot Ya-aqov, era un campamento al aire libre en las orillas de un antiguo lago.

Los investigadores descubrieron pequeñas piezas de sílex quemado, restos de herramientas de basalto y piedra caliza, pedazos de concha de cangrejos y espinas de peces, así como varios restos de semillas, frutas, granos y madera. Este tipo de restos se concentraban en puntos específicos del yacimiento, principalmente en la región noroeste, donde probablemente se localizaba un fogón, y también en la región sureste.

Los autores concluyen que las actividades específicas, incluyendo la talla del sílex, el uso de herramientas y la preparación y toma de alimentos, se realizaba en estos puntos. El fogón parece haber sido un centro primario de actividad. Por ejemplo, los restos botánicos y evidencias de talla de sílex están concentrados allí. En contraste, la mayoría de los restos de herramientas de basalto y piedra caliza fueron encontrados en el sudeste del yacimiento.

EUROPA PRESS

Los cereales procesados se incluyeron en la dieta hace 100.000 años

Los cereales procesados se incluyeron en la dieta hace 100.000 añosLos seres humanos comenzaron a alimentarse con cereales procesados hace 100.000 años, según sugiere un estudio de la Universidad de Calgary en Canadá que se publica en la revista 'Science'.

El descubrimiento de residuos de sorgo en herramientas de piedra de 100.000 años de antigüedad en una cueva de Mozambique implica que los primeros humanos estaban procesando grano en un momento en el que se pensaba que se basaban en frutas y frutos secos que recolectaban con más facilidad.

África tiene más cereales nativos que ningún otro continente y varias docenas de granos salvajes siguen comiéndose por su contenido en almidón. El sorgo es el principal cereal que se consume en la actualidad en el África sub-sahariana, donde se procesa al machacar el endosperma del grano para harinas rústicas que se utilizan en forma fresca o fermentada para preparar gachas, alimentos horneados y bebidas alcohólicas.

Se sabe poco sobre cuándo comenzaron los primeros humanos a basarse en las semillas de granos para alimentarse, aunque los investigadores han asumido generalmente que esto tuvo lugar en la fase final del Pleistoceno, hace entre 1,8 millones de años y 11.000 años, y como parte de la aparición de las conductas modernas.

Los investigadores, dirigidos por Julio Mercader, han identificado abundantes residuos de almidón en herramientas de piedra descubiertas en una cámara profunda del interior de una cueva en Ngalue, Niassa, al noroeste de Mozambique, que datan de hace alrededor de 100.000 años.

Según señala Mercader, estos residuos podrían proceder de sorgo salvaje e implicarían que los habitantes de este yacimiento estaban consumiendo este grano, en contraste con la creencia convencional de que la recolección de semillas no era una actividad importante entre los recolectores del Pleistoceno en África del Sur.

EUROPA PRESS

viernes, 11 de diciembre de 2009

Asia se pobló a través de un único episodio de migración

Asia se pobló a través de un único episodio de migraciónUn análisis a gran escala de la variación genética entre casi 2.000 individuos de toda Asia sugiere que el continente se pobló en sus inicios a través de un único episodio de migración, según un trabajo del Consorcio SNP Pan-Asiático HUGO que se publica en la revista 'Science'.

Según explican los investigadores, liderados por Jin Li, Asia es el continente más grande y poblado, con una significativa diversidad cultural y lingüística pero sus patrones de variación genética humana no se han entendido bien.

Los investigadores analizaron la variación genética entre individuos que representan 73 poblaciones asiáticas y dos no asiáticas. Los resultados muestran una familiaridad considerable entre todas las poblaciones asiáticas, incluyendo a los grupos en los que se pensaba que no existían matrimonios mixtos, basándose en evidencias lingüísticas, culturales y étnicas.

Los autores también descubrieron que las poblaciones del mismo grupo lingüístico tendían a agruparse en términos de relaciones genéticas, aunque varios de ellos no, agrupándose en vez de ello con vecinos geográficos, lo que sugiere o una mezcla reciente sustancial entre las poblaciones o la adopción de diferentes lenguajes.

Según señalan los científicos, ha existido controversia sobre si Asia fue poblada en dos oleadas, una hacia el sudeste asiático y una más tardía hacia el centro y el noreste de Asia, o si se produjo una única migración.

En consonancia con el segundo escenario, los nuevos resultados implican que la mayoría del conjunto de genes en Asia se derivó de una única entrada inicial de los humanos modernos, probablemente seguida de una migración del sur al norte en todo el continente.

EUROPA PRESS

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