sábado, 26 de julio de 2008

Los fosiles en Atapuerca llegan a los 1,7 millones de años

Los tres coodirectores de las excavaciones de Atapuerca - EFELos trabajos realizados en la campaña de excavaciones de Atapuerca han permitido identificar sedimentos de 1,7 millones de años, lo que bate el récord de antigüedad en los hallazgos efectuados en los yacimientos.

Eudald Carbonell ha señalado en la presentación de los resultados de campaña de excavaciones que ahora termina, que esta datación "da pie" a pensar que en el futuro se podrían encontrar también restos de homínidos más antiguos, "próximos al inicio del Pleistoceno".

Carbonell ha afirmado también que las últimas dataciones que se han realizado de los restos de 'Homo antecesor' localizados en Atapuerca, correspondientes a los primeros homínidos que poblaron Europa, han situado estos huesos en una antigüedad de 1,3 millones de años, lo que supone 100.000 más de lo que se había estimado inicialmente.

Precisamente en esta campaña se ha encontrado en la sima del Elefante la falange de un dedo, probablemente de un niño o niña, que también corresponde a esa antigüedad y que abre la perspectiva de que aparezcan más restos en los próximos años.

Otro de los codirectores, José María Bermúdez de Castro, ha precisado que, por los datos de que disponen en este momento, el 'Homo antecesor' debió existir hace "entre 1,3 millones de años y unos 900.000, o quizá 800.000".

En la misma parte del yacimiento se han localizado también restos de macaco, águila pescadora, lince y ciervo, que permiten describir la zona de Atapuerca hace más de un millón de años como un paisaje arbóreo, con zonas abiertas y masas de agua.

Otra de las partes emblemáticas de los yacimientos, la Gran Dolina, ha permitido en esta campaña encontrar un gran volumen de restos que arrojan más luz sobre los pobladores de la sierra de Atapuerca hace unos 900.000 años.

Bermúdez de Castro ha insistido en la importancia del trabajo de investigación, aparentemente menos llamativo y, en este sentido, ha considerado una "noticia importante" la restauración completa de la mandíbula, "porque no sólo los grandes hallazgos son noticia". De hecho, la mandíbula de un niño Homo Antecesor localizada en 1994, que se acaba de reconstruir totalmente "aportará muchísimos detalles sobre el desarrollo de estos homínidos".

En esta campaña se ha centrado el esfuerzo en la Gran Dolina en preparar el yacimiento para seguir avanzando en los próximos años y en trabajos en el nivel TD10, de unos 300.000 años de antigüedad, donde se han localizado más de 10.200 restos óseos y 1.800 instrumentos de piedra.

Otro de los codirectores, Juan Luis Arsuaga, ha destacado la importancia del "trabajo continuado en el tiempo" y ha explicado que algunos restos encontrados en esta campaña permitirán completar piezas que se habían localizado en los años anteriores. Es el caso de un fragmento de mandíbula de un niño o niña de unos 11 años localizado en esta campaña y que corresponde a otro fragmento mayor encontrado en 2001.

La abundancia de restos en la parte del yacimiento denominada la Sima de los Huesos, donde hace más de 530.000 años se produjo una acumulación de cuerpos completos de homínidos y animales, hace que se hayan encontrado también varias piezas y fragmentos óseos que se estudian para conseguir esqueletos de individuos lo más completos posible.

De hecho, este año se han encontrado dos frontales izquierdos y uno de ellos, según estima Arsuaga, podría completar parte de un cráneo que se localizó en la campaña de 2007, al que los investigadores llaman "la niña".

domingo, 20 de julio de 2008

Claves sobre el origen de la voz

Pez Sapo - AP

Rebecca Morelle. BBC Ciencia.- Peces roncadores han dado a los científicos pistas sobre el origen de los sonidos vocales, que datarían de hace 400 millones de años.

El pez sapo y otros animales batrachoidiformes utilizan una variedad de sonidos para atraer a sus parejas y ahuyentar a sus enemigos. Un grupo de investigadores estadounidenses ha descubierto que la zona del cerebro de estos peces que controla la vocalización es extremadamente primitiva.

En un estudio publicado en la revista científica Science, los expertos señalan que la habilidad para comunicarse a través de sonidos tuvo su origen en la temprana evolución de los vertebrados.

Andrew Bass, de la Universidad Cornell en Nueva York y jefe del estudio, dice que "uno oye todo el tiempo el croar de las ranas, el cantar de los pájaros y es algo familiar para nosotros". "Pero creo que es justo pensar que mucha gente no está al tanto de que muchos peces utilizan el sonido para comunicarse socialmente".

