viernes, 30 de mayo de 2008

Stonehenge fue un cementerio durante mas de 500 años

StonehengeEl complejo arqueológico de Stonehenge, en Reino Unido, fue utilizado como cementerio durante más de 500 años, según revela la investigación liderada por el profesor británico Mike Parker Pearson, de la Universidad de Sheffield en Reino Unido.

Las conclusiones de la investigación arqueológica fueron presentadas en Washington por la 'National Geographic Society'.

El estudio de la famosa construcción circular de piedra y de sus pobladores incluye por primera vez el resultado de los análisis de datación de los restos encontrados mediante radiocarbono. Además, a lo largo de las excavaciones también se han descubierto objetos cotidianos utilizados por hombres del Neolítico.

Las nuevas pruebas de radiocarbono revelan que el yacimiento fue usado como cementerio desde el año 3000 a.C. y que continuó así hasta mucho después de la colocación de los enormes bloques de piedra que forman el monumento, datado en torno al 2500 a.C.

Hasta ahora, los arqueólogos habían considerado que sólo se habían realizado enterramientos entre el 2700 y el 2600 a. C., antes de la construcción del mismo. Sin embargo, la investigación de Pearson ofrece pruebas concluyentes sobre el significado de este yacimiento y demuestra que fue utilizado como cementerio durante más de 500 años.

"Ahora tenemos claro que Stonehenge tuvo un carácter funerario en todas sus etapas", comenta Parker Pearson. "El complejo fue utilizado como cementerio desde su construcción hasta su abandono final, alrededor de la mitad del tercer milenio a. C.", explica el investigador.

Los restos de cremaciones más antiguos que se han analizado -una pequeña pila de huesos y dientes- pertenecen a unas excavaciones cercanas a Stonehenge conocidas con el nombre de 'Aubrey Holes' y datan del 3030 al 2880 a. C.

Además, se han hallado otros restos en zanjas cercanas: los de un hombre adulto que habría sido incinerado y enterrado entre 2930 y 2870 a. C., y los más recientes, procedentes de otra excavación, que corresponden a una mujer de unos 25 años de edad incinerada y enterrada entre 2570 y 2340 a. C., fecha en la que se estima que se colocaron las primeras grandes piedras del monumento.

Los arqueólogos estiman que hasta 240 personas fueron enterradas en Stonehenge, todas incineradas con anterioridad. Andrew Chamberlain, compañero de Parker Pearson en la Universidad de Sheffield y experto en demografía de la antigüedad, opina que los restos hallados corresponden a una única familia perteneciente a la élite de la época y a sus descendientes, en lo que podría ser una auténtica línea dinástica.

sábado, 24 de mayo de 2008

Microbios que viven a 1.600 metros bajo el fondo marino

Barco perforador que se utilizó para acceder a los microbios. (Foto: Science)Con más de un kilómetro de roca y cientos de metros de agua por encima, un grupo de científicos franceses ha logrado un sorprendente descubrimiento: microbios procariotas que viven a 1.626 metros bajo el fondo marino, el hallazgo de vida a más profundidad que hasta ahora se ha realizado.

Investigadores del Instituto Universitario Europeo de la Mer en Plouzane, han descubierto microbios que viven a profundidades mucho mayores que ninguna otra población de este tipo descubierta antes. El hallazgo se publica en la revista 'Science'.

Los científicos, dirigidos por Erwin Roussel de la Universidad de Bretagne Occidental, han encontrado a las poblaciones de procariotas (cuyas células carecen de núcleos) en sedimentos de una antigüedad de 111 millones de años localizados a 1.626 metros por debajo del fondo del Atlántico.

Estos microbios alcanzan a vivir a temperaturas de entre 60 y 100 grados centígrados, en ambientes que se caracterizan por tener fuentes de energía termales y altas concentraciones de metano e hidrocarburos.

El descubrimiento de estos microbios dobla el récord de 842 metros de profundidad que se tenía. "Estos son los sedimentos marítimos más profundos, más viejos y más calientes en los cuales se ha encontrado vida de procariotas", afirma John Parks, profesor de la Universidad de Gales y coautor del estudio. "Si existe una biosfera sustancial como ésta sobre la Tierra es posible creer que también existan en otros planetas".

Los investigadores observaron el material genético de las células y descubrieron correspondencias con secuencias de algunos organismos amantes del calor, o termófilos. Las recién descubiertas células procariotas parecen estar metabólicamente activas y en procesos de división celular.

El grupo de expertos considera que estos procariotas son 'archaeas', las bacterias que se cree dieron origen a la vida en nuestro planeta hace aproximadamente cuatro mil millones de años y que son capaces de proliferar en estos ambientes sedimentarios abrasantes.

