jueves, 31 de diciembre de 2009

Los especialistas creen haber encontrado en los primates las raíces del lenguaje humano

Mono de Campbell (Cercopithecus Campbelli), de Costa de Marfil. AFPEl mono de Campbell, o Cercopithecus Campbelli, utiliza el proceso de afijación. Las llamadas de alarma de los machos constan de una "raíz" variable y de un "sufijo" opcional. La adición de esta partícula gramatical transforma una alerta concreta (contra los leopardos, en el caso estudiado) en un aviso genérico de peligro indefinido, basado en que se agitan los árboles.

Una característica que distingue el lenguaje humano de los sistemas de comunicación animales es que tiene una arquitectura morfosintáctica: los elementos morfológicos (las raíces de las palabras) y los sintácticos (prefijos, sufijos) se combinan por un sistema de reglas propias del lenguaje. Estas reglas son responsables de gran parte del poder generativo de nuestro lenguaje.

En años recientes se ha comprobado que otras especies también utilizan la combinatoria para diversificar su repertorio de llamadas. No sólo en algunas especies de monos, sino también de pájaros y ballenas. El canto de los pájaros tiene incluso una estructura recursiva, o jerárquica.

Pero nunca se había visto algo similar a un sufijo. Los sufijos tienen un papel central en nuestro lenguaje, porque pueden alterar la categoría gramatical de la palabra: transforman cruel en crueldad, canto en cantante, análisis en analizar.

Karim Ouattara, del Centre Suisse de Recherches Scientifiques en Costa de Marfil; Alban Lemasson, de la Universidad de Rennes, y Klaus Zuberbüler, de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, llevan años estudiando a los monos de Campbell en el parque nacional Tai en Costa de Marfil, uno de los ocho países africanos por donde se extiende esta especie. Publican sus últimos resultados en PLoS Biology.

Las monas de Campbell que forman el núcleo de un grupo interactúan mucho entre sí, tanto de forma física como vocal. Emiten diversas llamadas de angustia, amenaza, contacto o aviso. Los machos, que se dedican a la territorialidad y a la defensa contra los predadores, habitan en los márgenes del sistema. Son mucho más parcos en llamadas, y sólo las usan en las grandes ocasiones.

Zuberbüler y sus colegas han clasificado las llamadas de los machos en seis tipos: hok, hok-oo, krak, krak-oo, wak-oo y boom. Los científicos creen que "-oo" es el equivalente de un sufijo humano, y han reunido varias evidencias.

Las llamadas "krak" se emiten exclusivamente tras detectar la presencia de un leopardo, así que no es arriesgado asignarles ese significado. Sin embargo, "krak-oo" parece corresponder a cualquier alteración: ataques de águilas (o cualquier otra cosa que vuele), predadores terrestres o ramas que se caen de un árbol.

De modo similar, la llamada "hok" se asocia casi en exclusiva con la llegada de un águila coronada (o con su aviso por otro macho), mientras que "hok-oo" puede corresponder a una variedad de peligros, incluida la presencia de un macho de otra vecindad (esto la diferencia de "wak-oo", que nunca se aplica a los vecinos). Los investigadores han comprobado estas observaciones de campo con experimentos que hacen uso de modelos visuales y auditivos de los distintos predadores.

Para producir sus llamadas, los monos tienen que coordinar los movimientos de la lengua, la mandíbula y los labios, según se ha comprobado en otras especies. "Nuestros resultados, por tanto", dice Zuberbüler, "se suman a la creciente evidencia de que los primates no humanos utilizan procesos similares a los que producen el habla humana, para comunicar cambios en el entorno de una manera que tenga sentido".

La investigación no parece haber agotado el tema. "Los monos de Campbell", dicen los científicos, "no suelen producir llamadas aisladas, sino secuencias de llamadas de distintos tipos". Zuberbüler ha examinado en otro trabajo (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, edición electrónica) si hay alguna relación entre los "sufijos" y la pauta de esas secuencias, que agrupan entre 10 y 20 llamadas.

Según sus resultados, una secuencia compuesta sólo de "booms" es la que se usa para azuzar al grupo a que levante el campamento y emigre hacia algún otro lugar del bosque. "Vámonos, vámonos, vámonos", podría servir como traducción española (el más habitual "vamos que nos vamos" tiene, pese a las apariencias, una notable complejidad sintáctica).

Pero una serie de "booms" seguida de unos pocos "krak-oos" ya no significa levantar el campamento, sino "¡árbol va!". Los investigadores han comprobado que esta frase aparece casi exclusivamente asociada a la caída de un árbol, o de la rama de uno.

Si lo que se quiere significar, por el contrario, es la presencia en las cercanías de otro grupo de monos de Campbell (o al menos de uno de sus machos, lo que puede ser igual de preocupante para el macho local que da el aviso), la frase de elección parece ser dos "booms" y unos cuantos "krak-hoos" y "hok-oos" sin un orden preciso.

Los humanos nos separamos de los chimpancés hace seis millones de años. En ese periodo tuvo que evolucionar el lenguaje humano, al que muchos científicos suponen un proceso clave en la evolución de nuestras capacidades cognitivas. Y por tanto la mayor incógnita sobre nuestros orígenes.

Pero de los cercopitacos de Campbell nos separamos hace 30 millones de años. El descubrimiento de una forma primitiva de morfosintaxis en esta especie muestra que nuestra competencia lingüística pudo evolucionar a partir de fundamentos muy antiguos, o lo que Zuberbüler llama "rasgos ancestrales flotando en el linaje de los primates".

Una historia de continuidad en la evolución de esta capacidad humana casa bien con lo que se sabe de FoxP2, "el gen del lenguaje". Las mutaciones de este gen causan que una persona sea incapaz de distinguir los fonemas dentro de una palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las había aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. De ahí "el gen del lenguaje".

Pero FoxP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Su producto (la proteína FoxP2) es una cadena de 715 aminoácidos. El gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de los 715, y sólo dos de esas diferencias distinguen el gen humano y el del chimpancé. Los neandertales tenían ya la misma versión que nosotros.

JAVIER SAMPEDRO | ELPAIS.com

viernes, 25 de diciembre de 2009

Los chimpancés preparan la comida

Los primates del monte Nimba, en Guinea, África Occidental, utilizan hachas de madera y piedraPor primera vez, científicos han comprobado como algunos chimpancés utilizan herramientas para reducir el tamaño de los alimentos para hacerlos más comestibles.

Al parecer, los primates del monte Nimba, en Guinea, África Occidental, utilizan hachas de madera y piedra, así como yunques de piedra para procesar los frutos de la Treculia.

Según los investigadores, los chimpancés cortan los frutos en porciones más fáciles de ingerir.

La estudiante de doctorado Kathelijne Koops y el profesor William McGrew, del Centro Leverhulme de Estudios sobre la Evolución Humana de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, observaron a un grupo de chimpancés que viven en libertad en los bosques del monte Nimba.

La investigación de Koops está centrada en el uso de tecnología rudimentaria por parte de estos animales.

"En los chimpancés africanos varia mucho el tipo de herramientas que utilizan para obtener comida. Algunos grupos utilizan piedras como martillos y yunques para romper las cáscaras de las nueces, mientras otros utilizan ramas para atrapar termitas", explica Koops.

Sorprendente

El uso de estas herramientas por parte de chimpancés resulta sorprendente.

"Por ejemplo, para romper la cáscara de las nueces los chimpancés de Bossou utilizan martillos y yunques móviles, e incluso a veces usan pesas para nivelar el yunque y hacer que sea más eficiente", cuenta la estudiante de doctorado.

"Para atrapar termitas en algunas comunidades en la Republica del Congo utilizan un juego de herramientas", explica Koops.

Pero ahora, con el profesor McGrew y el profesor Tetsuro Matsuzawa, de la Universidad japonesa de Kyoto, Koops ha descubierto un uso de herramientas por parte de chimpacés que no había sido observado antes.

Durante una inspección mensual de una comunidad de chimpancés que vive los bosques del monte Nimba, Koops encontró piedras y rocas que habían sido claramente utilizadas para procesar los frutos de la Treculia.

Estos frutos pueden tener el tamaño de una pelota de voleibol y pueden llegar a pesar 8,5 kilogramos.

Pese a no contar con un exterior duro, son demasiado grandes como para que un chimpancé pueda hincarles la dentadura para comerlos.

Así que utilizan una serie de herramientas para reducirlos a porciones más pequeñas.

Aprendizaje cultural

Koops encontró hachas de madera y piedra, así como yunques de piedra usados para desmenuzar los frutos.

Las hachas fueron claramente utilizadas para machacar el alimento.

Mientras, los yunques estaban hechos de afloramientos rocosos inamovibles.

Esta es la primera vez que se constata que los chimpancés utilizan herramientas para reducir el tamaño de alimentos para que sean más fáciles de ingerir, según le dijo Koops a la BBC.

"Y es la primera vez que se ha visto como chimpancés salvajes utilizan dos tipos distintos de tecnología de percusión: hachas móviles versus yunques inamovibles para obtener un mismo resultado.

Sorprendentemente, los chimpancés que viven en la vecina región de Seringbara no procesan los alimentos de esta manera, lo que refuerza la idea de que el uso de las herramientas entre lo simios se aprende culturalmente.

Matt Walker | BBC

sábado, 19 de diciembre de 2009

Las viviendas empezaron a organizarse en espacios hace 800.000 años

Las viviendas empezaron a organizarse en espacios hace 800.000 años. Fogones, foto Universidad de CantabriaLa planificación y organización de espacios en la vivienda se remonta a unos 800.000 años atrás, una época mucho más anterior de lo que se pensaba, según un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Israel que se publica en la revista 'Science'.

Los investigadores explican que la capacidad para planificar y organizar los espacios de vivienda y trabajo se considera un aspecto clave de la inteligencia humana. Por lo general, se ha pensado que esta capacidad surgió en una época relativamente reciente, junto con los humanos modernos, en los pasados 100.000 años aproximadamente.

Los científicos, liderados por Nira Alperson-Afil, muestran ahora sin embargo que cierta organización de este tipo pudo estar presente en uno de los primeros asentamientos humanos en Israel, hace unos 800.000 años. El yacimiento, en Gesher Benot Ya-aqov, era un campamento al aire libre en las orillas de un antiguo lago.

