domingo, 11 de octubre de 2009

El equipo de Atapuerca intenta un análisis a fondo del cráneo de Homo Heidelbergensis

Juan Luis ArsuagaUn equipo de investigación de la Sierra de Atapuerca, encabezado por Juan Luis Arsuaga, uno de los tres codirectores de las excavaciones, intenta obtener datos fiables sobre la capacidad craneal y características que pudo tener el cerebro del Homo Heidelbergensis.

José María Bermúdez de Castro, director también de las excavaciones y del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), ha explicado a EFE que el "Cráneo 4", encontrado en la Sima de los Huesos de Atapuerca, tiene unos 1.400 centímetros cúbicos.

Lo que pretende ahora el equipo que dirige Arsuaga es conformar a partir de los restos hallados una docena de cráneos que permitan obtener datos con una alta fiabilidad.

Bermúdez de Castro ha desvelado que hace unos dos millones de años el cerebro de los homínidos registró un crecimiento "espectacular" en un periodo relativamente corto de tiempo, unos 200.000 años.

Los homínidos pasaron entonces de un cerebro de unos 400 centímetros cúbicos, poco más que un chimpancé, a tener unos 600.

Hace un millón y medio de años, el Homo Ergaster, localizado en África, ya había alcanzado los 800 ó 900 centímetros cúbicos de cerebro.

Aunque en el caso del Homo Antecessor, cuyos restos de hace más de un millón de años se han encontrado en Atapuerca, no hay todavía un cráneo completo, por las partes que se han localizado hasta ahora se estima que su capacidad craneal podía superar ya los mil centímetros cúbicos.

Bermídez de Castro ha explicado que, aunque la capacidad craneal del hombre actual se encuentra entre los 1.350 y los 1.400 centímetros cúbicos, los neanderthales habían llegado a los 1.500.

Sin embargo, la clave en los homínidos está más en la complejidad del cerebro que en su volumen, según el director del CENIEH.

En este sentido, ha destacado que en los últimos 50.000 años algunas mutaciones han incrementado las conexiones en el cerebro relacionadas con la tecnología y la mente simbólica, que son dos de las claves del hombre actual.

EFE

Un estudio de Atapuerca concluye la conveniencia de leche materna hasta los 4 años

José María Bermúdez de CastroEstudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida, afirma el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

En una entrevista con EFE, Bermúdez de Castro, que también es codirector de las excavaciones de Atapuerca, ha explicado que la abundancia de restos de homínidos de la Sima del Elefante, una de las zonas más emblemáticas de los yacimientos, ha permitido estudiar los dientes de varios individuos y medir así las fases de su crecimiento biológico.

La conclusión ha sido que la lactancia materna se prolongaba hasta los tres o cuatro años, lo que los científicos relacionan directamente con su "buena salud" durante el resto de su vida.

La leche humana va cambiando su composición y se va adaptando a las necesidades de crecimiento aportado todo lo necesario, algo que también podría ocurrir en la actualidad, ha añadido.

Bermúdez de Castro ha explicado que cada especie tiene leche materna adaptada a sus necesidades y ha señalado que el consumo humano de la procedente de animales como las vacas o las ovejas, para lo que tuvieron que adaptar su aparato digestivo, es "relativamente reciente" y debió comenzar hace unos 7.000 años.

Además, su consumo contribuye a proteger al hombre de ciertas enfermedades y actúa como elemento para prevenir la obesidad en la etapa adulta.

Una vez que abandonaban la lactancia, los registros fósiles de Atapuerca indican, sobre todo gracias a las dentaduras, que seguían una buena dieta y eran omnívoros, aunque sólo se conservan restos de grasas y carnes.

Aunque los restos vegetales no se conservan, Bermúdez de Castro ha detallado que en la dieta de los homínidos de Atapuerca figuraron con toda seguridad setas, bellotas, frutos silvestres, peces e invertebrados que "variaban en función de la época, porque el clima era templado y había diferentes estaciones con sus propios alimentos de temporada".

Para el director del CENIEH, es "muy probable" que una vez superada la fase de lactancia se utilizara como un alimento clave el tuétano de los huesos, que es una parte muy rica en nutrientes y puede funcionar como sustitutivo del jugo materna.

También la dieta tiene mucho que ver con una de las principales causas de mortandad de los homínidos de la sierra de Atapuerca.