Los parientes más cercanos al pez sapo son nocturnos y viven en las costas del noroeste de Estados Unidos y Canadá.

Aparearse y defenderse

"Estas criaturas emiten sonidos diferentes de acuerdo al contexto social. Así como los pájaros usan un canto para atraer a su pareja y otro para ahuyentar a sus rivales, los peces hacen lo mismo".

Por ejemplo, un zumbido profundo sirve para llamar a la pareja al nido, mientras que un gruñido agudo es para defender su territorio. Para investigar los orígenes de la vocalización, este equipo de investigadores estudió el circuito cerebral de neuronas que controlan el tono y la duración de los llamados, conocidos como patrones vocales.

El científico Andrew Bass dijo a la BBC: "Identificamos en el cerebro de estos peces donde se desarrolló este generador de patrones, y luego estudiamos dónde se ubica el de las ranas, los pájaros y los primates". El equipo de científicos descubrió que los sistemas neurológicos de vocalización estaban situados todos en la misma zona del cerebro.

"Fue espectacular ver como se parecían unos a los otros", aseguró Bass. Estos científicos compararon esta información con el árbol evolutivo de los animales vertebrados.

Como la evolución de los peces es anterior a la de los anfibios, aves y primates, los expertos pudieron deducir desde cuándo existe la habilidad de vocalizar. "Pudimos ver que todos los vertebrados comparten una zona del sistema nervioso muy antigua", explicó a la BBC, el profesor Andrew Bass.

"Llegamos a la conclusión de que este centro se desarrolló mucho antes de que estos grupos diferentes aparecieran en el árbol genealógico evolutivo, más o menos cuando los peces con esqueletos óseos evolucionaron hace más de 400 millones de años".

Ahora el equipo que encabeza Andrew Bass está investigando qué genes toman parte en la producción de sonido. "Quizás encontraremos más pruebas de elementos comunes. Es una perspectiva emocionante".

miércoles, 16 de julio de 2008

Un grupo de mamuts lanudos no fue extinguido por el hombre

Mamut LanudoUn estudio genético sobre el extinto mamut lanudo, una especie que se adaptó para vivir en ambientes fríos del hemisferio norte, ha revelado que la especie no era un gran grupo homogéneo, como los científicos habían asumido previamente, y que además no tenía mucha diversidad genética. La población estaba dividida en dos grupos, y uno de ellos se extinguió hace 45.000 años, mucho antes de que los primeros humanos empezaran a aparecer en la región.

Este descubrimiento es particularmente interesante porque elimina la caza humana como un factor que contribuyó a esa extinción, dejando el cambio climático y las enfermedades como las causas más probables.

La investigación marca la primera vez que los científicos han analizado con un nivel de detalle tan alto la estructura de una población completa de mamíferos extintos, utilizando el genoma mitocondrial entero, es decir, todo el ADN que constituye los genes presentes en las estructuras de las mitocondrias dentro de las células.

Los datos de este estudio permitirán la comprobación de la nueva hipótesis presentada por el equipo, según la cual existían dos grupos de mamuts lanudos, un concepto que previamente no se había reconocido en los estudios realizados a partir del registro fósil.

Los científicos analizaron los genes en pelos obtenidos de los mamuts lanudos individuales. Los cuerpos de estos mamuts fueron encontrados en el norte de Siberia. El intervalo de las fechas de sus muertes es de aproximadamente 47.000 años, yendo desde hace aproximadamente 13.000 años, hasta hace unos 60.000.

viernes, 11 de julio de 2008

Vagabundo: una nueva especie de ácaro

Segmentos de la cuarta pata del ácaro tomados con un foco extendido. (Foto: SINC)Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto un nuevo género de ácaro acuático denominado 'Vagabundia sci', el primer parásito de su especie analizado y descrito con un microscopio con focal.

El nuevo género de ácaro, bautizado por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Antonio Valdecasas pertenece a la subfamilia de los 'Axonopsinae' y fue descubierto en Río Escondido (Panamá).

El animal toma su nombre de la palabra 'vagabundo' y del Science Citation Index (SCI), una base de datos documental que, según Valdecasas, ha contribuido negativamente a la taxonomía.

"Antes de que forme parte de la historia, dedico esta especie a esta herramienta sociológica (la base SCI), que ha hecho más daño que bien al trabajo de los taxónomos y al estudio básico de la biodiversidad", según el investigador.