Los investigadores descubrieron pequeñas piezas de sílex quemado, restos de herramientas de basalto y piedra caliza, pedazos de concha de cangrejos y espinas de peces, así como varios restos de semillas, frutas, granos y madera. Este tipo de restos se concentraban en puntos específicos del yacimiento, principalmente en la región noroeste, donde probablemente se localizaba un fogón, y también en la región sureste.

Los autores concluyen que las actividades específicas, incluyendo la talla del sílex, el uso de herramientas y la preparación y toma de alimentos, se realizaba en estos puntos. El fogón parece haber sido un centro primario de actividad. Por ejemplo, los restos botánicos y evidencias de talla de sílex están concentrados allí. En contraste, la mayoría de los restos de herramientas de basalto y piedra caliza fueron encontrados en el sudeste del yacimiento.

EUROPA PRESS

Los cereales procesados se incluyeron en la dieta hace 100.000 años

Los cereales procesados se incluyeron en la dieta hace 100.000 añosLos seres humanos comenzaron a alimentarse con cereales procesados hace 100.000 años, según sugiere un estudio de la Universidad de Calgary en Canadá que se publica en la revista 'Science'.

El descubrimiento de residuos de sorgo en herramientas de piedra de 100.000 años de antigüedad en una cueva de Mozambique implica que los primeros humanos estaban procesando grano en un momento en el que se pensaba que se basaban en frutas y frutos secos que recolectaban con más facilidad.

África tiene más cereales nativos que ningún otro continente y varias docenas de granos salvajes siguen comiéndose por su contenido en almidón. El sorgo es el principal cereal que se consume en la actualidad en el África sub-sahariana, donde se procesa al machacar el endosperma del grano para harinas rústicas que se utilizan en forma fresca o fermentada para preparar gachas, alimentos horneados y bebidas alcohólicas.

Se sabe poco sobre cuándo comenzaron los primeros humanos a basarse en las semillas de granos para alimentarse, aunque los investigadores han asumido generalmente que esto tuvo lugar en la fase final del Pleistoceno, hace entre 1,8 millones de años y 11.000 años, y como parte de la aparición de las conductas modernas.

Los investigadores, dirigidos por Julio Mercader, han identificado abundantes residuos de almidón en herramientas de piedra descubiertas en una cámara profunda del interior de una cueva en Ngalue, Niassa, al noroeste de Mozambique, que datan de hace alrededor de 100.000 años.

Según señala Mercader, estos residuos podrían proceder de sorgo salvaje e implicarían que los habitantes de este yacimiento estaban consumiendo este grano, en contraste con la creencia convencional de que la recolección de semillas no era una actividad importante entre los recolectores del Pleistoceno en África del Sur.

EUROPA PRESS

viernes, 11 de diciembre de 2009

Asia se pobló a través de un único episodio de migración

Asia se pobló a través de un único episodio de migraciónUn análisis a gran escala de la variación genética entre casi 2.000 individuos de toda Asia sugiere que el continente se pobló en sus inicios a través de un único episodio de migración, según un trabajo del Consorcio SNP Pan-Asiático HUGO que se publica en la revista 'Science'.

Según explican los investigadores, liderados por Jin Li, Asia es el continente más grande y poblado, con una significativa diversidad cultural y lingüística pero sus patrones de variación genética humana no se han entendido bien.

Los investigadores analizaron la variación genética entre individuos que representan 73 poblaciones asiáticas y dos no asiáticas. Los resultados muestran una familiaridad considerable entre todas las poblaciones asiáticas, incluyendo a los grupos en los que se pensaba que no existían matrimonios mixtos, basándose en evidencias lingüísticas, culturales y étnicas.

Los autores también descubrieron que las poblaciones del mismo grupo lingüístico tendían a agruparse en términos de relaciones genéticas, aunque varios de ellos no, agrupándose en vez de ello con vecinos geográficos, lo que sugiere o una mezcla reciente sustancial entre las poblaciones o la adopción de diferentes lenguajes.

Según señalan los científicos, ha existido controversia sobre si Asia fue poblada en dos oleadas, una hacia el sudeste asiático y una más tardía hacia el centro y el noreste de Asia, o si se produjo una única migración.

En consonancia con el segundo escenario, los nuevos resultados implican que la mayoría del conjunto de genes en Asia se derivó de una única entrada inicial de los humanos modernos, probablemente seguida de una migración del sur al norte en todo el continente.

EUROPA PRESS

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los australopitecos comían frutos, semillas, raíces y cortezas

Los Australopithecus afarensis, homínidos que vivieron en África hace entre unos 2 y 4 millones de años, se alimentaban preferentemente de frutos ricos en azúcares, pero en las épocas desfavorables no hacían ascos a semillas, raíces, tubérculos o cortezas, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB), dirigido por Alejandro Pérez-Pérez y publicado en la revista Journal of Human Evolution.

El hallazgo se basa en el análisis de las microestrías de los dientes fósiles de esta especie africana, cuyo más famoso representante es el esqueleto casi completo de Lucy, una hembra, de hace unos tres millones de años.

Durante el proceso de masticación, explican los investigadores en un comunicado de la UB, se raya el esmalte de los dientes por la abrasión de elementos estructurales de los vegetales que, además, a menudo llevan tierra. Son estrías características que los científicos también han comparado con dientes de primates actuales. "El patrón de microestración de A.afarensis muestra claras similitudes con los de especies (Hominoidea) actuales, como los gorilas de Camerún", explica Ferran Estebaranz, uno de los autores de la investigación.

Estos australopitecos vivieron en ambientes diferentes del continente africano, sin embargo el patrón de su alimentación parece ser uniforme, "lo que indica que estos homínidos eran capaces de buscar y seleccionar los recursos favoritos en diversos entornos ecológicos, explican los científicos. Además, la dieta de A.afarensis no varió a lo largo del tiempo pese a que el territorio del Este africano se hizo cada vez más árido hace entre 3 y 4 millones de años.

El trabajo de los investigadores de la UB se inscribe en un proyecto amplio de caracterización de la dieta y las adaptaciones ecológicas de los homínidos del Pleiostoceno en el Este de África.

ELPAIS.com

sábado, 14 de noviembre de 2009

Los cazadores del Paleolítico no eran tan primitivos

Los cazadores del Paleolítico no eran tan primitivosLos cazadores del Paleolítico no sólo fueron capaces de crear obras de arte aclamadas como Patrimonio de la Humanidad, sino que también sacaron provecho para sobrevivir de principios científicos que se enunciarían varios milenios más tarde y que hoy son la base de inventos como el avión o el motor diésel.

El descubridor de Altamira, Marcelino Sanz de Sautuola, murió señalado como un farsante por los principales paleontólogos europeos de su época, porque la ciencia de finales del siglo XIX tenía tal concepto de la Prehistoria, que no podía admitir que unos seres primitivos pudieran crear arte y, mucho menos, pintar una maravilla de la talla de los bisontes polícromos de Santillana del Mar.

La afrenta de la ciencia al descubridor del primer testimonio del arte rupestre paleolítico quedó saldada en 1902 cuando uno de sus mayores detractores, el francés Émile Cartailhac, reconoció públicamente su error, pero en el imaginario colectivo todavía pervive una idea del hombre de las cavernas como un ser primitivo.

El Museo de Altamira lleva años luchando contra esa imagen, con actividades que revelan al visitante que sus antepasados de hace 20.000 años no eran menos inteligentes que él. Eran Homo sapiens. "No confundamos inteligencia con conocimiento o información. Las capacidades neurobiológicas de una persona de hace 20.000 años eran idénticas a las nuestras. Su capacidad de aprendizaje y análisis era la misma", explica el director del museo, José Antonio Lasheras.

La última de esas actividades tiene lugar estos días, con motivo de la Semana de la Ciencia, una cita que Altamira suele aprovechar cada año para lucir sus programas de arqueología experimental y mostrar a los visitantes cómo era la vida en la Prehistoria.

Este año cuenta con la colaboración del Aula de la Ciencia de la Universidad de Cantabria, cuyo director, el profesor de Termodinámica Julio Güeméz, no oculta su admiración por la brillantez que demostraron los hombres del Paleolítico para aplicar a base de observación y ensayo-error principios de la física que llevaron de cabeza a los matemáticos hasta los siglos XVIII y XIX.

Estos son algunos:

- PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA, que podría traducirse así para los hombres del final de la última glaciación: "Cómo hacer fuego golpeando dos piedras o frotando un palo contra una madera".

La ciencia creyó hasta casi el siglo XIX que el calor era un fluido ingrávido, que se transmitía de objeto a objeto. De hecho, explica Güémez, esa teoría funcionó razonablemente bien hasta que un soldado metido a fabricante de armas, Benjamin Thompson, conde de Rumford, se preguntó en 1798 por qué se calentaban tanto sus cañones de bronce cuando perforaba el ánima con una broca roma.

Rumford dedujo que el calor no lo transmitía un objeto a otro, sino que era fruto del rozamiento. Era movimiento, energía mecánica. En el Paleolítico, el hombre aplicó ese mismo principio durante milenios, al golpear pedernal y pirita para obtener una chispa o al frotar dos maderas para obtener una brasa con la que hacer fuego. Con siglos de tecnología de diferencia, puso en práctica los mismos principios por los que funcionan un mechero o un motor diésel.

- LA TEORIA DEL CALOR ESPECÍFICO, o cómo hacer hervir el agua utilizando piedras.

El químico escocés Joseph Black explicó en el siglo XVIII por qué unos materiales necesitan más energía para calentarse que otros e introdujo en la termodinámica el concepto de calor específico.

En la Prehistoria, el hombre tuvo que enfrentarse a la necesitad de hervir agua, una de las sustancias con mayor calor específico de la naturaleza, tanto, que elevar un grado la temperatura de un kilo de agua requiere la misma energía que levantar un metro un peso de 400 kilogramos. Y lo resolvió poniendo al fuego piedras, que se calientan con poca energía, y sumergiéndolas en el agua, con lo que lograba el mismo efecto que en la actualidad emplean en las saunas finlandesas.