Los descubrimientos del equipo de científicos resultan muy interesantes porque se cree que el sedimento bajo el fondo marino contiene hasta dos terceras partes de los procariotas del planeta. Además, el nuevo hallazgo indica la necesidad de considerar la existencia de vida incluso en las mayores profundidades de la Tierra.

viernes, 9 de mayo de 2008

Chile puede ser la cuna de los primeros pobladores americanos

Imagen del yacimiento de Costa Verde, en Chile. (Foto: Science)Un equipo científico ha determinado que los habitantes de Monte Verde, un asentamiento humano en el sur de Chile de hace más de 14.000 años, obtenían alimentos y medicinas de la costa oceánica, según un estudio que publica la revista 'Science' y que ha confirmado que los primeros americanos conocidos vivieron en esta región.

"Lo más importante de este hallazgo es que confirma el vínculo entre los habitantes de ese asentamiento y la costa oceánica", explica el geólogo Mario Pino, del Instituto de Geociencias en la Universidad Austral de Chile. Mario Pino y Daniela Pino Navarro colaboraron en la investigación con Tom Dillehay del Departamento de Antropología en la Universidad Vanderbilt de Tennessee.

En Monte Verde se han hallado los restos del asentamiento humano más antiguo localizado hasta ahora en las Américas. Los científicos analizaron restos de algas marinas halladas en el sitio arqueológico, unos 15 kilómetros al este de Puerto Montt, y distante a unos 55 kilómetros de lo que era la costa oceánica hace 13.000 años. La línea costera se encuentra ahora a unos 15 kilómetros de Monte Verde.

Los restos tienen entre 13.980 y 14.220 años y confirman la antigüedad de la parte superior del asentamiento, identificado como Monte Verde II. Monte Verde, a 760 kilómetros al sur de Santiago, fue descubierto en 1976. Las ruinas del lugar revelan que fue ocupado por entre 20 y 30 personas que construyeron chozas junto a un arroyo.

Los antropólogos hallaron en el lugar varios tipos de alimentos, incluidos los restos de una especie extinta de llama y de un animal similar a un elefante, así como semillas, conchas de moluscos y vegetales comestibles.

"Algunas algas tenían uso como alimento y otras como medicamentos", dijo Dillehay quien agregó que aún hoy los indígenas de la región emplean algunas de esas algas para el tratamiento de la tos y otros problemas de salud. Pino también destacó esa persistencia de la tradición medicinal "que ahora sabemos que se remonta a los primeros habitantes de la región".

En 1976 el anuncio de que el asentamiento humano databa de unos 14.000 años de antigüedad causó controversia en el mundo científico debido a que parecía entrar en conflicto con la de otros asentamientos humanos de Norteamérica.

Hasta ese momento se creía que la colonización del continente comenzó hace 13.000 años cuando cazadores que formaban parte de la llamada cultura Clovis entraron desde Siberia a través del estrecho de Bering y Alaska y se propagaron por el continente.

Debido a que los objetos encontrados de la cultura Clovis no tenían más de 13.000 años fue difícil aceptar que hubiese un asentamiento mucho más antiguo y, sobre todo, tan al sur del continente.

Sin embargo, la controversia se resolvió en 1997 cuando un grupo de arqueólogos confirmó, con medición por carbono 14, que el cálculo de 14.000 años de antigüedad para Monte Verde había sido exacto.

Así los científicos determinaron que la colonización había comenzado 2.000 años antes de lo que se creía y que se llevó a cabo principalmente a lo largo de las costas donde los primeros seres humanos tuvieron un acceso rápido a alimentos del mar. Según Dillehay, los hallazgos en Monte Verde son una prueba más de la migración costera, pero al mismo tiempo plantean la posibilidad de que el proceso haya sido mucho más lento de lo que se creía.

Cuando estuvo habitado, hace unos 14.000 años, Monte Verde se encontraba en las riberas del tributario de un gran río. En el lugar los científicos encontraron nueve diferentes especies de plantas marinas y algas que los habitantes de Monte Verde seguramente trajeron desde el mar, según los científicos.