Para manifestar la ausencia de reconocimiento del SCI en el trabajo de los taxónomos y el bajo índice de citación, el experto presenta este ácaro macho a través de una técnica sólo empleada esporádicamente para el estudio taxonómico de insectos, entre otros.

Corales en riesgo de extinción

La enfermedad de la banda negra se expande en una colonia de Favia speciosa. (Foto: Cathie Page | SCIENCE)Aproximadamente una tercera parte de las especies coralinas del mundo podría desaparecer según un reciente estudio publicado en la revista Science.

Los investigadores dicen que el cambio climático, la urbanización en zonas costeras, la sobre pesca y la contaminación son las principales amenazas. Se trata del primer estudio que evalúa los riesgos de extinción de todas las especies que producen los arrecifes coralinos. Según los científicos, las perspectivas son sombrías en vista del calentamiento global.

Alex Rogers de la Sociedad Zoológica de Londres, uno de los 39 científicos involucrados en el estudio dice: "No es sólo el hecho que un tercio de los corales que forman los arrecifes está amenazado, pero podríamos estar enfrentados a la pérdida de grandes áreas de estos ecosistemas en 50 a 100 años".

El fenómeno El Niño en 1997 y 1998 incrementó la temperatura de las aguas lo suficiente para eliminar aproximadamente 16% de los arrecifes del mundo. Cuando las aguas se calientan, pólipos coralinos expulsan los organismos que viven en una relación simbiótica con el coral. Los corales pierden el color y los arrecifes se destiñen y empiezan a morir por la falta de nutrientes. Uno de los sitios donde el ciclo de destrucción es más evidente es en el mar Caribe.

El desarrollo de las áreas costeras y el desagüe de los productos agrícolas también causan estragos. Los corales están siendo sofocados por un tipo de algas marinas cuyo crecimiento es estimulado por los fertilizantes que utilizan los agricultores. Al mismo tiempo, la sobre pesca está eliminando los peces que se alimentan de este tipo de algas. La pesca de arrastre y, sobre todo, la que hace uso de explosivos también contribuye a la destrucción de los corales.

En estas condiciones, los corales son presa fácil de enfermedades, como la enfermedad de banda blanca que ha diezmado la población de los corales tipo cuerno de ciervo y cuerno de alce.

Los arrecifes protegen las costas y atraen turistas. Muchos peces necesitan de los corales para sobrevivir. Pero no es sólo la naturaleza la que queda impactada cuando muere un arrecife. "Las implicaciones son absolutamente asombrosas - no sólo para la biodiversidad sino para la economía", dice Alex Rogers.

La ONU estima que el valor económico que los corales aportan a la humanidad cada año está entre 30.000 y 80.000 millones de dólares. Según el organismo, el valor de un arrecife es 500 veces mayor que el costo de protegerlo.

Ginés Morata cree que la biología del siglo XXI cambiará la Humanidad

Gines Morata. EFEEFE.- El Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica Ginés Morata cree que la biología del siglo XXI está destinada a cambiar el futuro de la Humanidad, pues ofrecerá a la especie humana la posibilidad de modificarse biológicamente a sí misma, con unas implicaciones "incalculables".

Así lo manifiesta el profesor de Investigación del Centro de Biología Molecular del CSIC-UAM en una entrevista a Efe con motivo de su participación en la clausura del Congreso Internacional de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA), organizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna.

Ginés Morata explica que en los últimos veinte años del siglo XX ha habido "unos desarrollos explosivos, tecnológicos y conceptuales" de la biología que tendrán un impacto cada vez más grande y generarán modificaciones "profundas" en la sociedad.

"En un plazo no muy lejano la sociedad se va a encontrar con un cambio completo de paradigma ante la posibilidad de la intervención biológica en sí misma que puede realizar la especie humana", precisa.

El científico opina que la sociedad de dentro de 10.000 años mirará al siglo XXI como la transición a partir de algo que era realmente diferente, pues la especie humana era el resultado de una evolución natural, darwiniana, y a partir de ahora el hombre dominará los resultados evolutivos con la manipulación genética.

"Esto es un cambio completo de la situación y las perspectivas que ofrece son muy grandes", detalla Ginés Morata, quien indica que la aparición del hombre y su desarrollo intelectual es un hecho "que marca y cambia al propio planeta y parte de este cambio es el que se avecina".