- EL TEOREMA DE BERNOULLI Y EL EFECTO VENTURI, o cómo pintar con aerógrafo hace 20.000 años. Esos dos complejos fenómenos físicos sobre el comportamiento de los fluidos, desentrañados en el siglo XVIII por los científicos que les dan nombre, son hoy la base del barómetro o incluso de la aerodinámica que explica la sustentación de los aviones.

Los hombres que habitaron la Cornisa Cantábrica en el Paleolítico los aplicaron para pintar con aerógrafos rudimentarios, de los que se han encontrado ejemplos en Altamira. Y lo consiguieron tras descubrir que si colocaban un hueso hueco de ave sobre un pigmento líquido y soplaban sobre su extremo con otro hueso, la pintura subía y se proyectaba de forma uniforme, pulverizada.

"No sé cómo a alguien se le pudo ocurrir esto. No es algo tan intuitivo. Tenían que ser muy ingeniosos para relacionar fenómenos que son muy poco frecuentes en la naturaleza", reflexiona Güémez.

- LA PALANCA, o cómo lanzar más lejos un venablo y cazar seguro. Durante generaciones, hasta la invención del arco, los cazadores del Paleolítico utilizaron un instrumento llamado propulsor prehistórico para lanzar venablos a más distancia, lo que permitía no ser descubierto por la presa y mantenerse a una distancia prudente de ésta. En realidad, se trata de un pequeño bastón que prolonga la longitud del brazo y potencia el efecto de la palanca que enunciaría siglos más tarde Arquímedes, en la Grecia clásica.

En América, recuerda Güémez, ese artilugio se siguió utilizando hasta la llegada de los conquistadores españoles, que sufrieron en sus propias carnes un arma, el atlatl, que lanzaba proyectiles con tal fuerza y velocidad que perforaban sus cotas de malla.

EFE

martes, 10 de noviembre de 2009

Hallan pirámide con murales de los mayas

Hallan pirámide con murales de los mayasCientíficos descubrieron en México una "pirámide pintada" decorada con murales que muestran escenas de la vida diaria local de los mayas. El hallazgo, afirman los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología en México y la Universidad de Yale, en Estados Unidos, ofrece información valiosa sobre los mecanismos de la sociedad maya.

Los murales, muchos de los cuales aparecen acompañados de jeroglíficos, muestran en particular cómo era la vida de los ciudadanos comunes que formaban la mayoría de la población.

La pirámide fue descubierta en Calakmul, un antiguo poblado maya en el estado de Campeche, en el sureste del país.

Los detalles del hallazgo aparecen publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencias).

Hasta ahora, mucho lo que se sabe de los mayas y de otras sociedades antiguas está basado en evidencia relacionada a las élites dirigentes de estas culturas.

Esto se debe a que la mayoría de los descubrimientos arqueológicos ofrecen únicamente información sobre los estratos más altos de estas civilizaciones, por lo que existen muchos vacíos en el entendimiento de estas sociedades.

En el caso de los mayas -tal como señalan los autores- tanto los monumentos públicos como la cerámica y joyería que se han encontrado han brindado mucha información sobre las prácticas y funciones de la vida de los dirigentes.

Pero se conoce muy poco sobre el papel que jugaba en la sociedad la gente común y corriente para mantener el opulento estilo de vida de la clase reinante.

Práctica poco común

La pirámide de Calakmul, que mide unos 11 metros de ancho y tiene tres pisos, fue encontrada en el complejo de Chiik Nahb un centro arquitectónico donde se cree había 68 edificaciones.

Los restos de cerámica descubiertos en el sitio sugieren que la construcción de la pirámide pintada -la estructura más alta del complejo- comenzó entre el año 420 y el 620, e igual que muchos edificios mayas, la edificación fue una acumulación de estructuras remodeladas.

Según los científicos, en la estructura se llevaron a cabo siete remodelaciones, pero fue en la tercera donde los constructores mayas comenzaron "un programa de murales exteriores", una práctica poco común en esa zona.

"El estilo de algunas de las vasijas representadas en los murales sugiere que éstos fueron decorados entre el año 620 y el 700, mientras que el estilo de pintura y la paleografía de los jeroglíficos pueden ser atribuidos al siglo 7", dicen los autores.

Se encontraron murales con escenas pintadas sobre paneles en los tres pisos del edificio y varias de estas escenas presentan textos cortos de jeroglíficos.

En total la pirámide presenta unas 46 escenas pintadas a colores, algunas mejor conservadas que otras.

"Los murales son ejemplos notables del arte maya -afirman los autores- pero su valor científico consiste principalmente en la información que presentan en sus imágenes".

En murales mayas descubiertos en el pasado -en Bonampak, México y San Bartolo, Guatemala- se encontró información importante sobre la sociedad y cultura mayas, tanto sobre sus aspectos de guerra y rituales reales, como su pensamiento religioso y escritura.

"Los murales de Calakmul -explican los investigadores- aunque carecen de los finos detalles ceremoniales de las funciones de la realeza o los distintivos marcadores de su identidad supernatural, ofrecen un entendimiento de sus actividades cotidianas".

La vida diaria

Las pinturas de estos murales muestran a grupos de hombres, mujeres y niños comprometidos a diversas actividades.

Sus vestimentas varían desde los simples taparrabos y adornos de la cabeza hasta vestidos más elaborados decorados con diseños de tejidos de colores.

Los científicos creen que estas distinciones en el vestido quizás reflejan las distintas clases sociales de los individuos.

Entre las escenas representadas están las de gente preparando y repartiendo comida junto a individuos que la consumen. Otros personajes aparecen caminando o moviéndose, algunos con grandes vasijas o cargamentos amarrados al cuerpo.

Y los jeroglíficos que acompañan a estas escenas ofrecen datos para interpretarlas, como leyendas o "pie de foto", con el nombre de un alimento o material particular o el tipo de persona que representan.

"Es claro que el propósito de estas leyendas es establecer descripciones de los personajes representados, sin identificar a ningún individuo en particular" dicen los autores.

Todavía no se conocen todas las implicaciones de este hallazgo, dicen los científicos.

"Tenemos muy poca información sobre los procesos sociales con los cuales los productos y alimentos circulaban en el sistema maya y el papel que tenían los festivales, la entrega de ofrendas, banquetes comunales e intercambios".

"Pero estos murales evidentemente representan una o más de estas actividades y por lo tanto reflejan un mecanismo social antiguo del cual no se tenía evidencia de su existencia" señalan los investigadores.

Los murales están ahora siendo sometidos a un proceso de limpieza y conservación y expertos de la Universidad de Florencia, en Italia, están analizando los pigmentos y técnicas que los mayas utilizaron para su elaboración.

BBC Ciencia

lunes, 2 de noviembre de 2009

La civilización nazca sucumbió tras eliminar su línea de defensa natural

La civilización nazca sucumbió tras eliminar su línea de defensa natural. EFELa civilización nazca del Perú precolombino terminó sucumbiendo porque eliminó su línea de defensa natural, los bosques de huarangos, frente a los estragos del fenómeno natural conocido como El Niño.

Ésa es la conclusión a la que han llegado David Besrseford-Jones, del Instituto McDonald de Investigaciones Arqueológicas de la Universidad de Cambridge, y otros colegas tras estudiar los efectos de El Niño en 1998 como modelo para intentar reproducir el impacto de un fenómeno similar al final de esa antigua civilización.

En 1998, El Niño inundó la moderna ciudad de Ica con una capa de dos metros de agua, y una proyección con ayuda del ordenador indica que El Niño que aconteció en algún momento entre los años 500 o 600 de nuestra era debió de tener efectos aún más catastróficos sobre el valle del bajo Ica, uno de los dos centros de esa civilización.

Los nazca podrían haber sobrevivido, sin embargo, a esa catástrofe natural de no haber sido por la tala progresiva de una importante masa forestal que habían llevado a cabo para dedicar el terreno a cultivos agrícolas como el maíz o el algodón.

El valle del bajo Ica, hoy desierto, estuvo poblado de bosques de huarango, un árbol que puede vivir más de un milenio y que, además de abastecer a los nazca de leña y madera para la construcción, cumplía un papel ecológico muy importante ya que sus profundas raíces afianzaban el terreno, protegiéndolo contra la erosión del agua y el viento.

Los árboles constituían además una importante defensa frente a las súbitas inundaciones, señalan los expertos británicos, según los cuales el análisis del polen antiguo muestra que la población de esos árboles comenzó a decaer en los años que precedieron al colapso de la civilización nazca por culpa de la dedicación creciente del terreno que ocupaban a agricultura.

Con esa tala masiva de árboles se eliminaron las defensas naturales frente a un intensísimo fenómeno de El Niño acaecido por aquellos años, explica Beresford-Jones.

"La tala gradual de los bosques terminó superando un umbral ecológico, claramente definido en esos entornos desérticos, con lo que el paisaje quedó expuesto a los vientos extremos del desierto y a los efectos de las inundaciones ocasionadas por El Niño".

"El clima no fue por tanto el único factor (en el fin de esa civilización), sino que los nazca contribuyeron con sus acciones a su propia destrucción", señala el científico británico.

Se cree que la deforestación contribuyó también de modo importante al colapso de otras civilizaciones, como la de la isla de Pascua o la del pueblo anasazi, del suroeste de Esatados Unidos.

"Los errores de nuestra prehistoria nos ofrecen una importante lección sobre la conveniencia de gestionar las frágiles zonas áridas de la actualidad", afirma Oliver Whaley, del Real Jardín Botánico de Kew, otro de los autores del estudio.

EFE

domingo, 11 de octubre de 2009

El equipo de Atapuerca intenta un análisis a fondo del cráneo de Homo Heidelbergensis

Juan Luis ArsuagaUn equipo de investigación de la Sierra de Atapuerca, encabezado por Juan Luis Arsuaga, uno de los tres codirectores de las excavaciones, intenta obtener datos fiables sobre la capacidad craneal y características que pudo tener el cerebro del Homo Heidelbergensis.

José María Bermúdez de Castro, director también de las excavaciones y del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), ha explicado a EFE que el "Cráneo 4", encontrado en la Sima de los Huesos de Atapuerca, tiene unos 1.400 centímetros cúbicos.