Los investigadores también hallaron piedrecillas marinas, restos de plantas acuáticas, así como materiales procedentes de un estuario. "Encontrar (restos de) plantas marinas no fue una sorpresa, pero hallar cinco nuevas especies y con tanta abundancia sí fue una sorpresa", ha explicado Dillehay.

jueves, 8 de mayo de 2008

El ornitorrinco comparte el 80 por ciento de sus genes con el hombre

Portada de la revista Nature con el genoma del ornitorrinco. (Foto: Nature)Es uno de los animales más extraños que existe. Pico de pato, cuerpo cubierto de pelo, se reproduce poniendo huevos pero a la vez es mamífero. El ornitorrinco, que habita en Australia, parece no pertenecer a ningún grupo de animales ya que se diferencia de todos. Ahora, un grupo internacional de científicos, entre los que está un equipo de españoles dirigido por Carlos López-Otín, han descubierto que se trata de una especie a caballo entre los mamíferos y los reptiles.

El ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus) es el mamífero cuya línea evolutiva más se aleja del ser humano, pues divergió a partir de un ancestro común hace 166 millones de años, cuando los antepasados de los mamíferos empezaban a surgir a partir de los reptiles.

Un consorcio internacional de científicos acaba de secuenciar su genoma completo y ha corroborado ese origen primitivo. Pero, sobre todo, ha demostrado también lo extraño que es. Porque no se trata sólo de que lo parezca por su anatomía, sino que también lo es su patrimonio genético. Es un cóctel de ADN que lo relaciona con los reptiles, las aves y los mamíferos. Rasgos que hoy no suelen aparecer juntos, pero que sí debieron estarlo en el pasado, cuando la naturaleza creaba diseños.

El trabajo ocupa la portada de Nature y se presenta como un avance incalculable para saber cómo han surgido los principales procesos biológicos de los mamíferos. Científicos de EEUU, Australia, Inglaterra, Alemania, Israel, Japón, Nueva Zelanda y España han trabajado para secuenciar el genoma del ornitorrinco y compararlo con otros ya conocidos, como los del hombre, el ratón, el perro, un marsupial americano, un tipo de lagarto y la gallina. El ornitorrinco comparte el 80% del genoma con el ser humano, lo que supone una gran distancia. Pero lo fundamental ha sido descubrir qué partes conserva perdidas ya por el resto de mamíferos y cuáles son únicas en él.

Uno de los autores líderes, el investigador Chris Ponting, de la Universidad de Oxford, afirma en Nature: «El genoma del ornitorrinco es el eslabón perdido. Es el billete para viajar atrás en el tiempo, cuando todos los mamíferos ponían huevos y amamantaban a sus crías. Además, nos ofrece un saber básico para futuros avances en la biología y la evolución de los mamíferos».

El Instituto de Oncología de la Universidad de Oviedo ha participado también en el estudio. Carlos López-Otín explica que a su equipo le ha correspondido analizar la parte del genoma que codifica las proteasas, un grupo de más de 600 enzimas que ayudan a digerir las proteínas de la dieta.

El ornitorrinco tiene algunas proteasas que faltan en los demás mamíferos y carece de otras comunes al resto porque ha perdido los genes que las codificaban. López-Otín cree que han detectado la clave molecular de por qué este animal no tiene un estómago como el del resto de mamíferos y suple con estrategias mecánicas o fisiológicas la ausencia de proteasas. «Hemos visto que no es necesario ganar genes y funciones para evolucionar sino que se pueden usar otros» concluye López-Otín.

El granito de arena aportado por el equipo español se une a las aportaciones del resto del equipo internacional. Al comparar el genoma del más primitivo de los mamíferos con el nuestro y el de otros intermedios esperan saber cómo funciona el genoma humano. Estos son algunos de los hallazgos hasta ahora.

Infecciones. Los genes del ornitorrinco relacionados con el sistema inmunológico son similares a los del resto de mamíferos, pero el ornitorrinco ha expandido la familia génica que codifica un péptido antimicrobiano llamado cathelicidina que apenas está desarrollado en el resto. Eso permite sobrevivir a sus crías inmaduras.

Veneno. El veneno de los machos de ornitorrinco proviene de duplicaciones producidas a lo largo del tiempo en ciertos genes heredados del genoma reptiliano ancestral. Los reptiles actuales también han desarrollado esa parte del genoma, pero por su cuenta y después de separarse de la línea del ornitorrinco. Que ambos produzcan veneno es un caso de convergencia evolutiva.

Sexo. Los cromosomas del ornitorrinco relacionados con la determinación sexual están relacionados con las aves y no con los mamíferos. En lugar de tener un par de cromosomas sexuales tienen cinco pares.

Olfato. A diferencia de reptiles y aves el ornitorrinco tiene olfato, como los mamíferos. Pero sólo tiene la mitad de receptores de olor. Ha suplido el resto expandiendo los genes que codifican un determinado receptor de olor, el vomeronasal, para oler bajo el agua.