El fósil más antiguo de Europa, de más de un millón de años, encontrado también en la Sima del Elefante, es una mandíbula de un individuo de unos treinta o treinta y cinco años y sus incisivos estaban a punto de desprenderse de la encía.

De hecho, el científico sostiene que al no cocer los alimentos, los problemas de encías que ahora aparecen a los 60 ó 70 años de edad entonces aparecían en torno a los 30.

Los daños en la boca terminaban muchas veces en infecciones que en esa época podían terminar "fácilmente" con la muerte del individuo.

De hecho, las infecciones eran una de las causas más frecuentes de la muerte de estos homínidos, aunque también los accidentes, la acción de predadores y las luchas tribales.

Pedro Sedano. EFE

miércoles, 7 de octubre de 2009

Localizado un segundo Stonehenge cerca del original

Interpretación artística del llamado Bluestonehenge provista por la Universidad de Manchester - APUn grupo de arqueólogos británicos ha descubierto pruebas de lo que creen es un segundo Stonehenge, el famoso monumento megalítico de la Edad de Bronce (2500 años antes de Cristo) situado en el condado de Wiltshire, Gran Bretaña. El hallazgo se encuentra a poco más de 1,5 kilómetros del original, informa The Guardian.

Los científicos de la Universidad de Sheffield trabajan en la orilla occidental del río Avon y han bautizado al emplazamiento Bluestonehenge (Stonehenge azul) en referencia al color de las 25 piedras de Gales que en un tiempo llegaron a formar el complejo, señala el rotativo. Las excavaciones sugieren que en ese lugar se erigió un círculo pétreo de 10 metros de diámetro, rodeado por una zanja.

Varias son las conjeturas del objeto de estas construcciones: enterramientos rituales, observatorio astronómico, cultos religiosos... Lo que los científicos han hallado en esta ocasión son los huecos que hace siglos, piensan, albergaron gigantescas moles de piedra azul, traídas de las montañas de Preseli, en Gales, a más de 240 kilómetros del lugar. Esas piedras habrían sido luego retiradas, hace miles de años.

Los expertos creen que las piedras marcaban el fin del corredor que conduce desde el río Avon hasta Stonehenge: una "ruta procesional" de casi tres kilómetros construida junto al famoso círculo de piedra.

El profesor de la Universidad de Sheffield Mike Parker Pearson señala a The Guardian que están esperando los resultados de las pruebas de datación efectuadas con carbono para determinar si las piedras que en la actualidad conforman el círculo interno de Stonehenge estuvieron en algún tiempo en el emplazamiento ahora localizado. "La gran pregunta es cuándo fueron erigidas nuestras piedras y cuándo fueron retiradas", afirma Pearson.

"En el pasado conjeturamos que debía existir algo al final de la avenida, junto al río. Pero no estábamos preparados para descubrir que se trataba de un nuevo círculo de piedras. Pienso que hemos encontrado una prueba incontrovertible de que el río era muy importante para la gente que utilizaba Stonehenge. Creo que el río constituía un conducto entre los vivos y los muertos. Éste es el punto en el que uno dejaba el reino de los vivos en el río y entraba en el reino de los muertos, en Stonehenge", añade el profesor.

Las excavaciones realizadas en el Stonehenge Riverside Project, señala The Guardian, han posibilitado el descubrimiento hasta el momento de numerosos hallazgos, como el de la villa neolítica de Durrington Walls, en 2005.

ELPAIS.com

jueves, 1 de octubre de 2009

Ardi, el esqueleto más antiguo de un homínido

Representación del Ardipithecus ramidus - SCIENCEEra hembra, medía 120 centímetros, pesaba unos 50 kilogramos y vivió en la famosa región de Afar en Etiopía hace 4,4 millones de años. Ardi, que es como la han bautizado, es el ejemplar más completo encontrado del antepasado más antiguo de los seres humanos, el Ardipithecus ramidus, que ha tardado 17 años en ser presentado oficialmente en sociedad. Ahora lo hace con la pompa correspondiente al hallazgo de toda una generación en paleoantropología.

El 'Ardipithecus ramidus', una especie de homínido que vivió hace 4,4 millones de años y a cuyo mejor ejemplar fósil los científicos han denomindo 'Ardi', precede en los inicios de la evolución de los homínidos al 'Australopithecus afarensis'. 'Ardi', también hembra, precede a 'Lucy', el ejemplar mejor conservado de A. afarensis en aproximadamente un millón de años.