Lo que pretende ahora el equipo que dirige Arsuaga es conformar a partir de los restos hallados una docena de cráneos que permitan obtener datos con una alta fiabilidad.

Bermúdez de Castro ha desvelado que hace unos dos millones de años el cerebro de los homínidos registró un crecimiento "espectacular" en un periodo relativamente corto de tiempo, unos 200.000 años.

Los homínidos pasaron entonces de un cerebro de unos 400 centímetros cúbicos, poco más que un chimpancé, a tener unos 600.

Hace un millón y medio de años, el Homo Ergaster, localizado en África, ya había alcanzado los 800 ó 900 centímetros cúbicos de cerebro.

Aunque en el caso del Homo Antecessor, cuyos restos de hace más de un millón de años se han encontrado en Atapuerca, no hay todavía un cráneo completo, por las partes que se han localizado hasta ahora se estima que su capacidad craneal podía superar ya los mil centímetros cúbicos.

Bermídez de Castro ha explicado que, aunque la capacidad craneal del hombre actual se encuentra entre los 1.350 y los 1.400 centímetros cúbicos, los neanderthales habían llegado a los 1.500.

Sin embargo, la clave en los homínidos está más en la complejidad del cerebro que en su volumen, según el director del CENIEH.

En este sentido, ha destacado que en los últimos 50.000 años algunas mutaciones han incrementado las conexiones en el cerebro relacionadas con la tecnología y la mente simbólica, que son dos de las claves del hombre actual.

EFE

Un estudio de Atapuerca concluye la conveniencia de leche materna hasta los 4 años

José María Bermúdez de CastroEstudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida, afirma el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

En una entrevista con EFE, Bermúdez de Castro, que también es codirector de las excavaciones de Atapuerca, ha explicado que la abundancia de restos de homínidos de la Sima del Elefante, una de las zonas más emblemáticas de los yacimientos, ha permitido estudiar los dientes de varios individuos y medir así las fases de su crecimiento biológico.

La conclusión ha sido que la lactancia materna se prolongaba hasta los tres o cuatro años, lo que los científicos relacionan directamente con su "buena salud" durante el resto de su vida.

La leche humana va cambiando su composición y se va adaptando a las necesidades de crecimiento aportado todo lo necesario, algo que también podría ocurrir en la actualidad, ha añadido.

Bermúdez de Castro ha explicado que cada especie tiene leche materna adaptada a sus necesidades y ha señalado que el consumo humano de la procedente de animales como las vacas o las ovejas, para lo que tuvieron que adaptar su aparato digestivo, es "relativamente reciente" y debió comenzar hace unos 7.000 años.

Además, su consumo contribuye a proteger al hombre de ciertas enfermedades y actúa como elemento para prevenir la obesidad en la etapa adulta.

Una vez que abandonaban la lactancia, los registros fósiles de Atapuerca indican, sobre todo gracias a las dentaduras, que seguían una buena dieta y eran omnívoros, aunque sólo se conservan restos de grasas y carnes.

Aunque los restos vegetales no se conservan, Bermúdez de Castro ha detallado que en la dieta de los homínidos de Atapuerca figuraron con toda seguridad setas, bellotas, frutos silvestres, peces e invertebrados que "variaban en función de la época, porque el clima era templado y había diferentes estaciones con sus propios alimentos de temporada".

Para el director del CENIEH, es "muy probable" que una vez superada la fase de lactancia se utilizara como un alimento clave el tuétano de los huesos, que es una parte muy rica en nutrientes y puede funcionar como sustitutivo del jugo materna.

También la dieta tiene mucho que ver con una de las principales causas de mortandad de los homínidos de la sierra de Atapuerca.

El fósil más antiguo de Europa, de más de un millón de años, encontrado también en la Sima del Elefante, es una mandíbula de un individuo de unos treinta o treinta y cinco años y sus incisivos estaban a punto de desprenderse de la encía.

De hecho, el científico sostiene que al no cocer los alimentos, los problemas de encías que ahora aparecen a los 60 ó 70 años de edad entonces aparecían en torno a los 30.

Los daños en la boca terminaban muchas veces en infecciones que en esa época podían terminar "fácilmente" con la muerte del individuo.

De hecho, las infecciones eran una de las causas más frecuentes de la muerte de estos homínidos, aunque también los accidentes, la acción de predadores y las luchas tribales.

Pedro Sedano. EFE

miércoles, 7 de octubre de 2009

Localizado un segundo Stonehenge cerca del original

Interpretación artística del llamado Bluestonehenge provista por la Universidad de Manchester - APUn grupo de arqueólogos británicos ha descubierto pruebas de lo que creen es un segundo Stonehenge, el famoso monumento megalítico de la Edad de Bronce (2500 años antes de Cristo) situado en el condado de Wiltshire, Gran Bretaña. El hallazgo se encuentra a poco más de 1,5 kilómetros del original, informa The Guardian.

Los científicos de la Universidad de Sheffield trabajan en la orilla occidental del río Avon y han bautizado al emplazamiento Bluestonehenge (Stonehenge azul) en referencia al color de las 25 piedras de Gales que en un tiempo llegaron a formar el complejo, señala el rotativo. Las excavaciones sugieren que en ese lugar se erigió un círculo pétreo de 10 metros de diámetro, rodeado por una zanja.

Varias son las conjeturas del objeto de estas construcciones: enterramientos rituales, observatorio astronómico, cultos religiosos... Lo que los científicos han hallado en esta ocasión son los huecos que hace siglos, piensan, albergaron gigantescas moles de piedra azul, traídas de las montañas de Preseli, en Gales, a más de 240 kilómetros del lugar. Esas piedras habrían sido luego retiradas, hace miles de años.

Los expertos creen que las piedras marcaban el fin del corredor que conduce desde el río Avon hasta Stonehenge: una "ruta procesional" de casi tres kilómetros construida junto al famoso círculo de piedra.

El profesor de la Universidad de Sheffield Mike Parker Pearson señala a The Guardian que están esperando los resultados de las pruebas de datación efectuadas con carbono para determinar si las piedras que en la actualidad conforman el círculo interno de Stonehenge estuvieron en algún tiempo en el emplazamiento ahora localizado. "La gran pregunta es cuándo fueron erigidas nuestras piedras y cuándo fueron retiradas", afirma Pearson.

"En el pasado conjeturamos que debía existir algo al final de la avenida, junto al río. Pero no estábamos preparados para descubrir que se trataba de un nuevo círculo de piedras. Pienso que hemos encontrado una prueba incontrovertible de que el río era muy importante para la gente que utilizaba Stonehenge. Creo que el río constituía un conducto entre los vivos y los muertos. Éste es el punto en el que uno dejaba el reino de los vivos en el río y entraba en el reino de los muertos, en Stonehenge", añade el profesor.

Las excavaciones realizadas en el Stonehenge Riverside Project, señala The Guardian, han posibilitado el descubrimiento hasta el momento de numerosos hallazgos, como el de la villa neolítica de Durrington Walls, en 2005.

ELPAIS.com

jueves, 1 de octubre de 2009

Ardi, el esqueleto más antiguo de un homínido

Representación del Ardipithecus ramidus - SCIENCEEra hembra, medía 120 centímetros, pesaba unos 50 kilogramos y vivió en la famosa región de Afar en Etiopía hace 4,4 millones de años. Ardi, que es como la han bautizado, es el ejemplar más completo encontrado del antepasado más antiguo de los seres humanos, el Ardipithecus ramidus, que ha tardado 17 años en ser presentado oficialmente en sociedad. Ahora lo hace con la pompa correspondiente al hallazgo de toda una generación en paleoantropología.

El 'Ardipithecus ramidus', una especie de homínido que vivió hace 4,4 millones de años y a cuyo mejor ejemplar fósil los científicos han denomindo 'Ardi', precede en los inicios de la evolución de los homínidos al 'Australopithecus afarensis'. 'Ardi', también hembra, precede a 'Lucy', el ejemplar mejor conservado de A. afarensis en aproximadamente un millón de años.

Se cree que el último ancestro común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque el Ardipithecus no es en si mismo este último ancestro común, probablemente compartió muchas de sus características. Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de 'Ardipithecus', el registro fósil contenía escasas evidencias de otros homínidos más antiguos que el 'Australopithecus'.

A través de un análisis de cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que el 'Ardipithecus' tenía una mezcla de características 'primitivas' compartidas con sus predecesores, los primates de la época del Mioceno, y características 'derivadas', que comparte sólo con los homínidos posteriores.

Debido a su antigüedad, el Ardipithecus conduce a los científicos más cerca del último antepasado común. Sin embargo, muchas de sus características no aparecen en los simios africanos actuales. Según los científicos, es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente por separado desde que compartían el último ancestro común con el ser humano. Por ello, chimpancés y gorilas actuales podrían no ser buenos modelos para el estudio de este último ancestro común y para la comprensión de la evolución humana desde entonces.

Junto a la identificación de 109 fósiles de Ardipithecus, que representan a un mínimo de 36 individuos, el grupo de trabajo ha identificado entre los fósiles descubiertos a otras dos especies de primates, babuinos y colobinos, y a antílopes de cuernos en espiral, que compartieron territorio y época con Ardi.

En uno de los artículos publicados en 'Science' Tim White, de la Universidad de California en Berkeley, presenta los principales descubrimientos de la investigación. Los científicos estudiaron 110 especímenes de Ardipithecus procedentes de la cordillera de Afar al noroeste de Etiopia. Al ejemplar mejor conservado los científicos lo han bautizado como 'Ardi', una hembra que pesaba 50 kilogramos y medía alrededor del metro y medio y de la que se conserva un esqueleto parcial con gran parte del cráneo, manos, pies, miembros y pelvis.

Ardi tenía un cerebro pequeño, incluso más pequeño que el del Australopithecus y similar al de los bonobos y los chimpancés hembra. Su cara tenía un hocico prominente, lo que le confería una apariencia similar a los simios aunque no se proyectaba tan adelante como la parte inferior de las caras de los simios africanos modernos. Algunas características de su cráneo, como el promontorio sobre el entrecejo, son bastante diferentes a las de los chimpancés.