En el estudio, que aparece en la revista Nature y en el que han participado 30 laboratorios de ocho países, se han analizado los 2.000 millones de pares de bases del ADN de una hembra de ornitorrinco llamada Glennie.

martes, 6 de mayo de 2008

El calentamiento global amenaza la supervivencia de los insectos tropicales

El escarabajo de la hoja habita en los bosques andinos de Ecuador. (Foto: K.S. Sheldon)El aumento global de las temperaturas amenaza la supervivencia de los insectos tropicales, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los insectos no son capaces de controlar su temperatura, algo que dicta el ambiente. Los investigadores explican que a medida que el clima global se vuelve más cálido, muchas especies de insectos tropicales tienen que afrontar la extinción a menos que puedan adaptarse a estos cambios.

Los autores explican que todos los animales viven dentro de un rango de temperaturas, pero que para cada especie existe una temperatura más adecuada cercana a la más alta que pueden tolerar.

Los investigadores, dirigidos por Curtis Deutsch, construyeron "curvas de idoneidad" que muestran cómo los organismos vivos proliferan o perecen en función de la temperatura en el caso de 38 especies de insectos de todo el planeta.

Los investigadores compararon luego cómo les había ido a los insectos durante el siglo XX y estimaron las posibilidades de supervivencia de estas especies en base a las predicciones climáticas para el siglo XXI.

Según los científicos, la perspectiva no es buena para los insectos tropicales, en particular para los que habitan cerca del ecuador, donde los insectos ya viven en la temperatura máxima que pueden soportar.

Los investigadores predicen que un calentamiento climático de entre dos y cuatro grados centígrados probablemente matará a los insectos tropicales, además de a otros animales de sangre fría como ranas y salamandras.

Algunas de estas especies podrían evolucionar o migrar, pero probablemente no todas. Los investigadores sugieren que los insectos que en la actualidad viven más alejados del ecuador podrían experimentar un boom poblacional.

viernes, 2 de mayo de 2008

Alfa Centauro B puede tener un planeta terrestre


Alfa Centauro B puede tener un planeta terrestre. Imagen de Mark Fisher.
Un planeta rocoso similar a la Tierra puede estar orbitando a uno de nuestros vecinos estelares más cercanos, en el sistema estelar triple llamado Alfa Centauro, un popular destino para viajes interestelares en las obras de ciencia-ficción, y se podría detectar usando técnicas existentes.

Javiera Guedes (Universidad de California en Santa Cruz) utilizó simulaciones informáticas de formación de planetas para demostrar que probablemente se hayan formado planetas de tipo terrestre alrededor de la estrella Alfa Centauro B y que algunos estarían orbitando en la zona habitable (la zona orbital alrededor de la estrella donde el agua líquida puede existir en la superficie del planeta). "Si existen, podemos observarlos", asegura Guedes.

Varios factores convergen para hacer de Alfa Centauro B una candidata excelente para encontrar planetas terrestres. El método de detección Doppler, que ha revelado la mayoría de los 228 planetas extrasolares ya conocidos, mide los cambios en la luz de una estrella para detectar el minúsculo bamboleo inducido por el tirón gravitatorio de un planeta en su órbita. Los factores que favorecen el uso de esta técnica para Alfa Centauro B incluyen el brillo de la estrella y su posición en el cielo, lo cual brinda cada año un largo período de observación desde el hemisferio sur.

Sin embargo, detectar pequeños planetas rocosos del tamaño de la Tierra es un desafío, porque inducen un bamboleo relativamente pequeño en sus estrellas. Según Gregory Laughlin, coautor de la investigación y profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad de California en Santa Cruz, serían necesarios cinco años de observaciones usando un telescopio dedicado en exclusiva a esta tarea para detectar un planeta como la Tierra alrededor de Alfa Centauro B.

Debra Fischer, coautora del estudio, de la Universidad Estatal de San Francisco, está dirigiendo un programa de observación para observar de modo intensivo a Alfa Centauro usando el telescopio de 1,5 metros del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile. Los investigadores esperan detectar planetas reales similares a los que emergieron en las simulaciones informáticas.

Para estudiar la formación de planetas alrededor de Alfa Centauro B, el equipo ejecutó numerosas simulaciones informáticas, haciendo evolucionar ese sistema solar durante el equivalente a 200 millones de años cada vez. Imponiendo variaciones en las condiciones iniciales, cada simulación condujo a la formación de un sistema planetario diferente. Sin embargo, en todos los casos se desarrolló un sistema de múltiples planetas con al menos un planeta del tamaño de la Tierra. En muchos casos, los planetas simulados tenían órbitas que quedaban dentro de la zona habitable de la estrella.

Fuente: UC Santa Cruz

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