Se cree que el último ancestro común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque el Ardipithecus no es en si mismo este último ancestro común, probablemente compartió muchas de sus características. Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de 'Ardipithecus', el registro fósil contenía escasas evidencias de otros homínidos más antiguos que el 'Australopithecus'.

A través de un análisis de cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que el 'Ardipithecus' tenía una mezcla de características 'primitivas' compartidas con sus predecesores, los primates de la época del Mioceno, y características 'derivadas', que comparte sólo con los homínidos posteriores.

Debido a su antigüedad, el Ardipithecus conduce a los científicos más cerca del último antepasado común. Sin embargo, muchas de sus características no aparecen en los simios africanos actuales. Según los científicos, es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente por separado desde que compartían el último ancestro común con el ser humano. Por ello, chimpancés y gorilas actuales podrían no ser buenos modelos para el estudio de este último ancestro común y para la comprensión de la evolución humana desde entonces.

Junto a la identificación de 109 fósiles de Ardipithecus, que representan a un mínimo de 36 individuos, el grupo de trabajo ha identificado entre los fósiles descubiertos a otras dos especies de primates, babuinos y colobinos, y a antílopes de cuernos en espiral, que compartieron territorio y época con Ardi.

En uno de los artículos publicados en 'Science' Tim White, de la Universidad de California en Berkeley, presenta los principales descubrimientos de la investigación. Los científicos estudiaron 110 especímenes de Ardipithecus procedentes de la cordillera de Afar al noroeste de Etiopia. Al ejemplar mejor conservado los científicos lo han bautizado como 'Ardi', una hembra que pesaba 50 kilogramos y medía alrededor del metro y medio y de la que se conserva un esqueleto parcial con gran parte del cráneo, manos, pies, miembros y pelvis.

Ardi tenía un cerebro pequeño, incluso más pequeño que el del Australopithecus y similar al de los bonobos y los chimpancés hembra. Su cara tenía un hocico prominente, lo que le confería una apariencia similar a los simios aunque no se proyectaba tan adelante como la parte inferior de las caras de los simios africanos modernos. Algunas características de su cráneo, como el promontorio sobre el entrecejo, son bastante diferentes a las de los chimpancés.

Hasta ahora, los investigadores habían asumido que chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos habían retenido muchas de las características del último antepasado que compartieron con los humanos, es decir, que este ancestro era mucho más parecido a los simios que a los humanos. Por ejemplo, se habría adaptado a balancearse y colgarse de las ramas de los árboles y quizás caminaba sobre sus nudillos cuando estaba en el suelo.

Sin embargo, el 'Ardipithecus' desafía estas teorías. Según sus descubridores, Ardi vivía en un ambiente boscoso, húmedo y más frío de lo que es en la actualidad y existían claros y bosques tapizados por prados. Subía a cuatro patas a las ramas de los árboles, como algunos primates del Mioceno hacían, y caminaba erguida sobre las dos piernas cuando se encontraba en el suelo. No parece que hubiera andado con los nudillos en el suelo o que pasara mucho tiempo balanceándose y colgándose de las ramas, como hacen los chimpancés.

Según los científicos, el 'Ardipithecus' caminó sobre dos piernas aunque no de forma tan eficaz como los homínidos posteriores. Un trabajo liderado por C. Owen Lovejoy en la Universidad del Estado de Kent indica que la pelvis del Ardipithecus es particularmente útil para comprender cómo el esqueleto de los homínidos se modificó progresivamente al bipedalismo. Su análisis sugiere que el Ardipithecus pudo también correr pero probablemente con menos velocidad y eficacia que los humanos.

Los dientes y el cráneo del Ardipithecus son bastante diferentes de los del Australopithecus y los simios modernos. El análisis del esmalte dental también indica que Ardi y su linaje tenían una dieta omnívora relativamente diversa que incluía frutas y otros alimentos del bosque como nueces y hojas.

El análisis de sus dientes también sugiere que el 'Ardipithecus' era socialmente menos agresivo que los chimpancés y otros simios africanos actuales. Además, el hecho de que los dientes de macho y hembra sean de tamaños similares, a diferencia de lo que sucede en los simios africanos, también indica que estos homínidos podrían haber participado en un sistema social que supusiera menos competición entre los machos.

Los investigadores también proponen que las manos del ancestro más temprano de los seres humanos eran ya relativamente ágiles y que sólo requerían un alargamiento de los pulgares y un acortamiento de los dedos para utilizar y producir herramientas.

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