Hasta ahora, los investigadores habían asumido que chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos habían retenido muchas de las características del último antepasado que compartieron con los humanos, es decir, que este ancestro era mucho más parecido a los simios que a los humanos. Por ejemplo, se habría adaptado a balancearse y colgarse de las ramas de los árboles y quizás caminaba sobre sus nudillos cuando estaba en el suelo.

Sin embargo, el 'Ardipithecus' desafía estas teorías. Según sus descubridores, Ardi vivía en un ambiente boscoso, húmedo y más frío de lo que es en la actualidad y existían claros y bosques tapizados por prados. Subía a cuatro patas a las ramas de los árboles, como algunos primates del Mioceno hacían, y caminaba erguida sobre las dos piernas cuando se encontraba en el suelo. No parece que hubiera andado con los nudillos en el suelo o que pasara mucho tiempo balanceándose y colgándose de las ramas, como hacen los chimpancés.

Según los científicos, el 'Ardipithecus' caminó sobre dos piernas aunque no de forma tan eficaz como los homínidos posteriores. Un trabajo liderado por C. Owen Lovejoy en la Universidad del Estado de Kent indica que la pelvis del Ardipithecus es particularmente útil para comprender cómo el esqueleto de los homínidos se modificó progresivamente al bipedalismo. Su análisis sugiere que el Ardipithecus pudo también correr pero probablemente con menos velocidad y eficacia que los humanos.

Los dientes y el cráneo del Ardipithecus son bastante diferentes de los del Australopithecus y los simios modernos. El análisis del esmalte dental también indica que Ardi y su linaje tenían una dieta omnívora relativamente diversa que incluía frutas y otros alimentos del bosque como nueces y hojas.

El análisis de sus dientes también sugiere que el 'Ardipithecus' era socialmente menos agresivo que los chimpancés y otros simios africanos actuales. Además, el hecho de que los dientes de macho y hembra sean de tamaños similares, a diferencia de lo que sucede en los simios africanos, también indica que estos homínidos podrían haber participado en un sistema social que supusiera menos competición entre los machos.

Los investigadores también proponen que las manos del ancestro más temprano de los seres humanos eran ya relativamente ágiles y que sólo requerían un alargamiento de los pulgares y un acortamiento de los dedos para utilizar y producir herramientas.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Dentistas donan 400 dientes para compararlos con homínidos de Atapuerca

AtapuercaUnos 400 dientes modernos, recogidos en clínicas dentales de seis comunidades autónomas, entre ellas Castilla-La Mancha, servirán para realizar un estudio comparativo de la anatomía dental de los homínidos fósiles del Plioceno y Pleistoceno encontrados en la sierra de Atapuerca con la de los actuales seres humanos.

Se trata de analizar la evolución humana a través de los dientes del Homo Antecessor o Heidelbergensis y su comparación con la especie humana actual, pues "somos la única referencia de su genealogía", según el director científico del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

Para lograr una colección de referencia de dientes de humanos modernos y llevar a cabo así este estudio comparativo, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) ha donado cerca de 400 dientes al grupo de Antropología Dental del CENIEH.

Los dientes, extraídos recientemente y con edad y sexo conocidos, han sido recogidos a través de dieciséis clínicas dentales, ubicadas en Galicia, País Vasco, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía y la Comunidad de Madrid.

"Hasta hace poco usábamos la radiografía convencional para analizar el diente pero los resultados son muy limitados porque solo nos proporciona una visión interna", ha apuntado Bermúdez de Castro.

La aparición de microescáneres ha abierto "una nueva dimensión en el estudio del aparato dental de los homínidos", pues permite estudiar los dientes a escala de micras, según el director científico del CENIEH.

"Ahora podemos extraer de manera virtual todo el interior de un diente y conocer con mucha exactitud sus cavidades, las dimensiones de su pulpa o la dentina, el esmalte de los dientes", ha señalado.

No obstante, la tarea de encontrar dientes modernos sanos ha sido "complicada", pues los que se extraen están en general en malas condiciones, excepto "aquellos extraídos como consecuencia de enfermedades de las encías", ha explicado el secretario de SEPA, David Herrera.

En estas patologías, según Herrera, no se pierde necesariamente la integridad del diente sino solo su cimiento.

Hace un millón de años, el tamaño de los molares y premolares de las poblaciones humanas era más grande, pero la morfología dental ha evolucionado poco y "apenas es apreciable".

"Una persona que no sea especialista ve un diente del pasado y lo único que le sorprende es el estado de fosilización y su coloración", ha añadido.

A diferencia de sus descendientes, los homínidos del Pleistoceno no tenían caries porque no consumían hidratos de carbono en las cantidades actuales y aunque no se cepillaban los dientes, usaban palillos para limpiarse los espacios interdentales, ha explicado Bermúdez de Castro.

"El uso de seda dental como medida de higiene interdental apenas supera el 15 por ciento entre la población española, por lo que en algunos casos nuestros antepasados tenían más conciencia preventiva que nosotros", ha bromeado Herrera.

Los dientes modernos servirán también para realizar investigaciones sobre el dimorfismo sexual, las variaciones de la morfología dental relacionadas con la edad o los hábitos masticarios.

EFE

domingo, 13 de septiembre de 2009

El altruismo imposible

Camilo José Cela CondeCerrándose ya el año Darwin, la revista Science ha brindado nada menos que cuatro de sus muy solicitadas páginas a una síntesis acerca del problema que plantea la conducta cooperativa a la teoría de la selección natural. Se sabe desde la publicación de El origen de las especies que los mecanismos selectivos favorecen cualquier esfuerzo por mejorar la adaptación de los organismos. Pero de manera individual, maximizando el provecho de los recursos ambientales en el propio interés. Que un ser dedique sus esfuerzos a cuidar de otro beneficiará a éste pero a costa de perjudicar al buen samaritano. La selección natural premia el egoísmo.

Sin embargo, las especies cooperativas, desde los insectos sociales a los seres humanos, no son nada raras en la naturaleza. Elizabeth Pennisi, autora del trabajo publicado en Science, hace un repaso de los intentos que se han realizado para poder explicar esa paradoja. ¿Qué sucede, que la idea de la selección natural es incorrecta, o que los supuestos altruistas no lo son? Ambas respuestas resultan, en alguna medida, correctas. Al decir de los sociobiólogos, el pensamiento original de Darwin no pudo resolver el problema de la existencia de los organismos cooperadores porque en realidad la selección natural no actúa sobre los organismos, sino sobre los genes. Y éstos no son en absoluto solidarios sino competidores feroces. Richard Dawkins divulgó esa manera de explicar la cooperación en un libro, El gen egoista, que hizo fortuna. Pero en realidad hay una respuesta aún más sutil y con toda probabilidad cierta: el concepto de altruismo es polisémico. Hablando de la cooperación, no se trata del mismo fenómeno en el caso de las hormigas, las abejas o los termes que cuando se trata de chimpancés o seres humanos.

O de microbios. La ameba Dictyostelium es mencionada por Pennisi como uno de los mejores y más estudiados ejemplos del altruismo en la naturaleza. Y del problema que supone para los cooperadores el tener que enfrentarse con algún que otro egoísta esporádico. La genética cuenta con modelos muy precisos que explican la estrategia de Dictyostelium. Pero por mucho que proliferen y triunfen los libros que proyectan esos modelos hacia los seres humanos, es harto improbable que los mecanismos selectivos mediante los que las amebas fijaron sus genes –altruistas o no– sean los mismos que actúan en los primates, en unos primates como nosotros.

La cooperación y el engaño son dos de las fuerzas más fundamentales en la organización social humana. Comenzamos a saber en qué mecanismos cerebrales se fundamentan pero lo ignoramos todo acerca del control genético que pueda existir, si es que existe, sobre nuestras conductas altruistas. Cuando se conozcan habremos avanzado un paso, pero uno muy pequeño. En gran medida, lo que son nuestras emociones lo explican mucho mejor los libros de Shakespeare que los de Darwin.

CAMILO JOSÉ CELA CONDE / diariodemallorca.es

sábado, 12 de septiembre de 2009

Las muestras más antiguas de fibra textil utilizadas por el hombre

Entrada de la cueva donde han sido hallados los tejidos. Foto: SCIENCE / AAASLa revista Science ha publicado un nuevo descubrimiento, de lo que podría ser, el primer vestido de la historia del hombre, datado hace más de 34.000 años.

El descubrimiento de esta pieza, ha sido llevado a cabo por investigadores y especialistas de la Universidad de Hardvard, junto con la Universidad Hebrea y el Museo del Estado de Georgia.

Los arqueólogos que participaron en la investigación encontraron pequeñas fibras de lino, que según los investigadores, fueron utilizadas por el ser humano para fabricar vestimenta, zapatos, cestas o incluso para confeccionar ropa de hogar.

Algunas de las piezas que encontraron estaban teñidas en colores, como el turquesa, el rosa, el gris o incluso de color negro, que conseguían al mezclar plantas de la zona con las prendas. Otras de las fibras que han encontrado los paleontólogos estaban torcidas, con lo que los investigadores llegaron a la conclusión que fueron utilizadas para fabricar cuerdas o cadenas.

La investigación tenía el objetivo de completar un informe sobre la vida en el paleolítico superior, las costumbres de los habitantes de la zona, sus técnicas de caza y sus condiciones de vida.

El equipo de investigadores, llevaba años trabajando en la zona de la cueva Dzudzuana, concretamente desde 1996. Mientras estaban haciendo unas pruebas con el microscopio sobre unas capas de arcilla, encontraron las fibras de lino. La sorpresa fue enorme y en seguida comenzaron a estudiar el hallazgo. Finalmente dataron con radiocarbono las muestras en más de 34.000 años de antigüedad. La pieza más antigua que se había encontrado hasta la fecha, tenía una antigüedad de 28.000 años y fueron halladas en la República Checa, en el famoso yacimiento de Dolni Vestonice.

El arqueólogo Ofer Bar-Yosef, responsable del hallazgo, asegura en la revista, que “estas fibras de lino supusieron una invención fundamental para los primeros seres humanos”.

Las piezas pudieron ser utilizadas para crear prendas de vestir, para el frío, para hacer telas o incluso para coser prendas de cuero.

