martes, 9 de octubre de 2007

Las Eras Glaciales y la distancia de la Tierra al Sol



Un análisis de núcleos de hielo antárticos muestra que los últimos cuatro grandes ciclos de edades del hielo empezaron cuando la distancia de la Tierra al Sol en su órbita anual se tornó lo bastante grande como para impedir la fusión veraniega del hielo glacial. La ausencia de estos derretimientos permitió aumentos del hielo a lo largo de períodos de tiempo que serían las eras glaciales.

El estudio ha sido dirigido por Kenji Kawamura, científico visitante en el Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, con la colaboración de Jeff Severinghaus, un geocientífico del mismo instituto.

El hallazgo valida una teoría formalizada en los años cuarenta pero postulada inicialmente en el siglo XIX. El trabajo también ayuda a esclarecer el papel del dióxido de carbono en el calentamiento global y en los episodios de enfriamiento, del pasado y de hoy.

Éste es un hallazgo significativo ya que durante un siglo la pregunta de por qué hay edades de hielo no ha tenido respuestas convincentes.

Una premisa avanzada en los años cuarenta, conocida como la teoría de Milankovitch, denominada así por el apellido del geofísico serbio Milutin Milankovitch, proponía que las edades de hielo empiezan y terminan en conexión con los cambios en la insolación de verano, o exposición veraniega a los rayos del Sol, en las latitudes altas del Hemisferio Norte. Para probarlo, Kawamura usó muestras de núcleos de hielo polar tomados a gran profundidad bajo la superficie, bien lejos del Polo Norte, en las inmediaciones de una base japonesa del sur de la Antártida.

Los científicos que estudian el paleoclima, a menudo usan gases atrapados en los núcleos de hielo para reconstruir las condiciones climáticas de hace centenares de miles de años. Extraen tales núcleos mediante perforaciones a muchos centenares de metros de profundidad en las capas de hielo. Midiendo la proporción de oxígeno y nitrógeno en los núcleos, el equipo de Kawamura pudo mostrar que los núcleos de hielo registraron cuánta luz solar hubo en la Antártida en veranos que se remontan a 360.000 años atrás. El método empleado permitió a los investigadores usar cálculos astronómicos precisos para comparar la cronología de desarrollo de cambios climáticos con la intensidad de la radiación solar en cualquier punto del planeta.

Kawamura, anteriormente investigador postdoctoral en el Instituto Scripps, usó los datos de la proporción oxígeno-nitrógeno para crear una secuencia histórica del clima que fue usada para validar los cálculos que Milankovitch había creado décadas antes. El equipo halló una correlación entre los inicios y los finales de las eras glaciales, y las variaciones en la estación de mayor acercamiento de la Tierra al Sol. El momento más cercano, o perihelio, resulta ser en Junio, aproximadamente cada 23.000 años. Cuando la forma de la órbita terrestre no le permite acercarse tanto al Sol en ese mes, el verano relativamente frío en la Tierra conlleva la expansión de las capas de hielo en las superficies terrestres del Hemisferio Norte.

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