El cambio climatico ha duplicado la frecuencia de huracanes

El número de huracanes registrados en el Atlántico Norte se ha duplicado respecto a las cifras registradas hace un siglo debido al calentamiento de la superficie de las aguas, según un estudio del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de Georgia, que apunta al cambio climático como la principal causa.
Los científicos señalan como ejemplo que el año pasado, que fue mucho menos activo que los dos anteriores debido a la presencia del fenómeno climático de El Niño en el Pacífico, habría sido considerado hace 100 años como una temporada de tormentas muy por encima de la media.
El estudio está centrado en los huracanes y las tormentas tropicales que nacen durante el verano en las costas occidentales de África. Esos ciclones adquieren fuerza y masa a medida que avanzan hacia el oeste y generalmente se internan en el Golfo de México o impactan sobre las costas centroamericanas y de EEUU.
El análisis identifica tres períodos desde 1990 durante los cuales la media de huracanes y tormentas tropicales aumentó de manera considerable. El primero, entre 1900 y 1930, incluyó una media de seis tormentas tropicales, de las cuales cuatro fueron huracanes.
Entre 1930 y 1940 la media anual fue de 10 ciclones, incluyendo cinco tormentas tropicales y cinco huracanes, y entre 1995 y 2005 la media llegó a 15, ocho de los cuales fueron huracanes y siete, tormentas tropicales.
"Estos números son un indicio concreto de que el cambio climático es un factor importante en el número de huracanes del Atlántico", afirma Greg Holland, científico del NCAR y uno de los autores del estudio, publicado por el portal de internet 'Philosophical Transactiones of the Royal Society of London'. Aunque se abstienen de hacer predicciones agoreras, los científicos advierten de que el actual período no se ha estabilizado todavía, lo que significaría que la media en el número de huracanes podría ser más alta en los próximos años.
Según los investigadores, el aumento en el número de huracanes y tormentas tropicales durante el último siglo es paralelo al de las temperaturas marinas, que ha sido en torno a 1,7 grados centígrados.
El calentamiento marino ocurrió en los años anteriores a los fuertes incrementos en la frecuencia de las tormentas, tanto en el periodo que comenzó en 1930 como en el de 1995, y continuó en los años posteriores.
Sin embargo, pese al aumento en la cifra y frecuencia de las tormentas, la proporción de huracanes y tormentas tropicales se ha mantenido sin variaciones importantes. Hasta ahora, los huracanes han representado alrededor del 55% de todos los ciclones tropicales que nacen en el Atlántico.
No obstante, la proporción de huracanes más violentos -aquellos con vientos sostenidos de casi 200 kilómetros por hora-, en relación con los menos intensos y las tormentas tropicales, ha oscilado irregularmente y en los últimos años ha aumentado.
El estudio descarta que los ciclos naturales sean los únicos responsables de este aumento acusado, al igual que rechazan que los errores en la toma de datos anteriores a 1944 pongan en duda las conclusiones del estudio.

Antes de que la vida emergiese en la Tierra, un tipo primitivo de "metabolismo" o una maquinaria de duplicación comparable al ARN, tuvo que preparar el escenario. Pero, ¿qué precedió a estos pasos prebióticos? Ken Dill, profesor de química farmacológica, y Justin Bradford, ambos de la Universidad de California en San Francisco, han desarrollado un modelo que explica cómo procesos químicos y físicos, simples y bien conocidos, pudieran haber puesto los cimientos de la vida.


El estudio, con participación del CSIC, aparece en Science. La investigación refuerza la idea de que es necesario descifrar esta parte del genoma, que constituye el 95% del ADN humano. El estudio describe una secuencia del ADN basura crucial para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. 

En lugar de emplear al pez cebra, el modelo de preferencia para los estudios de laboratorio sobre el desarrollo, los científicos emplearon al Polyodon spathula como un representante de un ancestro más primitivo. A diferencia de las aletas simples del pez cebra, el Polyodon spathula tiene un elaborado patrón esquelético de aleta, similar al visto en otros vertebrados primitivos.
Un fármaco que sirve para tratar el cáncer ha demostrado acrecentar la memoria de largo plazo y fortalecer las conexiones neuronales del cerebro, según un reciente estudio efectuado por científicos de la Universidad de California en Irvine (UCI).


Una investigación, realizada en el Laboratorio Nacional Brookhaven, ha demostrado que hombres sanos con bajos niveles de cierta enzima cerebral, exhiben rasgos de personalidad más agresiva, según el análisis de un cuestionario estándar sobre personalidad.