El lino crecía de forma natural en las inmediaciones de la cueva y ayudó de forma fundamental para protegerse del frío, en una zona, como es la República de Georgia, que se caracteriza por las bajas temperaturas.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Los agricultores europeos de hace 7.500 años eran inmigrantes

Los cráneos estudiados. SCIENCECuando los humanos modernos llegaron a Europa hace 45.000 años, reemplazaron a los neandertales que vivían en el continente. Ahora, un nuevo estudio genético, publicado en la revista Science, revela que sus descendientes sufrieron el mismo destino al finalizar la edad de hielo hace 11.000 años.

En aquella época, la agricultura y la ganadería comenzaron a reemplazar en Europa el estilo de vida cazador-recolector de los primeros sapiens. Al principio, de un modo gradual a través de Turquía, Grecia y Bulgaria y, a partir de hace 7.500 años, en tan sólo unos pocos siglos, se extendió desde Centroeuropa hasta Francia por el oeste y Ucrania por el este.

La expansión de esta cultura es un hecho arqueológico bien conocido. Sin embargo, hasta ahora había una larga controversia de más de un siglo entre los que defendían que este cambio cultural fue propiciado por la llegada de otros individuos procedentes de Oriente Medio frente a los partidarios de una modificación de los hábitos de las poblaciones que ya vivían en la zona.

Un equipo de científicos de las universidades de Mainz (Alemania), University College de Londres y Cambridge (Reino Unido) ha zanjado el debate: los agricultores eran inmigrantes.

Comparando el ADN mitocondrial, extraído de cráneos fósiles, de los primeros granjeros con el de los cazadores-recolectores anteriores, los investigadores demuestran que se trata de dos poblaciones genéticamente diferentes. Y, al comparar ambos grupos con los europeos actuales, concluyen que los cazadores-recolectores del Paleolítico europeo apenas contribuyeron al acervo genético de los habitantes modernos.

Los humanos que trajeron a Europa el Neolítico, por tanto, sustituyeron a los antiguos pobladores del continente. La expansión de este grupo humano coincide en el tiempo y el espacio con la aparición de una mutación beneficiosa que permite a los europeos modernos digerir la lactosa de la leche durante la edad adulta, según otro artículo publicado recientemente en PLoS Computational Biology.

MAXIMILIANO CORREDOR / Publico.es

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Las hachas de mano más antiguas de Europa están en Granada y Murcia

Las dos caras de un bifaz hallado en el yacimiento de Cueva Negra (Murcia), de 900.000 años de antigüedad.- MICHAEL WALKERLas hachas de mano excavadas en los años setenta en dos yacimientos del sureste peninsular proceden de hace hasta 900.000 años, según una nueva datación, lo que las convertiría en las más antiguas de Europa y también supondría que el estrecho de Gibraltar fue lugar de paso para los homínidos desde Africa.

El estudio realizado por Gary R. Scott y el español Luis Gibert en el Berkeley Geochronology Center (California) y que publica la revista Nature, ha analizado los yacimientos de Solana del Zamborino (Granada) y de Cueva Negra (Murcia).

El trabajo demuestra que estos yacimientos datados inicialmente en el Pleistoceno Superior, entre 100.000 años y 400.000 años, tienen una edad mínima de 760.000 años en el caso de Solana del Zamborino y de alrededor de 900.000 años en el de Cueva Negra. "Este nuevo análisis convierte a Cueva Negra en el yacimiento con industria de bifaces más antiguo de los que se han datado hasta el momento en Europa", según ha explicado Gibert, hijo de Josep Gibert, el paleontólogo que creyó haber descubierto restos humanos en la localidad granadina de Orce, en la misma zona.

La nueva datación de Luis Gibert es el resultado de un estudio geocronológico más amplio que se está realizando en el sureste peninsular que indica que existió una ocupación humana continuada en esta zona. En Cueva Negra se han hallado los unicos restos humanos hasta ahora de la zona, unos dientes de homínidos.

Los bifaces aparecen en Africa hace 1,5 millones de años y su importancia radica en que se asocian con el Homo ergaster o el Homo erectus, "porque la construcción de herramientas con formas predeterminadas y simétricas implica una mayor capacidad cognitiva", ha apuntado Gibert. Este investigador ha recalcado que la aparición de la industria olduvaiense y achelense más antigua de Europa en el sureste peninsular, que es extremadamente rico en bifaces, indica que "el Estrecho de Gibraltar funcionó como una barrera permeable a los homínidos durante el Pleistoceno Inferior y que probablemente lo cruzaron en varios momentos". Además, la presencia de fauna africana en el yacimiento murciano de Cueva Victoria y la casi total ausencia de bifaces entre el este de Italia e Israel apoyan esta teoría.

"Hasta ahora los yacimientos habían sido datados sólo por criterios arqueológicos por lo que la industria muy elaborada los situaba en una edad mucho más moderna que la real", ha señalado Gibert. En esta nueva datación los investigadores han utilizado la técnica del paleomagnetismo, que permite registrar los cambios que se han dado en la polaridad del campo magnético terrestre a través de sedimentos que tienen minerales con hierro.

Por otro lado, en el análisis también se ha tomado como referencia la fauna de fósiles vertebrados, principalmente pequeños mamíferos, que van evolucionando a lo largo del tiempo y permiten la construcción de biozonas para describir la fauna de un periodo concreto. Gibert ha explicado que "en ocasiones los criterios arqueológicos resultan insuficientes, porque los bifaces representan como mucho el 5% del conjunto de un yacimiento y la inexistencia de estos utensilios no siempre indica que tenga mayor antigüedad, sino que lo más probable es que el registro no sea lo suficientemente amplio para contener estas herramientas".

EFE

viernes, 28 de agosto de 2009

La leche se empezó a consumir hace 7.500 años en Europa Central

La leche se empezó a consumir hace 7.500 años en Europa CentralLa leche se empezó a consumir hace 7.500 años en Europa Central, según un estudio realizado por el University College London (UCL), publicado en la revista 'PLOS Computational Biology', que pone de manifiesto que estos antepasados fueron los primeros en poder digerir el producto, tras realizar un estudio simulado sobre la propagación de la persistencia de la lactasa, así como de la extensión de la agricultura en Europa.

En concreto, un cambio genético fue el que permitió beber leche a agricultores que vivían en la región situada entre los Balcanes centrales y Europa Central y no a grupos situados más al norte del continente, según se pensaba hasta ahora.

Con anterioridad a este informe, se creía que la selección natural favorecía el consumo de leche sólo en las regiones más al norte debido a la mayor necesidad de vitamina D en su dieta ya que, a diferencia de las personas que viven en la mayor parte del mundo, que producen vitamina D cuando la luz del sol les golpea en la piel, en las latitudes más septentrionales no hay suficiente luz solar para hacer esto durante la mayor parte del año.

En el estudio, el equipo utilizó un modelo de simulación por ordenador para estudiar la propagación de la persistencia de la lactosa, la ganadería lechera, las prácticas de la recogida de los alimentos y los genes en Europa; lo que constituyó un "modelo integrado de datos genéticos y arqueológicos", que utilizó métodos estadísticos de nuevo desarrollo.

El investigador del estudio, Mark Thomas, explicó que "la mayoría de adultos en todo el mundo no producen la enzima lactasa, por lo que son incapaces de digerir la lactosa". Sin embargo, la mayoría de los europeos siguen produciendo lactasa durante toda su vida, una característica conocida como persistencia de lactasa.

En Europa, un solo cambio genético está fuertemente asociado con la persistencia de lactasa y parece haber dado a la gente una "ventaja grande para la supervivencia". Dado que el consumo de leche fresca de adultos sólo fue posible después de la domesticación de los animales, es probable que la persistencia de lactasa se co-desarrollara con la práctica cultural de la producción lechera, aunque no se sabe cuando surgió por primera vez en Europa o en los factores que impulsó su rápida propagación.

La distribución actual de la persistencia de lactasa parece indicar un origen en el Noroeste de Europa --sobre todo en Irlanda y Escandinavia-- ya que se encuentra en su frecuencia más alta que en la actualidad. Sin embargo, el último estudio sugiere lo contrario, que la realización de esta variante del gen probablemente se originó en Europa central.

Pero, contrariamente a la creencia popular, también han descubierto en este informe que la necesidad de la dieta de vitamina D no es necesaria para explicar por qué la persistencia de la lactasa es común en el norte de Europa a día de hoy.

El estudio destaca las "ventajas" de la leche, que "puede compensar la falta de luz solar al favorecer la síntesis de vitamina D en la piel en las latitudes más al norte, que es necesaria para la absorción del calcio, también contenido en la leche". Este producto, según destacan, también proporciona "una dieta de calorías y proteínas rica en alimentos de origen" y además, cuenta con "una oferta relativamente constante en comparación con el auge y caída de los cultivos de temporada". Por último estaría menos contaminada que los suministros de agua.

Asimismo, el informe remarca que, según evidencian otros estudios, la producción lechera estaba presente en el sureste de Europa poco después de la llegada de la agricultura, mientras que las proteínas de la leche que se han hallado en vasijas de cerámica aportarían datos para la "industria lechera" de las actuales Rumanía y Hungría, algunas de entre 7.900 y 7.450 años.

También indican que "lo más probable" es que la leche fuera fermentada para hacer yogur, mantequilla y queso. "Los romanos usaban leche de cabra y oveja para la fabricación de queso", recuerdan en este sentido. Sin embargo, los pueblos celtas y germanos practicaban la ganadería lechera y consumían leche fresca "en cantidades significativas".

EUROPA PRESS

martes, 18 de agosto de 2009

El inicio de la agricultura pudo contribuir al calentamiento global

El inicio de la agricultura pudo contribuir al calentamiento globalLos métodos agrícolas empleados por las primeras poblaciones humanas pudieron contribuir al calentamiento global, según un estudio de la Universidad de Virginia y la Universidad del Condado de Maryland-Baltimore en Estados Unidos que se publica en la edición digital de revista 'Quaternary Science Reviews'.

Según los autores, la quema masiva de los bosques para usos agrícolas hace miles de años podría haber aumentado el dióxido de carbono atmosférico lo suficiente para alterar el clima global y conducirlo a una tendencia de calentamiento que continúa hasta la actualidad.