Este cambio procede "esencialmente" de que se ha identificado "lo que es en términos mecanísticos" la información biológica, el ADN, y los científicos han llegado al convencimiento de que "lo que somos e incluso cómo nos comportamos está escrito en el ADN". "Hemos aprendido a manipularlo, podemos aislar y modificar el ADN, cambiar y modificar la información biológica".

El hecho de que el ser humano comparta más del 60 por ciento de sus genes con la mosca -el campo de estudio de Ginés Morata- implica que se pueden utilizar este tipo de tecnologías para rediseñar el cuerpo de una mosca y por lo tanto, también algún día serán utilizables para la especie humana "si es que así lo decide".

Una vez que se aprenda a manipular la propia información biológica "y dominemos toda esta tecnología, que aún no es el caso, se ofrecen toda clase de posibilidades ya que, como ejemplo, si las lagartijas son capaces de regenerar un órgano ¿por qué los humanos no podrían modificarse genéticamente para que si perdemos un brazo en un accidente nos crezca?", cuestiona el científico.

Biológicamente es posible hacerlo porque la lagartija lo hace, precisa Morata, quien ve en ello una aplicación muy conveniente de la nueva biología igual que curar a los niños diabéticos o impedir que se desarrolle el cáncer.

Otras cosas son más discutibles, como que alguien quiera que todos los hombres midan 1,90 metros y sean rubios, pero para regular todo lo que no sea conveniente "están los responsables políticos".

Señala que manipular genéticamente una mosca "es una trivialidad" por cuanto no requiere una tecnología muy sofisticada y subraya que el hecho de compartir el genoma supone "que para hacer un ojo humano se necesita una serie de genes que también son los que utiliza la mosca".

Hay una unidad biológica "insospechada hasta hace 10 o 15 años" en el reino animal, que comparte "un mismo diseño" desde que surgió sobre la Tierra hace unos 540 millones de años "y todos nos parecemos porque hay un tronco común".

Apunta también Ginés Morata que hay una opinión social desfavorable "por motivos que nunca he logrado entender" a la modificación genética de plantas y animales y que interpreta como una reacción "puramente conservadora ante lo nuevo". Estos avances implican una posibilidad de beneficio que se debe tener en cuenta y no impedir el desarrollo de un potencial "tan admirable".

jueves, 3 de julio de 2008

La extincion de las especies es 100 veces mas rapida de lo esperado

Un tercio de los peces de agua dulce en Europa amenazado de extinción. (Reuters)Los modelos utilizados para determinar si una especie está o no amenazada subestiman el riesgo real. Esa es la conclusión a la que han llegado investigadores de la Universidad de Colorado (EEUU), según un estudio publicado en la revista Nature.

La Unión Mundial por la Naturaleza (UICN) elabora una 'lista roja' anual con las especies que se encuentran en peligro de extinción. Actualmente existen más de 16.000 especies amenazadas.

Pero las investigaciones realizadas dicen que los modelos utilizados en la actualidad para la clasificación de las especies subestiman los peligros para la fauna y la flora. Los investigadores piden una reevaluación urgente de muchas de estas especies en riesgo.

Los investigadores, dirigidos por Brett Melbourne, de la Universidad de Colorado y Alan Hastings, de la Universidad de California, han elaborado modelos matemáticos para evaluar las probabilidades de supervivencia de las especies.

"Algunas especies podrían extinguirse 100 veces más pronto de lo esperado", afirma Melbourne. Estas especies son, por ejemplo, el tigre de Sumatra ('Panthera tigris sumatrae'), el oso malayo ('Helarctos malayanus') y el gorila de llanura occidental ('Gorilla gorilla').

Las investigaciones han incluido dos tipos más de riesgos. Por un lado, el riesgo de muerte de los animales en situaciones extrañas, como caídas o accidentes. El segundo factor tiene que ver con las condiciones medioambientales, como la deforestación y las fluctuaciones de temperatura o de precipitaciones, ligadas al cambio climático.

Para Melbourne y Hastings, la ratio machos-hembras así como las variaciones de tasa de fecundidad y mortalidad en el seno de una población deben también ser tenidos en cuenta.

La UICN está de acuerdo en los errores de apreciación de los riesgos. "Subestimamos el número de especies en peligro de extinción, porque existen alrededor de 1,8 millones descritas, y solo hemos evaluado 41.000 de ellas", dice Craig Hilton-Taylor, que forma parte del equipo de elaboración de la lista roja de UICN.

Un mamífero de cada cuatro, un ave de cada ocho y un tercio de los anfibios están incluidos por la UICN en la "lista roja" de esta organización.

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