jueves 2 de julio de 2009

Huellas de koala

KoalaLas huellas digitales de cada ser humano son diferentes y no hay dos personas con las mismas huellas, ni siquiera la de los hermanos gemelos univitelinos.

Nuestros parientes más próximos, los orangutanes, gorilas y chimpancés, tienen huellas dactilares similares a las nuestras. Similares, pero lo suficientemente distintas para no confundir a ningún especialista. Sin embargo, hay un animal, muy alejado evolutivamente de nosotros, cuyas huellas son idénticas. Se trata del koala, que vive en Australia y que se separó de nosotros hace 70 millones de años.

Si sorprendente es que koalas y humanos tengan huellas digitales casi idénticas, todavía lo es más el que este hecho no se descubrió hasta 1997, cuando Maciej Hennenberg publicó un artículo sobre este tema en la revista Natural Science. Recientemente Hennenberg ha sonado mucho debido al famoso «hombre de Flores». Pero esa es otra historia.

Un animal muy próximo al koala, el wombat de nariz peluda (Lasiorhinus latifronts) no tiene huellas digitales en sus patas. Pero un animal más alejado, Phalanger maculatus, sí que las tiene.

Para qué sirven las huellas dactilares siempre ha sido un enigma. Se ha especulado que es para aumentar el rozamiento y que al coger los objetos no resbalen. Pero recientes experimentos demuestran que el rozamiento es mayor con una piel lisa que con huellas dactilares. Tal vez, y tan solo es una posibilidad, esté más relacionado con el agarre a ramas húmedas. Las huellas actúan como canales de desagüe. Lo mismo que hacen los «dibujos» de los neumáticos.

¿Qué tienen en común orangutanes, gorilas, chimpancés, koalas, Phalanger maculatus y humanos y en qué se diferencian del wombat de nariz peluda? La respuesta está en su vida arborícola -en el caso de los humanos la de nuestros antepasados-. El wombat no es arborícola.

Las huellas dactilares parecen tener su origen en la adaptación a una vida en los árboles; aunque dicha adaptación no es suficiente, como demuestra el hecho de que los canguros arborícolas (Dendrolagus linustus) no las tienen, aunque sí tienen unas verrugas que producen un efecto similar.

Cuando dos especies distintas adquieren alguna característica muy similar, por ejemplo, los delfines -mamíferos- adquieren forma de pez, se dice que ha habido una evolución convergente. Otro ejemplo son los osos hormigueros, pangolines, equidnas, etcétera, que están muy alejados evolutivamente y, sin embargo, todos han desarrollado un hocico alargado y una lengua larga y viscosa que les permite capturar hormigas y termitas.

Para mí, aunque sé la explicación, no deja de resultarme sorprendente que el animal que tiene huellas digitales más similares a las mías sea el koala.

FÉLIX ARES. diariovasco.com

martes 23 de junio de 2009

El estudio del monito del monte aporta luz sobre la evolución de los mamíferos

El estudio del monito del monte aporta luz sobre la evolución de los mamíferos. EFEEl estudio del monito del monte, un mamífero marsupial que actualmente sólo vive en el sur de Chile y es considerado un "fósil viviente", ha permitido a un grupo de científicos de la Universidad Austral de Chile aportar luz sobre en la evolución de los mamíferos.

Los resultados de la investigación, publicada en la revista 'Journal of Experimental Biology', muestran algunos pasos intermedios del proceso evolutivo de los mamíferos que, de forma gradual, se completó hace 30 millones de años.

"Los resultados nos muestran que el monito del monte ocupa una posición intermedia entre el reptil y el mamífero, porque no regula muy bien las temperaturas, una característica propia de los reptiles primitivos, con procesos más rudimentarios", aseguró el director del Instituto de Ecología y Evolución de la Universidad Austral, Roberto Nespolo.

El monito es el único representante vivo del orden de mamíferos Microbiotheria, ya que el resto de especies del mismo orden se conocen únicamente por restos fósiles, agregó.

Los científicos aprovecharon el mamífero primitivo, que lleva en su genética los rasgos propios de hace 50 millones de años, para conocer el origen de la capacidad para mantener y regular las temperaturas en los mamíferos.

El animal puede sufrir cambios de temperatura interna de un rango de 10 grados en un solo día, mientras que en el ser humano no varía de un grado, lo que pone la vida del animal a merced de los cambios climáticos.

El equipo de Nespolo capturó una treintena de ejemplares en los árboles y los trasladó a sus laboratorios, donde fueron analizados ante diferentes estímulos externos.

"El estudio ha permitido estudiar en un animal viviente procesos muy antiguos", señaló Nespolo, quien advierte del peligro de extinción de este mamífero, que define como "un reptil con pelo".

El monito del monte, también conocido como chumaihuén o perrito de virtud, forma parte de la mitología local y las supersticiones aseguran que ver ejemplares o tenerlos en casa puede traer mala suerte.

Sin embargo, la tradición también dice que da buena suerte oír sus débiles gritos, parecidos a los de los cachorros de perros recién nacidos, y las creencias campesinas lo consideran "un ratón que nace de un huevo de gallina empollado por una serpiente".

La especie, que se encuentra en los bosques húmedos del sur de Chile, podría haber llegado a América desde Australia a través de la Antártida, cuando ambos continentes estaban unidos.

EFE

viernes 19 de junio de 2009

Los seres humanos comparten un ancestro común con los orangutanes

Los seres humanos comparten un ancestro común con los orangutanesLos seres humanos comparten un ancestro común con los orangutanes, en vez de con los chimpancés, como se pensaba hasta ahora, de acuerdo a la investigación de la Universidad de Pittsburgh y el Museo de la Ciencia de Buffalo.

Según los informes presentados en la revista 'Biogeography', los investigadores señalan como "problemática" la creencia, basada en el análisis del ADN, de que los seres humanos son los más estrechamente relacionados con los chimpancés, que no se mantiene con pruebas fósiles.

El profesor de antropología en la Escuela de las Artes y las Ciencias de Pittsburgh y presidente de la Academia Mundial de Arte y Ciencia, Jeffrey H. Schwartz, y el director de ciencia en el Museo de Buffalo, John Grehan, llevaron a cabo un análisis detallado de las características físicas de la vida y los fósiles de los simios y sugirieron que los seres humanos y los orangutanes pertenecen a un grupo separado de los chimpancés y los gorilas.

Luego construyeron un escenario de cómo el antepasado común de humanos y orangutanes emigró desde el sureste de Asia -de donde son los orangutanes modernos- hacia otras partes del mundo y se convirtió en una raza de monos ahora extinta y en los primeros seres humanos. El estudio proporciona una prueba más de la relación humanos-orangután que Schwartz propuso por primera vez en su libro 'The Red Ape: Orangutans and Human Origins' ('El simio rojo: los orígenes de orangutanes y humanos').

Además, Schwartz y Grehan analizaron cientos de características físicas citadas como prueba de las relaciones evolutivas entre los seres humanos y otros grandes simios-chimpancés, gorilas y orangutanes. De estas características, el análisis encontró que los seres humanos comparten 28 únicas características físicas con los orangutanes, en comparación con sólo dos características con los chimpancés, siete con los gorilas, y siete con los tres simios (chimpancés, gorilas y orangutanes). Los gorilas y los chimpancés comparten 11 características únicas.

Europa Press

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