Los investigadores señalan que los 6.000 millones de personas de la actualidad utilizan alrededor del 90 por ciento menos de tierra por persona para cultivar alimentos que lo que se usaba por las poblaciones más pequeñas en los inicios de la civilización. Las primeras sociedades probablemente se basaban en técnicas de talado y quema para limpiar grandes áreas de tierra para conseguir una producción de alimentos relativamente pequeña.

Según explica William Ruddiman, responsable del estudio, "utilizaban más tierra para la agricultura porque tenían pocos incentivos para maximizar la producción a partir de menos tierra y porque sobraban los bosques para quemar. Pudieron haber alterado el clima sin saberlo".

Según afirma el investigador, las primeras poblaciones probablemente utilizaban un método de limpieza de la tierra que implicaba quemar los bosques y plantar las semillas entre los restos vegetales en el suelo enriquecido. Utilizarían una gran cantidad de terreno hasta que la producción comenzara a declinar y entonces quemarían otra área de bosque para plantar en ella.

Estos primeros agricultores continuarían con esta forma de producción rotatoria expandiendo las áreas desforestadas a medida que la población crecía y posiblemente utilizarían cinco o seis veces más tierra de lo que se ha empleado en cualquier otro momento de la historia.

Probablemente fue únicamente cuando las poblaciones crecieron mucho más y existía menos tierra para la agricultura o para estar en barbecho cuando las sociedades adoptaron técnicas de agricultura más intensivas y consiguieron producir más a partir de menos tierra.

El investigador señala que con los métodos agrícolas altamente eficaces e intensivos actuales, las poblaciones están utilizando menos tierra por cabeza para la agricultura. Los bosques están regresando en muchas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, Europa, Canadá, Rusia e incluso áreas de China.

Sin embargo, Ruddiman concluye que el efecto ambiental positivo de esta reforestación está siendo cancelado por la quema a gran escala de combustibles fósiles desde la revolución industrial, que comenzó hace 150 años. Los humanos continúan así añadiendo niveles excesivos de dióxido de carbono a la atmósfera, contribuyendo a la tendencia de calentamiento global.

EUROPA PRESS

viernes, 14 de agosto de 2009

Los humanos utilizaban el fuego para trabajar la piedra hace 72.000 años

Cueva en la que está el yacimiento de Pinnacle Point, en Sudáfrica. SCIENCELos primeros seres humanos modernos ya empleaban la tecnología del fuego para fabricar herramientas de piedra hace 72.000 años en el sur de África, según un estudio internacional publicado en la revista Science.

"Hemos descubierto que los primeros hombres modernos, hace 72.000 años, o incluso 164.000 años, en la costa de la actual Sudáfrica, utilizaban un fuego minuciosamente controlado para, tras un procedimiento complejo, calentar la piedra y alterar sus propiedades", afirmó Kyle Brown, de la Universidad del Cabo en Sudáfrica, uno de los principales autores de este estudio.

Hasta ahora los rastros más antiguos conocidos de utilización del calor para fabricar herramientas se remontaban a hace 25.000 años en Europa.

"Nuestro hallazgo de este uso del fuego muestra que estos primeros hombres modernos controlaban el fuego de una manera moderada y sofisticada", añadió Brown.

Restos de silcreta, una amalgama de sílice capaz de ser trabajada al contacto con el calor, fueron encontrados enterrados en un hogar en el sitio arqueológico de Pinnacle Point, en Sudáfrica.

Los arqueólogos repitieron la técnica empleada por los humanos prehistóricos. "Los resultados fueron sorprendentes", dijo Curtis Marean, paleoantropólogo y profesor de la Universidad de Arizona.

"Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo profundo y era fácilmente desmenuzable. Además, era muy parecida a la encontrada en el hogar del sitio arqueológico. Al utilizar esta silcreta calentada, éramos capaces de producir copias muy realistas de las herramientas originales", explicó Marean.

Las herramientas fabricadas hace 72.000 años eran "excelentes cuchillos y armas de caza".

"Nuestro descubrimiento demuestra que estos primeros hombres modernos tenían un conocimiento elaborado" del uso del fuego, agregó.

"La expresión de este conocimiento tecnológico por estos primeros hombres modernos en la costa meridional de Sudáfrica nos aporta pruebas suplementarias de que este lugar puede ser origen de los antepasados de todos los hombres modernos, que aparecieron en África hace entre 100.000 y 200.000 años", continuó Marean.

Hace unos 50.000 o 60.000 años, "estos hombres modernos dejaron el clima cálido de África y fueron hacia el ambiente helado de Europa y Asia, donde se encontraron con los hombres de Neandertal", explicó el profesor.

Las poblaciones de Neandertal se extinguieron hace alrededor de 35.000 años, y los hombres modernos dominaron de España a China pasando por Australia.

El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad del Cabo; de Liverpool, en Inglaterra, de Wollongong, en Australia, y de Burdeos, en Francia.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Algunos neanderthales no podían percibir el gusto amargo de los alimentos

Mandíbula de neandertal de El Sidrón. EFEInvestigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado que, al igual que los humanos modernos, algunos individuos neandertales eran incapaces de percibir el gusto amargo de los alimentos, lo que constituye un misterio evolutivo, ya que en muchos casos este sabor es indicativo de toxicidad. Según informa el CSIC, los investigadores han llegado a esta conclusión tras analizar un fragmento del gen TAS2R38 -que codifica la percepción de la amargura en los humanos modernos- en un individuo neandertal del yacimiento de El Sidrón, en el Principado de Asturias.

El investigador del CSIC Carles Lalueza Fox (en la imagen) explica el hallazgo: "Hemos visto que este individuo tenía la variante causante de la no percepción del sabor amargo en una copia del gen, pero no en la otra. A efectos prácticos, esto significa que era capaz de notar el gusto amargo, pero menos". Es decir, necesitaría más cantidad de sustancia para percibir su amargura. "Esto implica, además, que la variante no gustadora del gen TAS2R38 ya estaba presente en los Neandertales y que por tanto habría algunos que, tal como ocurre con los humanos modernos, no notarían el gusto amargo ni siquiera en grandes cantidades".

Los compuestos que causan el sabor amargo están presentes en muchos vegetales, como el brócoli, la col, las coles de Bruselas, las endivias o algunas frutas. Estos compuestos pueden ser tóxicos si se ingieren en grandes cantidades y, por ello, es difícil entender la existencia evolutiva de individuos que no pueden notarlos. "La existencia de individuos que no perciben el sabor amargo es un misterio desde el punto de vista evolutivo. Quizás podría explicarse por algún efecto selectivo que confiriera a los no gustadores alguna ventaja, como poder detectar algún otro compuesto todavía no identificado, pero aún no lo sabemos", explica Lalueza, que trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra).

La variación en la percepción del gusto amargo se descubrió en 1931, cuando Arthur L. Fox, un trabajador químico de la multinacional Pont de Neumours and Company (Estados Unidos), sintetizaba un compuesto llamado feniltiocarbamida (PTC) y éste se volatilizó accidentalmente en el laboratorio. Uno de sus colegas manifestó lo amargo que era, para asombro de Fox, que no notaba nada. Una rápida encuesta entre los empleados mostró que se dividían entre gustadores y no gustadores. Estudios posteriores demostraron que un 30% de los humanos no percibe el sabor amargo.

En 2003 se descubrió que el responsable de la variación es el gen TAS2R38, que codifica una proteína que se encuentra en la membrana de las células gustativas (en las papilas gustativas). Es la interacción de la proteína con la célula amarga la que envía señales al cerebro sobre el gusto de lo que se está comiendo. En el gen hay tres variantes que explican el genotipo gustador-no gustador, pero una de ellas, en el aminoácido 49, es la que tiene mayor influencia en este rasgo. Los individuos que presentan una alanina (una clase de aminoácido) en las dos copias del gen en la posición 49 siempre son no gustadores. Aquellos que presentan la alanina en una de las dos copias del gen, como el hallado en El Sidrón, pueden percibir el sabor, pero menos.

El yacimiento de El Sidrón, en Asturias, en el que se realizan excavaciones desde 2000, ha permitido recuperar hasta la fecha cerca de 1.600 restos óseos de, al menos, diez individuos neandertales. Hace poco, el genoma mitocondrial de un individuo hallado en esa cueva permitió conocer que el antepasado común materno de todos los genomas mitocondriales neandertales, la llamada 'Eva mitocondrial' neandertal, vivió hace sólo 110.000 años, por lo que sería más reciente que la de los humanos modernos, que los investigadores sitúan en África hace 150.000. Además, otra muestra de El Sidrón se utilizó para recuperar un gen de la pigmentación que permitió determinar que algunos neandertales eran pelirrojos.

El yacimiento de El Sidrón (Borines, Asturias) se excava bajo la dirección del profesor Javier Fortea y la codirección de campo de Marco de la Rasilla, ambos de la Universidad de Oviedo. El estudio paleontológico del yacimiento está a cargo de Antonio Rosas, investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. El proyecto de excavación y estudio de los neandertales de El Sidrón está subvencionado por la Consejería de Cultura del Principado de Asturias.

EUROPA PRESS

viernes, 7 de agosto de 2009

Una cueva navarra esconde un mapa de hace 13.000 años

Una cueva navarra esconde un mapa de hace 13.000 años. Foto: Journal of Human EvolutionUnas rocas con grabados paleolíticos datados hace 13.660 años, ubicada en el cueva de Abauntz (Navarra), ha sido identificada por investigadores de la Universidad de Zaragoza como un mapa que describe el paisaje de la zona, incluidas montañas, ríos y lagunas.

La investigación, publicada 'online' en la revista Journal of Human Evolution, ha sido dirigida por Pilar Utrilla, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, y destaca por describir el mapa más antiguo hallado hasta la fecha en Europa Occidenal.

Algunas posibles rutas y senderos de acceso a diferentes partes de esta geografía también han quedado grabadas dentro de este 'croquis'. Estas grabaciones parecen reproducir el sinuoso cauce de un río que atraviesa la parte superior de la roca, al que se suman dos afluentes en las proximidades de dos montañas.

Una de ellas es idéntica a la montaña que puede verse hoy en día desde la cueva, con rebaños de cabras montesas pintadas en sus laderas, a ambos lados del cañón en frente del cual se sitúa estratégicamente la cueva de Abauntz.

En la parte sur del desfiladero hay una zona completamente llana donde el cauce de agua se remansa, formando meandros e inundaciones en primavera.

Otros elementos también figuran igualmente representados en la roca: trazos concéntricos y haces de líneas que serpentean de forma muy marcada. En resumen, todos esos grabados podrían corresponder a un sencillo mapa de la zona que rodea a la cueva. Podrían representar el planeamiento de una próxima cacería o quizás una historia narrativa de algún acontecimiento previo.

EUROPA PRESS

miércoles, 5 de agosto de 2009

El ancestro común de humanos y simios pudo surgir en Asia

Ganlea megacaninaSegún una investigación, un nuevo primate fósil encontrado en Myanmar (Birmania) sugiere que los ancestros comunes de humanos y monos evolucionaron a partir de primates de Asia, y no de África.

Determinar el origen de los primates antropoides (humanos y simios) a partir de primates más primitivos conocidos como prosimios (lémures, tarseros o tarsios, y sus parientes extintos) ha sido uno de los objetivos principales de la investigación paleoantropológica de los últimos años.

Antes de los recientes descubrimientos en China, Tailandia y Myanmar, la mayoría de los científicos consideraba que los antropoides se originaron en África. El descubrimiento del esqueleto del primate fósil conocido como "Ida" a comienzos de este año en Alemania ha llevado a algunos científicos a sugerir que los primates antropoides evolucionaron a partir de ancestros similares a los lémures conocidos como adapiformes.

Según Chris Beard, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburg, Pensilvania, y miembro del equipo internacional de investigadores que ha realizado la investigación, el nuevo primate, denominado Ganlea megacanina, denota que los primeros primates se originaron en Asia y no en África. Estos primeros antropoides asiáticos diferían radicalmente de los adapiformes como Ida, lo cual indica que Ida tiene un parentesco más cercano con los lémures modernos que con los monos y los humanos.

Los fósiles de Ganlea megacanina de 38 millones de años, desenterrados en varios puntos de Myanmar central, pertenecen a un nuevo género y especie. El animal tenía dientes caninos muy grandes que lo distinguen de sus parientes primates más cercanos. El intenso desgaste dental indica que el Ganlea megacanina utilizaba sus grandes dientes caninos para abrir frutas tropicales con cáscaras duras y acceder a las nutritivas semillas de su interior.

Esta inusual adaptación para la alimentación es de una clase nunca antes documentada en los primates prosimios, pero es característica de los monos sakí modernos de América del Sur que habitan en la Cuenca del Amazonas. El Ganlea muestra que los primeros antropoides asiáticos ya habían asumido hace 38 millones de años el papel ecológico de los monos modernos.

domingo, 2 de agosto de 2009

La sexta extinción en masa se ceba sobre Oceanía

Vista de una playa en las Islas de la Sociedad, Polinesia francesa. RvLos archipiélagos y las islas del Pacífico han perdido ya 1.200 de sus aves. La agricultura en Australia ha destruido la mitad de los bosques, y buena parte de los que quedan están siendo talados. Las especies invasoras han causado la extinción del 75% de todos los vertebrados terrestres en las islas, y más de 2.500 plantas intrusas han colonizado ya Nueva Zelanda y Australia.

Éste es el panorama que refleja uno de los estudios más completos realizados hasta la fecha en materia de biodiversidad en la región de Oceanía. Un total de 14 científicos han revisado 24.000 artículos especializados para cifrar sus conclusiones, que aparecen publicadas en 'Conservation Biology'.

Como es el caso de los autores del estudio, buena parte de la comunidad científica considera que estamos viviendo el sexto episodio de extinción en masa de la historia de la vida. El desarrollo de la actividad humana ha ido ocupando espacios naturales y desplazando, en este proceso, a otros seres vivos. Como dice Miguel Delibes de Castro, profesor de Investigación de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, una única especie, el 'Homo sapiens', está compitiendo con todas las demás. Para el resto del mundo vivo, la batalla está casi siempre perdida de antemano.

Sexta extinción en masa

"La Tierra está experimentando la sexta extinción en masa", opina Richard Kingsford, catedrático de la Universidad de New South Wales (Australia) y principal autor del informe. "Nuestra región tiene posiblemente el peor registro de extinciones del mundo. Y esto continuará siendo así a juzgar por la manera que tenemos de conservar nuestro entorno. Contamos con un medio natural fascinante en esta parte del mundo, pero gran parte está siendo destruido ante nuestros ojos".

Según el informe, la extinción masiva que amenaza a las especies autóctonas de Oceanía está atacando por seis frentes: la pérdida y la destrucción de hábitats, las especies invasoras, el cambio climático, la sobreexplotación de los recursos, la contaminación y las enfermedades.

Los investigadores instan a los correspondientes gobiernos de Australia, Nueva Zelanda y las islas del Pacífico a actuar de manera urgente para detener esta pérdida de especies. Las autoridades tienen la capacidad de tomar medidas contra la destrucción de hábitats, mediante una política ambiental adecuada, y contra las invasiones biológicas mediante regulaciones estrictas.

Las islas son especialmente vulnerables a la introducción de especies alóctonas ("extranjeras"), pues su aislamiento geográfico ha favorecido en el tiempo la evolución de especies únicas (véanse los koalas, canguros o galápagos, por mencionar los más notorios). Éstas dependen de unas condiciones específicas que no deben ser alteradas para mantener su supervivencia. En general, los animales y plantas únicos de un determinado hábitat ocupan un nicho ecológico concreto, y no están acostumbrados a competir con otras especies.

Sin embargo, la introducción de especies exóticas por intereses comerciales o la llegada accidental de animales a bordo de los barcos -como ha ocurrido recientemente en España con el mejillón cebra- desde que se inventó la navegación ha diezmado considerablemente la biodiversidad insular, y también continental, en todo el mundo.

Hoy en día, las invasiones biológicas se consideran una consecuencia más de la globalización. La intensificación de las relaciones comerciales internacionales y del tráfico marítimo ha multiplicado también el riesgo de extinción en las especies autóctonas.

Tana Oshima / elmundo.es

sábado, 25 de julio de 2009

Hallan un cráneo de hace 500.000 años en Atapuerca

Cráneo 17, encontrado en la Sima de los Huesos. Javier TruebaLas excavaciones en los yacimientos de Atapuerca, un año más, han deparado grandes hallazgos. Además del fragmento de húmero de hace 1,3 millones de años que fue localizado en la Sima del Elefante, esta semana se ha encontrado importantes partes del cráneo de un 'Homo heidelbergensis' en la Sima de los Huesos.

Los fósiles, un parietal izquierdo y un frontal completo, se encontraban en el pequeño sector, de poco más de un metro cuadrado, en el que trabaja el equipo de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez desde hace 18 años.

Se trata, según explica Martínez a elmundo.es, de los restos de un varón adulto joven, si bien ahora tienen que estudiarlos para concretar sus características. Este cráneo hace el número 17 de los que han salido en la Sima desde 1992 y es uno de los siete 'huevos de avestruz', como llaman los paleontólogos a los fósiles de mayor tamaño.

Según el paleontólogo, lo más seguro es que el cráneo coincida con fragmentos encontrados en otras campañas y venga a completar, aún más, el conocimiento sobre los homínidos que hace medio millón de años vivieron en la Sierra de Atapuerca, en Burgos.

En la Cueva Mayor, que da entrada al yacimiento de la Sima, y donde este año se ha excavado por vez primera en la llamada Galería de las Estatuas, también se han encontrado restos fósiles de animales y utensilios de piedra. A falta de su estudio, los investigadores apuntan que podrían corresponder a los neandertales. Precisamente, ésta es la única especie humana de la que no se han encontrado fósiles en la rica Sierra de Atapuerca, habitada desde hace 1,3 millones de años hasta los tiempos recientes.

Este fin de semana acaban las excavaciones en los yacimientos. En las primeras semanas ya se supo que había aparecido un hueso de 'Homo antecessor' de hace 1,3 millones de años con señales de haber sido devorado por sus congéneres, lo que es el primer indicio de canibalismo humano de la historia.

Rosa M. Tristán / elmundo.es

domingo, 19 de julio de 2009

En busca del primer inventor

En busca del primer inventorEn la búsqueda del primer inventor los investigadores tendrán que retroceder no sólo en el tiempo, sino también en la escala evolutiva. Al menos, así lo afirma un estudio publicado en la revista 'Nature' en el que un grupo de especialistas explica como los recientes descubrimientos sobre el uso de herramientas en una amplia variedad de simios, así cómo el hecho de que estos animales los han estado usando durante miles de años, obligan a los expertos a replantearse las líneas divisorias entre la evolución de ambas especies en su desarrollo instrumental.

Los homínidos y los primates, tomaron caminos diferentes en la carrera evolutiva hace entre cinco y siete millones de años. Los primeros rastros de tecnología humana (hallados en Olduvai, Tanzania) datan de más de 2.5 millones de años. Según los expertos el nivel de habilidad que presentan estas primeras manifestaciones hace pensar que hubo etapas previas que aún se desconocen, lo que abriría la posibilidad de que un antepasado común entre simios y hombres creara unas herramientas anteriores, más rudimentarias.

Algunos expertos, como Julio Mercader, catedrático de Arqueología de la Universidad de Calgary y uno de los autores del trabajo, reclaman una nueva ciencia interdisciplinar , que una Arqueología y Primatología para que profundice en estas cuestiones. Mercader descubrió en Costa de Marfil los restos más antiguos de herramientas creadas por primates, usada hace 4.300 años. "Pocos arqueólogos han visto a un primate salvaje usando una herramienta, y pocos primatólogos han estado en excavaciones arqueológicas", señala Mercader.

El estudio también señala que los primates en libertad usan una amplia variedad de materiales tanto para buscar alimento, como para interacciones sociales o asearse. Chimpancés, orangutanes y capuchinos, usan hojas, madera o hierba, a menudo modificándola para servir a sus própósitos. Mientras, el uso de herramientas de madera por el hombre sólo se puede remontar a 800.000 años.

elmundo.es

Seguidores

Google+ Followers

Datos personales

Template Blogger Elegance by Dicas Blogger.

TOP